La industria española está al límite por los costes energéticos. Y, lo que es peor, no se prevé una mejora de cara a los próximos meses. Las empresas piden ayuda al Gobierno , aunque se trata de una cuestión complicada por la vigilancia que existe desde Bruselas a nivel fiscal. Asimismo, la pérdida de competitividad con regiones competidores se suma a los problemas.En concreto, los precios industriales se dispararon un 13% en agosto en relación al mismo mes de 2025, tasa 3,8 puntos superior a la de julio y la más elevada desde diciembre de 2022, impulsados por el coste de la energía, según ha informado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE).Con la tasa interanual del octavo mes de 2026, en la que se notan, de nuevo, los efectos de la guerra en Irán, la inflación del sector industrial encadena seis meses de ascensos.La subida de la inflación industrial en agosto fue consecuencia de la evolución de los precios de la energía, que elevó su tasa anual 12,1 puntos, hasta el 33%, debido al encarecimiento de la producción, transporte y distribución de energía eléctrica, del refino de petróleo y, en menor medida, de la producción de gas.Por contra, los bienes de consumo no duradero recortaron tres décimas su tasa interanual, hasta el 0,2%, por el descenso de los precios de la fabricación de aceites y grasas vegetales y animales. Excluyendo la energía, los precios industriales aumentaron su tasa interanual una décima, hasta el 3,5%, situándose 9,7 puntos por debajo del índice general.En valores mensuales (agosto sobre julio), la inflación industrial se disparó un 2,9% tras encarecerse un 7,4% la producción y distribución de energía eléctrica, aumentar en un 10% el refino de petróleo y un 7% la producción de gas.Se necesitan ayudasAnte este escenario, los principales afectados tienen claro lo qué se debería hacer. El director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), Pedro González, alerta de que «el repunte del precio de la electricidad vuelve a amenazar la competitividad de la industria electrointensiva». Por ello, reclama medidas que equiparen sus costes energéticos a los de sus competidores europeos.Así, los principales afectados por los precios de la luz marcan el camino del tope del gas como vacuna ante los altos costes energéticos. En 2022 se trató de un mecanismo que limitaba el coste al que se marca el precio en el mercado eléctrico cuando la referencia es el gas natural.En todo caso, cualquier medida debe partir desde el Gobierno que, por el momento, no ha realizado ningún posicionamiento con respecto a los precios eléctricos. En concreto, según explican desde la Comisión Europea a ABC, será España la que deba tomar la iniciativa siempre que no genere ningún conflicto con las ayudas de Estado.El gran problema, según trasladan diversas fuentes del sector energético, es que se prevé que está espiral de precios dure hasta la primavera. Una cuestión que primero afectará al sector industrial, pero que se trasladará a la economía en su conjunto. La industria española está al límite por los costes energéticos. Y, lo que es peor, no se prevé una mejora de cara a los próximos meses. Las empresas piden ayuda al Gobierno , aunque se trata de una cuestión complicada por la vigilancia que existe desde Bruselas a nivel fiscal. Asimismo, la pérdida de competitividad con regiones competidores se suma a los problemas.En concreto, los precios industriales se dispararon un 13% en agosto en relación al mismo mes de 2025, tasa 3,8 puntos superior a la de julio y la más elevada desde diciembre de 2022, impulsados por el coste de la energía, según ha informado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE).Con la tasa interanual del octavo mes de 2026, en la que se notan, de nuevo, los efectos de la guerra en Irán, la inflación del sector industrial encadena seis meses de ascensos.La subida de la inflación industrial en agosto fue consecuencia de la evolución de los precios de la energía, que elevó su tasa anual 12,1 puntos, hasta el 33%, debido al encarecimiento de la producción, transporte y distribución de energía eléctrica, del refino de petróleo y, en menor medida, de la producción de gas.Por contra, los bienes de consumo no duradero recortaron tres décimas su tasa interanual, hasta el 0,2%, por el descenso de los precios de la fabricación de aceites y grasas vegetales y animales. Excluyendo la energía, los precios industriales aumentaron su tasa interanual una décima, hasta el 3,5%, situándose 9,7 puntos por debajo del índice general.En valores mensuales (agosto sobre julio), la inflación industrial se disparó un 2,9% tras encarecerse un 7,4% la producción y distribución de energía eléctrica, aumentar en un 10% el refino de petróleo y un 7% la producción de gas.Se necesitan ayudasAnte este escenario, los principales afectados tienen claro lo qué se debería hacer. El director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), Pedro González, alerta de que «el repunte del precio de la electricidad vuelve a amenazar la competitividad de la industria electrointensiva». Por ello, reclama medidas que equiparen sus costes energéticos a los de sus competidores europeos.Así, los principales afectados por los precios de la luz marcan el camino del tope del gas como vacuna ante los altos costes energéticos. En 2022 se trató de un mecanismo que limitaba el coste al que se marca el precio en el mercado eléctrico cuando la referencia es el gas natural.En todo caso, cualquier medida debe partir desde el Gobierno que, por el momento, no ha realizado ningún posicionamiento con respecto a los precios eléctricos. En concreto, según explican desde la Comisión Europea a ABC, será España la que deba tomar la iniciativa siempre que no genere ningún conflicto con las ayudas de Estado.El gran problema, según trasladan diversas fuentes del sector energético, es que se prevé que está espiral de precios dure hasta la primavera. Una cuestión que primero afectará al sector industrial, pero que se trasladará a la economía en su conjunto.
La industria española está al límite por los costes energéticos. Y, lo que es peor, no se prevé una mejora de cara a los próximos meses. Las empresas piden ayuda al Gobierno, aunque se trata de una cuestión complicada por la vigilancia que existe … desde Bruselas a nivel fiscal. Asimismo, la pérdida de competitividad con regiones competidores se suma a los problemas.
En concreto, los precios industriales se dispararon un 13% en agosto en relación al mismo mes de 2025, tasa 3,8 puntos superior a la de julio y la más elevada desde diciembre de 2022, impulsados por el coste de la energía, según ha informado este jueves el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Con la tasa interanual del octavo mes de 2026, en la que se notan, de nuevo, los efectos de la guerra en Irán, la inflación del sector industrial encadena seis meses de ascensos.
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La subida de la inflación industrial en agosto fue consecuencia de la evolución de los precios de la energía, que elevó su tasa anual 12,1 puntos, hasta el 33%, debido al encarecimiento de la producción, transporte y distribución de energía eléctrica, del refino de petróleo y, en menor medida, de la producción de gas.
Por contra, los bienes de consumo no duradero recortaron tres décimas su tasa interanual, hasta el 0,2%, por el descenso de los precios de la fabricación de aceites y grasas vegetales y animales. Excluyendo la energía, los precios industriales aumentaron su tasa interanual una décima, hasta el 3,5%, situándose 9,7 puntos por debajo del índice general.
En valores mensuales (agosto sobre julio), la inflación industrial se disparó un 2,9% tras encarecerse un 7,4% la producción y distribución de energía eléctrica, aumentar en un 10% el refino de petróleo y un 7% la producción de gas.
Se necesitan ayudas
Ante este escenario, los principales afectados tienen claro lo qué se debería hacer. El director general de la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE), Pedro González, alerta de que «el repunte del precio de la electricidad vuelve a amenazar la competitividad de la industria electrointensiva». Por ello, reclama medidas que equiparen sus costes energéticos a los de sus competidores europeos.
Así, los principales afectados por los precios de la luz marcan el camino del tope del gas como vacuna ante los altos costes energéticos. En 2022 se trató de un mecanismo que limitaba el coste al que se marca el precio en el mercado eléctrico cuando la referencia es el gas natural.
En todo caso, cualquier medida debe partir desde el Gobierno que, por el momento, no ha realizado ningún posicionamiento con respecto a los precios eléctricos. En concreto, según explican desde la Comisión Europea a ABC, será España la que deba tomar la iniciativa siempre que no genere ningún conflicto con las ayudas de Estado.
El gran problema, según trasladan diversas fuentes del sector energético, es que se prevé que está espiral de precios dure hasta la primavera. Una cuestión que primero afectará al sector industrial, pero que se trasladará a la economía en su conjunto.
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