La ingeniería civil está en todas partes, aunque no siempre seamos conscientes de ello: al abrir un grifo, al encender un interruptor, en los móviles, que se han convertido en una extensión de nuestras manos… También, en las pinturas del Prado . No en todas. No las hallamos, por ejemplo, en las obras de maestros como Velázquez o Murillo. Hay muchas formas de mirar las colecciones del Prado. Hay visitantes que se fijan en la composición de los cuadros, otros en la calidad de la ejecución, los hay que se detienen en las historias que cuentan… Desde hace un tiempo, el museo propone itinerarios temáticos, otra forma de acercarnos a sus fondos. Los ha habido centrados en las mujeres, en la religión, en la arquitectura… y, hasta el 21 de febrero de 2027, en la ingeniería. Sí, es posible acercarnos a las obras del Prado y detenernos en infraestructuras como caminos, puentes, puertos, molinos, globos aerostáticos, catedrales o recintos fortificados que aparecen en ellas. Este nuevo itinerario, ‘La ingeniería en el Prado. Un puente entre el arte y la técnica’, desarrollado en colaboración con la Fundación Fhecor -dedicada al estudio y la difusión de la ingeniería- cuenta con dos ingenieros como comisarios, Francisco Javier Fernández y Javier León. Han seleccionado 29 obras del Prado, desde los siglos XV hasta el XIX, distribuidas por sus tres plantas. No son las únicas donde están presentes estas construcciones, hay muchas más repartidas por las salas del museo. Como por ejemplo, ‘El jardín de las Delicias’, del Bosco , donde aparece un puente. Tampoco se halla en el itinerario otra de las joyas de la pinacoteca: la ‘Anunciación’, de Fra Angelico . Pocos se habrán fijado en los tirantes que hay en los arranques de los arcos. Si no estuvieran, la estructura colapsaría. Para ilustrar la portada del itinerario se ha elegido la única obra del museo en la que aparece un globo aerostático : ‘Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez’, de Antonio Carnicero. Hay cuadros en los que la ingeniería es la protagonista absoluta de la composición. Es el caso de dos pinturas de Mariano Ramón Sánchez: ‘El puente de Molins de Rey’ y ‘El puente de Martorell’. Otras veces aparecen de manera discreta en el fondo de las pinturas. Así ocurre en ‘El Tránsito de la Virgen’, de Mantegna (cambia Jerusalén por Mantua y el puente de San Giorgio), o en ‘La pradera de San Isidro’, de Goya, donde aparece el puente de Segovia. ‘Mona Lisa’, del taller de Leonardo da Vinci. Museo del PradoIncluso hay casos en los que la ingeniería pasa inadvertida, está casi escondida, pero nos aporta información sobre el grado de desarrollo de las sociedades.. ¿Quién recuerda un puente en la esquina inferior derecha del fondo de la copia de la ‘Gioconda’ ? Se cree que es el puente Buriano , en el río Arno, cerca de Arezzo. Seguramente también estará en el original de Leonardo del Louvre, pero las capas de barnices oxidados y suciedad impiden verlo. También está en el retrato de Luis XIV, el Rey Sol, realizado por Rigaud. Son muchas, según los comisarios, las funciones que tienen la aparición de estas infraestructuras en las pinturas. A veces servían para reconocer un determinado territorio, otras como meros elementos compositivos (organizar el espacio pictórico, contextualizar las escenas, darles otros significados), incluso como símbolos de dominio o progreso.Aparte del valor artístico de las 29 obras seleccionadas, en muchos casos son también testimonios para el conocimiento de la historia de la ingeniería. Documentan transformaciones urbanas, desastres y reconstrucciones . Así, en ‘Vista de Zaragoza’, de Juan Bautista Martínez del Mazo, aparece el puente de Piedra. En la sala 89 cuelgan dos vistas del puerto de Nápoles, de Antonio Joli, una pintada desde tierra y otra desde el mar. Vemos la dársena, un faro, el puente de la Magdalena, el Vesubio humeante… Algunas de las infraestructuras han desaparecido hoy. Como el artificio de Juanelo Turriano -una máquina hidráulica diseñada en el siglo XVI por este ingeniero- que aparece en ‘El díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas’, de Genaro Pérez Villaamil. La ingeniería civil está en todas partes, aunque no siempre seamos conscientes de ello: al abrir un grifo, al encender un interruptor, en los móviles, que se han convertido en una extensión de nuestras manos… También, en las pinturas del Prado . No en todas. No las hallamos, por ejemplo, en las obras de maestros como Velázquez o Murillo. Hay muchas formas de mirar las colecciones del Prado. Hay visitantes que se fijan en la composición de los cuadros, otros en la calidad de la ejecución, los hay que se detienen en las historias que cuentan… Desde hace un tiempo, el museo propone itinerarios temáticos, otra forma de acercarnos a sus fondos. Los ha habido centrados en las mujeres, en la religión, en la arquitectura… y, hasta el 21 de febrero de 2027, en la ingeniería. Sí, es posible acercarnos a las obras del Prado y detenernos en infraestructuras como caminos, puentes, puertos, molinos, globos aerostáticos, catedrales o recintos fortificados que aparecen en ellas. Este nuevo itinerario, ‘La ingeniería en el Prado. Un puente entre el arte y la técnica’, desarrollado en colaboración con la Fundación Fhecor -dedicada al estudio y la difusión de la ingeniería- cuenta con dos ingenieros como comisarios, Francisco Javier Fernández y Javier León. Han seleccionado 29 obras del Prado, desde los siglos XV hasta el XIX, distribuidas por sus tres plantas. No son las únicas donde están presentes estas construcciones, hay muchas más repartidas por las salas del museo. Como por ejemplo, ‘El jardín de las Delicias’, del Bosco , donde aparece un puente. Tampoco se halla en el itinerario otra de las joyas de la pinacoteca: la ‘Anunciación’, de Fra Angelico . Pocos se habrán fijado en los tirantes que hay en los arranques de los arcos. Si no estuvieran, la estructura colapsaría. Para ilustrar la portada del itinerario se ha elegido la única obra del museo en la que aparece un globo aerostático : ‘Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez’, de Antonio Carnicero. Hay cuadros en los que la ingeniería es la protagonista absoluta de la composición. Es el caso de dos pinturas de Mariano Ramón Sánchez: ‘El puente de Molins de Rey’ y ‘El puente de Martorell’. Otras veces aparecen de manera discreta en el fondo de las pinturas. Así ocurre en ‘El Tránsito de la Virgen’, de Mantegna (cambia Jerusalén por Mantua y el puente de San Giorgio), o en ‘La pradera de San Isidro’, de Goya, donde aparece el puente de Segovia. ‘Mona Lisa’, del taller de Leonardo da Vinci. Museo del PradoIncluso hay casos en los que la ingeniería pasa inadvertida, está casi escondida, pero nos aporta información sobre el grado de desarrollo de las sociedades.. ¿Quién recuerda un puente en la esquina inferior derecha del fondo de la copia de la ‘Gioconda’ ? Se cree que es el puente Buriano , en el río Arno, cerca de Arezzo. Seguramente también estará en el original de Leonardo del Louvre, pero las capas de barnices oxidados y suciedad impiden verlo. También está en el retrato de Luis XIV, el Rey Sol, realizado por Rigaud. Son muchas, según los comisarios, las funciones que tienen la aparición de estas infraestructuras en las pinturas. A veces servían para reconocer un determinado territorio, otras como meros elementos compositivos (organizar el espacio pictórico, contextualizar las escenas, darles otros significados), incluso como símbolos de dominio o progreso.Aparte del valor artístico de las 29 obras seleccionadas, en muchos casos son también testimonios para el conocimiento de la historia de la ingeniería. Documentan transformaciones urbanas, desastres y reconstrucciones . Así, en ‘Vista de Zaragoza’, de Juan Bautista Martínez del Mazo, aparece el puente de Piedra. En la sala 89 cuelgan dos vistas del puerto de Nápoles, de Antonio Joli, una pintada desde tierra y otra desde el mar. Vemos la dársena, un faro, el puente de la Magdalena, el Vesubio humeante… Algunas de las infraestructuras han desaparecido hoy. Como el artificio de Juanelo Turriano -una máquina hidráulica diseñada en el siglo XVI por este ingeniero- que aparece en ‘El díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas’, de Genaro Pérez Villaamil.
La ingeniería civil está en todas partes, aunque no siempre seamos conscientes de ello: al abrir un grifo, al encender un interruptor, en los móviles, que se han convertido en una extensión de nuestras manos… También, en las pinturas del Prado. No en … todas. No las hallamos, por ejemplo, en las obras de maestros como Velázquez o Murillo.
Hay muchas formas de mirar las colecciones del Prado. Hay visitantes que se fijan en la composición de los cuadros, otros en la calidad de la ejecución, los hay que se detienen en las historias que cuentan… Desde hace un tiempo, el museo propone itinerarios temáticos, otra forma de acercarnos a sus fondos. Los ha habido centrados en las mujeres, en la religión, en la arquitectura… y, hasta el 21 de febrero de 2027, en la ingeniería. Sí, es posible acercarnos a las obras del Prado y detenernos en infraestructuras como caminos, puentes, puertos, molinos, globos aerostáticos, catedrales o recintos fortificados que aparecen en ellas.
Este nuevo itinerario, ‘La ingeniería en el Prado. Un puente entre el arte y la técnica’, desarrollado en colaboración con la Fundación Fhecor -dedicada al estudio y la difusión de la ingeniería- cuenta con dos ingenieros como comisarios, Francisco Javier Fernández y Javier León. Han seleccionado 29 obras del Prado, desde los siglos XV hasta el XIX, distribuidas por sus tres plantas. No son las únicas donde están presentes estas construcciones, hay muchas más repartidas por las salas del museo. Como por ejemplo, ‘El jardín de las Delicias’, del Bosco, donde aparece un puente. Tampoco se halla en el itinerario otra de las joyas de la pinacoteca: la ‘Anunciación’, de Fra Angelico. Pocos se habrán fijado en los tirantes que hay en los arranques de los arcos. Si no estuvieran, la estructura colapsaría.
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Para ilustrar la portada del itinerario se ha elegido la única obra del museo en la que aparece un globo aerostático: ‘Ascensión de un globo Montgolfier en Aranjuez’, de Antonio Carnicero. Hay cuadros en los que la ingeniería es la protagonista absoluta de la composición. Es el caso de dos pinturas de Mariano Ramón Sánchez: ‘El puente de Molins de Rey’ y ‘El puente de Martorell’. Otras veces aparecen de manera discreta en el fondo de las pinturas. Así ocurre en ‘El Tránsito de la Virgen’, de Mantegna (cambia Jerusalén por Mantua y el puente de San Giorgio), o en ‘La pradera de San Isidro’, de Goya, donde aparece el puente de Segovia.

(Museo del Prado)
Incluso hay casos en los que la ingeniería pasa inadvertida, está casi escondida, pero nos aporta información sobre el grado de desarrollo de las sociedades.. ¿Quién recuerda un puente en la esquina inferior derecha del fondo de la copia de la ‘Gioconda’? Se cree que es el puente Buriano, en el río Arno, cerca de Arezzo. Seguramente también estará en el original de Leonardo del Louvre, pero las capas de barnices oxidados y suciedad impiden verlo. También está en el retrato de Luis XIV, el Rey Sol, realizado por Rigaud.
Son muchas, según los comisarios, las funciones que tienen la aparición de estas infraestructuras en las pinturas. A veces servían para reconocer un determinado territorio, otras como meros elementos compositivos (organizar el espacio pictórico, contextualizar las escenas, darles otros significados), incluso como símbolos de dominio o progreso.
Aparte del valor artístico de las 29 obras seleccionadas, en muchos casos son también testimonios para el conocimiento de la historia de la ingeniería. Documentan transformaciones urbanas, desastres y reconstrucciones. Así, en ‘Vista de Zaragoza’, de Juan Bautista Martínez del Mazo, aparece el puente de Piedra. En la sala 89 cuelgan dos vistas del puerto de Nápoles, de Antonio Joli, una pintada desde tierra y otra desde el mar. Vemos la dársena, un faro, el puente de la Magdalena, el Vesubio humeante… Algunas de las infraestructuras han desaparecido hoy. Como el artificio de Juanelo Turriano -una máquina hidráulica diseñada en el siglo XVI por este ingeniero- que aparece en ‘El díptico con 42 vistas monumentales de ciudades españolas’, de Genaro Pérez Villaamil.
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