Marruecos ha exhibido este sábado la máxima fortaleza política y de seguridad como guardián último de la frontera de Ceuta. En una demostración inequívoca de quién ejerce el control total sobre el último mojón de la Unión Europea en África, las autoridades de Rabat han sellado la frontera exterior con un despliegue policial sin precedentes para frustrar el paso de cientos de migrantes subsaharianos y algunas decenas de magrebíes. Habían sido convocados desde las redes sociales para repetir la avalancha que el 30 y el 31 de julio desbordó con hasta 80.000 migrantes el territorio de la ciudad autónoma española ante la pasividad de los agentes marroquíes.


Rabat demuestra que tiene capacidad suficiente para frenar el acceso de inmigrantes a Europa. Los afectados suplican: “Dejadnos entrar en Ceuta”
Marruecos ha exhibido este sábado la máxima fortaleza política y de seguridad como guardián último de la frontera de Ceuta. En una demostración inequívoca de quién ejerce el control total sobre el último mojón de la Unión Europea en África, las autoridades de Rabat han sellado la frontera exterior con un despliegue policial sin precedentes para frustrar el paso de cientos de migrantes subsaharianos y algunas decenas de magrebíes. Habían sido convocados desde las redes sociales para repetir la avalancha que el 30 y el 31 de julio desbordó con hasta 80.000 migrantes el territorio de la ciudad autónoma española ante la pasividad de los agentes marroquíes.


