
El Mundial de Norteamérica, el más ambicioso de la historia con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede en tres países, también aspira a ser la edición más comercial, un negocio redondo. Sin embargo, en vísperas del silbatazo final este domingo en EE UU y a la espera de las cifras oficiales definitivas, el balance de la derrama económica en México apunta a un pronóstico conservador, por debajo de las expectativas iniciales. La consultora Deloitte calcula que el impacto económico de la justa mundialista para el país latinoamericano rondará los 2.543 millones de dólares, equivalente a 0,12% del Producto Interno Bruto (PIB). La firma redujo en un 7% su estimado respecto a sus previsiones iniciales, que superaban los 2.700 millones de dólares.
La firma Deloitte reduce en un 7% su pronóstico sobre el impacto económico de la Copa del Mundo para el país por un menor desempeño en restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento
El Mundial de Norteamérica, el más ambicioso de la historia con 48 selecciones, 104 partidos y 16 ciudades sede en tres países, también aspira a ser la edición más comercial, un negocio redondo. Sin embargo, en vísperas del silbatazo final este domingo en EE UU y a la espera de las cifras oficiales definitivas, el balance de la derrama económica en México apunta a un pronóstico conservador, por debajo de las expectativas iniciales. La consultora Deloitte calcula que el impacto económico de la justa mundialista para el país latinoamericano rondará los 2.543 millones de dólares, equivalente a 0,12% del Producto Interno Bruto (PIB). La firma redujo en un 7% su estimado respecto a sus previsiones iniciales, que superaban los 2.700 millones de dólares.
La edición organizada por la FIFA contó por primera vez con tres países anfitriones. Estados Unidos estuvo a la cabeza al ser anfitrión de 78 partidos, mientras que Canadá y México acogieron 13 encuentros cada uno. En el caso del país latinoamericano, la mayor derrama se dirigió a las ciudades sede: Ciudad de México concentrará el impacto en el consumo, con un saldo de 548 millones de dólares. En segundo lugar, se ubicó el Estado de Jalisco con 290 millones de dólares y, en tercer lugar, Nuevo León con 270 millones de dólares. El resto de las entidades, según sus cálculos, generará unos 640 millones de dólares solo en consumo por el torneo.
Por sectores, los rubros más beneficiados han sido los restaurantes, los negocios minoristas, el hospedaje, el transporte y el entretenimiento. “El mayor pico del consumo ocurrió durante el partido inaugural del equipo nacional, mientras que los encuentros posteriores registraron incrementos considerablemente menores. Esto indica que la oportunidad comercial estuvo concentrada en momentos muy específicos y que el interés del consumidor se estabilizó conforme avanzaba el torneo”, señala la firma. De los más de 2.500 millones de dólares de impacto económico para México, unos 1.748 millones de dólares provendrán del consumo y el resto corresponderá a obras de infraestructura.
El camino de la selección mexicana concluyó frente a Inglaterra, en la fase de octavos del torneo. Sin embargo, los réditos en restaurantes, hoteles y centros de entretenimiento siguieron en juego. En total, se estima que México recibirá más de 494.000 turistas, incluidos extranjeros y nacionales, una cifra 40% menor a la prevista por la consultora. En materia de empleo, se estima que el fervor mundialista generó más de 100.000 puestos de trabajo temporales.
El estudio concluye que el alto costo de los boletos de la Copa del Mundo 2026 acotó la demanda turística prevista. Los negocios con mejor ubicación, tarifas flexibles y experiencias diferenciadas captaron más demanda y algunos hoteles compensaron la menor ocupación con tarifas récord. En gastronomía, la combinación de consumo presencial y de delivery elevó el gasto promedio. “Los patrones de consumo fueron fugaces. La mayor creación de valor provino de la capacidad para activar el consumo en momentos específicos, interpretar señales de alta frecuencia y responder con rapidez a cambios en la demanda”, zanja.
Javier Puente, expresidente de la Asociación de Hoteles en Ciudad de México, coincide con los pronósticos a la baja de Deloitte. El empresario detalla que todos aquellos hoteles y hospedajes que tuvieran convenio con la FIFA y estuvieran cerca del Estadio Azteca mostraron un alza de la ocupación de más de 30% respecto al mismo periodo de 2025. No obstante, advirtió que la bonanza no se vivió de la misma manera en toda la capital del país. “Somos una ciudad tan grande que el Mundial nos quedó pequeño para el 65% de la oferta de la ciudad”, asegura.
El empresario hotelero reconoce que en el sector las expectativas se acotaron por la competencia de las plataformas de alojamiento como Airbnb y que las protestas iniciales de los maestros sindicalizados al inicio de la competición afectaron el banderazo de salida. “El cliente que vino es de alto poder adquisitivo; podríamos entenderlo como un símil a la Fórmula 1, pero con una ocupación muy dispar, porque hay zonas que no levantaron porque su cliente nunca llegó, y hay zonas que levantaron solo los días de partido, y zonas que levantaron de manera más estable porque se estaba quedando ahí la prensa o el staff de una selección”, refiere.
Sin embargo, el presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), Octavio de la Torre, asegura que el torneo ya dejó una derrama de 50.000 millones de pesos y, por ende, confía en que en la última milla de la competición se llegará a más de 60.000 millones de pesos, equivalentes a unos 3.400 millones de dólares. Según sus cifras, la ocupación hotelera promedio en las tres sedes alcanzó 66%, con picos de entre un 80% y un 90% en días de partido, y las tarifas aumentaron en un 120% en promedio.
Mientras el mundo aguarda al filo de la butaca la final entre Argentina y España en Nueva York, en México la Copa del Mundo vive sus últimos momentos. Hoteles, restaurantes y comercios intentarán aprovechar el cierre de una celebración que llenó estadios y se adueñó de plazas, calles y pantallas. Más allá de los resultados en la cancha y de las gráficas de inversiones e ingresos, el Mundial fue motivo de alegría para un país que adoptó el “¿Y si sí?» como mantra y amuleto, cantó sin recato el Cielito Lindo y convirtió a un pato llamado Merlín en símbolo de la selección tricolor.
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