“El mundo se detendrá y todos los ojos estarán puestos en Norteamérica”, aseguró hace unos días, Gianni Infantino, el suizo de 56 años que preside la FIFA, desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Cuando quedan cuatro días para que comience a rodar el balón, Estados Unidos, México y Canadá, los tres países anfitriones, aseguran que lo tienen todo preparado. O, mejor dicho, casi todo. El mayor campeonato de fútbol de la historia —48 combinados nacionales que disputarán un total de 104 partidos—se celebra en un momento en el que confluyen varias circunstancias que complican la organización: Estados Unidos sigue en guerra contra Irán, las estrictas políticas migratorias de Trump atemorizan a muchos aficionados y el sistema de entradas de la FIFA, con precios dinámicos, hacen que sean inalcanzables para buena parte de los seguidores.
A cuatro días del inicio del torneo, los tres países anfitriones aceleran preparativos mientras enfrentan desafíos de seguridad, transporte, política migratoria y logística sin precedentes
“El mundo se detendrá y todos los ojos estarán puestos en Norteamérica”, aseguró hace unos días, Gianni Infantino, el suizo de 56 años que preside la FIFA, desde la sede de Naciones Unidas en Nueva York. Cuando quedan cuatro días para que comience a rodar el balón, Estados Unidos, México y Canadá, los tres países anfitriones, aseguran que lo tienen todo preparado. O, mejor dicho, casi todo. El mayor campeonato de fútbol de la historia —48 combinados nacionales que disputarán un total de 104 partidos—se celebra en un momento en el que confluyen varias circunstancias que complican la organización: Estados Unidos sigue en guerra contra Irán, las estrictas políticas migratorias de Trump atemorizan a muchos aficionados y el sistema de entradas de la FIFA, con precios dinámicos, hacen que sean inalcanzables para buena parte de los seguidores.
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