En el verano de 2022, el Juzgado Penal 10 de Barcelona condenó a Víctor G. por acosar y amenazar a la ilustradora Paula Bonet y le prohibió acercarse y comunicarse con la artista durante 10 años. Por su trastorno mental, que cuenta como eximente, tuvo que cumplir la pena en un centro de internamiento, donde ha permanecido cuatro años. Además de esto, también tuvo que indemnizarla con casi 4.000 euros por daños morales y la asistencia psicológica que necesitó. Ahora, la artista ha utilizado su perfil en redes sociales para confesar que vuelve a sentir miedo. «Nunca pensé que volvería a hacer esto pero me veo obligada, por mi integridad física , a tener que publicar en un medio que debería ser solo para mostrar mi trabajo», comienza anunciando. «La persona que me acosa desde el año 2019 y que ha estado desde finales del mes de julio en prisión preventiva, porque el junio pasado irrumpió en mi taller rompiendo la puerta, robando un collar y dejándose grabar por las cámaras de seguridad, así como dejando un mensaje firmado en la pizarra y encontrándome al día siguiente en la casa del pueblo donde me escondí cuando tuve que dejar Barcelona, ha sido puesto en libertad» cuenta.Noticia relacionada general No No «Él me perseguía a mí»: Mery Perelló recuerda los inicios de su historia de amor con Rafa Nadal Rocío F. de Buján«Exactamente 10 días después alguien ha roto el cristal de la puerta de mi galería de arte, irrumpiendo en ella, moviendo los cuadros de lugar y robando una pieza pequeña. Ya está puesta la denuncia y ya ha estado la policía científica en el taller haciendo su trabajo», añade. « Llevo un año intentando hacer vida normal porque no quiero renunciar a la felicidad que me dan mi trabajo, mi familia, mis amigas, mi perra y mi pareja. Llevo un año convenciéndome de que es posible y he vuelto a poder pintar y a escribir. Durante un tiempo he tenido escolta policial pero ahora no tengo más seguridad que la de mi red de amigas, vecinas, conocidas y la de nuestros ojos. También las de las ratonas, que durante todo este tiempo han demostrado tener una fortaleza increíble y a las que no podré agradecer nunca su amor hacia mí», continúa.«No responderé a ningún medio de comunicación, tampoco lo hará mi representación legal, agencia ni editorial. Mis palabras sobre este asunto son las de este post. Gracias por estar», sentencia.Historial de acosoFue en julio de 2019 cuando comenzó el calvario de Bonet. El individuo, al que no conocía de nada, comenzó a acecharla en el taller de Barcelona donde impartía clases de cerámica y pintura, hasta que un día se abalanzó sobre ella y la abrazó, aunque ésta consiguió que abandonara el local. El acoso del individuo no se limitó al taller de la artista, sino que se presentaba en charlas, conciertos, exposiciones o presentaciones a los que acudía. Durante meses también le envió correos electrónicos con amenazas: «Como me cruce contigo voy a estrangularte y descuartizarte », fue uno de los mensajes. «Verás que festín, dejaré los ojos para lo último», prosiguió el individuo. «Si lo prefieres puedes suplicar clemencia a este violador, acosador y psicópata ; solamente serás violada hasta tu tercer y último aborto»; comentario que hacía alusión a que la víctima había sufrido dos abortos espontáneos.Ante el constante acoso, la artista se trasladó a otro taller, dejó de publicar contenido en redes sociales, instaló alarmas, dejó de ir a pie o en bici y lo hacía solo en coche o taxiAnte el constante acoso, la artista se trasladó a otro taller, dejó de publicar contenido en redes sociales, instaló alarmas, dejó de ir a pie o en bici y lo hacía solo en coche o taxi. Todo ello con la intención de no encontrarse con su acosador. Fue en septiembre de 2020 cuando, finalmente, formalizó la denuncia y unos días después un juzgado emitió una orden de alejamiento de la víctima y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, pero no valió de nada.En diciembre de ese año ingresó en prisión provisional, donde permaneció hasta febrero de 2021 pero, siete meses más tarde, volvió a presentarse en el taller de Bonet. Tras ello, un juez volvió a decretar el ingreso en la cárcel del acosador y la víctima tuvo que comenzar un tratamiento psicológico por la ansiedad generada. En el verano de 2022, el Juzgado Penal 10 de Barcelona condenó a Víctor G. por acosar y amenazar a la ilustradora Paula Bonet y le prohibió acercarse y comunicarse con la artista durante 10 años. Por su trastorno mental, que cuenta como eximente, tuvo que cumplir la pena en un centro de internamiento, donde ha permanecido cuatro años. Además de esto, también tuvo que indemnizarla con casi 4.000 euros por daños morales y la asistencia psicológica que necesitó. Ahora, la artista ha utilizado su perfil en redes sociales para confesar que vuelve a sentir miedo. «Nunca pensé que volvería a hacer esto pero me veo obligada, por mi integridad física , a tener que publicar en un medio que debería ser solo para mostrar mi trabajo», comienza anunciando. «La persona que me acosa desde el año 2019 y que ha estado desde finales del mes de julio en prisión preventiva, porque el junio pasado irrumpió en mi taller rompiendo la puerta, robando un collar y dejándose grabar por las cámaras de seguridad, así como dejando un mensaje firmado en la pizarra y encontrándome al día siguiente en la casa del pueblo donde me escondí cuando tuve que dejar Barcelona, ha sido puesto en libertad» cuenta.Noticia relacionada general No No «Él me perseguía a mí»: Mery Perelló recuerda los inicios de su historia de amor con Rafa Nadal Rocío F. de Buján«Exactamente 10 días después alguien ha roto el cristal de la puerta de mi galería de arte, irrumpiendo en ella, moviendo los cuadros de lugar y robando una pieza pequeña. Ya está puesta la denuncia y ya ha estado la policía científica en el taller haciendo su trabajo», añade. « Llevo un año intentando hacer vida normal porque no quiero renunciar a la felicidad que me dan mi trabajo, mi familia, mis amigas, mi perra y mi pareja. Llevo un año convenciéndome de que es posible y he vuelto a poder pintar y a escribir. Durante un tiempo he tenido escolta policial pero ahora no tengo más seguridad que la de mi red de amigas, vecinas, conocidas y la de nuestros ojos. También las de las ratonas, que durante todo este tiempo han demostrado tener una fortaleza increíble y a las que no podré agradecer nunca su amor hacia mí», continúa.«No responderé a ningún medio de comunicación, tampoco lo hará mi representación legal, agencia ni editorial. Mis palabras sobre este asunto son las de este post. Gracias por estar», sentencia.Historial de acosoFue en julio de 2019 cuando comenzó el calvario de Bonet. El individuo, al que no conocía de nada, comenzó a acecharla en el taller de Barcelona donde impartía clases de cerámica y pintura, hasta que un día se abalanzó sobre ella y la abrazó, aunque ésta consiguió que abandonara el local. El acoso del individuo no se limitó al taller de la artista, sino que se presentaba en charlas, conciertos, exposiciones o presentaciones a los que acudía. Durante meses también le envió correos electrónicos con amenazas: «Como me cruce contigo voy a estrangularte y descuartizarte », fue uno de los mensajes. «Verás que festín, dejaré los ojos para lo último», prosiguió el individuo. «Si lo prefieres puedes suplicar clemencia a este violador, acosador y psicópata ; solamente serás violada hasta tu tercer y último aborto»; comentario que hacía alusión a que la víctima había sufrido dos abortos espontáneos.Ante el constante acoso, la artista se trasladó a otro taller, dejó de publicar contenido en redes sociales, instaló alarmas, dejó de ir a pie o en bici y lo hacía solo en coche o taxiAnte el constante acoso, la artista se trasladó a otro taller, dejó de publicar contenido en redes sociales, instaló alarmas, dejó de ir a pie o en bici y lo hacía solo en coche o taxi. Todo ello con la intención de no encontrarse con su acosador. Fue en septiembre de 2020 cuando, finalmente, formalizó la denuncia y unos días después un juzgado emitió una orden de alejamiento de la víctima y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, pero no valió de nada.En diciembre de ese año ingresó en prisión provisional, donde permaneció hasta febrero de 2021 pero, siete meses más tarde, volvió a presentarse en el taller de Bonet. Tras ello, un juez volvió a decretar el ingreso en la cárcel del acosador y la víctima tuvo que comenzar un tratamiento psicológico por la ansiedad generada.
En el verano de 2022, el Juzgado Penal 10 de Barcelona condenó a Víctor G. por acosar y amenazar a la ilustradora Paula Bonet y le prohibió acercarse y comunicarse con la artista durante 10 años. Por su trastorno mental, que cuenta como eximente, tuvo … que cumplir la pena en un centro de internamiento, donde ha permanecido cuatro años. Además de esto, también tuvo que indemnizarla con casi 4.000 euros por daños morales y la asistencia psicológica que necesitó.
Ahora, la artista ha utilizado su perfil en redes sociales para confesar que vuelve a sentir miedo. «Nunca pensé que volvería a hacer esto pero me veo obligada, por mi integridad física, a tener que publicar en un medio que debería ser solo para mostrar mi trabajo», comienza anunciando.
«La persona que me acosa desde el año 2019 y que ha estado desde finales del mes de julio en prisión preventiva, porque el junio pasado irrumpió en mi taller rompiendo la puerta, robando un collar y dejándose grabar por las cámaras de seguridad, así como dejando un mensaje firmado en la pizarra y encontrándome al día siguiente en la casa del pueblo donde me escondí cuando tuve que dejar Barcelona, ha sido puesto en libertad» cuenta.
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«Exactamente 10 días después alguien ha roto el cristal de la puerta de mi galería de arte, irrumpiendo en ella, moviendo los cuadros de lugar y robando una pieza pequeña. Ya está puesta la denuncia y ya ha estado la policía científica en el taller haciendo su trabajo», añade.
«Llevo un año intentando hacer vida normal porque no quiero renunciar a la felicidad que me dan mi trabajo, mi familia, mis amigas, mi perra y mi pareja. Llevo un año convenciéndome de que es posible y he vuelto a poder pintar y a escribir. Durante un tiempo he tenido escolta policial pero ahora no tengo más seguridad que la de mi red de amigas, vecinas, conocidas y la de nuestros ojos. También las de las ratonas, que durante todo este tiempo han demostrado tener una fortaleza increíble y a las que no podré agradecer nunca su amor hacia mí», continúa.
«No responderé a ningún medio de comunicación, tampoco lo hará mi representación legal, agencia ni editorial. Mis palabras sobre este asunto son las de este post. Gracias por estar», sentencia.
Historial de acoso
Fue en julio de 2019 cuando comenzó el calvario de Bonet. El individuo, al que no conocía de nada, comenzó a acecharla en el taller de Barcelona donde impartía clases de cerámica y pintura, hasta que un día se abalanzó sobre ella y la abrazó, aunque ésta consiguió que abandonara el local.
El acoso del individuo no se limitó al taller de la artista, sino que se presentaba en charlas, conciertos, exposiciones o presentaciones a los que acudía. Durante meses también le envió correos electrónicos con amenazas: «Como me cruce contigo voy a estrangularte y descuartizarte», fue uno de los mensajes. «Verás que festín, dejaré los ojos para lo último», prosiguió el individuo. «Si lo prefieres puedes suplicar clemencia a este violador, acosador y psicópata; solamente serás violada hasta tu tercer y último aborto»; comentario que hacía alusión a que la víctima había sufrido dos abortos espontáneos.
Ante el constante acoso, la artista se trasladó a otro taller, dejó de publicar contenido en redes sociales, instaló alarmas, dejó de ir a pie o en bici y lo hacía solo en coche o taxi
Ante el constante acoso, la artista se trasladó a otro taller, dejó de publicar contenido en redes sociales, instaló alarmas, dejó de ir a pie o en bici y lo hacía solo en coche o taxi. Todo ello con la intención de no encontrarse con su acosador. Fue en septiembre de 2020 cuando, finalmente, formalizó la denuncia y unos días después un juzgado emitió una orden de alejamiento de la víctima y la prohibición de comunicarse con ella por cualquier medio, pero no valió de nada.
En diciembre de ese año ingresó en prisión provisional, donde permaneció hasta febrero de 2021 pero, siete meses más tarde, volvió a presentarse en el taller de Bonet. Tras ello, un juez volvió a decretar el ingreso en la cárcel del acosador y la víctima tuvo que comenzar un tratamiento psicológico por la ansiedad generada.
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