Es el día de descanso y Richard Carapaz (El Carmelo, Ecuador; 33 años), líder del EF en la Vuelta, dice que lo exprime al máximo, que esta ronda es indigesta por su dureza, que las piernas le alcanzan hasta donde pueden y que solo mira la general de reojo. Pero eso, también subraya, no le restará su ambición ni variará su forma de correr, siempre un espectáculo como se lo reconoce la afición -en la jornada anterior volvió a atacar, aunque se quedó con las ganas-, pues en cada salida es de los corredores más vitoreados, elogio a su gallardía sobre la bici.
El ciclista ecuatoriano de EF, cuarto clasificado de la general, valora sus posibilidades en la Vuelta y su forma de correr
Es el día de descanso y Richard Carapaz (El Carmelo, Ecuador; 33 años), líder del EF en la Vuelta, dice que lo exprime al máximo, que esta ronda es indigesta por su dureza, que las piernas le alcanzan hasta donde pueden y que solo mira la general de reojo. Pero eso, también subraya, no le restará su ambición ni variará su forma de correr, siempre un espectáculo como se lo reconoce la afición -en la jornada anterior volvió a atacar, aunque se quedó con las ganas-, pues en cada salida es de los corredores más vitoreados, elogio a su gallardía sobre la bici.
Pregunta. ¿Nota el cariño de la afición?
Respuesta. Sí, sí que lo noto. Creo que la gente se identifica con mi forma de correr. Hace 15 años se corría de esta manera, como yo lo hago, y a la gente le gusta que se mueva la carrera. Yo soy un poco el animador. Y eso transmite a la gente, por eso se emocionan y me aplauden, porque saben la calidad de corredor que soy.
P. ¿Y cuál es esa forma de correr?
R. No soy calculador, soy un ciclista que corre por instinto. Es una parte de mí que en cierto sentido es beneficiosa porque puedo dar sorpresas, pero también es un arma de doble filo porque a veces también me pasa facturas.
P. ¿Eso es espectáculo?
R. No sé, puede ser. Pero más que espectáculo, para mí es simplemente que me gusta lo que hago. Me gusta divertirme en la bici y creo que esa es la composición perfecta. Soy un corredor que ataca, uno que no mira mucho los vatios o esas cosas. Corro por instinto y he ganado muchas cosas así.
P. ¿Siente que los ciclistas que corren a su lado se ponen nerviosos porque, precisamente, no se sabe cuándo atacará?
R. Los corredores saben quién soy y las cosas que puedo hacer. No soy tan predictivo como otros, es verdad. Quizá por eso me tienen cierto respeto, pero tampoco sé lo que piensan. Aunque sí que me tienen que tomar en cuenta.
P. ¿Pero hacer un ataque de 50 kilómetros en solitario como hizo Pogacar en Andorra es posible?
R. Ufff. No sé, es complicado hacer algo similar. Necesitas tener muchas piernas para hacerlo porque es un desgaste muy grande. Creo que no veremos muchas cosas parecidas en esta Vuelta.
P. Sin Pogacar, sin embargo, se han igualado mucho las fuerzas…
R. Desde luego. Sin él en carrera se han abierto muchas posibilidades, todo está muy parejo.
P. ¿Puede ganar la Vuelta?
R. Si tengo la oportunidad, lo intentaré. Pero es difícil. La primera semana no fue mi mejor semana. He tenido dificultades y estoy lejos del primero, ni siquiera he mirado los tiempos. Me centro en lo mío e intentaré sacar segundos en los próximos días. Pero ganar la Vuelta… los de delante lo han hecho muy bien y siguen quedando muchas etapas muy duras. Tenemos cada día de media 2.500 o 3.000 metros de desnivel positivo, lo que es una barbaridad.
P. ¿Nota el cansancio?
R. Es que está siendo muy duro, es más bien una Vuelta de resistencia, y hay que ir día a día. Estoy haciendo lo que puedo, pero también vengo de encadenar bastantes carreras y vas notando el desgaste de toda la temporada. Vengo, además, del Tour, que también fue de mucho desgaste y se rodó cada día muy rápido. Pensaba que iría un poco mejor, pero no. Así que tengo que seguir en mi línea e ir esperando.
P. ¿Cada vez es más difícil ser profesional?
R. Es duro y exigente, pero siempre ha sido difícil. Quizá hoy es más exigente porque los equipos siempre piden más por los puntos. Y es muy duro, también, en lo físico y en lo psicológico porque siempre tienes que trabajar y esforzarte cada día para ver resultados. Por otro lado, cada vez hay más información y quizá te satura un poco… Pero a mí no me molesta esta dureza. Son muchos años así y mi rutina siempre me ha funcionado, me gusta y también le gusta al equipo, así que lo llevo bien. Quizá es más duro para alguien que hace clásicas, muchos viajes, tiempo fuera de casa, de aquí para allá… Pero para un corredor que hace grandes vueltas, no es tan duro.
P. Tiene 33 años, ¿ya hemos visto ya su mejor versión?
R. Todas mis temporadas han sido similares, mi fortaleza ha sido siempre ir a por los grandes tours y siempre he estado metido en las clasificaciones peleando etapas. Dentro de mi papel, he estado siempre en mi línea. Y espero seguir así unos cuantos años más. Tengo las piernas para hacer todo lo que hago. Y cuando lleve 15 o 18 temporadas de profesional -suma 10-, pues ya pensaré en colgar los guantes.
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