
Tráfico es la especialidad de la Guardia Civil en la que más agentes han perdido la vida en acto de servicio. Un total de 346 guardias han fallecido mientras atendían a usuarios de las carreteras —atropellos, en su gran parte—, asesinados por bandas terroristas o por agresiones de delincuentes, entre otras causas. El hecho de estar todo el día en las vías que comunican todo el país bajo condiciones meteorológicas cambiantes y el enfrentarse a problemas tanto de día como de noche motivan que corran muchos más riesgos que el resto de compañeros del instituto armado.
Los dos asesinatos de ‘El Solitario’
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil también sufrió el asesinato de dos de sus integrantes a manos del atracador de bancos Jaime Jiménez Arbe, alias El Solitario. Ocurrió el 9 de junio de 2004, en la carretera N-113, en Castejón (Navarra). Los agentes Juan Antonio Palmero, de 29 años, a los mandos del coche patrulla, un Renault Laguna, y José Antonio Vidal Fernández, de 31, estaban esperando para escoltar un convoy especial de palas de un generador eólico. Palmero —nacido en Cádiz pero criado en Málaga, casado y sin hijos— y Vidal —nacido en Oviedo, soltero e hijo de guardia civil— iban a relevar a una pareja del Destacamento de Tudela (Navarra). Les llamó la atención la maniobra extraña que realizó el conductor de un todoterreno Suzuki de color verde, por lo que decidieron perseguirlo. Fue a lo largo de tres kilómetros hasta que el conductor les cosió a tiros con una metralleta.
Un agricultor que andaba por la zona fue el que dio la voz de alarma. Un agente murió en el acto, mientras el otro falleció cuando le estaban intentando reanimar. Las autopsias revelaron que el cuerpo de Palmero presentaba 12 trayectorias de bala, cuatro de ellas con orificio de entrada y sin salida, sobre todo en el tórax y abdomen. Vidal tenía ocho trayectorias de bala, algo más altas, en cabeza, cuello y tórax. La munición utilizada fueron balas del calibre 45 de la marca Geco, fabricada en Alemania. Hasta 20 casquillos fueron hallados en la zona.
El Solitario fue detenido el 23 de julio de 2007 en Figueira da Foz (Portugal), en una operación conjunta entre la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, la Policía portuguesa y funcionarios de policía de la Dirección Central de Combate al Bandidismo del país luso. Acababa así una trayectoria delictiva que había comenzado en 1993 cuando atracó una caja de ahorros en Ademuz (Valencia). La Audiencia Provincial de Navarra lo condenó en julio de 2008 a 47 años de prisión por los asesinatos de ambos guardias civiles (20 años por cada crimen y siete por tenencia ilícita de armas).
Cerca de 350 agentes han perdido la vida desde que se creó la Agrupación en 1959 
Tráfico es la especialidad de la Guardia Civil en la que más agentes han perdido la vida en acto de servicio. Un total de 346 guardias han fallecido mientras atendían a usuarios de las carreteras —atropellos, en su gran parte—, asesinados por bandas terroristas o por agresiones de delincuentes, entre otras causas. El hecho de estar todo el día en las vías que comunican todo el país bajo condiciones meteorológicas cambiantes y el enfrentarse a problemas tanto de día como de noche motivan que corran muchos más riesgos que el resto de compañeros del instituto armado.
Los dos asesinatos de ‘El Solitario’
La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil también sufrió el asesinato de dos de sus integrantes a manos del atracador de bancos Jaime Jiménez Arbe, alias El Solitario. Ocurrió el 9 de junio de 2004, en la carretera N-113, en Castejón (Navarra). Los agentes Juan Antonio Palmero, de 29 años, a los mandos del coche patrulla, un Renault Laguna, y José Antonio Vidal Fernández, de 31, estaban esperando para escoltar un convoy especial de palas de un generador eólico. Palmero —nacido en Cádiz pero criado en Málaga, casado y sin hijos— y Vidal —nacido en Oviedo, soltero e hijo de guardia civil— iban a relevar a una pareja del Destacamento de Tudela (Navarra). Les llamó la atención la maniobra extraña que realizó el conductor de un todoterreno Suzuki de color verde, por lo que decidieron perseguirlo. Fue a lo largo de tres kilómetros hasta que el conductor les cosió a tiros con una metralleta.
Un agricultor que andaba por la zona fue el que dio la voz de alarma. Un agente murió en el acto, mientras el otro falleció cuando le estaban intentando reanimar. Las autopsias revelaron que el cuerpo de Palmero presentaba 12 trayectorias de bala, cuatro de ellas con orificio de entrada y sin salida, sobre todo en el tórax y abdomen. Vidal tenía ocho trayectorias de bala, algo más altas, en cabeza, cuello y tórax. La munición utilizada fueron balas del calibre 45 de la marca Geco, fabricada en Alemania. Hasta 20 casquillos fueron hallados en la zona.
El Solitario fue detenido el 23 de julio de 2007 en Figueira da Foz (Portugal), en una operación conjunta entre la Guardia Civil, el Cuerpo Nacional de Policía, la Policía portuguesa y funcionarios de policía de la Dirección Central de Combate al Bandidismo del país luso. Acababa así una trayectoria delictiva que había comenzado en 1993 cuando atracó una caja de ahorros en Ademuz (Valencia). La Audiencia Provincial de Navarra lo condenó en julio de 2008 a 47 años de prisión por los asesinatos de ambos guardias civiles (20 años por cada crimen y siete por tenencia ilícita de armas).
