Septiembre invita a volver a Madrid, pero no necesariamente a la rutina. Esta semana, la ciudad ofrece la posibilidad de recorrer el mundo a través del olfato, regalarse una pausa de bienestar y disfrutar de un vermut con vistas al perfil urbano de la capital. Tres experiencias distintas para bajar el ritmo, dejarse llevar por los sentidos y redescubrir Madrid sin prisas.
Un viaje a través del olfato, una pausa de bienestar y un vermut con vistas para alargar el verano en Madrid
Septiembre invita a volver a Madrid, pero no necesariamente a la rutina. Esta semana, la ciudad ofrece la posibilidad de recorrer el mundo a través del olfato, regalarse una pausa de bienestar y disfrutar de un vermut con vistas al perfil urbano de la capital. Tres experiencias distintas para bajar el ritmo, dejarse llevar por los sentidos y redescubrir Madrid sin prisas.
La vuelta al mundo a través del olfato
Hay viajes que empiezan con un billete de avión y otros con una tira de papel perfumada. Durante septiembre, Le Labo reúne en Madrid una colección de fragancias que el resto del año solo pueden encontrarse en las ciudades para las que fueron creadas. Tokio, París, Nueva York, Berlín, Ciudad de México o Pekín caben así, durante unas semanas, en un mismo espacio.
La propuesta invita a recorrer el mundo a través de los aromas. Cada perfume busca capturar la personalidad de una ciudad y transformarla en una experiencia sensorial: la calma de una casa tradicional en Pekín, la energía vibrante de Ciudad de México, la sobriedad de Tokio o el carácter elegante de París. No se trata de reconocer calles o monumentos, sino de dejarse llevar por sensaciones capaces de despertar recuerdos e imágenes.
Lo interesante ocurre sobre la piel. Las fragancias evolucionan con el paso de las horas y obligan a detenerse para descubrir sus matices poco a poco. Más que una compra, la experiencia se asemeja a un pequeño viaje sin salir de Madrid. Las muestras y formatos de descubrimiento estarán disponibles hasta el 30 de septiembre y los frascos podrán adquirirse durante todo el mes.
Una clínica donde el cuidado empieza escuchando
A primera vista, Templa no parece una clínica convencional. No transmite la sensación de tránsito rápido entre la recepción y la cabina, sino que apuesta por un entorno pensado para rebajar la solemnidad que todavía acompaña a la medicina estética. Aquí, al menos sobre el papel, la visita empieza con una conversación.
El proyecto nació en 2023 de la mano de Cristina López Mejía, antigua directiva de banca de inversión que decidió cambiar de sector tras analizar modelos de negocio en Estados Unidos y Reino Unido. Su propuesta se basa en una medicina estética gradual, centrada en el diagnóstico, la personalización y el seguimiento.
La clínica ofrece tratamientos faciales, corporales y médicos que van desde limpiezas e hidrataciones faciales hasta masajes, tratamientos capilares o procedimientos destinados a mejorar la firmeza y la textura de la piel. La primera valoración diagnóstica se anuncia sin coste.
Más allá de las técnicas, el planteamiento gira en torno a una idea sencilla: entender la medicina estética como una rutina de cuidado y no como un recurso que deba ocultarse. Según el centro, la escucha previa, el asesoramiento y el acompañamiento posterior tienen tanto peso como el tratamiento elegido.
El vermut se cuela en el brunch
Pocas costumbres representan mejor Madrid que un vermut acompañado de algo para picar y una sobremesa que termina alargando la tarde. De esa tradición parte The Weekend Brunch: Vermut Edition, la propuesta de Only YOU Hotel Atocha para acercar el brunch al aperitivo castizo.
La cita tiene lugar en Sép7ima, el restaurante de la última planta del hotel, frente a la estación de Atocha. La terraza y las vistas sobre la ciudad forman parte del atractivo, pero el recorrido comienza en la mesa: un vermut frío y una selección de aperitivos para compartir antes de elegir el plato principal.
La propuesta combina clásicos del aperitivo con opciones más contundentes para continuar la comida, antes de rematar con un postre. Todo ello acompañado de música en directo con éxitos de los años ochenta y una selección de bebidas incluidas que convierten la experiencia en una sobremesa larga, de esas que invitan a quedarse un rato más contemplando Madrid desde las alturas.
