El clan Bolsonaro se ha anotado este martes por la tarde un tanto en la carrera para regresar al poder en Brasil. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado este martes un espaldarazo a la candidatura del senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, al recibirlo en el Despacho Oval, 19 días después de haberse reunido allí con el presidente de Brasil, el antiguo sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva. Salvo sorpresa, Lula y Bolsonaro hijo se medirán en las urnas en octubre. El equipo de Flávio Bolsonaro confía en que la foto con Trump le ayude a superar una crisis de popularidad y contribuya a consolidar su candidatura.
El brasileño, que aspira a derrotar en las elecciones al presidente izquierdista, ansiaba una foto con el republicano para superar una crisis y consolidar su candidatura
El clan Bolsonaro se ha anotado este martes por la tarde un tanto en la carrera para regresar al poder en Brasil. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha dado este martes un espaldarazo a la candidatura del senador brasileño Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, al recibirlo en el Despacho Oval, 19 días después de haberse reunido allí con el presidente de Brasil, el antiguo sindicalista Luiz Inácio Lula da Silva. Salvo sorpresa, Lula y Bolsonaro hijo se medirán en las urnas en octubre. El equipo de Flávio Bolsonaro confía en que la foto con Trump le ayude a superar una crisis de popularidad y contribuya a consolidar su candidatura.
El senador informó del encuentro al publicar su foto con Trump en Instagram sin más comentario que dos pulgares alzados. Hasta el último minuto no quedó claro si se celebraría. El aspirante derechista a presidente de Brasil fue recibido en la Casa Blanca apenas horas después de que Trump, que cumplirá 80 años el próximo 14 de junio, se hubiera sometido a una batería de exámenes médicos en el hospital militar Walter Reed, la tercera vez en menos de año y medio de mandato en lo que la oficina presidencial describe como “su chequeo anual”.
Al salir de la Casa Blanca, el brasileño detalló en rueda de prensa que ha solicitado a Trump que declare organizaciones terroristas al Primeiro Comando da Capital (PCC) y al Comando Vermelho (CV), las mafias más potentes del crimen organizado brasileño. En cambio, contó, no le ha pedido que apoye su candidatura presidencial.
El cara a cara duró una hora y 40 minutos, según dijo a O Globo uno de los acompañantes de Bolsonaro, el periodista Paulo Figueiredo, investigado en Brasil por golpismo. “¿Qué tal está tu padre?”, le preguntó el mandatario a su visitante, según la prensa brasileña.
Hasta el momento, la Casa Blanca no ha emitido una declaración sobre el encuentro, que no estaba incluido en la agenda oficial de Trump ni se había anunciado por ningún canal de la oficina presidencial. La charla entre ambos se ha producido menos de tres semanas después de que el estadounidense se reuniera en el Despacho Oval con el presidente Lula, en un encuentro de trabajo que incluyó un almuerzo.
El hijo mayor del presidente Jair Bolsonaro también acudía al número 1600 de la avenida Pennsylvania en Washington cuando Trump presiona para poder anunciar cuanto antes un principio de acuerdo con Irán que permita poner fin definitivamente a la guerra mientras se siguen negociando los asuntos más espinosos entre los dos países, muy especialmente el programa nuclear iraní. Sobre todo, la Casa Blanca desea reabrir el estratégico estrecho de Ormuz, por el que transitan el 20% del petróleo y el gas mundiales.
Hace menos de dos semanas, estalló en Brasil el escándalo que frenó en seco la campaña de Bolsonaro hijo. Intercept Brasil publicó un audio en el que el candidato pide, en tono de complicidad, dinero para pagar una película biográfica de su padre a un banquero turbio al que decía no conocer. Resulta que el banquero, que ahora está encarcelado acusado de fraude, prometió millones de dólares para el filme. Bolsonaro hijo se ha defendido diciendo que fue una conversación entre dos particulares hablando de dinero privado para financiar un proyecto privado.
Pero las últimas encuestas detectan un cierto retroceso de Bolsonaro mientras el presidente Lula gana ventaja cuando antes del escándalo estuvieron durante semanas en empate técnico.
Conseguir que Trump sacara tiempo para recibir a un Bolsonaro supone un logro para Eduardo Bolsonaro, el tercer hermano y el encargado de las relaciones con el trumpismo, que también ha posado con el republicano. La vía para llegar hasta Trump ha sido el jefe de la diplomacia estadounidense, Marco Rubio, según la prensa brasileña.
La foto con Trump le sirve a Bolsonaro para asociar de nuevo el proyecto político de la familia con el trumpismo, una relación que estaba en horas bajas desde que el castigo arancelario impuesto por el republicano a instancias del clan ultraderechista brasileño les golpeó como un bumerán. Con esta reunión, Trump hace un guiño al aspirante de la derecha menos de tres semanas después de haber recibido al aspirante izquierdista.
La reunión con Trump también le ayuda a Bolsonaro hijo a proyectar una imagen de líder internacional. El derechista, que se presenta como la versión moderada de su padre, ha acudido a la cita con una corbata verde y amarilla, los colores de la bandera brasileña, y los mismos de la corbata que el presidente Lula viste en las ocasiones más importantes.
El temor a una injerencia del presidente Trump o de su Administración en los comicios, como ha ocurrido en Honduras y Argentina, sobrevuela la campaña brasileña. El año pasado, el estadounidense ejerció una presión extraordinaria contra Brasil para que se olvidara de juzgar a Bolsonaro padre. Fracasó. Jair Bolsonaro cumple una condena de 27 años de cárcel por urdir un golpe de Estado contra Lula.
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