Cuando a Ana la llamaron para que fuera a recoger su cartera a la oficina de objetos perdidos no podía creer su suerte. Como tantos otros, pensaba que alguien se la habría robado y tirado a la basura o simplemente la había olvidado en cualquier parte. Sin embargo, fue a objetos perdidos y allí estaba, otra vez en sus manos. «Seguro que no tendrá el dinero que había dentro», dijo medio en broma, medio en serio, pero al abrir el monedero, encontró 43,50 euros. ¿Milagro? «No lo entiendo», dijo, «yo tenía 50 euros. Me acuerdo porque fue un regalo de cumpleaños de mi abuela». Sí, el buen samaritano que encontró la cartera y la llevó a la policía, pensó que tal vez el taxi era mejor que fuera a cuenta de la que la había perdido. Faltaría más. Buenos ciudadanos, pero no tontos.Hechos así suceden cada día en la oficina de objetos perdidos. Y cada vez más. En una gran ciudad como Barcelona, por ejemplo, se ha pasado de indexar 32.000 objetos en 2022, a subir a los 39.200 objetos. «La gente no entiende el trabajo que da un servicio como éste, ni lo eficiente y rápido que es a la hora de facilitar la vuelta de los objetos perdidos», comenta Pilar Ginchard, jefa del departamento de servicios presenciales del Ayuntamiento de Barcelona.¿Qué llega a esta oficina? De todo, aunque abundan las gafas, los teléfonos móviles, los portátiles y las mochilas. También hay guitarras, ukeleles, altavoces, de todo. Una vez hasta apareció un dron. «Nos llegan todos los objetos que te puedas imaginar y en épocas de grandes acontecimientos, como el Primavera Sound o las grandes ferias, todavía se multiplican más», señala Esther Palacios, supervisora del servicio desde la Fundació Tallers, parte del Pere Claver Group , entidad que da apoyo al ayuntamiento para gestionar el alud de trabajo que provoca gestionar la gran cantidad de objetos que llegan cada día.El trabajo incluye recoger el material, indexarlo, fotografiarlo, almacenarlo y así tenerlo todo fácilmente localizable. Son cajas y más cajas de objetos de todas las formas y tamaños, ordenadas por el tiempo de llegada al almacén. Si se puede rastrear al dueño, se pondrán en contacto con él vía teléfono o mail. Si no, esperarán a que alguien lo reclame. Y si son documentos identificativos, te los pueden enviar directamente a casa. «Acogemos unas 20 citas diarias en la oficina. Con el nuevo sistema de indexación, es un trámite muy rápido si han llamado con antelación y hemos localizado el objeto. La gente se sorprende mucho cuando les devolvemos lo que creían perdido para siempre. A veces son objetos de gran valor sentimental y se levantan a abrazarnos y darnos besos muy emocionados. Porque tenemos mampara, que si no», afirma divertido Esteve Vinyals, jefe de la oficina de hallazgos. No todos son buenas noticias. A veces vienen personas preguntando desesperadas si han recogido un objeto muy importante para ellas. La oficina se convierte en su última esperanza, pero no siempre se pueden hacer milagros. «Una vez nos vino una señora que decía que había tirado unas botas a la basura. Las había dejado en un contenedor, no las quería para nada. No nos pedía si habíamos recibido sus botas. Lo que quería eran las joyas que había escondido en su interior y que se había olvidado por completo que estaban allí», recuerda Dolors Folch, responsable del servicio de videollamadas y servicios especiales.Los almacenes de objetos perdidos de Barcelona y Madrid Adrián Quiroga y Maya Balanya La mayoría de objetos los recoge la policía, ya sean los mossos d’esquadra o la guardia urbana . El lugar preferido que tiene la gente para olvidarse cosas son los transportes metropolitanos. Uno se queda adormilado o pensando en las musarañas y se levanta y se va dejando atrás sus gafas, libros, bolsas o mochilas. Una vez llegó hasta un cochecito. Al menos los padres no se olvidaron al bebé. Eso sí, si pierdes algo en el tren o en el aeropuerto, mejor pregunta en Renfe o en Aena, que tienen sus propias competencias.En Madrid, los objetos quedan en recaudo de la oficina durante dos años. Esto hace que su almacenaje sea inmenso. En Barcelona, el tiempo de espera para que alguien reclame los objetos es de seis meses. «Hay que pensar que es difícil que alguien se acuerde que ha perdido algo pasados los seis meses. Es un tiempo mucho más eficaz», asegura Catalina Román, técnica del servicio.«La gente se emociona mucho al recuperar sus pertenencias. Muchos quieren besarnos y darnos un abrazo» Trabajador de Oficina de hallazgos en BarcelonaRepasar las cajas que contienen los objetos es entrar en un bazar fantástico , curioso y, a veces, aterrador. Hay gente que se olvida incluso la dentadura postiza en los cines Verdi. Hay cascos de moto, armónicas, baquetas de batería, redes de voleibol o todo tipo de mochilas. Lo que haya dentro de la mochila también se indexará como objeto diferente, para que quede un buen recuento de todo lo que llega a objetos perdidos. «Una vez nos vino alguien pidiendo si teníamos un remolque de coche que había perdido en la autopista. Perdemos cualquier cosa», lamenta Ginchard.Es curioso como en Barcelona no se habla de Oficina de objetos perdidos, sino de Oficina de hallazgos, un eufemismo positivo que pone el acento en la parte más satisfactoria del proceso, cuando se recupera lo que has perdido. En 2025, por ejemplo, se devolvieron 12.745 objetos. Esto significa un 32 por ciento del total. El resto, un 23 por ciento, se manda a los puntos verdes para su reutilización o reciclaje y, si no se puede reciclar de ninguna forma, se destruye.La oficina de hallazgos¿Qué ocurre si nadie reclama ese objeto durante este tiempo de espera? En primer lugar, la persona que lo entregó tiene derecho a reclamarlo y por ley será suyo. Si tenemos en cuenta la cantidad de teléfonos móviles y portátiles que recogen, no está nada mal. Si encuentras una cartera, la dejas a la guardia urbana y nadie la reclama, en seis meses esa cartera será tuya y te quedarás con todo lo que tenga en el interior, dinero incluido, salvo documentos personales, por supuesto. En este caso, sólo un 1 por ciento de los objetos son reclamados por los ciudadanos que los encontraron.Lo primero es lo primero, llamar al 010 y esperar que haya suerte y tu objeto haya entrado en el sistema. Bueno, en realidad lo primero sería no olvidarse de nada, pero ya sabemos que eso es imposible. En una época acelerada y con un bombardeo de estímulos constante, es imposible centrar la atención en el momento y lugar donde estamos. « Hay mucha gente que vuelve más de una vez. Al menos el 15 por ciento. Otros ni siquiera se toman la molestia, a pesar de que les informamos que tenemos sus pertenencias. Dicen que ya es demasiado tarde, que ya las han sustituido, ha comprado otras o ya han renovado los documentos y no vale la pena molestarse», concluye Vinyals. Una pena, porque encontrar una cosa que creías perdida es el mejor truco de magia que existe. Cuando a Ana la llamaron para que fuera a recoger su cartera a la oficina de objetos perdidos no podía creer su suerte. Como tantos otros, pensaba que alguien se la habría robado y tirado a la basura o simplemente la había olvidado en cualquier parte. Sin embargo, fue a objetos perdidos y allí estaba, otra vez en sus manos. «Seguro que no tendrá el dinero que había dentro», dijo medio en broma, medio en serio, pero al abrir el monedero, encontró 43,50 euros. ¿Milagro? «No lo entiendo», dijo, «yo tenía 50 euros. Me acuerdo porque fue un regalo de cumpleaños de mi abuela». Sí, el buen samaritano que encontró la cartera y la llevó a la policía, pensó que tal vez el taxi era mejor que fuera a cuenta de la que la había perdido. Faltaría más. Buenos ciudadanos, pero no tontos.Hechos así suceden cada día en la oficina de objetos perdidos. Y cada vez más. En una gran ciudad como Barcelona, por ejemplo, se ha pasado de indexar 32.000 objetos en 2022, a subir a los 39.200 objetos. «La gente no entiende el trabajo que da un servicio como éste, ni lo eficiente y rápido que es a la hora de facilitar la vuelta de los objetos perdidos», comenta Pilar Ginchard, jefa del departamento de servicios presenciales del Ayuntamiento de Barcelona.¿Qué llega a esta oficina? De todo, aunque abundan las gafas, los teléfonos móviles, los portátiles y las mochilas. También hay guitarras, ukeleles, altavoces, de todo. Una vez hasta apareció un dron. «Nos llegan todos los objetos que te puedas imaginar y en épocas de grandes acontecimientos, como el Primavera Sound o las grandes ferias, todavía se multiplican más», señala Esther Palacios, supervisora del servicio desde la Fundació Tallers, parte del Pere Claver Group , entidad que da apoyo al ayuntamiento para gestionar el alud de trabajo que provoca gestionar la gran cantidad de objetos que llegan cada día.El trabajo incluye recoger el material, indexarlo, fotografiarlo, almacenarlo y así tenerlo todo fácilmente localizable. Son cajas y más cajas de objetos de todas las formas y tamaños, ordenadas por el tiempo de llegada al almacén. Si se puede rastrear al dueño, se pondrán en contacto con él vía teléfono o mail. Si no, esperarán a que alguien lo reclame. Y si son documentos identificativos, te los pueden enviar directamente a casa. «Acogemos unas 20 citas diarias en la oficina. Con el nuevo sistema de indexación, es un trámite muy rápido si han llamado con antelación y hemos localizado el objeto. La gente se sorprende mucho cuando les devolvemos lo que creían perdido para siempre. A veces son objetos de gran valor sentimental y se levantan a abrazarnos y darnos besos muy emocionados. Porque tenemos mampara, que si no», afirma divertido Esteve Vinyals, jefe de la oficina de hallazgos. No todos son buenas noticias. A veces vienen personas preguntando desesperadas si han recogido un objeto muy importante para ellas. La oficina se convierte en su última esperanza, pero no siempre se pueden hacer milagros. «Una vez nos vino una señora que decía que había tirado unas botas a la basura. Las había dejado en un contenedor, no las quería para nada. No nos pedía si habíamos recibido sus botas. Lo que quería eran las joyas que había escondido en su interior y que se había olvidado por completo que estaban allí», recuerda Dolors Folch, responsable del servicio de videollamadas y servicios especiales.Los almacenes de objetos perdidos de Barcelona y Madrid Adrián Quiroga y Maya Balanya La mayoría de objetos los recoge la policía, ya sean los mossos d’esquadra o la guardia urbana . El lugar preferido que tiene la gente para olvidarse cosas son los transportes metropolitanos. Uno se queda adormilado o pensando en las musarañas y se levanta y se va dejando atrás sus gafas, libros, bolsas o mochilas. Una vez llegó hasta un cochecito. Al menos los padres no se olvidaron al bebé. Eso sí, si pierdes algo en el tren o en el aeropuerto, mejor pregunta en Renfe o en Aena, que tienen sus propias competencias.En Madrid, los objetos quedan en recaudo de la oficina durante dos años. Esto hace que su almacenaje sea inmenso. En Barcelona, el tiempo de espera para que alguien reclame los objetos es de seis meses. «Hay que pensar que es difícil que alguien se acuerde que ha perdido algo pasados los seis meses. Es un tiempo mucho más eficaz», asegura Catalina Román, técnica del servicio.«La gente se emociona mucho al recuperar sus pertenencias. Muchos quieren besarnos y darnos un abrazo» Trabajador de Oficina de hallazgos en BarcelonaRepasar las cajas que contienen los objetos es entrar en un bazar fantástico , curioso y, a veces, aterrador. Hay gente que se olvida incluso la dentadura postiza en los cines Verdi. Hay cascos de moto, armónicas, baquetas de batería, redes de voleibol o todo tipo de mochilas. Lo que haya dentro de la mochila también se indexará como objeto diferente, para que quede un buen recuento de todo lo que llega a objetos perdidos. «Una vez nos vino alguien pidiendo si teníamos un remolque de coche que había perdido en la autopista. Perdemos cualquier cosa», lamenta Ginchard.Es curioso como en Barcelona no se habla de Oficina de objetos perdidos, sino de Oficina de hallazgos, un eufemismo positivo que pone el acento en la parte más satisfactoria del proceso, cuando se recupera lo que has perdido. En 2025, por ejemplo, se devolvieron 12.745 objetos. Esto significa un 32 por ciento del total. El resto, un 23 por ciento, se manda a los puntos verdes para su reutilización o reciclaje y, si no se puede reciclar de ninguna forma, se destruye.La oficina de hallazgos¿Qué ocurre si nadie reclama ese objeto durante este tiempo de espera? En primer lugar, la persona que lo entregó tiene derecho a reclamarlo y por ley será suyo. Si tenemos en cuenta la cantidad de teléfonos móviles y portátiles que recogen, no está nada mal. Si encuentras una cartera, la dejas a la guardia urbana y nadie la reclama, en seis meses esa cartera será tuya y te quedarás con todo lo que tenga en el interior, dinero incluido, salvo documentos personales, por supuesto. En este caso, sólo un 1 por ciento de los objetos son reclamados por los ciudadanos que los encontraron.Lo primero es lo primero, llamar al 010 y esperar que haya suerte y tu objeto haya entrado en el sistema. Bueno, en realidad lo primero sería no olvidarse de nada, pero ya sabemos que eso es imposible. En una época acelerada y con un bombardeo de estímulos constante, es imposible centrar la atención en el momento y lugar donde estamos. « Hay mucha gente que vuelve más de una vez. Al menos el 15 por ciento. Otros ni siquiera se toman la molestia, a pesar de que les informamos que tenemos sus pertenencias. Dicen que ya es demasiado tarde, que ya las han sustituido, ha comprado otras o ya han renovado los documentos y no vale la pena molestarse», concluye Vinyals. Una pena, porque encontrar una cosa que creías perdida es el mejor truco de magia que existe.
Cuando a Ana la llamaron para que fuera a recoger su cartera a la oficina de objetos perdidos no podía creer su suerte. Como tantos otros, pensaba que alguien se la habría robado y tirado a la basura o simplemente la había olvidado en … cualquier parte. Sin embargo, fue a objetos perdidos y allí estaba, otra vez en sus manos. «Seguro que no tendrá el dinero que había dentro», dijo medio en broma, medio en serio, pero al abrir el monedero, encontró 43,50 euros. ¿Milagro? «No lo entiendo», dijo, «yo tenía 50 euros. Me acuerdo porque fue un regalo de cumpleaños de mi abuela». Sí, el buen samaritano que encontró la cartera y la llevó a la policía, pensó que tal vez el taxi era mejor que fuera a cuenta de la que la había perdido. Faltaría más. Buenos ciudadanos, pero no tontos.
Hechos así suceden cada día en la oficina de objetos perdidos. Y cada vez más. En una gran ciudad como Barcelona, por ejemplo, se ha pasado de indexar 32.000 objetos en 2022, a subir a los 39.200 objetos. «La gente no entiende el trabajo que da un servicio como éste, ni lo eficiente y rápido que es a la hora de facilitar la vuelta de los objetos perdidos», comenta Pilar Ginchard, jefa del departamento de servicios presenciales del Ayuntamiento de Barcelona.
¿Qué llega a esta oficina? De todo, aunque abundan las gafas, los teléfonos móviles, los portátiles y las mochilas. También hay guitarras, ukeleles, altavoces, de todo. Una vez hasta apareció un dron. «Nos llegan todos los objetos que te puedas imaginar y en épocas de grandes acontecimientos, como el Primavera Sound o las grandes ferias, todavía se multiplican más», señala Esther Palacios, supervisora del servicio desde la Fundació Tallers, parte del Pere Claver Group, entidad que da apoyo al ayuntamiento para gestionar el alud de trabajo que provoca gestionar la gran cantidad de objetos que llegan cada día.
Noticia relacionada
El trabajo incluye recoger el material, indexarlo, fotografiarlo, almacenarlo y así tenerlo todo fácilmente localizable. Son cajas y más cajas de objetos de todas las formas y tamaños, ordenadas por el tiempo de llegada al almacén. Si se puede rastrear al dueño, se pondrán en contacto con él vía teléfono o mail. Si no, esperarán a que alguien lo reclame. Y si son documentos identificativos, te los pueden enviar directamente a casa. «Acogemos unas 20 citas diarias en la oficina. Con el nuevo sistema de indexación, es un trámite muy rápido si han llamado con antelación y hemos localizado el objeto. La gente se sorprende mucho cuando les devolvemos lo que creían perdido para siempre. A veces son objetos de gran valor sentimental y se levantan a abrazarnos y darnos besos muy emocionados. Porque tenemos mampara, que si no», afirma divertido Esteve Vinyals, jefe de la oficina de hallazgos.
No todos son buenas noticias. A veces vienen personas preguntando desesperadas si han recogido un objeto muy importante para ellas. La oficina se convierte en su última esperanza, pero no siempre se pueden hacer milagros. «Una vez nos vino una señora que decía que había tirado unas botas a la basura. Las había dejado en un contenedor, no las quería para nada. No nos pedía si habíamos recibido sus botas. Lo que quería eran las joyas que había escondido en su interior y que se había olvidado por completo que estaban allí», recuerda Dolors Folch, responsable del servicio de videollamadas y servicios especiales.
(Adrián Quiroga y Maya Balanya )
La mayoría de objetos los recoge la policía, ya sean los mossos d’esquadra o la guardia urbana. El lugar preferido que tiene la gente para olvidarse cosas son los transportes metropolitanos. Uno se queda adormilado o pensando en las musarañas y se levanta y se va dejando atrás sus gafas, libros, bolsas o mochilas. Una vez llegó hasta un cochecito. Al menos los padres no se olvidaron al bebé. Eso sí, si pierdes algo en el tren o en el aeropuerto, mejor pregunta en Renfe o en Aena, que tienen sus propias competencias.
En Madrid, los objetos quedan en recaudo de la oficina durante dos años. Esto hace que su almacenaje sea inmenso. En Barcelona, el tiempo de espera para que alguien reclame los objetos es de seis meses. «Hay que pensar que es difícil que alguien se acuerde que ha perdido algo pasados los seis meses. Es un tiempo mucho más eficaz», asegura Catalina Román, técnica del servicio.
«La gente se emociona mucho al recuperar sus pertenencias. Muchos quieren besarnos y darnos un abrazo»
Trabajador de Oficina de hallazgos en Barcelona
Repasar las cajas que contienen los objetos es entrar en un bazar fantástico, curioso y, a veces, aterrador. Hay gente que se olvida incluso la dentadura postiza en los cines Verdi. Hay cascos de moto, armónicas, baquetas de batería, redes de voleibol o todo tipo de mochilas. Lo que haya dentro de la mochila también se indexará como objeto diferente, para que quede un buen recuento de todo lo que llega a objetos perdidos. «Una vez nos vino alguien pidiendo si teníamos un remolque de coche que había perdido en la autopista. Perdemos cualquier cosa», lamenta Ginchard.
Es curioso como en Barcelona no se habla de Oficina de objetos perdidos, sino de Oficina de hallazgos, un eufemismo positivo que pone el acento en la parte más satisfactoria del proceso, cuando se recupera lo que has perdido. En 2025, por ejemplo, se devolvieron 12.745 objetos. Esto significa un 32 por ciento del total. El resto, un 23 por ciento, se manda a los puntos verdes para su reutilización o reciclaje y, si no se puede reciclar de ninguna forma, se destruye.
La oficina de hallazgos
¿Qué ocurre si nadie reclama ese objeto durante este tiempo de espera? En primer lugar, la persona que lo entregó tiene derecho a reclamarlo y por ley será suyo. Si tenemos en cuenta la cantidad de teléfonos móviles y portátiles que recogen, no está nada mal. Si encuentras una cartera, la dejas a la guardia urbana y nadie la reclama, en seis meses esa cartera será tuya y te quedarás con todo lo que tenga en el interior, dinero incluido, salvo documentos personales, por supuesto. En este caso, sólo un 1 por ciento de los objetos son reclamados por los ciudadanos que los encontraron.
Lo primero es lo primero, llamar al 010 y esperar que haya suerte y tu objeto haya entrado en el sistema. Bueno, en realidad lo primero sería no olvidarse de nada, pero ya sabemos que eso es imposible. En una época acelerada y con un bombardeo de estímulos constante, es imposible centrar la atención en el momento y lugar donde estamos. «Hay mucha gente que vuelve más de una vez. Al menos el 15 por ciento. Otros ni siquiera se toman la molestia, a pesar de que les informamos que tenemos sus pertenencias. Dicen que ya es demasiado tarde, que ya las han sustituido, ha comprado otras o ya han renovado los documentos y no vale la pena molestarse», concluye Vinyals. Una pena, porque encontrar una cosa que creías perdida es el mejor truco de magia que existe.
RSS de noticias de cultura

