Santi Tuset (Lles de Cerdanya, Lleida, 28 años) sabe muy bien lo que supone hacer frente a las adversidades desde muy joven. «Mi hermana Irene, de 21 años, y yo somos jóvenes extutelados y esto ha marcado una parte importante de mi vida. Siempre intento mirar hacia delante, luchar por mis sueños y cumplir mis objetivos, personales y profesionales. Crecer dentro del sistema de protección de menores no es fácil, ya que te encuentras con momentos complicados, cambios e incertidumbres que te ponen a prueba».En este camino, el programa Incorpora de Fundación «la Caixa» ha sido y es un apoyo decisivo . «Vengo (recuerda) de una familia campesina y ganadera de toda la vida. Vivíamos en una masía rodeada de montañas y valles. En invierno, estábamos a -20 °C bajo cero, el agua se congelaba y no llegaba a casa. Íbamos cada día a buscar agua al río con mis padres. Teníamos que romper el hielo con pico y pala para poder llenar las garrafas de agua y cubrir las necesidades básicas: ducharnos, cocinar, lavar los platos y la ropa. Mis padres dependían de ayudas y de la venta de los terneros, de los que se vendían pocos».Espíritu de superaciónLos problemas no cesaban… «Un día (tenía diez años), tuvimos un accidente de coche a raíz de un brote relacionado con la salud mental de mi madre. Todos nos recuperamos del susto, pero nada volvió a ser lo mismo. Mi madre perdió la custodia. Irene se fue con una familia de acogida y pasé por diferentes centros hasta los 18». Pero consiguió obtener el graduado en ESO, empezó a estudiar el CFGM de Instalaciones Eléctricas y Automáticas, y continuó con el CFGS de Sistemas Electrotécnicos y Automatizados.«Cuando cumplí 18 años (continúa), consideraron que debían seguir tutelándome y manteniendo el control sobre mi vida (económica, salud, decisiones…) porque tengo diagnosticada una discapacidad (no me ha supuesto un obstáculo para salir adelante de manera autónoma). Por ello, defendí judicialmente mi autonomía y gané. Ya no dependo de nadie, solo de las personas a las que quiero. También conseguí el carnet de conducir y, con mucho esfuerzo, me compré un coche». Todo un desempeño personal, al que pudo contribuir la entidad social Fundación Magone Salesianos Social de Lleida (con Lídia como la técnica de inserción laboral que le ha acompañado en su proceso de inserción), «con ayuda en la búsqueda de cursos y empleo, con apoyo emocional, complicidad…)».Ejemplos de inclusiónUn nuevo ejemplo de la labor del programa de inclusión laboral Incorpora, impulsado por la Fundación »la Caixa», que ha facilitado en el primer semestre de 2026 más de 21.000 contrataciones de personas en situación de vulnerabilidad , cerca de 6.000 jóvenes con dificultades para acceder al empleo (el desempleo juvenil afecta a cerca de un 25% de menores de 25 años que quiere trabajar). Para afrontar estas barreras, se impulsa desde 2006 la inserción laboral, gracias al trabajo con empresas y entidades sociales.«Las primeras oportunidades laborales (explica el subdirector general de la Fundación »la Caixa», Marc Simón) son determinantes para su futuro. Sin embargo, muchos jóvenes afrontan barreras económicas y sociales o carencias formativas que dificultan su acceso al empleo y aumentan el riesgo de exclusión. Es esencial acompañarlos y facilitar su conexión con las empresas para que puedan acceder al mercado laboral en igualdad de oportunidades». De hecho, el balance del primer semestre de 2026 ha sido posible gracias al trabajo en red de más de 400 entidades sociales y más de 1.000 profesionales especializados en orientación e intermediación laboral, y la colaboración de casi 10.000 empresas comprometidas con la inclusión sociolaboral.Nuevas vidasAsí ha sucedido con Santi. Incorpora le ha facilitado trabajar como electricista, realizando tareas de mantenimiento en la comisaría de los Mossos d’Esquadra, en el Centro Penitenciario de Ponent, etc., («me aportan la fuerza y la seguridad para preparar las oposiciones de agente rural y para preparar, además, las pruebas para ser interino en centros penitenciarios»).«Cuando eres un joven tutelado (concluye), la vida no te lo pone fácil… ahora, que me siento más seguro de mí mismo, quiero compartir y expresar las necesidades de los jóvenes que hemos estado dentro del sistema de protección de menores, personas con sueños, capacidades y ganas de tener oportunidades». Es consciente de que no hay caminos cortos, ni fáciles, «pero animo a todos los jóvenes que se encuentran o se han encontrado en mi situación a no rendirse, a contar con apoyos como Incorpora y tantos otros que puedan ayudarles a tener una vida mejor». Santi Tuset (Lles de Cerdanya, Lleida, 28 años) sabe muy bien lo que supone hacer frente a las adversidades desde muy joven. «Mi hermana Irene, de 21 años, y yo somos jóvenes extutelados y esto ha marcado una parte importante de mi vida. Siempre intento mirar hacia delante, luchar por mis sueños y cumplir mis objetivos, personales y profesionales. Crecer dentro del sistema de protección de menores no es fácil, ya que te encuentras con momentos complicados, cambios e incertidumbres que te ponen a prueba».En este camino, el programa Incorpora de Fundación «la Caixa» ha sido y es un apoyo decisivo . «Vengo (recuerda) de una familia campesina y ganadera de toda la vida. Vivíamos en una masía rodeada de montañas y valles. En invierno, estábamos a -20 °C bajo cero, el agua se congelaba y no llegaba a casa. Íbamos cada día a buscar agua al río con mis padres. Teníamos que romper el hielo con pico y pala para poder llenar las garrafas de agua y cubrir las necesidades básicas: ducharnos, cocinar, lavar los platos y la ropa. Mis padres dependían de ayudas y de la venta de los terneros, de los que se vendían pocos».Espíritu de superaciónLos problemas no cesaban… «Un día (tenía diez años), tuvimos un accidente de coche a raíz de un brote relacionado con la salud mental de mi madre. Todos nos recuperamos del susto, pero nada volvió a ser lo mismo. Mi madre perdió la custodia. Irene se fue con una familia de acogida y pasé por diferentes centros hasta los 18». Pero consiguió obtener el graduado en ESO, empezó a estudiar el CFGM de Instalaciones Eléctricas y Automáticas, y continuó con el CFGS de Sistemas Electrotécnicos y Automatizados.«Cuando cumplí 18 años (continúa), consideraron que debían seguir tutelándome y manteniendo el control sobre mi vida (económica, salud, decisiones…) porque tengo diagnosticada una discapacidad (no me ha supuesto un obstáculo para salir adelante de manera autónoma). Por ello, defendí judicialmente mi autonomía y gané. Ya no dependo de nadie, solo de las personas a las que quiero. También conseguí el carnet de conducir y, con mucho esfuerzo, me compré un coche». Todo un desempeño personal, al que pudo contribuir la entidad social Fundación Magone Salesianos Social de Lleida (con Lídia como la técnica de inserción laboral que le ha acompañado en su proceso de inserción), «con ayuda en la búsqueda de cursos y empleo, con apoyo emocional, complicidad…)».Ejemplos de inclusiónUn nuevo ejemplo de la labor del programa de inclusión laboral Incorpora, impulsado por la Fundación »la Caixa», que ha facilitado en el primer semestre de 2026 más de 21.000 contrataciones de personas en situación de vulnerabilidad , cerca de 6.000 jóvenes con dificultades para acceder al empleo (el desempleo juvenil afecta a cerca de un 25% de menores de 25 años que quiere trabajar). Para afrontar estas barreras, se impulsa desde 2006 la inserción laboral, gracias al trabajo con empresas y entidades sociales.«Las primeras oportunidades laborales (explica el subdirector general de la Fundación »la Caixa», Marc Simón) son determinantes para su futuro. Sin embargo, muchos jóvenes afrontan barreras económicas y sociales o carencias formativas que dificultan su acceso al empleo y aumentan el riesgo de exclusión. Es esencial acompañarlos y facilitar su conexión con las empresas para que puedan acceder al mercado laboral en igualdad de oportunidades». De hecho, el balance del primer semestre de 2026 ha sido posible gracias al trabajo en red de más de 400 entidades sociales y más de 1.000 profesionales especializados en orientación e intermediación laboral, y la colaboración de casi 10.000 empresas comprometidas con la inclusión sociolaboral.Nuevas vidasAsí ha sucedido con Santi. Incorpora le ha facilitado trabajar como electricista, realizando tareas de mantenimiento en la comisaría de los Mossos d’Esquadra, en el Centro Penitenciario de Ponent, etc., («me aportan la fuerza y la seguridad para preparar las oposiciones de agente rural y para preparar, además, las pruebas para ser interino en centros penitenciarios»).«Cuando eres un joven tutelado (concluye), la vida no te lo pone fácil… ahora, que me siento más seguro de mí mismo, quiero compartir y expresar las necesidades de los jóvenes que hemos estado dentro del sistema de protección de menores, personas con sueños, capacidades y ganas de tener oportunidades». Es consciente de que no hay caminos cortos, ni fáciles, «pero animo a todos los jóvenes que se encuentran o se han encontrado en mi situación a no rendirse, a contar con apoyos como Incorpora y tantos otros que puedan ayudarles a tener una vida mejor».
Santi Tuset (Lles de Cerdanya, Lleida, 28 años) sabe muy bien lo que supone hacer frente a las adversidades desde muy joven. «Mi hermana Irene, de 21 años, y yo somos jóvenes extutelados y esto ha marcado una parte importante de mi vida. Siempre intento … mirar hacia delante, luchar por mis sueños y cumplir mis objetivos, personales y profesionales. Crecer dentro del sistema de protección de menores no es fácil, ya que te encuentras con momentos complicados, cambios e incertidumbres que te ponen a prueba».
En este camino, el programa Incorpora de Fundación «la Caixa» ha sido y es un apoyo decisivo. «Vengo (recuerda) de una familia campesina y ganadera de toda la vida. Vivíamos en una masía rodeada de montañas y valles. En invierno, estábamos a -20 °C bajo cero, el agua se congelaba y no llegaba a casa. Íbamos cada día a buscar agua al río con mis padres. Teníamos que romper el hielo con pico y pala para poder llenar las garrafas de agua y cubrir las necesidades básicas: ducharnos, cocinar, lavar los platos y la ropa. Mis padres dependían de ayudas y de la venta de los terneros, de los que se vendían pocos».
Espíritu de superación
Los problemas no cesaban… «Un día (tenía diez años), tuvimos un accidente de coche a raíz de un brote relacionado con la salud mental de mi madre. Todos nos recuperamos del susto, pero nada volvió a ser lo mismo. Mi madre perdió la custodia. Irene se fue con una familia de acogida y pasé por diferentes centros hasta los 18». Pero consiguió obtener el graduado en ESO, empezó a estudiar el CFGM de Instalaciones Eléctricas y Automáticas, y continuó con el CFGS de Sistemas Electrotécnicos y Automatizados.
«Cuando cumplí 18 años (continúa), consideraron que debían seguir tutelándome y manteniendo el control sobre mi vida (económica, salud, decisiones…) porque tengo diagnosticada una discapacidad (no me ha supuesto un obstáculo para salir adelante de manera autónoma). Por ello, defendí judicialmente mi autonomía y gané. Ya no dependo de nadie, solo de las personas a las que quiero. También conseguí el carnet de conducir y, con mucho esfuerzo, me compré un coche». Todo un desempeño personal, al que pudo contribuir la entidad social Fundación Magone Salesianos Social de Lleida (con Lídia como la técnica de inserción laboral que le ha acompañado en su proceso de inserción), «con ayuda en la búsqueda de cursos y empleo, con apoyo emocional, complicidad…)».
Ejemplos de inclusión
Un nuevo ejemplo de la labor del programa de inclusión laboral Incorpora, impulsado por la Fundación »la Caixa», que ha facilitado en el primer semestre de 2026 más de 21.000 contrataciones de personas en situación de vulnerabilidad, cerca de 6.000 jóvenes con dificultades para acceder al empleo (el desempleo juvenil afecta a cerca de un 25% de menores de 25 años que quiere trabajar). Para afrontar estas barreras, se impulsa desde 2006 la inserción laboral, gracias al trabajo con empresas y entidades sociales.
«Las primeras oportunidades laborales (explica el subdirector general de la Fundación »la Caixa», Marc Simón) son determinantes para su futuro. Sin embargo, muchos jóvenes afrontan barreras económicas y sociales o carencias formativas que dificultan su acceso al empleo y aumentan el riesgo de exclusión. Es esencial acompañarlos y facilitar su conexión con las empresas para que puedan acceder al mercado laboral en igualdad de oportunidades». De hecho, el balance del primer semestre de 2026 ha sido posible gracias al trabajo en red de más de 400 entidades sociales y más de 1.000 profesionales especializados en orientación e intermediación laboral, y la colaboración de casi 10.000 empresas comprometidas con la inclusión sociolaboral.
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Así ha sucedido con Santi. Incorpora le ha facilitado trabajar como electricista, realizando tareas de mantenimiento en la comisaría de los Mossos d’Esquadra, en el Centro Penitenciario de Ponent, etc., («me aportan la fuerza y la seguridad para preparar las oposiciones de agente rural y para preparar, además, las pruebas para ser interino en centros penitenciarios»).
«Cuando eres un joven tutelado (concluye), la vida no te lo pone fácil… ahora, que me siento más seguro de mí mismo, quiero compartir y expresar las necesidades de los jóvenes que hemos estado dentro del sistema de protección de menores, personas con sueños, capacidades y ganas de tener oportunidades». Es consciente de que no hay caminos cortos, ni fáciles, «pero animo a todos los jóvenes que se encuentran o se han encontrado en mi situación a no rendirse, a contar con apoyos como Incorpora y tantos otros que puedan ayudarles a tener una vida mejor».
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