Se calcula que unos 2 millones de personas trabajan por turnos en España. A nivel europeo, serían en torno al 20% de los profesionales en activo. Más allá de sus efectos en la alteración del sueño, el cansancio, la vida familiar o social, la turnicidad tiene un coste biológico y un impacto en la salud física, mental y emocional en las personas que merece atención y estudio. Con este fin se ha celebrado la I Jornada sobre el Impacto del Trabajo a Turnos, organizada por la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (APROCTA), el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), el Colegio de Oficiales de la Marina Mercante (COMME), la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) y el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB).El evento, celebrado en la sede de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), ha reunido a expertos, representantes institucionales y profesionales de sectores esenciales que comparten la característica del trabajo por turnos, como el transporte, la sanidad o la seguridad. Durante la inauguración, Montserrat Mestres, directora de AESA, destacó que, en aviación, son muchos los profesionales que trabajan a turnos, y la gestión de la fatiga es un «elemento crítico del sistema con una relación directa con la seguridad operacional».La Jornada contó con la participación de Diego García-Borreguero, director de Instituto de Investigaciones del Sueño, quien aseguró que el «trastorno por trabajo a turnos» es algo real, con evidencias científicas, que está definido oficialmente y podría ser considerado como una enfermedad profesional. «Al trabajar por turnos dormimos en un contexto fisiológico que produce un sueño de peor calidad, menos profundo y con despertares frecuentes, lo que hace que nuestro cerebro no se recupere adecuadamente y no estemos lo suficientemente preparados para el máximo rendimiento, teniendo mayor propensión a cometer errores en nuestro desempeño profesional», explicó el experto.El trabajador a turnos tiene menor esperanza de vidaEl doctor García-Borreguero aseguró que «el índice de morbilidad de un trabajador a turnos a los 50 años es el mismo que el de otro trabajador sin turnos de 65 años, por lo que su esperanza de vida es menor». Añadió que estos trabajadores tienen un 65% más de probabilidades de tener deterioro cognitivo, siete veces más posibilidades de padecer hipertensión arterial, o cuatro veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria. Asimismo, afirmó que las probabilidades de sufrir un ictus isquémico aumentan un 4% por cada cinco años trabajando por turnos. Y que es también un factor de riesgo para padecer cáncer: un 20-50% más de probabilidades de tener un cáncer de mama un 25-35% más para el de próstata y un 11-25% más para el colo-rectal.Por su parte, Juan Francisco Díaz-Morales, catedrático de Psicología Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, incidió en que la fatiga y la desincronización circadiana afectan a las disrupciones cognitivas, al sistema físico, al afectivo y a la calidad del rendimiento del servicio, siendo responsables del 21-27% de los accidentes laborales. Además, la asincronía que supone el hecho de vivir desalineados del ritmo biológico hace que nos acostumbremos a determinados síntomas, como la somnolencia, lo que puede generar una falsa sensación de autoconfianza que pueda llevarnos a cometer errores.El deterioro cognitivo de la fatiga, equivalente al del alcoholEn el acto también participó Ángel González, subdirector del Departamento Técnico de Sepla, quien subrayó que la fatiga que supone estar 17 horas despierto provoca un deterioro cognitivo que afecta al rendimiento de una forma equivalente a lo que supondría tener un nivel del 0,05% de alcohol en sangre. «Gestionar el riesgo de fatiga es un factor esencial para la seguridad que implica el compromiso y la responsabilidad de los reguladores, las compañías y los profesionales. Y es fundamental que exista una cultura de seguridad positiva que garantice que los pilotos podemos reportar nuestra fatiga sin miedo a represalias, porque esos reportes son una información de gran valor para las compañías. Sin embargo, una encuesta de Baines Simmons realizada en 2023 afirma que solo un 8,5% de los pilotos españoles confía en el sistema de reporte de su aerolínea», explica el experto.Todos los ponentes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia modelos de organización del trabajo que reduzcan los efectos negativos de la turnicidad, así como en reforzar la prevención de riesgos laborales y la investigación en este ámbito. El encuentro concluyó con un llamamiento a fortalecer la colaboración entre administraciones públicas, empresas y organizaciones profesionales para desarrollar soluciones eficaces que garanticen la seguridad, la salud y el bienestar de los trabajadores a turnos.Esta primera edición sienta las bases para futuras iniciativas de esta alianza intersectorial formada por APROCTA, SEPLA, SEMAF, COMME, AUGC, ICOMEM y CoMB, que, desde un enfoque multidisciplinar, promueven el estudio del impacto del trabajo a turnos en la salud, la seguridad y el rendimiento, así como el desarrollo de propuestas y medidas basadas en la evidencia para avanzar hacia entornos laborales más seguros y sostenibles. Se calcula que unos 2 millones de personas trabajan por turnos en España. A nivel europeo, serían en torno al 20% de los profesionales en activo. Más allá de sus efectos en la alteración del sueño, el cansancio, la vida familiar o social, la turnicidad tiene un coste biológico y un impacto en la salud física, mental y emocional en las personas que merece atención y estudio. Con este fin se ha celebrado la I Jornada sobre el Impacto del Trabajo a Turnos, organizada por la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (APROCTA), el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), el Colegio de Oficiales de la Marina Mercante (COMME), la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) y el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB).El evento, celebrado en la sede de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), ha reunido a expertos, representantes institucionales y profesionales de sectores esenciales que comparten la característica del trabajo por turnos, como el transporte, la sanidad o la seguridad. Durante la inauguración, Montserrat Mestres, directora de AESA, destacó que, en aviación, son muchos los profesionales que trabajan a turnos, y la gestión de la fatiga es un «elemento crítico del sistema con una relación directa con la seguridad operacional».La Jornada contó con la participación de Diego García-Borreguero, director de Instituto de Investigaciones del Sueño, quien aseguró que el «trastorno por trabajo a turnos» es algo real, con evidencias científicas, que está definido oficialmente y podría ser considerado como una enfermedad profesional. «Al trabajar por turnos dormimos en un contexto fisiológico que produce un sueño de peor calidad, menos profundo y con despertares frecuentes, lo que hace que nuestro cerebro no se recupere adecuadamente y no estemos lo suficientemente preparados para el máximo rendimiento, teniendo mayor propensión a cometer errores en nuestro desempeño profesional», explicó el experto.El trabajador a turnos tiene menor esperanza de vidaEl doctor García-Borreguero aseguró que «el índice de morbilidad de un trabajador a turnos a los 50 años es el mismo que el de otro trabajador sin turnos de 65 años, por lo que su esperanza de vida es menor». Añadió que estos trabajadores tienen un 65% más de probabilidades de tener deterioro cognitivo, siete veces más posibilidades de padecer hipertensión arterial, o cuatro veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria. Asimismo, afirmó que las probabilidades de sufrir un ictus isquémico aumentan un 4% por cada cinco años trabajando por turnos. Y que es también un factor de riesgo para padecer cáncer: un 20-50% más de probabilidades de tener un cáncer de mama un 25-35% más para el de próstata y un 11-25% más para el colo-rectal.Por su parte, Juan Francisco Díaz-Morales, catedrático de Psicología Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, incidió en que la fatiga y la desincronización circadiana afectan a las disrupciones cognitivas, al sistema físico, al afectivo y a la calidad del rendimiento del servicio, siendo responsables del 21-27% de los accidentes laborales. Además, la asincronía que supone el hecho de vivir desalineados del ritmo biológico hace que nos acostumbremos a determinados síntomas, como la somnolencia, lo que puede generar una falsa sensación de autoconfianza que pueda llevarnos a cometer errores.El deterioro cognitivo de la fatiga, equivalente al del alcoholEn el acto también participó Ángel González, subdirector del Departamento Técnico de Sepla, quien subrayó que la fatiga que supone estar 17 horas despierto provoca un deterioro cognitivo que afecta al rendimiento de una forma equivalente a lo que supondría tener un nivel del 0,05% de alcohol en sangre. «Gestionar el riesgo de fatiga es un factor esencial para la seguridad que implica el compromiso y la responsabilidad de los reguladores, las compañías y los profesionales. Y es fundamental que exista una cultura de seguridad positiva que garantice que los pilotos podemos reportar nuestra fatiga sin miedo a represalias, porque esos reportes son una información de gran valor para las compañías. Sin embargo, una encuesta de Baines Simmons realizada en 2023 afirma que solo un 8,5% de los pilotos españoles confía en el sistema de reporte de su aerolínea», explica el experto.Todos los ponentes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia modelos de organización del trabajo que reduzcan los efectos negativos de la turnicidad, así como en reforzar la prevención de riesgos laborales y la investigación en este ámbito. El encuentro concluyó con un llamamiento a fortalecer la colaboración entre administraciones públicas, empresas y organizaciones profesionales para desarrollar soluciones eficaces que garanticen la seguridad, la salud y el bienestar de los trabajadores a turnos.Esta primera edición sienta las bases para futuras iniciativas de esta alianza intersectorial formada por APROCTA, SEPLA, SEMAF, COMME, AUGC, ICOMEM y CoMB, que, desde un enfoque multidisciplinar, promueven el estudio del impacto del trabajo a turnos en la salud, la seguridad y el rendimiento, así como el desarrollo de propuestas y medidas basadas en la evidencia para avanzar hacia entornos laborales más seguros y sostenibles.
Se calcula que unos 2 millones de personas trabajan por turnos en España. A nivel europeo, serían en torno al 20% de los profesionales en activo. Más allá de sus efectos en la alteración del sueño, el cansancio, la vida familiar o social, la turnicidad … tiene un coste biológico y un impacto en la salud física, mental y emocional en las personas que merece atención y estudio. Con este fin se ha celebrado la I Jornada sobre el Impacto del Trabajo a Turnos, organizada por la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (APROCTA), el Sindicato Español de Pilotos de Líneas Aéreas (Sepla), el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (SEMAF), el Colegio de Oficiales de la Marina Mercante (COMME), la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) y el Col·legi Oficial de Metges de Barcelona (COMB).
El evento, celebrado en la sede de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), ha reunido a expertos, representantes institucionales y profesionales de sectores esenciales que comparten la característica del trabajo por turnos, como el transporte, la sanidad o la seguridad. Durante la inauguración, Montserrat Mestres, directora de AESA, destacó que, en aviación, son muchos los profesionales que trabajan a turnos, y la gestión de la fatiga es un «elemento crítico del sistema con una relación directa con la seguridad operacional».
La Jornada contó con la participación de Diego García-Borreguero, director de Instituto de Investigaciones del Sueño, quien aseguró que el «trastorno por trabajo a turnos» es algo real, con evidencias científicas, que está definido oficialmente y podría ser considerado como una enfermedad profesional. «Al trabajar por turnos dormimos en un contexto fisiológico que produce un sueño de peor calidad, menos profundo y con despertares frecuentes, lo que hace que nuestro cerebro no se recupere adecuadamente y no estemos lo suficientemente preparados para el máximo rendimiento, teniendo mayor propensión a cometer errores en nuestro desempeño profesional», explicó el experto.
El trabajador a turnos tiene menor esperanza de vida
El doctor García-Borreguero aseguró que «el índice de morbilidad de un trabajador a turnos a los 50 años es el mismo que el de otro trabajador sin turnos de 65 años, por lo que su esperanza de vida es menor». Añadió que estos trabajadores tienen un 65% más de probabilidades de tener deterioro cognitivo, siete veces más posibilidades de padecer hipertensión arterial, o cuatro veces más probabilidades de desarrollar una enfermedad coronaria. Asimismo, afirmó que las probabilidades de sufrir un ictus isquémico aumentan un 4% por cada cinco años trabajando por turnos. Y que es también un factor de riesgo para padecer cáncer: un 20-50% más de probabilidades de tener un cáncer de mama un 25-35% más para el de próstata y un 11-25% más para el colo-rectal.
Por su parte, Juan Francisco Díaz-Morales, catedrático de Psicología Diferencial de la Universidad Complutense de Madrid, incidió en que la fatiga y la desincronización circadiana afectan a las disrupciones cognitivas, al sistema físico, al afectivo y a la calidad del rendimiento del servicio, siendo responsables del 21-27% de los accidentes laborales. Además, la asincronía que supone el hecho de vivir desalineados del ritmo biológico hace que nos acostumbremos a determinados síntomas, como la somnolencia, lo que puede generar una falsa sensación de autoconfianza que pueda llevarnos a cometer errores.
El deterioro cognitivo de la fatiga, equivalente al del alcohol
En el acto también participó Ángel González, subdirector del Departamento Técnico de Sepla, quien subrayó que la fatiga que supone estar 17 horas despierto provoca un deterioro cognitivo que afecta al rendimiento de una forma equivalente a lo que supondría tener un nivel del 0,05% de alcohol en sangre. «Gestionar el riesgo de fatiga es un factor esencial para la seguridad que implica el compromiso y la responsabilidad de los reguladores, las compañías y los profesionales. Y es fundamental que exista una cultura de seguridad positiva que garantice que los pilotos podemos reportar nuestra fatiga sin miedo a represalias, porque esos reportes son una información de gran valor para las compañías. Sin embargo, una encuesta de Baines Simmons realizada en 2023 afirma que solo un 8,5% de los pilotos españoles confía en el sistema de reporte de su aerolínea», explica el experto.
Todos los ponentes coincidieron en la necesidad de avanzar hacia modelos de organización del trabajo que reduzcan los efectos negativos de la turnicidad, así como en reforzar la prevención de riesgos laborales y la investigación en este ámbito. El encuentro concluyó con un llamamiento a fortalecer la colaboración entre administraciones públicas, empresas y organizaciones profesionales para desarrollar soluciones eficaces que garanticen la seguridad, la salud y el bienestar de los trabajadores a turnos.
Esta primera edición sienta las bases para futuras iniciativas de esta alianza intersectorial formada por APROCTA, SEPLA, SEMAF, COMME, AUGC, ICOMEM y CoMB, que, desde un enfoque multidisciplinar, promueven el estudio del impacto del trabajo a turnos en la salud, la seguridad y el rendimiento, así como el desarrollo de propuestas y medidas basadas en la evidencia para avanzar hacia entornos laborales más seguros y sostenibles.
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