La aldea internacional del caballo también lo fue del rejoneo. El Rocío, inmerso en estos días en la celebración del Rocío Chico y en vísperas de que la Virgen salga vestida de Pastora hacia su pueblo de Almonte, reunió una plaza llena para una noche en la que el toreo a caballo, la doma vaquera, la música y la solidaridad caminaron de la mano. Diego Ventura y Andrés Romero terminaron saliendo a hombros en un espectáculo con vertiente benéfica a favor de Camina con Lola y que tuvo al caballo como indiscutible protagonista.Antes de comenzar el rejoneo, los campeones de España de doma vaquera, Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo» , formaron un auténtico alboroto acompañados por el violín de la almonteña Rocío Medina. Dos reprises de compromiso y verdad que levantaron al público antes de que comenzara el festejo.Hubo además una imagen especialmente emotiva en el paseíllo. Jaime, hijo de Diego Ventura, hizo el mismo como un rejoneador más, ejerciendo de alguacilillo, antes de retirarse entre una fuerte ovación de los tendidos.Se lidiaron cuatro toros de Cuevas Bajas y Los Espartales , con presencia, alta romana y bien presentados para la ocasión. Los dos primeros, de Cuevas Bajas, ofrecieron mayores complicaciones y exigieron mucho a los rejoneadores, mientras que los dos de Los Espartales, lidiados en tercer y cuarto lugar, dieron mejores posibilidades y permitieron que el festejo creciera en su segunda mitad.No tuvo facilidades Ventura con el primero. El toro de Cuevas Bajas resultó muy complicado, de esos que esperan detrás de la mata y obligan a resolver continuamente. Solo la enorme capacidad del rejoneador de La Puebla consiguió enjaretar una faena ante un animal que terminó poniéndose todavía más difícil a la hora de la muerte. Ventura tiró de oficio , conocimiento y dominio de los terrenos para imponerse a las dificultades y fue despedido con una fuerte ovación.Andrés Romero también tuvo que poner prácticamente todo ante el segundo. El de Escacena buscó la conexión con los tendidos y sostuvo la faena a base de disposición y entrega frente a otro toro de Cuevas Bajas que tampoco regaló nada. Romero consiguió sacar partido de sus opciones y paseó una oreja.La noche cambió con la salida de los toros de Los Espartales y alcanzó su punto más alto en el tercero. Fue un buen toro, con movilidad y transmisión, que encontró enfrente a un Diego Ventura dispuesto a aprovecharlo de principio a fin. El de La Puebla formó un auténtico lío en una faena de enorme conexión con los tendidos . Sobre Bronce y Guadiana llegaron algunos de los momentos de mayor intensidad, con quiebros ejecutados muy cerca de los pitones y reuniones de enorme ajuste.Ventura, dueño de las distancias y de los tiempos, hizo crecer la faena hasta poner la plaza en pie. Brindó a Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo» y culminó su obra ante un toro de Los Espartales que fue ovacionado en el arrastre. Paseó las dos orejas, premio a la actuación de mayor dimensión de la noche.También ofreció mejores posibilidades el cuarto, segundo de Los Espartales, y Andrés Romero mantuvo el tono del festejo. El onubense firmó otra buena actuación, buscando siempre la cercanía y poniendo emoción en las reuniones. Destacó especialmente en las batidas y los quiebros, ajustando mucho las distancias y llegando muy cerca de la cara del toro. Tuvo que echar pie a tierra para descabellar, pero terminó paseando una oreja, la segunda de su esportón y la que le abría también la puerta grande.PLAZA DE TOROS PORTÁTIL DE EL ROCÍO (HUELVA). Lunes, 17 de agosto de 2026. Lleno. Festejo de rejones con vertiente benéfica a favor de Camina con Lola. Se lidiaron cuatro toros, dos de Cuevas Bajas, primero y segundo, más complicados, y dos de Los Espartales, tercero y cuarto, de mejor juego. Encierro con presencia, alta romana y bien presentado. El tercero fue ovacionado en el arrastre. Diego Ventura: fuerte ovación y dos orejas. Andrés Romero: oreja y oreja. INCIDENCIAS: Antes del festejo actuaron los dos últimos campeones de España de doma vaquera, Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo», acompañados al violín por la almonteña Rocío Medina. Jaime, hijo de Diego Ventura, hizo el paseíllo ejerciendo de alguacilillo y fue despedido con una fuerte ovación. Al término del festejo, Diego Ventura y Andrés Romero salieron a hombros por la puerta grande.Así, Diego Ventura y Andrés Romero salieron a hombros de una plaza llena en El Rocío. Fue la última estampa de una noche eminentemente ecuestre en una aldea que vive estos días su Rocío Chico y aguarda ya otro de sus momentos señalados: la salida de la Virgen vestida de Pastora hacia Almonte. La aldea internacional del caballo también lo fue del rejoneo. El Rocío, inmerso en estos días en la celebración del Rocío Chico y en vísperas de que la Virgen salga vestida de Pastora hacia su pueblo de Almonte, reunió una plaza llena para una noche en la que el toreo a caballo, la doma vaquera, la música y la solidaridad caminaron de la mano. Diego Ventura y Andrés Romero terminaron saliendo a hombros en un espectáculo con vertiente benéfica a favor de Camina con Lola y que tuvo al caballo como indiscutible protagonista.Antes de comenzar el rejoneo, los campeones de España de doma vaquera, Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo» , formaron un auténtico alboroto acompañados por el violín de la almonteña Rocío Medina. Dos reprises de compromiso y verdad que levantaron al público antes de que comenzara el festejo.Hubo además una imagen especialmente emotiva en el paseíllo. Jaime, hijo de Diego Ventura, hizo el mismo como un rejoneador más, ejerciendo de alguacilillo, antes de retirarse entre una fuerte ovación de los tendidos.Se lidiaron cuatro toros de Cuevas Bajas y Los Espartales , con presencia, alta romana y bien presentados para la ocasión. Los dos primeros, de Cuevas Bajas, ofrecieron mayores complicaciones y exigieron mucho a los rejoneadores, mientras que los dos de Los Espartales, lidiados en tercer y cuarto lugar, dieron mejores posibilidades y permitieron que el festejo creciera en su segunda mitad.No tuvo facilidades Ventura con el primero. El toro de Cuevas Bajas resultó muy complicado, de esos que esperan detrás de la mata y obligan a resolver continuamente. Solo la enorme capacidad del rejoneador de La Puebla consiguió enjaretar una faena ante un animal que terminó poniéndose todavía más difícil a la hora de la muerte. Ventura tiró de oficio , conocimiento y dominio de los terrenos para imponerse a las dificultades y fue despedido con una fuerte ovación.Andrés Romero también tuvo que poner prácticamente todo ante el segundo. El de Escacena buscó la conexión con los tendidos y sostuvo la faena a base de disposición y entrega frente a otro toro de Cuevas Bajas que tampoco regaló nada. Romero consiguió sacar partido de sus opciones y paseó una oreja.La noche cambió con la salida de los toros de Los Espartales y alcanzó su punto más alto en el tercero. Fue un buen toro, con movilidad y transmisión, que encontró enfrente a un Diego Ventura dispuesto a aprovecharlo de principio a fin. El de La Puebla formó un auténtico lío en una faena de enorme conexión con los tendidos . Sobre Bronce y Guadiana llegaron algunos de los momentos de mayor intensidad, con quiebros ejecutados muy cerca de los pitones y reuniones de enorme ajuste.Ventura, dueño de las distancias y de los tiempos, hizo crecer la faena hasta poner la plaza en pie. Brindó a Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo» y culminó su obra ante un toro de Los Espartales que fue ovacionado en el arrastre. Paseó las dos orejas, premio a la actuación de mayor dimensión de la noche.También ofreció mejores posibilidades el cuarto, segundo de Los Espartales, y Andrés Romero mantuvo el tono del festejo. El onubense firmó otra buena actuación, buscando siempre la cercanía y poniendo emoción en las reuniones. Destacó especialmente en las batidas y los quiebros, ajustando mucho las distancias y llegando muy cerca de la cara del toro. Tuvo que echar pie a tierra para descabellar, pero terminó paseando una oreja, la segunda de su esportón y la que le abría también la puerta grande.PLAZA DE TOROS PORTÁTIL DE EL ROCÍO (HUELVA). Lunes, 17 de agosto de 2026. Lleno. Festejo de rejones con vertiente benéfica a favor de Camina con Lola. Se lidiaron cuatro toros, dos de Cuevas Bajas, primero y segundo, más complicados, y dos de Los Espartales, tercero y cuarto, de mejor juego. Encierro con presencia, alta romana y bien presentado. El tercero fue ovacionado en el arrastre. Diego Ventura: fuerte ovación y dos orejas. Andrés Romero: oreja y oreja. INCIDENCIAS: Antes del festejo actuaron los dos últimos campeones de España de doma vaquera, Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo», acompañados al violín por la almonteña Rocío Medina. Jaime, hijo de Diego Ventura, hizo el paseíllo ejerciendo de alguacilillo y fue despedido con una fuerte ovación. Al término del festejo, Diego Ventura y Andrés Romero salieron a hombros por la puerta grande.Así, Diego Ventura y Andrés Romero salieron a hombros de una plaza llena en El Rocío. Fue la última estampa de una noche eminentemente ecuestre en una aldea que vive estos días su Rocío Chico y aguarda ya otro de sus momentos señalados: la salida de la Virgen vestida de Pastora hacia Almonte.
La aldea internacional del caballo también lo fue del rejoneo. El Rocío, inmerso en estos días en la celebración del Rocío Chico y en vísperas de que la Virgen salga vestida de Pastora hacia su pueblo de Almonte, reunió una plaza llena para una noche … en la que el toreo a caballo, la doma vaquera, la música y la solidaridad caminaron de la mano. Diego Ventura y Andrés Romero terminaron saliendo a hombros en un espectáculo con vertiente benéfica a favor de Camina con Lola y que tuvo al caballo como indiscutible protagonista.
Antes de comenzar el rejoneo, los campeones de España de doma vaquera, Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo», formaron un auténtico alboroto acompañados por el violín de la almonteña Rocío Medina. Dos reprises de compromiso y verdad que levantaron al público antes de que comenzara el festejo.
Hubo además una imagen especialmente emotiva en el paseíllo. Jaime, hijo de Diego Ventura, hizo el mismo como un rejoneador más, ejerciendo de alguacilillo, antes de retirarse entre una fuerte ovación de los tendidos.
Se lidiaron cuatro toros de Cuevas Bajas y Los Espartales, con presencia, alta romana y bien presentados para la ocasión. Los dos primeros, de Cuevas Bajas, ofrecieron mayores complicaciones y exigieron mucho a los rejoneadores, mientras que los dos de Los Espartales, lidiados en tercer y cuarto lugar, dieron mejores posibilidades y permitieron que el festejo creciera en su segunda mitad.
No tuvo facilidades Ventura con el primero. El toro de Cuevas Bajas resultó muy complicado, de esos que esperan detrás de la mata y obligan a resolver continuamente. Solo la enorme capacidad del rejoneador de La Puebla consiguió enjaretar una faena ante un animal que terminó poniéndose todavía más difícil a la hora de la muerte. Ventura tiró de oficio, conocimiento y dominio de los terrenos para imponerse a las dificultades y fue despedido con una fuerte ovación.
Andrés Romero también tuvo que poner prácticamente todo ante el segundo. El de Escacena buscó la conexión con los tendidos y sostuvo la faena a base de disposición y entrega frente a otro toro de Cuevas Bajas que tampoco regaló nada. Romero consiguió sacar partido de sus opciones y paseó una oreja.
La noche cambió con la salida de los toros de Los Espartales y alcanzó su punto más alto en el tercero. Fue un buen toro, con movilidad y transmisión, que encontró enfrente a un Diego Ventura dispuesto a aprovecharlo de principio a fin. El de La Puebla formó un auténtico lío en una faena de enorme conexión con los tendidos. Sobre Bronce y Guadiana llegaron algunos de los momentos de mayor intensidad, con quiebros ejecutados muy cerca de los pitones y reuniones de enorme ajuste.
Ventura, dueño de las distancias y de los tiempos, hizo crecer la faena hasta poner la plaza en pie. Brindó a Rafael Arcos y José Ramón «El Chamo» y culminó su obra ante un toro de Los Espartales que fue ovacionado en el arrastre. Paseó las dos orejas, premio a la actuación de mayor dimensión de la noche.
También ofreció mejores posibilidades el cuarto, segundo de Los Espartales, y Andrés Romero mantuvo el tono del festejo. El onubense firmó otra buena actuación, buscando siempre la cercanía y poniendo emoción en las reuniones. Destacó especialmente en las batidas y los quiebros, ajustando mucho las distancias y llegando muy cerca de la cara del toro. Tuvo que echar pie a tierra para descabellar, pero terminó paseando una oreja, la segunda de su esportón y la que le abría también la puerta grande.
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PLAZA DE TOROS PORTÁTIL DE EL ROCÍO (HUELVA). Lunes, 17 de agosto de 2026. Lleno. Festejo de rejones con vertiente benéfica a favor de Camina con Lola. Se lidiaron cuatro toros, dos de Cuevas Bajas, primero y segundo, más complicados, y dos de Los Espartales, tercero y cuarto, de mejor juego. Encierro con presencia, alta romana y bien presentado. El tercero fue ovacionado en el arrastre.
Así, Diego Ventura y Andrés Romero salieron a hombros de una plaza llena en El Rocío. Fue la última estampa de una noche eminentemente ecuestre en una aldea que vive estos días su Rocío Chico y aguarda ya otro de sus momentos señalados: la salida de la Virgen vestida de Pastora hacia Almonte.
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