La torería, el esfuerzo y el entendimiento de lo que necesita cada toro para el necesario acople en las telas se aliaron en la faena de Escribano con ‘Montesino’, el cuarto del festejo. El de Gerena , que se entrega al máximo cada vez que pisa el ruedo maestrante, se llevó la única oreja de la última tarde del ciclo continuado. «Este ha tenido más humillación que el primero, que no ha humillado nada. Tenía temple, nobleza y ese puntito que deja en cada muletazo. Lo he entendido a la perfección. Los tiempos, las distancias, las alturas, echársela delante y tirar de él… con mucha fe. Ha sido así toda la tarde y esta faena, de temple y pulso para cada muletazo », analizaba Escribano en declaraciones a Radio Sevilla. Tuvo dificultades para colocarle el último par de banderillas, al quiebro. «Se abría de fuera adentro con el cuerpo cruzado y tapándome la salida. No tenía hueco, pero al final he puesto un gran par», explicaba. La faena, con eco en los tendidos, fue completa y premiada tras una gran estocada. « Cuando las cosas se hacen con verdad y corazón llegan arriba », aseguraba Escribano, para quien la corrida de Miura había sido «entretenida, con toros para todos los gustos y muy variada», añadiendo que «la gente se ha divertido en una tarde que ha sido de verdad y muy pura». «Me marcho feliz por el trabajito que ha costado teniendo fe, temple y dando todo lo que uno tiene». Con el primero de su lote, ‘Desterrado’, también anduvo muy firme ante un animal que humillaba mucho menos. «Me la quedo para mí. El toro ha tenido nobleza y había que hacerle las cosas muy bien, con mucha medida y colocación . En la muleta, la embestida ha sido sobaquera, porque se te venía a la cintura y no colocaba nunca la cara. Pero ha sido buena gente, como digo yo, ha tenido nobleza. Ha sido una faena para toreros y me siento feliz por cómo he estado con el toro. He sentido a Sevilla metida en una faena que no era de oreja pero sí de aficionado y de estar en tensión en cada muletazo». A Pepe Moral le tocó este año el peor lote de Miura. «El toro ha estado siempre reponiendo, salía desatendido y por el derecho se metía por dentro. El viento ha molestado para que se parara», indicaba sobre la faena al segundo bis, ‘Gallero’. En ese primer turno se fue dos veces a la puerta de chiqueros el palaciego: «No piensas en nada en ese momento, sólo en que venga rápido para que pase». A Román se le fue la oreja en el tercero de la tarde, un gran ‘Lamparillo’, por culpa de la espada, pero realizó una gran faena que habría tenido trofeo seguramente de haber acertado con los aceros. « Ha rugido la plaza. Ha sido un bonito toro embistiendo y la Maestranza ha entrado. Estoy contento, pero me habría gustado matarlo . Me he tirado con el corazón y lo he pinchado», se lamentaba. Al sexto, ‘Palillero’, que no le dio posibilidades de triunfo, sí dejó una gran estocada. «Este ha sido más durito, ha costado más, no ha tenido nada que ver», resumió. La torería, el esfuerzo y el entendimiento de lo que necesita cada toro para el necesario acople en las telas se aliaron en la faena de Escribano con ‘Montesino’, el cuarto del festejo. El de Gerena , que se entrega al máximo cada vez que pisa el ruedo maestrante, se llevó la única oreja de la última tarde del ciclo continuado. «Este ha tenido más humillación que el primero, que no ha humillado nada. Tenía temple, nobleza y ese puntito que deja en cada muletazo. Lo he entendido a la perfección. Los tiempos, las distancias, las alturas, echársela delante y tirar de él… con mucha fe. Ha sido así toda la tarde y esta faena, de temple y pulso para cada muletazo », analizaba Escribano en declaraciones a Radio Sevilla. Tuvo dificultades para colocarle el último par de banderillas, al quiebro. «Se abría de fuera adentro con el cuerpo cruzado y tapándome la salida. No tenía hueco, pero al final he puesto un gran par», explicaba. La faena, con eco en los tendidos, fue completa y premiada tras una gran estocada. « Cuando las cosas se hacen con verdad y corazón llegan arriba », aseguraba Escribano, para quien la corrida de Miura había sido «entretenida, con toros para todos los gustos y muy variada», añadiendo que «la gente se ha divertido en una tarde que ha sido de verdad y muy pura». «Me marcho feliz por el trabajito que ha costado teniendo fe, temple y dando todo lo que uno tiene». Con el primero de su lote, ‘Desterrado’, también anduvo muy firme ante un animal que humillaba mucho menos. «Me la quedo para mí. El toro ha tenido nobleza y había que hacerle las cosas muy bien, con mucha medida y colocación . En la muleta, la embestida ha sido sobaquera, porque se te venía a la cintura y no colocaba nunca la cara. Pero ha sido buena gente, como digo yo, ha tenido nobleza. Ha sido una faena para toreros y me siento feliz por cómo he estado con el toro. He sentido a Sevilla metida en una faena que no era de oreja pero sí de aficionado y de estar en tensión en cada muletazo». A Pepe Moral le tocó este año el peor lote de Miura. «El toro ha estado siempre reponiendo, salía desatendido y por el derecho se metía por dentro. El viento ha molestado para que se parara», indicaba sobre la faena al segundo bis, ‘Gallero’. En ese primer turno se fue dos veces a la puerta de chiqueros el palaciego: «No piensas en nada en ese momento, sólo en que venga rápido para que pase». A Román se le fue la oreja en el tercero de la tarde, un gran ‘Lamparillo’, por culpa de la espada, pero realizó una gran faena que habría tenido trofeo seguramente de haber acertado con los aceros. « Ha rugido la plaza. Ha sido un bonito toro embistiendo y la Maestranza ha entrado. Estoy contento, pero me habría gustado matarlo . Me he tirado con el corazón y lo he pinchado», se lamentaba. Al sexto, ‘Palillero’, que no le dio posibilidades de triunfo, sí dejó una gran estocada. «Este ha sido más durito, ha costado más, no ha tenido nada que ver», resumió.
La torería, el esfuerzo y el entendimiento de lo que necesita cada toro para el necesario acople en las telas se aliaron en la faena de Escribano con ‘Montesino’, el cuarto del festejo. El de Gerena, que se entrega al máximo cada vez que … pisa el ruedo maestrante, se llevó la única oreja de la última tarde del ciclo continuado. «Este ha tenido más humillación que el primero, que no ha humillado nada. Tenía temple, nobleza y ese puntito que deja en cada muletazo. Lo he entendido a la perfección. Los tiempos, las distancias, las alturas, echársela delante y tirar de él… con mucha fe. Ha sido así toda la tarde y esta faena, de temple y pulso para cada muletazo», analizaba Escribano en declaraciones a Radio Sevilla.
Tuvo dificultades para colocarle el último par de banderillas, al quiebro. «Se abría de fuera adentro con el cuerpo cruzado y tapándome la salida. No tenía hueco, pero al final he puesto un gran par», explicaba. La faena, con eco en los tendidos, fue completa y premiada tras una gran estocada. «Cuando las cosas se hacen con verdad y corazón llegan arriba», aseguraba Escribano, para quien la corrida de Miura había sido «entretenida, con toros para todos los gustos y muy variada», añadiendo que «la gente se ha divertido en una tarde que ha sido de verdad y muy pura». «Me marcho feliz por el trabajito que ha costado teniendo fe, temple y dando todo lo que uno tiene».
Con el primero de su lote, ‘Desterrado’, también anduvo muy firme ante un animal que humillaba mucho menos. «Me la quedo para mí. El toro ha tenido nobleza y había que hacerle las cosas muy bien, con mucha medida y colocación. En la muleta, la embestida ha sido sobaquera, porque se te venía a la cintura y no colocaba nunca la cara. Pero ha sido buena gente, como digo yo, ha tenido nobleza. Ha sido una faena para toreros y me siento feliz por cómo he estado con el toro. He sentido a Sevilla metida en una faena que no era de oreja pero sí de aficionado y de estar en tensión en cada muletazo».
A Pepe Moral le tocó este año el peor lote de Miura. «El toro ha estado siempre reponiendo, salía desatendido y por el derecho se metía por dentro. El viento ha molestado para que se parara», indicaba sobre la faena al segundo bis, ‘Gallero’. En ese primer turno se fue dos veces a la puerta de chiqueros el palaciego: «No piensas en nada en ese momento, sólo en que venga rápido para que pase».
A Román se le fue la oreja en el tercero de la tarde, un gran ‘Lamparillo’, por culpa de la espada, pero realizó una gran faena que habría tenido trofeo seguramente de haber acertado con los aceros. «Ha rugido la plaza. Ha sido un bonito toro embistiendo y la Maestranza ha entrado. Estoy contento, pero me habría gustado matarlo. Me he tirado con el corazón y lo he pinchado», se lamentaba. Al sexto, ‘Palillero’, que no le dio posibilidades de triunfo, sí dejó una gran estocada. «Este ha sido más durito, ha costado más, no ha tenido nada que ver», resumió.
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