Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda están de viaje oficial por Limburgo Central y allí se ha producido un momento especial. Los monarcas han vivido un momento muy especial en su trayecto al encontrarse con familiares y amigos de personas vulnerables y enfermas que se encargan de los cuidados. Y ha sido aquí cuando la reina ha abierto su corazón como pocas veces antes para hablar de su madre y su drama.Máxima de Holanda se ha mostrado absolutamente empática y afectuosa al acercarse a esta gente que consagra buena parte del día y de su vida cuidar a un familiar que ya no puede valerse por sí mismo y que muchas veces ni recuerda el nombre de la persona que está lavando sus manos o le habla de su vida. Un momento altamente emotivo. «Mi madre también padece demencia, es una situación muy dolorosa», ha confesado la mujer de Guillermo de Países Bajos al referirse a María del Carmen Cerruti. Es la situación que más le aflige en estos momentos en los que su vida personal parece ser reconfortante a todos los niveles. Un trastorno nada sencillo de llevar.Noticia relacionada general No No Ataque contra la heredera Amalia de Holanda revive su pasado: detenido un hombre que planeaba un atentado A.B. BuendíaLa frustración de la distanciaLa mayor frustración de Máxima de Holanda es la distancia. La reina holandesa es argentina y su familia vive en su país natal junto a sus hermanos Juan y Martín, a más de 11.000 kilómetros. Cuando se casó con Guillermo de Holanda, sabía lo que tocaba: prioridad a su nueva vida real y a Europa. Es decir, un alejamiento imposible de evitar de sus raíces. El precio de un matrimonio transoceánico y una corona.La reina holandesa es argentina y su familia vive en su país natal junto a sus hermanos Juan y Martín, a más de 11.000 kilómetrosEs cierto que Máxima de Holanda procura visitar a la familia siempre que puede, que no es mucho. Por ejemplo, en fechas señaladas, como es la Navidad, recorre todos esos miles de kilómetros para tomar un avión a Buenos Aires y reunirse con su madre y sus hermanos. Estuvo hace dos años, en el 80º cumpleaños de María del Carmen Cerruti, cuando viajó hacia la Argentina para disfrutar de una gran fiesta.Los viajes transoceánicosEntonces, Máxima de Holanda decidió unir a sus dos familias, las que ama, y se montó en el avión con Guillermo y sus hijas para vivir juntos un día inolvidable con su madre. Todos se reunieron en la intimidad en un exclusivo club que cerraron para ellos en la capital argentina para disfrutar de un programa que incluyó un opíparo almuerzo, música en directo y todos aquellos a quienes aman en Buenos Aires.También la madre de Máxima de Holanda ha viajado a Países Bajos para estar junto a su hija en momentos importantes. Así, María del Carmen Cerruti asistió a la apertura del año parlamentario, en la que participan siempre los monarcas, y para estar en los bautizos de sus nietas. Eso sí, no estuvo en la boda de su hija y lo tuvo que ver a distancia. A Jorge Zorreguieta, el padre de Máxima que falleció en 2017, le prohibieron ir a la boda de su hija, pues era una de las personas de confianza del dictador Videla. Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda están de viaje oficial por Limburgo Central y allí se ha producido un momento especial. Los monarcas han vivido un momento muy especial en su trayecto al encontrarse con familiares y amigos de personas vulnerables y enfermas que se encargan de los cuidados. Y ha sido aquí cuando la reina ha abierto su corazón como pocas veces antes para hablar de su madre y su drama.Máxima de Holanda se ha mostrado absolutamente empática y afectuosa al acercarse a esta gente que consagra buena parte del día y de su vida cuidar a un familiar que ya no puede valerse por sí mismo y que muchas veces ni recuerda el nombre de la persona que está lavando sus manos o le habla de su vida. Un momento altamente emotivo. «Mi madre también padece demencia, es una situación muy dolorosa», ha confesado la mujer de Guillermo de Países Bajos al referirse a María del Carmen Cerruti. Es la situación que más le aflige en estos momentos en los que su vida personal parece ser reconfortante a todos los niveles. Un trastorno nada sencillo de llevar.Noticia relacionada general No No Ataque contra la heredera Amalia de Holanda revive su pasado: detenido un hombre que planeaba un atentado A.B. BuendíaLa frustración de la distanciaLa mayor frustración de Máxima de Holanda es la distancia. La reina holandesa es argentina y su familia vive en su país natal junto a sus hermanos Juan y Martín, a más de 11.000 kilómetros. Cuando se casó con Guillermo de Holanda, sabía lo que tocaba: prioridad a su nueva vida real y a Europa. Es decir, un alejamiento imposible de evitar de sus raíces. El precio de un matrimonio transoceánico y una corona.La reina holandesa es argentina y su familia vive en su país natal junto a sus hermanos Juan y Martín, a más de 11.000 kilómetrosEs cierto que Máxima de Holanda procura visitar a la familia siempre que puede, que no es mucho. Por ejemplo, en fechas señaladas, como es la Navidad, recorre todos esos miles de kilómetros para tomar un avión a Buenos Aires y reunirse con su madre y sus hermanos. Estuvo hace dos años, en el 80º cumpleaños de María del Carmen Cerruti, cuando viajó hacia la Argentina para disfrutar de una gran fiesta.Los viajes transoceánicosEntonces, Máxima de Holanda decidió unir a sus dos familias, las que ama, y se montó en el avión con Guillermo y sus hijas para vivir juntos un día inolvidable con su madre. Todos se reunieron en la intimidad en un exclusivo club que cerraron para ellos en la capital argentina para disfrutar de un programa que incluyó un opíparo almuerzo, música en directo y todos aquellos a quienes aman en Buenos Aires.También la madre de Máxima de Holanda ha viajado a Países Bajos para estar junto a su hija en momentos importantes. Así, María del Carmen Cerruti asistió a la apertura del año parlamentario, en la que participan siempre los monarcas, y para estar en los bautizos de sus nietas. Eso sí, no estuvo en la boda de su hija y lo tuvo que ver a distancia. A Jorge Zorreguieta, el padre de Máxima que falleció en 2017, le prohibieron ir a la boda de su hija, pues era una de las personas de confianza del dictador Videla.
Los reyes Guillermo y Máxima de Holanda están de viaje oficial por Limburgo Central y allí se ha producido un momento especial. Los monarcas han vivido un momento muy especial en su trayecto al encontrarse con familiares y amigos de personas vulnerables y enfermas … que se encargan de los cuidados. Y ha sido aquí cuando la reina ha abierto su corazón como pocas veces antes para hablar de su madre y su drama.
Máxima de Holanda se ha mostrado absolutamente empática y afectuosa al acercarse a esta gente que consagra buena parte del día y de su vida cuidar a un familiar que ya no puede valerse por sí mismo y que muchas veces ni recuerda el nombre de la persona que está lavando sus manos o le habla de su vida. Un momento altamente emotivo.
«Mi madre también padece demencia, es una situación muy dolorosa», ha confesado la mujer de Guillermo de Países Bajos al referirse a María del Carmen Cerruti. Es la situación que más le aflige en estos momentos en los que su vida personal parece ser reconfortante a todos los niveles. Un trastorno nada sencillo de llevar.
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Ataque contra la heredera
A.B. Buendía
La frustración de la distancia
La mayor frustración de Máxima de Holanda es la distancia. La reina holandesa es argentina y su familia vive en su país natal junto a sus hermanos Juan y Martín, a más de 11.000 kilómetros. Cuando se casó con Guillermo de Holanda, sabía lo que tocaba: prioridad a su nueva vida real y a Europa. Es decir, un alejamiento imposible de evitar de sus raíces. El precio de un matrimonio transoceánico y una corona.
La reina holandesa es argentina y su familia vive en su país natal junto a sus hermanos Juan y Martín, a más de 11.000 kilómetros
Es cierto que Máxima de Holanda procura visitar a la familia siempre que puede, que no es mucho. Por ejemplo, en fechas señaladas, como es la Navidad, recorre todos esos miles de kilómetros para tomar un avión a Buenos Aires y reunirse con su madre y sus hermanos. Estuvo hace dos años, en el 80º cumpleaños de María del Carmen Cerruti, cuando viajó hacia la Argentina para disfrutar de una gran fiesta.
Los viajes transoceánicos
Entonces, Máxima de Holanda decidió unir a sus dos familias, las que ama, y se montó en el avión con Guillermo y sus hijas para vivir juntos un día inolvidable con su madre. Todos se reunieron en la intimidad en un exclusivo club que cerraron para ellos en la capital argentina para disfrutar de un programa que incluyó un opíparo almuerzo, música en directo y todos aquellos a quienes aman en Buenos Aires.
También la madre de Máxima de Holanda ha viajado a Países Bajos para estar junto a su hija en momentos importantes. Así, María del Carmen Cerruti asistió a la apertura del año parlamentario, en la que participan siempre los monarcas, y para estar en los bautizos de sus nietas. Eso sí, no estuvo en la boda de su hija y lo tuvo que ver a distancia. A Jorge Zorreguieta, el padre de Máxima que falleció en 2017, le prohibieron ir a la boda de su hija, pues era una de las personas de confianza del dictador Videla.
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