Qué poco estético es ver a Luis Arroyo, presidente de una institución cultural como el Ateneo de Madrid convertido en portavoz de Zapatero y su dudoso entorno . Cierto que les unen años de amistad y la invención de ‘la ceja’ como marca. Pero es que… El Ateneo fue creado en 1820, ni más ni menos al llegar el Trienio Liberal, ese breve y fecundo periodo que fue aniquilado cuando Fernando VII giró al absolutismo y envió al exilio a aquellos patriotas. Resulta muy llamativo que España no haya conmemorado como merecía aquel Trienio del primer gobierno de progreso que abolió la Inquisición y puso en marcha reformas muy importantes. Sobre todo con un Gobierno ‘tanprogresista’ como el actual. Pero con poco que sigamos la actualidad chocante que ha rodeado al grupito que nos manda, veremos que están en otra cosa. Cuando llegaba el bicentenario del Trienio, justo en 2020, según la UDEF, Zapatero comenzaba a operar, y ya le han pedido hasta los mails que cruzó con sus hijas. Pasamos por entonces del primero al segundo estado de alarma, que concluyó poco después, ya en 2021, coincidiendo con la compra de mascarillas y el rescate de Plus Ultra que, aparentemente, tanto han engrosado las arcas de los imputados. Y ahí, en medio, no debería estar el venerable Ateneo. Quizá la amistad obligue a Arroyo a servir al expresidente, pero eso abre preguntas incómodas sobre otras servidumbres mientras las sombras de Unamuno, Cánovas o Valle Inclán estarán vomitando en los pasillos de la calle del Prado. Qué poco estético es ver a Luis Arroyo, presidente de una institución cultural como el Ateneo de Madrid convertido en portavoz de Zapatero y su dudoso entorno . Cierto que les unen años de amistad y la invención de ‘la ceja’ como marca. Pero es que… El Ateneo fue creado en 1820, ni más ni menos al llegar el Trienio Liberal, ese breve y fecundo periodo que fue aniquilado cuando Fernando VII giró al absolutismo y envió al exilio a aquellos patriotas. Resulta muy llamativo que España no haya conmemorado como merecía aquel Trienio del primer gobierno de progreso que abolió la Inquisición y puso en marcha reformas muy importantes. Sobre todo con un Gobierno ‘tanprogresista’ como el actual. Pero con poco que sigamos la actualidad chocante que ha rodeado al grupito que nos manda, veremos que están en otra cosa. Cuando llegaba el bicentenario del Trienio, justo en 2020, según la UDEF, Zapatero comenzaba a operar, y ya le han pedido hasta los mails que cruzó con sus hijas. Pasamos por entonces del primero al segundo estado de alarma, que concluyó poco después, ya en 2021, coincidiendo con la compra de mascarillas y el rescate de Plus Ultra que, aparentemente, tanto han engrosado las arcas de los imputados. Y ahí, en medio, no debería estar el venerable Ateneo. Quizá la amistad obligue a Arroyo a servir al expresidente, pero eso abre preguntas incómodas sobre otras servidumbres mientras las sombras de Unamuno, Cánovas o Valle Inclán estarán vomitando en los pasillos de la calle del Prado.
Resulta triste que, dos siglos después de haber encarnado el espíritu liberal del Trienio, el Ateneo quede hoy asociado al zapaterismo a través de la portavocía de Luis Arroyo

(Ep)

Qué poco estético es ver a Luis Arroyo, presidente de una institución cultural como el Ateneo de Madrid convertido en portavoz de Zapatero y su dudoso entorno. Cierto que les unen años de amistad y la invención de ‘la ceja’ como marca. Pero es … que… El Ateneo fue creado en 1820, ni más ni menos al llegar el Trienio Liberal, ese breve y fecundo periodo que fue aniquilado cuando Fernando VII giró al absolutismo y envió al exilio a aquellos patriotas. Resulta muy llamativo que España no haya conmemorado como merecía aquel Trienio del primer gobierno de progreso que abolió la Inquisición y puso en marcha reformas muy importantes. Sobre todo con un Gobierno ‘tanprogresista’ como el actual. Pero con poco que sigamos la actualidad chocante que ha rodeado al grupito que nos manda, veremos que están en otra cosa. Cuando llegaba el bicentenario del Trienio, justo en 2020, según la UDEF, Zapatero comenzaba a operar, y ya le han pedido hasta los mails que cruzó con sus hijas. Pasamos por entonces del primero al segundo estado de alarma, que concluyó poco después, ya en 2021, coincidiendo con la compra de mascarillas y el rescate de Plus Ultra que, aparentemente, tanto han engrosado las arcas de los imputados. Y ahí, en medio, no debería estar el venerable Ateneo. Quizá la amistad obligue a Arroyo a servir al expresidente, pero eso abre preguntas incómodas sobre otras servidumbres mientras las sombras de Unamuno, Cánovas o Valle Inclán estarán vomitando en los pasillos de la calle del Prado.
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