Skip to content
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  • Portada
  • Internacional
  • Nacional
  • Sociedad
  • Economía
  • Deportes
  • Ciencia y Tecnología
  • Cultura
  • Entradas
  • Forums
  • Contacto
VozUniversal | Periódico que le da voz a todo el universo
  Internacional  Netanyahu y la víctima perpetua
Internacional

Netanyahu y la víctima perpetua

septiembre 27, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

.

Cada septiembre, la ONU reúne a los líderes del mundo y repite el lamento por un orden basado en reglas que se desmorona. Una regla solo obliga mientras incumplirla delante de los demás resulte vergonzoso, en ese lugar que Hannah Arendt llamaba el espacio de aparición, donde todos nos mostramos ante los demás, fuera de la tribu, y aceptamos ser vistos y juzgados. Mientras ese lugar existió, las normas se violaban con disimulo. Hoy se violan a la vista de todos, porque ya nadie habla ante los otros. El jueves, esa pérdida adoptó la forma de un soliloquio. Cuando Netanyahu se acercaba al atril de la Asamblea General, decenas de delegaciones abandonaron la sala. Él esperó a que se apagara el murmullo e invitó a marcharse a cualquier otro “cobarde moral” que quedara en la sala. Más que lamentar el vacío, parecía celebrarlo, como quien sabe que no habla para los que tiene delante: Israel vota en octubre, y pocas imágenes le convenían más a Netanyahu que la de líder solo ante un mundo hostil. Esa soledad le servía también para algo más hondo: conservar para sí todo el lugar de la víctima.

Seguir leyendo

 Necesitamos un espacio común donde toda violencia pueda ser juzgada, también si la ejerce Israel  

COLUMNA

Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado

Más noticias

China inaugura el canal de Pinglu, una vía estratégica hacia el sudeste asiático

septiembre 16, 2026

Lo que estamos escuchando de los votantes latinos: los republicanos tienen las prioridades totalmente equivocadas

septiembre 22, 2026

La noche más larga de Merz: “Es un punto de inflexión para la CDU”

septiembre 21, 2026

La crisis de la vivienda y el avance de la extrema derecha marcan las elecciones regionales en Berlín

septiembre 17, 2026

Necesitamos un espacio común donde toda violencia pueda ser juzgada, también si la ejerce Israel

El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.

del hambre
Máriam Martínez-Bascuñán

Cada septiembre, la ONU reúne a los líderes del mundo y repite el lamento por un orden basado en reglas que se desmorona. Una regla solo obliga mientras incumplirla delante de los demás resulte vergonzoso, en ese lugar que Hannah Arendt llamaba el espacio de aparición, donde todos nos mostramos ante los demás, fuera de la tribu, y aceptamos ser vistos y juzgados. Mientras ese lugar existió, las normas se violaban con disimulo. Hoy se violan a la vista de todos, porque ya nadie habla ante los otros. El jueves, esa pérdida adoptó la forma de un soliloquio. Cuando Netanyahu se acercaba al atril de la Asamblea General, decenas de delegaciones abandonaron la sala. Él esperó a que se apagara el murmullo e invitó a marcharse a cualquier otro “cobarde moral” que quedara en la sala. Más que lamentar el vacío, parecía celebrarlo, como quien sabe que no habla para los que tiene delante: Israel vota en octubre, y pocas imágenes le convenían más a Netanyahu que la de líder solo ante un mundo hostil. Esa soledad le servía también para algo más hondo: conservar para sí todo el lugar de la víctima.

Al llamar cobardes a quienes se marchaban, exprimía su posición de víctima y, como decía Sánchez-Ferlosio, apuraba hasta la última gota la ocasión de cargarse de razón. Cada desplante se convierte en prueba de su verdad, y su victimización en algo sagrado que no admite réplica. Cualquier agravio sirve para acumular autoridad moral. Solo desde ahí puede conservar para sí, de forma permanente, el lugar de los ofendidos. Si nuestra ética política parte, como advierte Judith Butler, de que solo un grupo ocupa ese lugar de víctima de forma permanente, todo lo que haga queda protegido de antemano. Pero ser víctima no es una identidad, sino una posición que depende de lo que ocurre; por eso necesitamos un espacio común donde toda violencia pueda ser juzgada, también si la ejerce Israel. Las palabras de Netanyahu no eran un adorno, sino el marco que le permitía hablar solo a los suyos. En el léxico de la patria, la fuerza, la supervivencia y el destino, el sujeto es la nación amenazada, la perfecta víctima perpetua. En el derecho internacional, el sujeto moral es la población civil, y el lugar de la víctima pasa de unos a otros según lo que dictan los hechos. Ese es el lenguaje de la esfera pública que el multilateralismo encarna. Quien habla con el primero ya se ha salido de ella, aunque siga tras el atril.

Pero quien solo habla a los suyos pierde además la mirada de los otros, la que permite verse desde fuera. Por eso Netanyahu no oye cómo suenan ante el mundo sus propias palabras. Preguntó qué genocida permite la entrada de vacunas y de alimentos. Ante los suyos sonaba a generosidad, pero fuera de ese círculo sonaba a otra cosa, porque quien permite comer decide si se come, y eso es lo que le imputa el Tribunal Penal Internacional al incluir en su orden de arresto el uso del hambre como arma de guerra. Para los suyos, llamar cobardes morales a quienes se marchaban era decir que no se atrevían a oír la verdad, y permitir la entrada de alimentos era una prueba de generosidad. Fuera, solo oímos el altivo desprecio por el resto del mundo, la terrible confirmación de que en sus manos está que los gazatíes coman o no. Pero el mundo no desaparece porque uno deje de mirarlo. Lo que se dice para los nuestros acaba siendo oído, y juzgado, por todos. Para eso servía el multilateralismo: no solo para dictar reglas, sino para obligarnos a hablar ante quienes no creemos de los nuestros, y a escuchar lo que decimos con sus asombrados oídos.

Sobre la firma

Máriam Martínez-Bascuñán

Profesora de Teoría Política de la Universidad Autónoma de Madrid. Autora del libro ‘Género, emancipación y diferencias’ (Plaza & Valdés, 2012) y coautora de ‘Populismos’ (Alianza Editorial, 2017). Entre junio de 2018 y 2020 fue directora de Opinión de EL PAÍS. Ahora es columnista y colaboradora de ese diario y pertenece a su comité editorial.

Normas ›

Mis comentariosNormas

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Please enable JavaScript to view the <a href=»https://disqus.com/?ref_noscript» rel=»nofollow»> comments powered by Disqus.</a>

Más información

Archivado En

  • Opinión
  • Oriente medio
  • Oriente Próximo
  • Conflicto árabe-israelí
  • Israel
  • Palestina
  • Franja Gaza
  • Benjamin Netanyahu
  • Guerra
  • Víctimas guerra
  • Crímenes guerra
  • Genocidio
  • ONU
  • Asamblea General ONU
  • Derecho internacional
  • Tribunal Penal Internacional
  • Víctimas
  • Hannah Arendt
  • Rafael Sánchez Ferlosio
  • Judith Butler
  • Filosofía
  • Derechos humanos

Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí

 Feed MRSS-S Noticias

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Partizán de Fuenlabrada, mucho más que un nombre
Europa se atrinchera frente a la guerra híbrida de Rusia
Leer también
Nacional

Acampada en Sol por la vivienda, en directo | Comienza el Consejo de Ministros con una hora de retraso tras la negociación por el decreto de vivienda

septiembre 29, 2026
Nacional

El Congreso abre un expediente sancionador a la diputada del PP Ana Vázquez por mostrar un espray de gas pimienta

septiembre 29, 2026
Nacional

Almeida se apunta el tanto por el acuerdo de Maricarmen, pero los representantes de la mujer insisten en que fue “por la presión social”

septiembre 29, 2026
Economía

El IPC roza el 5% por la subida de los carburantes y mete presión al Gobierno para que adopte medidas

septiembre 29, 2026
Sociedad

La madre de Lamine Yamal y su hijo Keyne, en la portada de Forbes como creadores de contenido

septiembre 29, 2026
Economía

El Gobierno limitará la tarifa regulada del gas y el butano para evitar que se dispare con la llegada del frío

septiembre 29, 2026
Cargar más
Novedades

Acampada en Sol por la vivienda, en directo | Comienza el Consejo de Ministros con una hora de retraso tras la negociación por el decreto de vivienda

septiembre 29, 2026

El Congreso abre un expediente sancionador a la diputada del PP Ana Vázquez por mostrar un espray de gas pimienta

septiembre 29, 2026

Almeida se apunta el tanto por el acuerdo de Maricarmen, pero los representantes de la mujer insisten en que fue “por la presión social”

septiembre 29, 2026

El IPC roza el 5% por la subida de los carburantes y mete presión al Gobierno para que adopte medidas

septiembre 29, 2026

La madre de Lamine Yamal y su hijo Keyne, en la portada de Forbes como creadores de contenido

septiembre 29, 2026

El Gobierno limitará la tarifa regulada del gas y el butano para evitar que se dispare con la llegada del frío

septiembre 29, 2026

Vozinha y el precio de la fama tras el Mundial: «Prefería mi vida antes, he perdido mi paz»

septiembre 29, 2026

Aprobación del decreto de la vivienda, en directo: medidas del Gobierno para el alquiler, acuerdo con Maricarmen y últimas noticias hoy

septiembre 29, 2026

Andrés González, economista: «Yo tenía un plan. Si tenía que vivir con mis padres hasta los 40 años para dejar de trabajar, lo iba a hacer»

septiembre 29, 2026

Mario Vaquerizo, 52 años, sobre sus numerosas propiedades privadas: «Me encanta comprarme casas. Soy capitalista y me encanta destinar mi dinero a lo que quiera»

septiembre 29, 2026

    VozUniversal

    © 2024 VozUniversal. Todos los derechos reservados.
    • Aviso Legal
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Contacto