Magnífica presentación del zaragozano Aarón Palacio como matador de toros en Sevilla. El diestro aragonés, que el día de su alternativa abrió la Puerta de los Cónsules en Nimes, tiene madera y condiciones, capacidad. Lo demostró en el quinto festejo del abono en la Maestranza , una magnífica corrida con reses de Santiago Domecq al que los tres diestros cortaron una oreja y en la que cinco de los seis astados fueron ovacionados por el tendido en el arrastre. En el patio de cuadrillas, tras la vuelta al ruedo después de dar muerte al que cerraba la tarde, no podía estar más feliz Aarón Palacio, de 21 años. «Muy contento. Cuando se trabaja y se hacen las cosas con ilusión, salen. He estado muy cerca de cortar las dos orejas, pero seguro que tengo la oportunidad de volver y será cuando lo haga. El toro ha estado cumbre, lo he sentido y lo he disfrutado muchísimo. Lo he vivido mucho . Para eso venimos a una plaza así, para que cuando haces un desplante y mires al tendido, esté todo el mundo en pie», expresaba a One Toro TV el zaragozano, embargado por la emoción tras su brillante actuación en el coso del Baratillo. A Cumbreño le arrancó un apéndice y con el tercero de la tarde, de nombre Clérigo, no tuvo tanta suerte. «El toro ha tenido cosas muy buenas. Se ha movido mucho y lo he disfrutado mucho por el pitón derecho. Una pena que no haya caído con la espada. Se paraba más por el izquierdo. Le costaba más venir . Por el derecho lo he disfrutado mucho», analizaba el diestro apoderado por El Tato. También se marchó con un trofeo David Galván , que completó una gran faena, de aires muy clásicos y encajado, al primero de su lote, Malalengua. «Tenía muchas cosas positivas que me iba marcando el toro, sobre todo he sentido mucho la embestida en el embroque , en la jurisdicción del cuerpo. Tengo mucha confianza en esta ganadería. Le veía matices positivos para sacar el fondo del toro», señalaba tras la faena el torero de San Fernando.«Los oles son bonitos y adictivos»Descosido, el quinto de la tarde, transmitió muy poco y apenas pudo hacer nada en esta ocasión Galván. «Le tenía fe porque creía que poco a poco, dándole tiempo, iba a solventar ese calamocheo que desconcertaba un poco a la gente, porque parecía que no tenía fuerza pero sí tenía. Y en ese juego de ir ahormando esa embestida, he tratado de empujarlo hacia delante, pero el animal ha llegado hasta donde ha podido», desgranaba el gaditano, que se marchaba con buenas sensaciones de su reencuentro con la afición sevillana: « Es bonito sentir esta plaza, esa sensibilidad, sobre todo sentir la comprensión de Sevilla a mi singularidad como torero . Te pones delante de la cara del toro e intentas ser sincero. Y cuando te sientes comprendido por este público, te sientes feliz», se sinceraba Galván, reconociendo que «los oles son muy bonitos pero también adictivos».Miguel Ángel Perera abrió plaza con un toro de mucha movilidad, Tallista, al que realizó una rotunda faena premiada con la oreja. Así la analizaba el extremeño: «Ha sido un toro exigente, he apostado mucho por él dejándolo muy crudo. Me ha gustado mucho. En el capote me ha colocado la cara y ha tenido mucha inercia. Me ha cortado un poquito luego, pero ha sido un toro importante , lo he disfrutado mucho y me he encontrado a gusto. La espada ha sido mi hándicap en las últimas temporadas, mi asignatura pendiente, pero esta vez ha entrado», valoraba el experimentado diestro de Puebla de Prior. El segundo de su lote, Chistoso, se vino abajo en el transcurso de la faena de muleta. Fue un toro que «no ha tenido raza que se esperaba. Los hay con más o menos y este, a pesar de haberlo administrado bien y cuidado al máximo, se ha aflojado. Los otros se han venido arriba y este a ido cada vez a menos », comentaba al respecto Perera, que completó una buena tarde en la Maestranza y se llevó igualmente una oreja en el esportón: «Me voy satisfecho conmigo. Siempre se viene aquí soñando muchas cosas y esperando desarrollarlas, pero luego las condiciones marcan. He estado a gusto con ambos toros, fresco y disfrutando . Otros años venimos más atenazados y cuesta más sacar las cosas. He matado bien a los dos y ojalá siga este sendero para coger la confianza que me hace falta». Magnífica presentación del zaragozano Aarón Palacio como matador de toros en Sevilla. El diestro aragonés, que el día de su alternativa abrió la Puerta de los Cónsules en Nimes, tiene madera y condiciones, capacidad. Lo demostró en el quinto festejo del abono en la Maestranza , una magnífica corrida con reses de Santiago Domecq al que los tres diestros cortaron una oreja y en la que cinco de los seis astados fueron ovacionados por el tendido en el arrastre. En el patio de cuadrillas, tras la vuelta al ruedo después de dar muerte al que cerraba la tarde, no podía estar más feliz Aarón Palacio, de 21 años. «Muy contento. Cuando se trabaja y se hacen las cosas con ilusión, salen. He estado muy cerca de cortar las dos orejas, pero seguro que tengo la oportunidad de volver y será cuando lo haga. El toro ha estado cumbre, lo he sentido y lo he disfrutado muchísimo. Lo he vivido mucho . Para eso venimos a una plaza así, para que cuando haces un desplante y mires al tendido, esté todo el mundo en pie», expresaba a One Toro TV el zaragozano, embargado por la emoción tras su brillante actuación en el coso del Baratillo. A Cumbreño le arrancó un apéndice y con el tercero de la tarde, de nombre Clérigo, no tuvo tanta suerte. «El toro ha tenido cosas muy buenas. Se ha movido mucho y lo he disfrutado mucho por el pitón derecho. Una pena que no haya caído con la espada. Se paraba más por el izquierdo. Le costaba más venir . Por el derecho lo he disfrutado mucho», analizaba el diestro apoderado por El Tato. También se marchó con un trofeo David Galván , que completó una gran faena, de aires muy clásicos y encajado, al primero de su lote, Malalengua. «Tenía muchas cosas positivas que me iba marcando el toro, sobre todo he sentido mucho la embestida en el embroque , en la jurisdicción del cuerpo. Tengo mucha confianza en esta ganadería. Le veía matices positivos para sacar el fondo del toro», señalaba tras la faena el torero de San Fernando.«Los oles son bonitos y adictivos»Descosido, el quinto de la tarde, transmitió muy poco y apenas pudo hacer nada en esta ocasión Galván. «Le tenía fe porque creía que poco a poco, dándole tiempo, iba a solventar ese calamocheo que desconcertaba un poco a la gente, porque parecía que no tenía fuerza pero sí tenía. Y en ese juego de ir ahormando esa embestida, he tratado de empujarlo hacia delante, pero el animal ha llegado hasta donde ha podido», desgranaba el gaditano, que se marchaba con buenas sensaciones de su reencuentro con la afición sevillana: « Es bonito sentir esta plaza, esa sensibilidad, sobre todo sentir la comprensión de Sevilla a mi singularidad como torero . Te pones delante de la cara del toro e intentas ser sincero. Y cuando te sientes comprendido por este público, te sientes feliz», se sinceraba Galván, reconociendo que «los oles son muy bonitos pero también adictivos».Miguel Ángel Perera abrió plaza con un toro de mucha movilidad, Tallista, al que realizó una rotunda faena premiada con la oreja. Así la analizaba el extremeño: «Ha sido un toro exigente, he apostado mucho por él dejándolo muy crudo. Me ha gustado mucho. En el capote me ha colocado la cara y ha tenido mucha inercia. Me ha cortado un poquito luego, pero ha sido un toro importante , lo he disfrutado mucho y me he encontrado a gusto. La espada ha sido mi hándicap en las últimas temporadas, mi asignatura pendiente, pero esta vez ha entrado», valoraba el experimentado diestro de Puebla de Prior. El segundo de su lote, Chistoso, se vino abajo en el transcurso de la faena de muleta. Fue un toro que «no ha tenido raza que se esperaba. Los hay con más o menos y este, a pesar de haberlo administrado bien y cuidado al máximo, se ha aflojado. Los otros se han venido arriba y este a ido cada vez a menos », comentaba al respecto Perera, que completó una buena tarde en la Maestranza y se llevó igualmente una oreja en el esportón: «Me voy satisfecho conmigo. Siempre se viene aquí soñando muchas cosas y esperando desarrollarlas, pero luego las condiciones marcan. He estado a gusto con ambos toros, fresco y disfrutando . Otros años venimos más atenazados y cuesta más sacar las cosas. He matado bien a los dos y ojalá siga este sendero para coger la confianza que me hace falta».
Magnífica presentación del zaragozano Aarón Palacio como matador de toros en Sevilla. El diestro aragonés, que el día de su alternativa abrió la Puerta de los Cónsules en Nimes, tiene madera y condiciones, capacidad. Lo demostró en el quinto festejo del abono en la … Maestranza, una magnífica corrida con reses de Santiago Domecq al que los tres diestros cortaron una oreja y en la que cinco de los seis astados fueron ovacionados por el tendido en el arrastre.
En el patio de cuadrillas, tras la vuelta al ruedo después de dar muerte al que cerraba la tarde, no podía estar más feliz Aarón Palacio, de 21 años. «Muy contento. Cuando se trabaja y se hacen las cosas con ilusión, salen. El toro ha estado cumbre, lo he sentido y lo he disfrutado muchísimo. Lo he vivido mucho. Para eso venimos a una plaza así, para que cuando haces un desplante y mires al tendido, esté todo el mundo en pie», expresaba el zaragozano, embargado por la emoción tras su brillante actuación en el coso del Baratillo.
A Cumbreño le arrancó un apéndice y con el tercero de la tarde, de nombre Clérigo, no tuvo tanta suerte. «El toro ha tenido cosas muy buenas. Se ha movido mucho y lo he disfrutado mucho por el pitón derecho. Una pena que no haya caído con la espada. Se paraba más por el izquierdo. Le costaba más venir. Por el derecho lo he disfrutado mucho», analizaba el diestro apoderado por El Tato.
También se marchó con un trofeo David Galván, que completó una gran faena, de aires muy clásicos y encajado, al primero de su lote, Malalengua. «Tenía muchas cosas positivas que me iba marcando el toro, sobre todo he sentido mucho la embestida en el embroque, en la jurisdicción del cuerpo. Tengo mucha confianza en esta ganadería. Le veía matices positivos para sacar el fondo del toro», señalaba tras la faena el torero de San Fernando.
«Los oles son bonitos y adictivos»
Descosido, el quinto de la tarde, transmitió muy poco y poco pudo hacer en esta ocasión Galván. «Le tenía fe porque creía que poco a poco, dándole tiempo, iba a solventar ese calamocheo que desconcertaba un poco a la gente, porque parecía que no tenía fuerza pero sí tenía. Y en ese juego de ir ahormando esa embestida, he tratado de empujarlo hacia delante, pero el animal ha llegado hasta donde ha podido», desgranaba el gaditano, que se marchaba con buena sensaciones de su reencuentro con la afición sevillana: «Es bonito sentir esta plaza, esa sensibilidad, sobre todo sentir la comprensión de Sevilla a mi singularidad como torero. Te pones delante de la cara del toro e intentas ser sincero. Y cuando te sientes comprendido por este público, te sientes feliz», se sinceraba Galván, reconociendo que «los oles son muy bonitos pero también adictivos».
Miguel Ángel Perera abrió plaza con un toro de mucha movilidad, Tallista, al que realizó una rotunda faena premiada con la oreja. Así la analizaba el extremeño: «Ha sido un toro exigente, he apostado mucho por él dejándolo muy crudo. Me ha gustado mucho. En el capote me ha colocado la cara y ha tenido mucha inercia. Me ha cortado un poquito luego, pero ha sido un toro importante, lo he disfrutado mucho y me he encontrado a gusto. La espada ha sido mi hándicap en las últimas temporadas, mi asignatura pendiente, pero esta vez ha entrado», valoraba el experimentado diestro de Puebla de Prior.
El segundo de su lote, Chistoso, se vino abajo en el transcurso de la faena de muleta. Fue un toro que «no ha tenido raza que se esperaba. Los hay con más o menos y este, a pesar de haberlo administrado bien y cuidado al máximo, se ha aflojado. Los otros se han venido arriba y este a ido cada vez a menos», comentaba al respecto Perera, que completó una buena tarde en la Maestranza y se llevó igualmente una oreja en el esportón: «Me voy satisfecho conmigo. Siempre se viene aquí soñando muchas cosas y esperando desarrollarlas, pero luego las condiciones marcan. He estado a gusto con ambos toros, fresco y disfrutando. Otros años venimos más atenazados y cuesta más sacar las cosas. He matado bien a los dos y ojalá siga este sendero para coger la confianza que me hace falta».
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