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  Cultura  Agujeros supuran cuerpo en Amparo Sard
Cultura

Agujeros supuran cuerpo en Amparo Sard

septiembre 15, 2026
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La exposición de Amparo Sard (Son Servera, 1973) parece cuestionar, representar e incluso conmemorar el momento exacto en el que nos encontramos. Por un lado, ‘ Carne gris’ , en la galería Artizar, se inaugura coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario del atentado contra las Torres Gemelas, cuando miles de personas quedaron atrapadas bajo los escombros; por otro, lo ocurrido en Ceuta es apenas la punta del iceberg de una tragedia mucho mayor: la constante pérdida de vidas de personas que intentan cruzar el Mediterráneo. El impacto de aquellas primeras víctimas sigue resonando con fuerza; las de Ceuta, en cambio, quedan reducidas a cifras al servicio de una batalla política.Sobre esa desaparición y deshumanización trabaja Amparo Sard, siempre preocupada por los conflictos sociales que suceden ante nuestros ojos y cuya dimensión resulta difícil de asumir. Las obras presentadas en Artizar parten de imágenes de inmigrantes que esperan, flotan en el agua o intentan alcanzar la orilla. Imágenes que vemos a diario y que corren el riesgo de dejar de afectarnos. La artista se pregunta cómo devolverles su capacidad de impacto y «su eficiencia para remover al espectador». Su técnica predilectaPara hacerlo vuelve a su técnica predilecta: agujerear el papel, pero evolucionada en forma y contenido. En sus primeras obras, los orificios remitían al espacio intersticial, a los poros de la piel, a lo que separa el interior del exterior; ahora adquieren una dimensión más violenta. El agujero produce la herida y permite que la obra «supure»: siga filtrando, secretando, modificando aquello que parecía cerrado. En una época en la que la manipulación digital hace cada vez más difícil distinguir lo real de lo construido, Sard confía en la materialidad de la imagen para facilitarnos el acceso a la verdad.Obras del conjunto ‘Carne gris’, de Amapro Sard en la galería Artizar ABCEstéticamente, la técnica del punteado también ha dado un paso más: del preciosismo y la delicadeza de los pequeños papeles blancos, donde los relieves emergen gracias a los cambios de humedad, a la crudeza –no menos trabajada– a los agujeros sobre grandes papeles teñidos que adquieren volumen a través del color. El gris es una elección que homogeneiza y convierte en masa, pero también remite al cemento y su contundencia. Como apunta Adonay Bermúdez, «Sard devuelve peso, materia y presencia a aquello que la distancia y la repetición de las imágenes amenazan con volver invisible». En los dibujos juega con la deformidad de los cuerpos y la ambigüedad de los personajes para transmitir esa sensación de extrañeza tan característica de su obra. arte_abc_0724Sard se incluye en ‘Los bañistas’, dentro del agua junto a los inmigrantes. No intenta ocupar su lugar –una identificación imposible y hasta obscena–, sino introducirse en el escenario y asumir que tampoco puede mirar solo desde fuera. En la planta inferior, el gris da paso a un tono tierra anaranjada y las figuras son autorretratos sin cabeza. Aquí, el color carne y el desmembramiento como metáforas de la deshumanización resultan más forzados, aunque hacen de su propio cuerpo el lugar desde el que ensayar la empatía.’Carne gris’ amapro Sard Lugar: Galería Artizar (Madrid) Dirección: C/ Doctor Fourquet, 6 Clausura: Hasta el 7 de noviembre de 2026 Valoración: ***’Carne gris’ apunta con la nitidez de un punzón a nuestras conciencias. Cuestiona qué cuerpos recordamos, cuáles lloramos y cuántos dejamos de ver. Frente al olvido de la imagen en las pantallas, Sard la materializa y atraviesa para hacerla supurar y devolverle el cuerpo. La exposición de Amparo Sard (Son Servera, 1973) parece cuestionar, representar e incluso conmemorar el momento exacto en el que nos encontramos. Por un lado, ‘ Carne gris’ , en la galería Artizar, se inaugura coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario del atentado contra las Torres Gemelas, cuando miles de personas quedaron atrapadas bajo los escombros; por otro, lo ocurrido en Ceuta es apenas la punta del iceberg de una tragedia mucho mayor: la constante pérdida de vidas de personas que intentan cruzar el Mediterráneo. El impacto de aquellas primeras víctimas sigue resonando con fuerza; las de Ceuta, en cambio, quedan reducidas a cifras al servicio de una batalla política.Sobre esa desaparición y deshumanización trabaja Amparo Sard, siempre preocupada por los conflictos sociales que suceden ante nuestros ojos y cuya dimensión resulta difícil de asumir. Las obras presentadas en Artizar parten de imágenes de inmigrantes que esperan, flotan en el agua o intentan alcanzar la orilla. Imágenes que vemos a diario y que corren el riesgo de dejar de afectarnos. La artista se pregunta cómo devolverles su capacidad de impacto y «su eficiencia para remover al espectador». Su técnica predilectaPara hacerlo vuelve a su técnica predilecta: agujerear el papel, pero evolucionada en forma y contenido. En sus primeras obras, los orificios remitían al espacio intersticial, a los poros de la piel, a lo que separa el interior del exterior; ahora adquieren una dimensión más violenta. El agujero produce la herida y permite que la obra «supure»: siga filtrando, secretando, modificando aquello que parecía cerrado. En una época en la que la manipulación digital hace cada vez más difícil distinguir lo real de lo construido, Sard confía en la materialidad de la imagen para facilitarnos el acceso a la verdad.Obras del conjunto ‘Carne gris’, de Amapro Sard en la galería Artizar ABCEstéticamente, la técnica del punteado también ha dado un paso más: del preciosismo y la delicadeza de los pequeños papeles blancos, donde los relieves emergen gracias a los cambios de humedad, a la crudeza –no menos trabajada– a los agujeros sobre grandes papeles teñidos que adquieren volumen a través del color. El gris es una elección que homogeneiza y convierte en masa, pero también remite al cemento y su contundencia. Como apunta Adonay Bermúdez, «Sard devuelve peso, materia y presencia a aquello que la distancia y la repetición de las imágenes amenazan con volver invisible». En los dibujos juega con la deformidad de los cuerpos y la ambigüedad de los personajes para transmitir esa sensación de extrañeza tan característica de su obra. arte_abc_0724Sard se incluye en ‘Los bañistas’, dentro del agua junto a los inmigrantes. No intenta ocupar su lugar –una identificación imposible y hasta obscena–, sino introducirse en el escenario y asumir que tampoco puede mirar solo desde fuera. En la planta inferior, el gris da paso a un tono tierra anaranjada y las figuras son autorretratos sin cabeza. Aquí, el color carne y el desmembramiento como metáforas de la deshumanización resultan más forzados, aunque hacen de su propio cuerpo el lugar desde el que ensayar la empatía.’Carne gris’ amapro Sard Lugar: Galería Artizar (Madrid) Dirección: C/ Doctor Fourquet, 6 Clausura: Hasta el 7 de noviembre de 2026 Valoración: ***’Carne gris’ apunta con la nitidez de un punzón a nuestras conciencias. Cuestiona qué cuerpos recordamos, cuáles lloramos y cuántos dejamos de ver. Frente al olvido de la imagen en las pantallas, Sard la materializa y atraviesa para hacerla supurar y devolverle el cuerpo.  

La exposición de Amparo Sard (Son Servera, 1973) parece cuestionar, representar e incluso conmemorar el momento exacto en el que nos encontramos.

Por un lado, ‘Carne gris’, en la galería Artizar, se inaugura coincidiendo con el vigésimo quinto aniversario del atentado contra … las Torres Gemelas, cuando miles de personas quedaron atrapadas bajo los escombros; por otro, lo ocurrido en Ceuta es apenas la punta del iceberg de una tragedia mucho mayor: la constante pérdida de vidas de personas que intentan cruzar el Mediterráneo.

El impacto de aquellas primeras víctimas sigue resonando con fuerza; las de Ceuta, en cambio, quedan reducidas a cifras al servicio de una batalla política.

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Sobre esa desaparición y deshumanización trabaja Amparo Sard, siempre preocupada por los conflictos sociales que suceden ante nuestros ojos y cuya dimensión resulta difícil de asumir. Las obras presentadas en Artizar parten de imágenes de inmigrantes que esperan, flotan en el agua o intentan alcanzar la orilla. Imágenes que vemos a diario y que corren el riesgo de dejar de afectarnos. La artista se pregunta cómo devolverles su capacidad de impacto y «su eficiencia para remover al espectador».

Su técnica predilecta

Para hacerlo vuelve a su técnica predilecta: agujerear el papel, pero evolucionada en forma y contenido. En sus primeras obras, los orificios remitían al espacio intersticial, a los poros de la piel, a lo que separa el interior del exterior; ahora adquieren una dimensión más violenta. El agujero produce la herida y permite que la obra «supure»: siga filtrando, secretando, modificando aquello que parecía cerrado. En una época en la que la manipulación digital hace cada vez más difícil distinguir lo real de lo construido, Sard confía en la materialidad de la imagen para facilitarnos el acceso a la verdad.

Obras del conjunto ‘Carne gris’, de Amapro Sard en la galería Artizar .
(ABC)

Estéticamente, la técnica del punteado también ha dado un paso más: del preciosismo y la delicadeza de los pequeños papeles blancos, donde los relieves emergen gracias a los cambios de humedad, a la crudeza –no menos trabajada– a los agujeros sobre grandes papeles teñidos que adquieren volumen a través del color. El gris es una elección que homogeneiza y convierte en masa, pero también remite al cemento y su contundencia.

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Como apunta Adonay Bermúdez, «Sard devuelve peso, materia y presencia a aquello que la distancia y la repetición de las imágenes amenazan con volver invisible». En los dibujos juega con la deformidad de los cuerpos y la ambigüedad de los personajes para transmitir esa sensación de extrañeza tan característica de su obra.

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Sard se incluye en ‘Los bañistas’, dentro del agua junto a los inmigrantes. No intenta ocupar su lugar –una identificación imposible y hasta obscena–, sino introducirse en el escenario y asumir que tampoco puede mirar solo desde fuera. En la planta inferior, el gris da paso a un tono tierra anaranjada y las figuras son autorretratos sin cabeza. Aquí, el color carne y el desmembramiento como metáforas de la deshumanización resultan más forzados, aunque hacen de su propio cuerpo el lugar desde el que ensayar la empatía.

  • ‘Carne gris’

    amapro Sard

    • Lugar:
      Galería Artizar (Madrid)

    • Dirección:
      C/ Doctor Fourquet, 6

    • Clausura:
      Hasta el 7 de noviembre de 2026

    • Valoración:
      ***

‘Carne gris’ apunta con la nitidez de un punzón a nuestras conciencias. Cuestiona qué cuerpos recordamos, cuáles lloramos y cuántos dejamos de ver. Frente al olvido de la imagen en las pantallas, Sard la materializa y atraviesa para hacerla supurar y devolverle el cuerpo.

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