Los 40 autobuses que el Ayuntamiento de Madrid cedió en abril al Consistorio de Burgos, ambos del PP, cuando la ciudad castellana perdió la mitad de su flota, 39 unidades, por un incendio en las instalaciones donde los guardaba, van camino de quedarse en las calles burgalesas. La corporación de Burgos planea adquirir esos vehículos articulados que le cedió la capital para solventar temporalmente los problemas en el transporte público, con varias líneas perjudicadas que tuvieron que ampliar frecuencias porque no había autocares suficientes. Portavoces del Ayuntamiento que lidera Cristina Ayala informan de que “los buses están en buen estado de conservación, incluso mejor que algunos de los viejos” de la ciudad, por lo que es mejor opción quedarse con estos autobuses de segunda mano. Adquirirlos nuevos sería “un desembolso enorme”.
El Ayuntamiento explica que los vehículos “están en buen estado, incluso mejor que algunos de los viejos” de la ciudad y que adquirirlos nuevos sería “un desembolso enorme”
El Ayuntamiento explica que los vehículos “están en buen estado, incluso mejor que algunos de los viejos” de la ciudad y que adquirirlos nuevos sería “un desembolso enorme”
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Los 40 autobuses que el Ayuntamiento de Madrid cedió en abril al Consistorio de Burgos, ambos del PP, cuando la ciudad castellana perdió la mitad de su flota, 39 unidades, por un incendio en las instalaciones donde los guardaba, van camino de quedarse en las calles burgalesas. La corporación de Burgos planea adquirir esos vehículos articulados que le cedió la capital para solventar temporalmente los problemas en el transporte público, con varias líneas perjudicadas que tuvieron que ampliar frecuencias porque no había autocares suficientes. Portavoces del Ayuntamiento que lidera Cristina Ayala informan de que “los buses están en buen estado de conservación, incluso mejor que algunos de los viejos” de la ciudad, por lo que es mejor opción quedarse con estos autobuses de segunda mano. Adquirirlos nuevos sería “un desembolso enorme”.
Las cocheras ardieron aquella noche del 21 de abril y, además de perderse unos 20 millones de euros, un trabajador resultó herido por inhalar humos nocivos cuando intentaba rescatar de las llamas alguno de los vehículos. El suceso causó dificultades para el Consistorio tanto en lo económico como en la logística cotidiana en una ciudad de 180.000 habitantes. Mientras apañaba sus rutas y tiempos de circulación al carbonizarse casi la mitad de sus vehículos, Burgos solicitó a otras ciudades si le podían prestar buses y Madrid le remitió 40 unidades que mantenía como repuesto.
Asimismo, Ayala y su equipo tuvieron que encarar una inversión de más de seis millones de euros para derribar y readaptar las cocheras que sufrieron el siniestro. Portavoces municipales aseguran que la intención burgalesa es que sus homólogos capitalinos les vendan esos buses, aunque aún no saben qué precio les costarán, eso sí, seguro que inferior a adquirir buses nuevos: “La intención es comprar los 40 autobuses, están en buen estado de conservación, incluso mejor que algunos viejos del Ayuntamiento. Comprar autobuses nuevos para incorporar a la flota sería un desembolso enorme y esta es la solución más factible a corto plazo”. Fuentes del Área de Urbanismo del Ayuntamiento de Madrid explican que, de momento, “no hay oferta formal” por parte del Gobierno municipal de Burgos.

Con todo, el trastorno podría haber sido peor y más costoso si todos los buses que se abrasaron aquella noche hubiesen sido propiedad del Ayuntamiento, si bien había 21 de rénting de los que la empresa ha repuesto 15. El Servicio Municipalizado de Movilidad y Transportes de Burgos disponía antes del fuego de 78 autobuses y ahora cuenta con 94 vehículos de transporte público tras el refuerzo de Madrid y la sustitución de los de renting.
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