La crisis del sector inmobiliario chino ya tiene un gran culpable: se trata Xu Jiayin –también conocido en el país como Hui Ka-yan–, el fundador de Evergrande , que este jueves ha sido condenado a cadena perpetua por varios delitos relacionados con la actividad de la promotora inmobiliaria, la más endeudada del mundo. Un tribunal de Shenzhen ha emitido un veredicto que le imputa una ristra de ocho cargos – captación ilegal de depósitos del público, fraude en la captación de fondos, emisión fraudulenta de valores, divulgación irregular de información relevante, soborno corporativo, concesión ilegal de préstamos, uso ilegal de fondos y apropiación indebida ligada al cargo–, de los que el empresario ya se había declarado culpable el pasado mes de abril. El fallo impone, además de la privación de libertad de por vida , la confiscación de todo su patrimonio personal.Sus empresas también pagarán: Evergrande y Hengda Real Estate, su filial operativa en China continental, han recibido sendas multas de 8.820 millones de yuanes ( 1.121 millones de euros ) y 7.000 millones de yuanes ( 890 millones de euros ) respectivamente, uno de los castigos económicos más severos jamás impuestos por un tribunal chino. Xu y sus empresas Evergrande y Hengda perpetraron «un fraude financiero continuado y a gran escala» , afirma la sentencia, «actos delictivos» que «implicaron cantidades especialmente elevadas y revistieron circunstancias de especial gravedad, provocaron pérdidas económicas particularmente cuantiosas y que causaron un daño social especialmente grave, por lo que deben ser castigados con severidad conforme a la ley».El sistema judicial también ha dado a conocer este jueves sentencias contra otros implicados en la trama. Estas afectan a un total de 56 empleados, entre los que se cuentan los dos hijos de Xu, quienes han recibido multas y penas de prisión de entre 22 meses y 18 años .Subidas y bajadasConcluye así la asombrosa historia de Xu Jiayin, un chico humilde criado por su abuela en una aldea rural de la provincia de Henan, que tras fundar Evergrande en 1996 llegó a convertirse en el hombre más rico de Asia, con un patrimonio valorado en 2017 en 45.300 millones de dólares ( 38.738 millones de euros ) por la revista ‘Forbes’. Xu no había sido visto en público desde su detención en 2023, y en las imágenes difundidas por los medios oficiales aparece con el pelo totalmente cano y muy envejecido a sus 67 años. También llega a su fin la historia de Evergrande, símbolo de la burbuja inmobiliaria china para bien y para mal. Primero, como una de las empresas más pujantes del país, y, después, como la promotora más endeudada del mundo con obligaciones pendientes por valor de 300.000 millones de euros , una cantidad que si fuera un país se contaría entre las cuarenta mayores economías del mundo.Evergrande dedicó varios meses a presentar un plan de reestructuración de deuda que pudiera convencer a sus acreedores, pero fracasó, y en enero de 2024 un tribunal de Hong Kong acabó por ordenar su liquidación. Este proceso judicial evidencia la profunda crisis del sector inmobiliario , que supone entre un cuarto y un quinto del PIB de China. Esta preponderancia deriva, en parte, del papel de la vivienda como principal depósito de ahorro de los hogares chinos, dada la inestabilidad de la Bolsa y el control de capitales.La caída prosigue, sin solución a la vista. La inversión inmobiliaria se hundió un 18% en la primera mitad de 2026 , según datos oficiales publicados el pasado mes de julio. Un análisis realizado a principios de año por el medio económico ‘Caixin’ apuntaba que «los ingresos por la venta de suelo residencial perdieron en 2025 alrededor de un 65% respecto a su máximo en 2020». La crisis del sector inmobiliario chino ya tiene un gran culpable: se trata Xu Jiayin –también conocido en el país como Hui Ka-yan–, el fundador de Evergrande , que este jueves ha sido condenado a cadena perpetua por varios delitos relacionados con la actividad de la promotora inmobiliaria, la más endeudada del mundo. Un tribunal de Shenzhen ha emitido un veredicto que le imputa una ristra de ocho cargos – captación ilegal de depósitos del público, fraude en la captación de fondos, emisión fraudulenta de valores, divulgación irregular de información relevante, soborno corporativo, concesión ilegal de préstamos, uso ilegal de fondos y apropiación indebida ligada al cargo–, de los que el empresario ya se había declarado culpable el pasado mes de abril. El fallo impone, además de la privación de libertad de por vida , la confiscación de todo su patrimonio personal.Sus empresas también pagarán: Evergrande y Hengda Real Estate, su filial operativa en China continental, han recibido sendas multas de 8.820 millones de yuanes ( 1.121 millones de euros ) y 7.000 millones de yuanes ( 890 millones de euros ) respectivamente, uno de los castigos económicos más severos jamás impuestos por un tribunal chino. Xu y sus empresas Evergrande y Hengda perpetraron «un fraude financiero continuado y a gran escala» , afirma la sentencia, «actos delictivos» que «implicaron cantidades especialmente elevadas y revistieron circunstancias de especial gravedad, provocaron pérdidas económicas particularmente cuantiosas y que causaron un daño social especialmente grave, por lo que deben ser castigados con severidad conforme a la ley».El sistema judicial también ha dado a conocer este jueves sentencias contra otros implicados en la trama. Estas afectan a un total de 56 empleados, entre los que se cuentan los dos hijos de Xu, quienes han recibido multas y penas de prisión de entre 22 meses y 18 años .Subidas y bajadasConcluye así la asombrosa historia de Xu Jiayin, un chico humilde criado por su abuela en una aldea rural de la provincia de Henan, que tras fundar Evergrande en 1996 llegó a convertirse en el hombre más rico de Asia, con un patrimonio valorado en 2017 en 45.300 millones de dólares ( 38.738 millones de euros ) por la revista ‘Forbes’. Xu no había sido visto en público desde su detención en 2023, y en las imágenes difundidas por los medios oficiales aparece con el pelo totalmente cano y muy envejecido a sus 67 años. También llega a su fin la historia de Evergrande, símbolo de la burbuja inmobiliaria china para bien y para mal. Primero, como una de las empresas más pujantes del país, y, después, como la promotora más endeudada del mundo con obligaciones pendientes por valor de 300.000 millones de euros , una cantidad que si fuera un país se contaría entre las cuarenta mayores economías del mundo.Evergrande dedicó varios meses a presentar un plan de reestructuración de deuda que pudiera convencer a sus acreedores, pero fracasó, y en enero de 2024 un tribunal de Hong Kong acabó por ordenar su liquidación. Este proceso judicial evidencia la profunda crisis del sector inmobiliario , que supone entre un cuarto y un quinto del PIB de China. Esta preponderancia deriva, en parte, del papel de la vivienda como principal depósito de ahorro de los hogares chinos, dada la inestabilidad de la Bolsa y el control de capitales.La caída prosigue, sin solución a la vista. La inversión inmobiliaria se hundió un 18% en la primera mitad de 2026 , según datos oficiales publicados el pasado mes de julio. Un análisis realizado a principios de año por el medio económico ‘Caixin’ apuntaba que «los ingresos por la venta de suelo residencial perdieron en 2025 alrededor de un 65% respecto a su máximo en 2020».
La crisis del sector inmobiliario chino ya tiene un gran culpable: nada menos que Xu Jiayin –también conocido como Hui Ka-yan–, el fundador de Evergrande, que este jueves ha sido condenado a cadena perpetua por varios delitos relacionados con la actividad de la … constructora, la más endeudada del mundo.
Un tribunal de Shenzhen ha emitido hoy su veredicto por una ristra de ocho cargos – captación ilegal de depósitos del público, fraude en la captación de fondos, emisión fraudulenta de valores, divulgación irregular de información relevante, soborno corporativo, concesión ilegal de préstamos, uso ilegal de fondos y apropiación indebida ligada al cargo–, de los que Xu ya se había declarado culpable el pasado mes de abril. El fallo impone, además de la privación de libertad de por vida, la confiscación de todo su patrimonio personal.
Sus empresas también pagarán: Evergrande y Hengda Real Estate, su filial operativa en China continental, han recibido sendas multas de 8.820 millones de yuanes (1.121 millones de euros) y 7.000 millones de yuanes (890 millones de euros) respectivamente, uno de los castigos más cuantiosos jamás impuestos por un tribunal chino.
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Xu, Evergrande y Hengda perpetraron «un fraude financiero continuado y a gran escala», afirma la sentencia, «actos delictivos» que «implicaron cantidades especialmente elevadas y revistieron circunstancias de especial gravedad, provocaron pérdidas económicas particularmente cuantiosas y causaron un daño social especialmente grave, por lo que deben ser castigados con severidad conforme a la ley».
El sistema judicial también ha dado a conocer hoy sentencias contra otros implicados en la trama. Estas afectan a un total de 56 empleados, entre los que se cuentan los dos hijos de Xu, quienes han recibido multas y penas de prisión de entre 22 meses y 18 años.
Subidas y bajadas
Concluye así la elástica historia de Xu, criado por su abuela en una aldea rural de la provincia de Henan, quien tras fundar Evergrande en 1996 llegó a convertirse en el hombre más rico de Asia, con un patrimonio valorado en 2017 en 45.300 millones de dólares (38.738 millones de euros) por la revista ‘Forbes’. Xu no había sido visto en público desde su detención en 2023, y en las imágenes difundidas por los medios oficiales aparece con el pelo totalmente cano y muy envejecido a sus 67 años.
También llega a su fin la historia de Evergrande, símbolo de la burbuja inmobiliaria china para bien y para mal, primero como una de las empresas más pujantes del país y, después, como la promotora más endeudada del mundo con obligaciones por valor de 300.000 millones de euros, cantidad que si fuera un país se contaría entre las cuarenta mayores economías del mundo.
Evergrande dedicó varios meses a presentar un plan de reestructuración de deuda que pudiera convencer a sus acreedores, pero fracasó, y en enero de 2024 un tribunal de Hong Kong acabó por ordenar su liquidación.
Este proceso judicial evidencia la profunda crisis del sector inmobiliario, que supone entre un cuarto y un quinto del PIB de China. Esta preponderancia deriva, en parte, del papel de la vivienda como principal depósito de ahorro de los hogares chinos, dada la inestabilidad de la Bolsa y el control de capitales.
La caída prosigue, sin solución a la vista. La inversión inmobiliaria se hundió un 18% en la primera mitad de 2026, según datos oficiales publicados el pasado mes de julio. Un análisis realizado a principios de año por el medio económico ‘Caixin’ apuntaba que «los ingresos por la venta de suelo residencial perdieron en 2025 alrededor de un 65% respecto a su máximo en 2020».
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