Agosto será un mes complicado para el bolsillo de los consumidores. La gasolina está en máximos del año, el gas natural no estaba tan caro desde 2023 y el precio de la luz en el mercado mayorista ha tenido un mes que no ha dado tregua. Sin embargo, el verdadero problema vendrá más adelante. Si no hay un giro de 180 grados en Oriente Próximo y la tensión persiste, el otoño será mucho más duro a nivel de costes.En el epicentro del problema se sitúa el estrecho de Ormuz, donde el presidente de EE.UU., Donald Trump, sigue paseando su propio perro del hortelano: no avanza en una solución en el conflicto con Irán, y tampoco deja que los mercados energéticos puedan volver a fluir. Eso provoca que el barril de petróleo Brent esté por encima de los 90 dólares, el gas natural supere los 60 €/MWh en su índice de referencia TTF, y eso desencadene una crisis generalizada de precios en el ámbito energético.La situación no avanza. Estados Unidos prepara nuevas sanciones contra Irán, que el presidente Trump ha descrito como una campaña de «guerra económica y aislamiento» sin precedentes. Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha asegurado que Washington combinará el bloqueo con las sanciones más severas de su historia y afirmó que la presión busca provocar la caída del régimen iraní.Según Reuters, EE.UU. pretende además obtener el respaldo de China, principal comprador de petróleo iraní pese a las sanciones existentes. Sin embargo, Pekín se ha mostrado contrario al uso de sanciones como instrumento para resolver conflictos geopolíticos. Todo esto provoca unos precios descontrolados en estos momentos y, lo que es peor, que la evolución para los próximos meses sea muy poco optimista.Peligrosa secuenciaPetróleo, gasolina; gas natural y electricidad. Las materias primas y el posterior uso energético de ellas se retroalimenta para que los costes vayan a estar disparados los próximos meses. Así al menos lo reflejan las curvas de los mercados de futuros, que son las que incorporan las expectativas de los actores que participan en el mercado. No se trata de algo fijo, y muchas veces cambia de un día para otro, especialmente si hay un suceso que puede variar todo en los días venideros.90 Euros el barril El conflicto en Oriente Próximo provocará que el petróleo siga más alto de lo habitual, y eso tiene un impacto directo en lo que cuestan la gasolina y el diéselAtendiendo a lo que ahora mismo tiene presente el mercado, para el mes de septiembre el petróleo Brent continuaría estancado por encima de los 90 dólares, y mantendría una línea de precios por encima de los 85 dólares hasta final de año. Una situación que no solo tiene su impacto sobre la economía global sino también para los consumidores a través de la vía de contagio del precio de los combustibles.En el mes de agosto, y pese a que todavía está vigente parte del decreto anticrisis, la gasolina 95, por ejemplo, escaló hasta los 1,71 euros el litro, el mayor coste de todo el año. Lo mismo sucede con el gasóleo, que en lo que llevamos de agosto se sitúa en los 1,84 €/litro, teniendo en cuenta además la problemática que presenta este producto con respecto a su disponibilidad.60 Euros el gas Otro de los grandes afectados por los problemas en Ormuz es el gas natural que, a su vez, impacta de manera directa en los mercados eléctricos por su capacidad de producciónFuentes del Gobierno aseguran a este periódico que las ayudas son las que hay actualmente y recuerdan que, de hecho, en septiembre se activará el descuento de 20 céntimos sobre el litro de gasóleo por el encarecimiento de este carburante en el mes de julio. Lo hace por los precios registrados en julio. Sobre lo que sucede ahora en agosto, o lo que podría venir en otoño, no se sabe que sucederá.En cuanto al gas natural, que tiene un doble uso, como fuente de calor para los hogares y como materia prima para generar electricidad, su precio está en máximos desde 2023, y no baja de los 60 €/MWh desde hace un par de semanas.En lo que respecta a los consumidores domésticos, el otoño traerá una situación complicada, puesto que la curva de precios a futuro no prevé ninguna rebaja por debajo de los 60 euros hasta final de año. Los clientes que tienen tarifa regulada, cuya revisión de precios es trimestral, se verán afectados pase lo que pase, porque los costes irán al alza.100 Euros la electricidad Todavía hay más de 8 millones de consumidores que tienen contratos de la tarifa regulado a los que afecta de manera directa el mercado mayoristaY en ese juego de fichas de dominó en el que caen unas sobre otras, unos precios altos del gas terminarán impactando de manera directa en el mercado mayorista de la electricidad y, finalmente, en el consumidor doméstico y en su recibo de la luz. En lo que va de agosto, el precio de la electricidad apenas un par de días ha bajado de los 100 euros el megavatio hora. La situación no va a mejorar. Según las estimaciones que hace el mercado de futuros de BME, los precios hasta final de año estarían por encima de los 113 €/MWh. Se trata de una proyección excesivamente negativa, teniendo en cuenta que en otoño se reduce el consumo, y aumenta la oferta de energía renovable –algo que baja el coste–, pero que refleja el grave problema con el gas.Sin ayudasAnte esta situación, el Gobierno tendrá que valorar si vuelve a tomar medidas para paliar los efectos, y cómo hacerlo. Actualmente, en materia eléctrica, las ayudas solo llegan vía inflación; es decir, cuando el IPC de un determinado producto manifiesta un encarecimiento superior al 15%. El asunto es que el IPC interioriza todos los tipos de contratos, lo cual provoca que se amortigüen los cálculos.En España hay más de ocho millones de consumidores del mercado regulado a quienes afecta la subida de la luz y, por tanto, en agosto pagarán más. Sin embargo, el Ejecutivo no contempla ninguna ayuda –ni directa, ni fiscal–; y las que hay ahora mismo no miden agosto. Si en otoño sigue todo igual, volverán a pagar más. Agosto será un mes complicado para el bolsillo de los consumidores. La gasolina está en máximos del año, el gas natural no estaba tan caro desde 2023 y el precio de la luz en el mercado mayorista ha tenido un mes que no ha dado tregua. Sin embargo, el verdadero problema vendrá más adelante. Si no hay un giro de 180 grados en Oriente Próximo y la tensión persiste, el otoño será mucho más duro a nivel de costes.En el epicentro del problema se sitúa el estrecho de Ormuz, donde el presidente de EE.UU., Donald Trump, sigue paseando su propio perro del hortelano: no avanza en una solución en el conflicto con Irán, y tampoco deja que los mercados energéticos puedan volver a fluir. Eso provoca que el barril de petróleo Brent esté por encima de los 90 dólares, el gas natural supere los 60 €/MWh en su índice de referencia TTF, y eso desencadene una crisis generalizada de precios en el ámbito energético.La situación no avanza. Estados Unidos prepara nuevas sanciones contra Irán, que el presidente Trump ha descrito como una campaña de «guerra económica y aislamiento» sin precedentes. Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha asegurado que Washington combinará el bloqueo con las sanciones más severas de su historia y afirmó que la presión busca provocar la caída del régimen iraní.Según Reuters, EE.UU. pretende además obtener el respaldo de China, principal comprador de petróleo iraní pese a las sanciones existentes. Sin embargo, Pekín se ha mostrado contrario al uso de sanciones como instrumento para resolver conflictos geopolíticos. Todo esto provoca unos precios descontrolados en estos momentos y, lo que es peor, que la evolución para los próximos meses sea muy poco optimista.Peligrosa secuenciaPetróleo, gasolina; gas natural y electricidad. Las materias primas y el posterior uso energético de ellas se retroalimenta para que los costes vayan a estar disparados los próximos meses. Así al menos lo reflejan las curvas de los mercados de futuros, que son las que incorporan las expectativas de los actores que participan en el mercado. No se trata de algo fijo, y muchas veces cambia de un día para otro, especialmente si hay un suceso que puede variar todo en los días venideros.90 Euros el barril El conflicto en Oriente Próximo provocará que el petróleo siga más alto de lo habitual, y eso tiene un impacto directo en lo que cuestan la gasolina y el diéselAtendiendo a lo que ahora mismo tiene presente el mercado, para el mes de septiembre el petróleo Brent continuaría estancado por encima de los 90 dólares, y mantendría una línea de precios por encima de los 85 dólares hasta final de año. Una situación que no solo tiene su impacto sobre la economía global sino también para los consumidores a través de la vía de contagio del precio de los combustibles.En el mes de agosto, y pese a que todavía está vigente parte del decreto anticrisis, la gasolina 95, por ejemplo, escaló hasta los 1,71 euros el litro, el mayor coste de todo el año. Lo mismo sucede con el gasóleo, que en lo que llevamos de agosto se sitúa en los 1,84 €/litro, teniendo en cuenta además la problemática que presenta este producto con respecto a su disponibilidad.60 Euros el gas Otro de los grandes afectados por los problemas en Ormuz es el gas natural que, a su vez, impacta de manera directa en los mercados eléctricos por su capacidad de producciónFuentes del Gobierno aseguran a este periódico que las ayudas son las que hay actualmente y recuerdan que, de hecho, en septiembre se activará el descuento de 20 céntimos sobre el litro de gasóleo por el encarecimiento de este carburante en el mes de julio. Lo hace por los precios registrados en julio. Sobre lo que sucede ahora en agosto, o lo que podría venir en otoño, no se sabe que sucederá.En cuanto al gas natural, que tiene un doble uso, como fuente de calor para los hogares y como materia prima para generar electricidad, su precio está en máximos desde 2023, y no baja de los 60 €/MWh desde hace un par de semanas.En lo que respecta a los consumidores domésticos, el otoño traerá una situación complicada, puesto que la curva de precios a futuro no prevé ninguna rebaja por debajo de los 60 euros hasta final de año. Los clientes que tienen tarifa regulada, cuya revisión de precios es trimestral, se verán afectados pase lo que pase, porque los costes irán al alza.100 Euros la electricidad Todavía hay más de 8 millones de consumidores que tienen contratos de la tarifa regulado a los que afecta de manera directa el mercado mayoristaY en ese juego de fichas de dominó en el que caen unas sobre otras, unos precios altos del gas terminarán impactando de manera directa en el mercado mayorista de la electricidad y, finalmente, en el consumidor doméstico y en su recibo de la luz. En lo que va de agosto, el precio de la electricidad apenas un par de días ha bajado de los 100 euros el megavatio hora. La situación no va a mejorar. Según las estimaciones que hace el mercado de futuros de BME, los precios hasta final de año estarían por encima de los 113 €/MWh. Se trata de una proyección excesivamente negativa, teniendo en cuenta que en otoño se reduce el consumo, y aumenta la oferta de energía renovable –algo que baja el coste–, pero que refleja el grave problema con el gas.Sin ayudasAnte esta situación, el Gobierno tendrá que valorar si vuelve a tomar medidas para paliar los efectos, y cómo hacerlo. Actualmente, en materia eléctrica, las ayudas solo llegan vía inflación; es decir, cuando el IPC de un determinado producto manifiesta un encarecimiento superior al 15%. El asunto es que el IPC interioriza todos los tipos de contratos, lo cual provoca que se amortigüen los cálculos.En España hay más de ocho millones de consumidores del mercado regulado a quienes afecta la subida de la luz y, por tanto, en agosto pagarán más. Sin embargo, el Ejecutivo no contempla ninguna ayuda –ni directa, ni fiscal–; y las que hay ahora mismo no miden agosto. Si en otoño sigue todo igual, volverán a pagar más.
Agosto será un mes complicado para el bolsillo de los consumidores. La gasolina está en máximos del año, el gas natural no estaba tan caro desde 2023 y el precio de la luz en el mercado mayorista ha tenido un mes que no ha … dado tregua. Sin embargo, el verdadero problema vendrá más adelante. Si no hay un giro de 180 grados en Oriente Próximo y la tensión persiste, el otoño será mucho más duro a nivel de costes.
En el epicentro del problema se sitúa el estrecho de Ormuz, donde el presidente de EE.UU., Donald Trump, sigue paseando su propio perro del hortelano: no avanza en una solución en el conflicto con Irán, y tampoco deja que los mercados energéticos puedan volver a fluir. Eso provoca que el barril de petróleo Brent esté por encima de los 90 dólares, el gas natural supere los 60 €/MWh en su índice de referencia TTF, y eso desencadene una crisis generalizada de precios en el ámbito energético.
La situación no avanza. Estados Unidos prepara nuevas sanciones contra Irán, que el presidente Trump ha descrito como una campaña de «guerra económica y aislamiento» sin precedentes. Por su parte, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha asegurado que Washington combinará el bloqueo con las sanciones más severas de su historia y afirmó que la presión busca provocar la caída del régimen iraní.
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Según Reuters, EE.UU. pretende además obtener el respaldo de China, principal comprador de petróleo iraní pese a las sanciones existentes. Sin embargo, Pekín se ha mostrado contrario al uso de sanciones como instrumento para resolver conflictos geopolíticos. Todo esto provoca unos precios descontrolados en estos momentos y, lo que es peor, que la evolución para los próximos meses sea muy poco optimista.
Peligrosa secuencia
Petróleo, gasolina; gas natural y electricidad. Las materias primas y el posterior uso energético de ellas se retroalimenta para que los costes vayan a estar disparados los próximos meses. Así al menos lo reflejan las curvas de los mercados de futuros, que son las que incorporan las expectativas de los actores que participan en el mercado. No se trata de algo fijo, y muchas veces cambia de un día para otro, especialmente si hay un suceso que puede variar todo en los días venideros.
90
Euros el barril
El conflicto en Oriente Próximo provocará que el petróleo siga más alto de lo habitual, y eso tiene un impacto directo en lo que cuestan la gasolina y el diésel
Atendiendo a lo que ahora mismo tiene presente el mercado, para el mes de septiembre el petróleo Brent continuaría estancado por encima de los 90 dólares, y mantendría una línea de precios por encima de los 85 dólares hasta final de año. Una situación que no solo tiene su impacto sobre la economía global sino también para los consumidores a través de la vía de contagio del precio de los combustibles.
En el mes de agosto, y pese a que todavía está vigente parte del decreto anticrisis, la gasolina 95, por ejemplo, escaló hasta los 1,71 euros el litro, el mayor coste de todo el año. Lo mismo sucede con el gasóleo, que en lo que llevamos de agosto se sitúa en los 1,84 €/litro, teniendo en cuenta además la problemática que presenta este producto con respecto a su disponibilidad.
60
Euros el gas
Otro de los grandes afectados por los problemas en Ormuz es el gas natural que, a su vez, impacta de manera directa en los mercados eléctricos por su capacidad de producción
Fuentes del Gobierno aseguran a este periódico que las ayudas son las que hay actualmente y recuerdan que, de hecho, en septiembre se activará el descuento de 20 céntimos sobre el litro de gasóleo por el encarecimiento de este carburante en el mes de julio. Lo hace por los precios registrados en julio. Sobre lo que sucede ahora en agosto, o lo que podría venir en otoño, no se sabe que sucederá.
En cuanto al gas natural, que tiene un doble uso, como fuente de calor para los hogares y como materia prima para generar electricidad, su precio está en máximos desde 2023, y no baja de los 60 €/MWh desde hace un par de semanas.
En lo que respecta a los consumidores domésticos, el otoño traerá una situación complicada, puesto que la curva de precios a futuro no prevé ninguna rebaja por debajo de los 60 euros hasta final de año. Los clientes que tienen tarifa regulada, cuya revisión de precios es trimestral, se verán afectados pase lo que pase, porque los costes irán al alza.
100
Euros la electricidad
Todavía hay más de 8 millones de consumidores que tienen contratos de la tarifa regulado a los que afecta de manera directa el mercado mayorista
Y en ese juego de fichas de dominó en el que caen unas sobre otras, unos precios altos del gas terminarán impactando de manera directa en el mercado mayorista de la electricidad y, finalmente, en el consumidor doméstico y en su recibo de la luz.
En lo que va de agosto, el precio de la electricidad apenas un par de días ha bajado de los 100 euros el megavatio hora. La situación no va a mejorar. Según las estimaciones que hace el mercado de futuros de BME, los precios hasta final de año estarían por encima de los 113 €/MWh. Se trata de una proyección excesivamente negativa, teniendo en cuenta que en otoño se reduce el consumo, y aumenta la oferta de energía renovable –algo que baja el coste–, pero que refleja el grave problema con el gas.
Sin ayudas
Ante esta situación, el Gobierno tendrá que valorar si vuelve a tomar medidas para paliar los efectos, y cómo hacerlo. Actualmente, en materia eléctrica, las ayudas solo llegan vía inflación; es decir, cuando el IPC de un determinado producto manifiesta un encarecimiento superior al 15%. El asunto es que el IPC interioriza todos los tipos de contratos, lo cual provoca que se amortigüen los cálculos.
En España hay más de ocho millones de consumidores del mercado regulado a quienes afecta la subida de la luz y, por tanto, en agosto pagarán más. Sin embargo, el Ejecutivo no contempla ninguna ayuda –ni directa, ni fiscal–; y las que hay ahora mismo no miden agosto. Si en otoño sigue todo igual, volverán a pagar más.
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