Cristiano Ronaldo está de vuelta. Tras el duro varapalo que supuso la temprana eliminación de Portugal en el Mundial a manos de España en su última participación en una Copa del Mundo, el jugador luso ha pasado un verano bastante atípico.Y es que no solo ha estado marcado por sus vacaciones, sino también por sus continuos rumores de boda con Georgina. Finalmente, tras sus fallidas nupcias el pasado sábado en la catedral de Madeira donde, supuestamente, ambos se iban a dar el ‘sí quiero’ provocando la congregación de miles de personas que no querían perderse el momento, la pareja anunció a través de redes sociales días después que el matrimonio legal ya se había formalizado.Ahora, resta por saber si habrá una ceremonia católica, ya que ambos son creyentes, y una posterior fiesta por todo lo alto como se espera de dos súper estrellas de su magnitud. Sin embargo, lo cierto es que Cristiano Ronaldo ya ha vuelto de sus vacaciones, regresando a los entrenamientos con el Al-Nassr, con el que prepara una nueva temporada y su asalto al récord de los 1.000 goles. Por lo tanto, no parece que dicha celebración se vaya a celebrar próximamente.Para Cristiano este sería un paso muy importante en su vida ya que, acostumbrado a alcanzar todos los retos en lo profesional, también sigue cumpliendo sueños en lo personal. A su familia numerosa une ahora la materialización de su compromiso de vida con la influencer española con la que tiene una relación desde hace una década.Aunque parezca imposible, Cristiano se hace mayor, pero sin perder la perspectiva del camino que le ha llevado hasta donde está, en lo más alto. Y es que el astro portugués comenzó a asentar los cimientos de su éxito personal y profesional hace muchos años. De hecho, cuando tan solo era un niño. Y es que, nada más cumplir los 11 años, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida. Dejó su Funchal natal, en la isla de Madeira, para marcharse a Lisboa e ingresar en las categorías inferiores del Sporting.La dura infancia de Cristiano RonaldoDejó su casa, a su madre Dolores, a su padre José Dinis Aveiro y a sus hermanos para iniciar una nueva vida donde, en muchos momentos, la soledad se convirtió en su fiel compañera y en su mayor muro. «Vivíamos en el mismo lugar que los otros chicos de la cantera. Ver a mi familia era muy difícil, solo podía viajar cada tres meses. Fue un periodo muy duro sin ellos».Los golpes emocionales no fueron los únicos que recibió Cristiano en su solitaria aventura, sino que las dificultades económicas también le pusieron barreras difíciles de derribar. Su familia no tenía dinero para enviarle y en la residencia en la que vivía las condiciones eran muy precarias. Por ello, incluso muchas noches llegaban a pasar hambre porque no cenaban lo suficiente. Hartos de esta situación, Cristiano y otros chicos del complejo se marchaban muchas noches hasta un establecimiento de comida rápida que había no muy lejos de la zona. En torno a las 23:00 horas de la noche, se agolpaban en la puerta trasera del local con el objetivo de encontrar allí la comida sobrante que iba a ser tirada a la basura. Las trabajadoras de este restaurante de comida rápida, apiadándose de los chicos, les daban las hamburguesas que no podían vender previa autorización del encargado. Gracias a ello, Cristiano y sus amigos conseguían cenar muchas noches. El luso desveló esta historia durante una entrevista con el periodista y amigo personal Piers Morgan, asegurando que a pesar del paso de los años nunca había podido olvidar este gesto y aquellas noches esperando con hambre a que la puerta trasera del local se abriera.Tanto es así que al astro luso le gustaría volver a dar con aquellas empleadas que tanto el ayudaron. «Quiero encontrar a estas mujeres para invitarlas a cenar conmigo en Turín o Lisboa y devolverles todo lo que hicieron por mí. Nunca olvidé ese momento, significó muchísimo».Y es que muchas veces, cuando se ve en redes sociales o en la televisión a estas súper estrellas, rodeadas de lujo, de dinero, de joyas, mansiones y coches deportivos, se olvida o se pierde la perspectiva de desde dónde han podido venir y desde cuán abajo han construido su éxito. Y en el caso del jugador luso, desde lo más abajo posible, ya que tuvo que pasar hambre lejos de su familia para poder cumplir su sueño y, también, darle a sus padres y hermanos la vida que siempre había idealizado.Aquella historia no solo marcó profundamente a Cristiano Ronaldo, sino también a compañeros de aquella residencia que años después confirmaron las palabras del astro luso. Es el caso de Fabio Paim, exfutbolista que en una entrevista con el medio británico ‘The Sun’ hablaba así de aquella experiencia. «Íbamos a recoger las hamburguesas que ya nadie quería. Estábamos allí todas las noches».Así fue como el ganador de 5 Balones de Oro y 5 Champions League inició su camino en el mundo del fútbol, desde la más absoluta austeridad, algo que le venía de familia. Cristiano Ronaldo nació en un hogar humilde de Funchal, donde era el menor de cuatro hermanos.Su madre, María Dolores dos Santos Aveiro, era cocinera y limpiadora, mientras que su padre, José Dinis Aveiro, era jardinero municipal. Además, también era el utillero en el equipo de Madeira en el que ‘CR7’ dio sus primeros pasos antes de volar a Lisboa. La casa en la que vivían era muy pequeña. Tanto que incluso todos los hermanos tenían que compartir habitación. Aquella infancia tan dura moldeó el carácter de un Cristiano Ronaldo que ha terminado convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de la historia y en el deportista más rico de todos los tiempos. Cristiano Ronaldo está de vuelta. Tras el duro varapalo que supuso la temprana eliminación de Portugal en el Mundial a manos de España en su última participación en una Copa del Mundo, el jugador luso ha pasado un verano bastante atípico.Y es que no solo ha estado marcado por sus vacaciones, sino también por sus continuos rumores de boda con Georgina. Finalmente, tras sus fallidas nupcias el pasado sábado en la catedral de Madeira donde, supuestamente, ambos se iban a dar el ‘sí quiero’ provocando la congregación de miles de personas que no querían perderse el momento, la pareja anunció a través de redes sociales días después que el matrimonio legal ya se había formalizado.Ahora, resta por saber si habrá una ceremonia católica, ya que ambos son creyentes, y una posterior fiesta por todo lo alto como se espera de dos súper estrellas de su magnitud. Sin embargo, lo cierto es que Cristiano Ronaldo ya ha vuelto de sus vacaciones, regresando a los entrenamientos con el Al-Nassr, con el que prepara una nueva temporada y su asalto al récord de los 1.000 goles. Por lo tanto, no parece que dicha celebración se vaya a celebrar próximamente.Para Cristiano este sería un paso muy importante en su vida ya que, acostumbrado a alcanzar todos los retos en lo profesional, también sigue cumpliendo sueños en lo personal. A su familia numerosa une ahora la materialización de su compromiso de vida con la influencer española con la que tiene una relación desde hace una década.Aunque parezca imposible, Cristiano se hace mayor, pero sin perder la perspectiva del camino que le ha llevado hasta donde está, en lo más alto. Y es que el astro portugués comenzó a asentar los cimientos de su éxito personal y profesional hace muchos años. De hecho, cuando tan solo era un niño. Y es que, nada más cumplir los 11 años, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida. Dejó su Funchal natal, en la isla de Madeira, para marcharse a Lisboa e ingresar en las categorías inferiores del Sporting.La dura infancia de Cristiano RonaldoDejó su casa, a su madre Dolores, a su padre José Dinis Aveiro y a sus hermanos para iniciar una nueva vida donde, en muchos momentos, la soledad se convirtió en su fiel compañera y en su mayor muro. «Vivíamos en el mismo lugar que los otros chicos de la cantera. Ver a mi familia era muy difícil, solo podía viajar cada tres meses. Fue un periodo muy duro sin ellos».Los golpes emocionales no fueron los únicos que recibió Cristiano en su solitaria aventura, sino que las dificultades económicas también le pusieron barreras difíciles de derribar. Su familia no tenía dinero para enviarle y en la residencia en la que vivía las condiciones eran muy precarias. Por ello, incluso muchas noches llegaban a pasar hambre porque no cenaban lo suficiente. Hartos de esta situación, Cristiano y otros chicos del complejo se marchaban muchas noches hasta un establecimiento de comida rápida que había no muy lejos de la zona. En torno a las 23:00 horas de la noche, se agolpaban en la puerta trasera del local con el objetivo de encontrar allí la comida sobrante que iba a ser tirada a la basura. Las trabajadoras de este restaurante de comida rápida, apiadándose de los chicos, les daban las hamburguesas que no podían vender previa autorización del encargado. Gracias a ello, Cristiano y sus amigos conseguían cenar muchas noches. El luso desveló esta historia durante una entrevista con el periodista y amigo personal Piers Morgan, asegurando que a pesar del paso de los años nunca había podido olvidar este gesto y aquellas noches esperando con hambre a que la puerta trasera del local se abriera.Tanto es así que al astro luso le gustaría volver a dar con aquellas empleadas que tanto el ayudaron. «Quiero encontrar a estas mujeres para invitarlas a cenar conmigo en Turín o Lisboa y devolverles todo lo que hicieron por mí. Nunca olvidé ese momento, significó muchísimo».Y es que muchas veces, cuando se ve en redes sociales o en la televisión a estas súper estrellas, rodeadas de lujo, de dinero, de joyas, mansiones y coches deportivos, se olvida o se pierde la perspectiva de desde dónde han podido venir y desde cuán abajo han construido su éxito. Y en el caso del jugador luso, desde lo más abajo posible, ya que tuvo que pasar hambre lejos de su familia para poder cumplir su sueño y, también, darle a sus padres y hermanos la vida que siempre había idealizado.Aquella historia no solo marcó profundamente a Cristiano Ronaldo, sino también a compañeros de aquella residencia que años después confirmaron las palabras del astro luso. Es el caso de Fabio Paim, exfutbolista que en una entrevista con el medio británico ‘The Sun’ hablaba así de aquella experiencia. «Íbamos a recoger las hamburguesas que ya nadie quería. Estábamos allí todas las noches».Así fue como el ganador de 5 Balones de Oro y 5 Champions League inició su camino en el mundo del fútbol, desde la más absoluta austeridad, algo que le venía de familia. Cristiano Ronaldo nació en un hogar humilde de Funchal, donde era el menor de cuatro hermanos.Su madre, María Dolores dos Santos Aveiro, era cocinera y limpiadora, mientras que su padre, José Dinis Aveiro, era jardinero municipal. Además, también era el utillero en el equipo de Madeira en el que ‘CR7’ dio sus primeros pasos antes de volar a Lisboa. La casa en la que vivían era muy pequeña. Tanto que incluso todos los hermanos tenían que compartir habitación. Aquella infancia tan dura moldeó el carácter de un Cristiano Ronaldo que ha terminado convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de la historia y en el deportista más rico de todos los tiempos.
Cristiano Ronaldo está de vuelta. Tras el duro varapalo que supuso la temprana eliminación de Portugal en el Mundial a manos de España en su última participación en una Copa del Mundo, el jugador luso ha pasado un verano bastante atípico.
Y es que no solo ha estado marcado por sus vacaciones, sino también por sus continuos rumores de boda con Georgina. Finalmente, tras sus fallidas nupcias el pasado sábado en la catedral de Madeira donde, supuestamente, ambos se iban a dar el ‘sí quiero’ provocando la congregación de miles de personas que no querían perderse el momento, la pareja anunció a través de redes sociales días después que el matrimonio legal ya se había formalizado.
Ahora, resta por saber si habrá una ceremonia católica, ya que ambos son creyentes, y una posterior fiesta por todo lo alto como se espera de dos súper estrellas de su magnitud. Sin embargo, lo cierto es que Cristiano Ronaldo ya ha vuelto de sus vacaciones, regresando a los entrenamientos con el Al-Nassr, con el que prepara una nueva temporada y su asalto al récord de los 1.000 goles. Por lo tanto, no parece que dicha celebración se vaya a celebrar próximamente.
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Para Cristiano este sería un paso muy importante en su vida ya que, acostumbrado a alcanzar todos los retos en lo profesional, también sigue cumpliendo sueños en lo personal. A su familia numerosa une ahora la materialización de su compromiso de vida con la influencer española con la que tiene una relación desde hace una década.
Aunque parezca imposible, Cristiano se hace mayor, pero sin perder la perspectiva del camino que le ha llevado hasta donde está, en lo más alto. Y es que el astro portugués comenzó a asentar los cimientos de su éxito personal y profesional hace muchos años. De hecho, cuando tan solo era un niño. Y es que, nada más cumplir los 11 años, tuvo que tomar una de las decisiones más difíciles de su vida. Dejó su Funchal natal, en la isla de Madeira, para marcharse a Lisboa e ingresar en las categorías inferiores del Sporting.
La dura infancia de Cristiano Ronaldo
Dejó su casa, a su madre Dolores, a su padre José Dinis Aveiro y a sus hermanos para iniciar una nueva vida donde, en muchos momentos, la soledad se convirtió en su fiel compañera y en su mayor muro. «Vivíamos en el mismo lugar que los otros chicos de la cantera. Ver a mi familia era muy difícil, solo podía viajar cada tres meses. Fue un periodo muy duro sin ellos».
Los golpes emocionales no fueron los únicos que recibió Cristiano en su solitaria aventura, sino que las dificultades económicas también le pusieron barreras difíciles de derribar. Su familia no tenía dinero para enviarle y en la residencia en la que vivía las condiciones eran muy precarias. Por ello, incluso muchas noches llegaban a pasar hambre porque no cenaban lo suficiente.
Hartos de esta situación, Cristiano y otros chicos del complejo se marchaban muchas noches hasta un establecimiento de comida rápida que había no muy lejos de la zona. En torno a las 23:00 horas de la noche, se agolpaban en la puerta trasera del local con el objetivo de encontrar allí la comida sobrante que iba a ser tirada a la basura.
Las trabajadoras de este restaurante de comida rápida, apiadándose de los chicos, les daban las hamburguesas que no podían vender previa autorización del encargado. Gracias a ello, Cristiano y sus amigos conseguían cenar muchas noches. El luso desveló esta historia durante una entrevista con el periodista y amigo personal Piers Morgan, asegurando que a pesar del paso de los años nunca había podido olvidar este gesto y aquellas noches esperando con hambre a que la puerta trasera del local se abriera.
Tanto es así que al astro luso le gustaría volver a dar con aquellas empleadas que tanto el ayudaron. «Quiero encontrar a estas mujeres para invitarlas a cenar conmigo en Turín o Lisboa y devolverles todo lo que hicieron por mí. Nunca olvidé ese momento, significó muchísimo».
Y es que muchas veces, cuando se ve en redes sociales o en la televisión a estas súper estrellas, rodeadas de lujo, de dinero, de joyas, mansiones y coches deportivos, se olvida o se pierde la perspectiva de desde dónde han podido venir y desde cuán abajo han construido su éxito. Y en el caso del jugador luso, desde lo más abajo posible, ya que tuvo que pasar hambre lejos de su familia para poder cumplir su sueño y, también, darle a sus padres y hermanos la vida que siempre había idealizado.
Aquella historia no solo marcó profundamente a Cristiano Ronaldo, sino también a compañeros de aquella residencia que años después confirmaron las palabras del astro luso. Es el caso de Fabio Paim, exfutbolista que en una entrevista con el medio británico ‘The Sun’ hablaba así de aquella experiencia. «Íbamos a recoger las hamburguesas que ya nadie quería. Estábamos allí todas las noches».
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Borja Sánchez
Así fue como el ganador de 5 Balones de Oro y 5 Champions League inició su camino en el mundo del fútbol, desde la más absoluta austeridad, algo que le venía de familia. Cristiano Ronaldo nació en un hogar humilde de Funchal, donde era el menor de cuatro hermanos.
Su madre, María Dolores dos Santos Aveiro, era cocinera y limpiadora, mientras que su padre, José Dinis Aveiro, era jardinero municipal. Además, también era el utillero en el equipo de Madeira en el que ‘CR7’ dio sus primeros pasos antes de volar a Lisboa. La casa en la que vivían era muy pequeña. Tanto que incluso todos los hermanos tenían que compartir habitación. Aquella infancia tan dura moldeó el carácter de un Cristiano Ronaldo que ha terminado convirtiéndose en uno de los mejores jugadores de la historia y en el deportista más rico de todos los tiempos.
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