Si conseguir una Puerta Grande es difícil, alcanzar veinte parece casi imposible. Eso es precisamente lo que logró Diego Ventura este sábado en la segunda y última cita de rejones de San Isidro, en la que volvió a tocar la gloria de Madrid, algo que se le resistía desde hacía dos años. Ya en su pasada comparecencia estuvo cerca, pero el rejón de muerte se lo impidió, como también le ocurrió con su primer toro de esta tarde.Muy enfadado se mostraba al meterse en el callejón, donde se decía indignado, «porque uno se prepara mucho y sueña mucho con este día, que te embistan los toros, y cuajarlos de esta manera…», explicaba a los micrófonos de Telemadrid. «Después de una actuación tan redonda, tan limpia, de tanto riesgo, pisando los terrenos de verdad, que no es fácil y pocas veces se ve… No es de justicia que pinchara este toro ».taurina_0639Explicaba que Pesetero echaba la cara arriba en la muerte suprema, pero «uno tiene experiencia. Al final uno está en la cima y está arriba , pero quiere salir por ahí -señalando a la puerta de Alcalá- y para eso se prepara. Da mucha rabia cuajar los toros como el otro día y como hoy, y que después, por culpa del rejón, se vayan las orejas». Ya en su primera comparecencia se le escapó el triunfo por los aceros.Noticia relacionada general No No Feria de San Isidro La brava sombra de Cantaor y la enésima lección de Ventura Rosario PérezTodo ese enfado quedó en anécdota cuando el presidente sacó el segundo pañuelo en el quinto. «La gente muchas veces debe pensar que es fácil conseguir puertas grandes en el rejoneo, pero analicemos las de todos», decía antes de explicar que él mismo llevaba una racha sin salir a hombros de Madrid. «Que salga todo tan redondo, que se maten los toros por arriba…», suspiraba antes de decir, sin pelos en la lengua lo que pensaba sobre el rejón de muerte: «Lo fácil sería irme trasero y un poquito bajo, y asegurar que el toro cayese rápido, porque es muy difícil matar por arriba en estas plazas. Pero no lo he hecho. El toro tenía el rejón en lo alto, y es difícil que en rejones caigan así. En otras situaciones se entiende que vayan a asegurarse, pero en mi situación yo creo que no es ético ni lo correcto».El sevillano busca sin duda la excelencia, y la consigue. « Yo quiero todo redondo , y creo que la tarde de hoy ha sido redonda, quitando el no haber matado el primer toro». De haber sido así, asegura, «habría cortado cuatro orejas en Madrid, que está al alcance de muy pocos».También cortó una oreja Lea Vicens a su primero, con el que disfrutó mucho «de esa armonía con los protagonistas, que son el toro, mis caballos y el público de Madrid. Es especial el aire aquí. El toro además ha sido muy bueno, pensaba que iba a ser un poco abanto, pero se centró con las banderillas». Sin embargo, los rejones no estuvieron afilados y también perdió la Puerta Grande en el sexto, al que habría cortado otra oreja. «Tanto tiempo ensayando, matando en el carretón mil veces todos los días, y el día clave lo pinchas… Pero el toreo es así», decía fastidiada.Igual de disgustado estaba Rui Fernandes , que rozó tocar pelo con el cuarto. «Estoy enfadado con el pinchazo, porque a uno siempre le gusta cortar orejas. ¿Y quién no quiere la Puerta Grande de Madrid? Después de haber estado a gusto, con los caballos, con la gente…», decía visiblemente molesto. Aunque también recordó que «soy un afortunado de haber toreado aquí, de tener la cuadra que tengo, de que la afición haya estado así conmigo, así que me voy bastante feliz, y ya se me irá el cabreo del rejón de muerte».Y con un nuevo lleno en los tendidos , el decimotercero del abono, Ventura abrió nuevamente la Puerta Grande de Las Ventas, alcanzando una gloria reservada a muy pocos. Si conseguir una Puerta Grande es difícil, alcanzar veinte parece casi imposible. Eso es precisamente lo que logró Diego Ventura este sábado en la segunda y última cita de rejones de San Isidro, en la que volvió a tocar la gloria de Madrid, algo que se le resistía desde hacía dos años. Ya en su pasada comparecencia estuvo cerca, pero el rejón de muerte se lo impidió, como también le ocurrió con su primer toro de esta tarde.Muy enfadado se mostraba al meterse en el callejón, donde se decía indignado, «porque uno se prepara mucho y sueña mucho con este día, que te embistan los toros, y cuajarlos de esta manera…», explicaba a los micrófonos de Telemadrid. «Después de una actuación tan redonda, tan limpia, de tanto riesgo, pisando los terrenos de verdad, que no es fácil y pocas veces se ve… No es de justicia que pinchara este toro ».taurina_0639Explicaba que Pesetero echaba la cara arriba en la muerte suprema, pero «uno tiene experiencia. Al final uno está en la cima y está arriba , pero quiere salir por ahí -señalando a la puerta de Alcalá- y para eso se prepara. Da mucha rabia cuajar los toros como el otro día y como hoy, y que después, por culpa del rejón, se vayan las orejas». Ya en su primera comparecencia se le escapó el triunfo por los aceros.Noticia relacionada general No No Feria de San Isidro La brava sombra de Cantaor y la enésima lección de Ventura Rosario PérezTodo ese enfado quedó en anécdota cuando el presidente sacó el segundo pañuelo en el quinto. «La gente muchas veces debe pensar que es fácil conseguir puertas grandes en el rejoneo, pero analicemos las de todos», decía antes de explicar que él mismo llevaba una racha sin salir a hombros de Madrid. «Que salga todo tan redondo, que se maten los toros por arriba…», suspiraba antes de decir, sin pelos en la lengua lo que pensaba sobre el rejón de muerte: «Lo fácil sería irme trasero y un poquito bajo, y asegurar que el toro cayese rápido, porque es muy difícil matar por arriba en estas plazas. Pero no lo he hecho. El toro tenía el rejón en lo alto, y es difícil que en rejones caigan así. En otras situaciones se entiende que vayan a asegurarse, pero en mi situación yo creo que no es ético ni lo correcto».El sevillano busca sin duda la excelencia, y la consigue. « Yo quiero todo redondo , y creo que la tarde de hoy ha sido redonda, quitando el no haber matado el primer toro». De haber sido así, asegura, «habría cortado cuatro orejas en Madrid, que está al alcance de muy pocos».También cortó una oreja Lea Vicens a su primero, con el que disfrutó mucho «de esa armonía con los protagonistas, que son el toro, mis caballos y el público de Madrid. Es especial el aire aquí. El toro además ha sido muy bueno, pensaba que iba a ser un poco abanto, pero se centró con las banderillas». Sin embargo, los rejones no estuvieron afilados y también perdió la Puerta Grande en el sexto, al que habría cortado otra oreja. «Tanto tiempo ensayando, matando en el carretón mil veces todos los días, y el día clave lo pinchas… Pero el toreo es así», decía fastidiada.Igual de disgustado estaba Rui Fernandes , que rozó tocar pelo con el cuarto. «Estoy enfadado con el pinchazo, porque a uno siempre le gusta cortar orejas. ¿Y quién no quiere la Puerta Grande de Madrid? Después de haber estado a gusto, con los caballos, con la gente…», decía visiblemente molesto. Aunque también recordó que «soy un afortunado de haber toreado aquí, de tener la cuadra que tengo, de que la afición haya estado así conmigo, así que me voy bastante feliz, y ya se me irá el cabreo del rejón de muerte».Y con un nuevo lleno en los tendidos , el decimotercero del abono, Ventura abrió nuevamente la Puerta Grande de Las Ventas, alcanzando una gloria reservada a muy pocos.
Si conseguir una Puerta Grande es difícil, alcanzar veinte parece casi imposible. Eso es precisamente lo que logró Diego Ventura este sábado en la segunda y última cita de rejones de San Isidro, en la que volvió a tocar la gloria de … Madrid, algo que se le resistía desde hacía dos años. Ya en su pasada comparecencia estuvo cerca, pero el rejón de muerte se lo impidió, como también le ocurrió con su primer toro de esta tarde.
Muy enfadado se mostraba al meterse en el callejón, donde se decía indignado, «porque uno se prepara mucho y sueña mucho con este día, que te embistan los toros, y cuajarlos de esta manera…», explicaba a los micrófonos de Telemadrid. «Después de una actuación tan redonda, tan limpia, de tanto riesgo, pisando los terrenos de verdad, que no es fácil y pocas veces se ve… No es de justicia que pinchara este toro».
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Explicaba que Pesetero echaba la cara arriba en la muerte suprema, pero «uno tiene experiencia. Al final uno está en la cima y está arriba, pero quiere salir por ahí -señalando a la puerta de Alcalá- y para eso se prepara. Da mucha rabia cuajar los toros como el otro día y como hoy, y que después, por culpa del rejón, se vayan las orejas». Ya en su primera comparecencia se le escapó el triunfo por los aceros.
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Todo ese enfado quedó en anécdota cuando el presidente sacó el segundo pañuelo en el quinto. «La gente muchas veces debe pensar que es fácil conseguir puertas grandes en el rejoneo, pero analicemos las de todos», decía antes de explicar que él mismo llevaba una racha sin salir a hombros de Madrid. «Que salga todo tan redondo, que se maten los toros por arriba…», suspiraba antes de decir, sin pelos en la lengua lo que pensaba sobre el rejón de muerte: «Lo fácil sería irme trasero y un poquito bajo, y asegurar que el toro cayese rápido, porque es muy difícil matar por arriba en estas plazas. Pero no lo he hecho. El toro tenía el rejón en lo alto, y es difícil que en rejones caigan así. En otras situaciones se entiende que vayan a asegurarse, pero en mi situación yo creo que no es ético ni lo correcto».
El sevillano busca sin duda la excelencia, y la consigue. «Yo quiero todo redondo, y creo que la tarde de hoy ha sido redonda, quitando el no haber matado el primer toro». De haber sido así, asegura, «habría cortado cuatro orejas en Madrid, que está al alcance de muy pocos».
También cortó una oreja Lea Vicens a su primero, con el que disfrutó mucho «de esa armonía con los protagonistas, que son el toro, mis caballos y el público de Madrid. Es especial el aire aquí. El toro además ha sido muy bueno, pensaba que iba a ser un poco abanto, pero se centró con las banderillas». Sin embargo, los rejones no estuvieron afilados y también perdió la Puerta Grande en el sexto, al que habría cortado otra oreja. «Tanto tiempo ensayando, matando en el carretón mil veces todos los días, y el día clave lo pinchas… Pero el toreo es así», decía fastidiada.
Igual de disgustado estaba Rui Fernandes, que rozó tocar pelo con el cuarto. «Estoy enfadado con el pinchazo, porque a uno siempre le gusta cortar orejas. ¿Y quién no quiere la Puerta Grande de Madrid? Después de haber estado a gusto, con los caballos, con la gente…», decía visiblemente molesto. Aunque también recordó que «soy un afortunado de haber toreado aquí, de tener la cuadra que tengo, de que la afición haya estado así conmigo, así que me voy bastante feliz, y ya se me irá el cabreo del rejón de muerte».
Y con un nuevo lleno en los tendidos, el decimotercero del abono, Ventura abrió nuevamente la Puerta Grande de Las Ventas, alcanzando una gloria reservada a muy pocos.
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