Dédalo de callejuelas umbrío a las nueve de la mañana, sábado de tranvías vacíos, barrenderos y estruendo de camiones de la basura en el barrio ya conocido como Little Spain en la Birmingham de los comerciantes. Lo invaden más de un centenar de marchadores que con sus zapatillas, pie tieso, machacan las calles, talón, planta, punta, alternativamente, a 14, 15 y 16 por hora. Cuesta arriba, en rampa, cuesta abajo en tobogán hasta Victoria Square. Suena Gloria en los cerebros y las emociones dos veces en 10 minutos, como quería Paul McGrath, catalán de Barcelona, que suma, a los 24 años, un oro europeo en la media maratón a su bronces mundial de hace un año en Tokio y la plata de los Europeos. Y poco después, María Pérez, de 30 años, cosechadora infatigable de metales y victorias, consigue en la misma distancia su segundo oro europeo tras el de su debut hace ocho años en Berlín, y también tiene cuatro campeonatos del mundo y un oro olímpico. La espectacular mañana de la marcha española la completa más tarde Miguel Ángel López con la plata en el maratón de marcha.
España rompe por fin el medallero en una mañana espectacular en la que Miguel Ángel López se cuelga la plata
El catalán se escapó en el kilómetro 10 y consiguió una espectacular victoria en solitario


Dédalo de callejuelas umbrío a las nueve de la mañana, sábado de tranvías vacíos, barrenderos y estruendo de camiones de la basura en el barrio ya conocido como Little Spain en la Birmingham de los comerciantes. Lo invaden más de un centenar de marchadores que con sus zapatillas, pie tieso, machacan las calles, talón, planta, punta, alternativamente, a 15 y 16 por hora. Cuesta arriba, en rampa, cuesta abajo en tobogán hasta Victoria Square. Suena Gloria en los cerebros y las emociones una vez, yi,el, ou, ar, aiei…como quería Paul McGrath, catalán de Barcelona, que suma, a los 24 años, un oro europeo a su bronces mundial de hace un año en Tokio y la plata de los Europeos. Sale ya el primero, orgulloso, anunciando que su color, catalán, español, escocés, tantas raíces, sería el dominante. Rodeado de italianos de blanco y su compañero joven Álvaro López, aguanta, se refrena, espera su momento y cuando llega este, a mitad de la media maratón, kilómetro 10, se siente fuerte. Las piernas cargadas de energía, la cabeza calma, el corazón bailarín, y, como soñaba, como deseaba, cambia el ritmo y se va solo hacia la victoria, y la gloria que le esperan.
Es el primer oro del atletismo español en unos Europeos hasta ahora sosos para los de naranja. La tercera medalla, tras la plata de Marta García en los 5.000m y el bronce de Moha Attaoui en los 800m.
En el mismo laberinto estrecho de calles, subibaja continuo y cambio de superficie, seguían marchando las mujeres de la media maratón, con María Pérez en cabeza, destacada de Antonella Palmisano, casi compartiendo ritmo y acera con Miguel Ángel López, que marchaba segundo en la maratón masculina
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