La desconfianza creciente de la Unión Europea hacia los Estados Unidos de Donald Trump se plasma en la necesidad de que el Viejo Continente gane autonomía estratégica en ámbitos como la defensa, la energía, las telecomunicaciones y también la banca. El objetivo: que Europa deje de estar en manos americanas para casi todo. Ese diagnóstico lo ha asumido también el Banco de España, que en su memoria de supervisión de 2025 advierte a las entidades financieras de manera explícita sobre su elevada dependencia de EE.UU.En la presentación de la memoria, Mercedes Olano , directora general de Supervisión, reconoce que la banca tiene una dependencia «muy significativa» en servicios tecnológicos (como en la nube, que es crítica para todo en el sector) de los gigantes americanos. Y aunque su deseo sería que las empresas europeas del negocio de la nube pudieran sustituir a las compañías norteamericanas , «no estamos en esa situación». Es por ello que la directiva reclama a las entidades que « sean conscientes del riesgo geopolítico que incluye el riesgo de dependencia de terceros. Se les pide que eviten la extrema concentración, que tengan varios proveedores en la prestación de distintos servicios y que elaboren planes de salida para el caso de que tengan que cambiar de un proveedor a otro». Es de las pocas veces que el supervisor bancario español se pronuncia tan claro sobre el «riesgo clave» de tener una «alta dependencia de determinados proveedores externos» de servicios tecnológicos. El Banco de España de José Luis Escrivá llama la atención sobre la vinculación de los bancos con los gigantes americanos, especialmente en servicios como la nube y la inteligencia artificial. Se refiere, entre otros, a los Google, Amazon, Microsoft…Noticia relacionada general No No La gran banca desafía el ‘fenómeno Revolut’ como el más barato para viajar Daniel CaballeroEn el documento, la institución recoge el reto de «solventar los riesgos de concentración y geopolíticos derivados de la dependencia de un grupo reducido de proveedores TIC ». En este contexto, informa de que el año pasado revisó el grado de cumplimiento del reglamento de resiliencia operativa digital (DORA), que entró plenamente en vigor en enero de 2025, aunque «aún quedan aspectos pendientes», y añade: «La gestión y mitigación de los riesgos derivados de la elevada dependencia de determinados proveedores externos constituye un elemento clave».Ese reglamento europeo, entre otras cosas, pone el acento en el riesgo de externalizar servicios tecnológicos hacia terceros países. Es por ello que recoge una serie de obligaciones para las entidades financieras que lo hacen, que son prácticamente todas, como justificar su dependencia de los proveedores elegidos, evaluar previamente la dependencia geográfica y gestionar los riesgos. Todo con el objetivo de evitar vinculaciones excesivas. El Banco de España añade en la memoria, respecto a la digitalización, que «los bancos necesitan reforzar sus estrategias y planes de ejecución para mitigar y gestionar los riesgos, incluidos los derivados del uso de nuevas tecnologías, y aprovechar su potencial para mejorar su modelo de negocio». Al mismo tiempo, entre sus actuaciones supervisoras el Banco de España también ha puesto el foco en que las entidades financieras aumenten «la capacidad de definición de planes de contingencia que permitan seguir prestando servicios críticos ante posibles interrupciones de los servicios en la nube» y «la definición de un uso racional de la IA». En consonancia, la organización recoge en el documento las prioridades del Mecanismo Único de Supervisión, que es el sistema de supervisión integrado entre BCE y autoridades nacionales que se creó tras la gran crisis. Y justo entre esas prioridades también se menciona la alta dependencia de empresas americanas, algo que se debe «subsanar» según el MUS. Asimismo, el Banco de España destaca que en 2025 ya se produjeron incidentes que generaron problemas en el sector financiero en nuestro país, con interrupciones de servicio y sistemas. Por una parte se experimentaron las caídas de Redsys, la plataforma nacional de gestión y procesamiento de los pagos en España, pero también otras que afectaron a empresas como Amazon y Cloudflare que causaron impacto en la operativa las entidades.El Banco de España desea que empresas europeas desarrollen lo suficiente los servicios en la nube para que la banca pueda evitar depender de compañías americanasLo cierto es que la dependencia de Estados Unidos es muy alta. Funcas hace justamente un año señalaba que una proporción significativa de los proveedores de servicios tecnológicos utilizados por entidades europeas se encuentran fuera de la UE. «En particular, Estados Unidos lidera de forma significativa con el 50,2% del total , lo que evidencia una fuerte dependencia del sector bancario europeo respecto a grandes proveedores tecnológicos estadounidenses», recogía la organización, que reconocía «implicaciones importantes en términos de dependencia estratégica de terceros países, especialmente en lo que respecta a soberanía digital, cumplimiento normativo y resiliencia operativa, factores que están cobrando creciente atención por parte de los supervisores europeos».Estos pronunciamientos del Banco de España haciendo una advertencia de la excesiva vinculación con empresas americanas coinciden además con los choques del Gobierno de Pedro Sánchez con la Administración Trump. Múltiples encontronazos a cuenta de la actitud del Ejecutivo en la OTAN respecto al gasto en defensa, así como por la posición española en guerras como la de Irán.Petición de cautelaMás allá de ello, la memoria de supervisión recoge que pese a la buena salud y situación del sector bancario español, a la luz de sus análisis, «hay que mantener la cautela ante la persistencia de tensiones geopolíticas y económicas, que pueden impactar en la actividad bancaria (riesgos de crédito, de mercado, operacionales y de financiación)». El supervisor nacional incide en que la banca cuenta con unas elevadas posiciones de capital y liquidez, mientras que la rentabilidad se encuentra en máximos históricos. También destaca la mejora en la calidad del crédito, «apoyada en el buen comportamiento de la economía nacional». Ante esta buena situación que vive el sector, «el Banco Central Europeo redujo a las entidades significativas los recargos de capital destinados a encarar posibles crisis futuras. Es decir, los requerimientos de capital adicionales, de carácter obligatorio, y las orientaciones de capital, que son voluntarias. Estos recargos se sitúan por debajo de la media de la eurozona, lo que indica un mejor perfil de riesgo». En las entidades menos significativas, las directamente supervisadas por el Banco de España, también se ha producido esa reducción de la carga de capital.Recomendaciones Pese a la buena salud del sector bancario, el supervisor reclama a las entidades «cautela» por los riesgos geopolíticos y económicosEl sector lleva tiempo presionando a supervisores y reguladores para aligerar los requerimientos y colchones de capital. Se queja recurrentemente de que existen duplicidades y una elevada complejidad en este aspecto, ante lo que reclaman simplificación y eficiencia a la hora de imponer requisitos de capital a los bancos. Ese guante lo han recogido los supervisores y reguladores, que están en plena revisión de las normativas de capital para simplificar el marco. «En 2025, el Banco de España, junto a los demás supervisores europeos, ha trabajado intensamente para reformar y simplificar la supervisión bancaria, con el objetivo de hacerla más ágil y eficiente y centrada en los riesgos más relevantes», recoge la memoria. La memoria de supervisión también explica las tareas que ha llevado a cabo el Banco de España sobre la actuación, especialmente comercial, de las entidades financieras. En este sentido, el supervisor indica que ha realizado trabajos para la identificación de buenas prácticas en la concesión de crédito. «Se inspeccionó el cumplimiento de la normativa sobre préstamo responsable en la financiación al consumo, ante el creciente riesgo de sobreendeudamiento derivado del contexto económico (crecimiento del PIB, mejoría del empleo y reducción de la inflación y de los tipos de interés) y del previsible aumento de la demanda de crédito», expone. El Banco de España ha detectado áreas de mejora como un refuerzo de los controles sobre la venta de productos accesorios, entre otros.Límites a las hipotecasOtro de los aspectos sobre los que pone el acento el supervisor es sobre la posibilidad que dispone de activar determinadas herramientas macroprudenciales para hacer más resistente al sector. Entre ellas destaca la posibilidad que tiene el Banco de España de poner en funcionamiento límites a la concesión de hipotecas de cara a que los bancos se protejan frente a problemas futuros. Esos límites a las hipotecas es algo que lleva meses ya analizando pero, de momento, no ha detectado razones para establecerlos. « No se observaron señales de relajación de los estándares de concesión de préstamos a empresas y familias, ni señales de riesgo sistémico asociadas a estos que requirieran la activación de límites macroprudenciales», dice, y añade: «La ratio de préstamo sobre ingresos (loan-to-income o LTI) o la ratio del valor del préstamo sobre el valor de la garantía (loan-to-value o LTV) son dos ejemplos de los citados estándares de concesión de préstamos sobre los que se podrían establecer límites». En cualquier caso, indican que siguen analizado la situación y la experiencia de otros países con la implantación de estas medidas, aunque hasta la fecha no se han decidido activar los citados límites a las hipotecas. La desconfianza creciente de la Unión Europea hacia los Estados Unidos de Donald Trump se plasma en la necesidad de que el Viejo Continente gane autonomía estratégica en ámbitos como la defensa, la energía, las telecomunicaciones y también la banca. El objetivo: que Europa deje de estar en manos americanas para casi todo. Ese diagnóstico lo ha asumido también el Banco de España, que en su memoria de supervisión de 2025 advierte a las entidades financieras de manera explícita sobre su elevada dependencia de EE.UU.En la presentación de la memoria, Mercedes Olano , directora general de Supervisión, reconoce que la banca tiene una dependencia «muy significativa» en servicios tecnológicos (como en la nube, que es crítica para todo en el sector) de los gigantes americanos. Y aunque su deseo sería que las empresas europeas del negocio de la nube pudieran sustituir a las compañías norteamericanas , «no estamos en esa situación». Es por ello que la directiva reclama a las entidades que « sean conscientes del riesgo geopolítico que incluye el riesgo de dependencia de terceros. Se les pide que eviten la extrema concentración, que tengan varios proveedores en la prestación de distintos servicios y que elaboren planes de salida para el caso de que tengan que cambiar de un proveedor a otro». Es de las pocas veces que el supervisor bancario español se pronuncia tan claro sobre el «riesgo clave» de tener una «alta dependencia de determinados proveedores externos» de servicios tecnológicos. El Banco de España de José Luis Escrivá llama la atención sobre la vinculación de los bancos con los gigantes americanos, especialmente en servicios como la nube y la inteligencia artificial. Se refiere, entre otros, a los Google, Amazon, Microsoft…Noticia relacionada general No No La gran banca desafía el ‘fenómeno Revolut’ como el más barato para viajar Daniel CaballeroEn el documento, la institución recoge el reto de «solventar los riesgos de concentración y geopolíticos derivados de la dependencia de un grupo reducido de proveedores TIC ». En este contexto, informa de que el año pasado revisó el grado de cumplimiento del reglamento de resiliencia operativa digital (DORA), que entró plenamente en vigor en enero de 2025, aunque «aún quedan aspectos pendientes», y añade: «La gestión y mitigación de los riesgos derivados de la elevada dependencia de determinados proveedores externos constituye un elemento clave».Ese reglamento europeo, entre otras cosas, pone el acento en el riesgo de externalizar servicios tecnológicos hacia terceros países. Es por ello que recoge una serie de obligaciones para las entidades financieras que lo hacen, que son prácticamente todas, como justificar su dependencia de los proveedores elegidos, evaluar previamente la dependencia geográfica y gestionar los riesgos. Todo con el objetivo de evitar vinculaciones excesivas. El Banco de España añade en la memoria, respecto a la digitalización, que «los bancos necesitan reforzar sus estrategias y planes de ejecución para mitigar y gestionar los riesgos, incluidos los derivados del uso de nuevas tecnologías, y aprovechar su potencial para mejorar su modelo de negocio». Al mismo tiempo, entre sus actuaciones supervisoras el Banco de España también ha puesto el foco en que las entidades financieras aumenten «la capacidad de definición de planes de contingencia que permitan seguir prestando servicios críticos ante posibles interrupciones de los servicios en la nube» y «la definición de un uso racional de la IA». En consonancia, la organización recoge en el documento las prioridades del Mecanismo Único de Supervisión, que es el sistema de supervisión integrado entre BCE y autoridades nacionales que se creó tras la gran crisis. Y justo entre esas prioridades también se menciona la alta dependencia de empresas americanas, algo que se debe «subsanar» según el MUS. Asimismo, el Banco de España destaca que en 2025 ya se produjeron incidentes que generaron problemas en el sector financiero en nuestro país, con interrupciones de servicio y sistemas. Por una parte se experimentaron las caídas de Redsys, la plataforma nacional de gestión y procesamiento de los pagos en España, pero también otras que afectaron a empresas como Amazon y Cloudflare que causaron impacto en la operativa las entidades.El Banco de España desea que empresas europeas desarrollen lo suficiente los servicios en la nube para que la banca pueda evitar depender de compañías americanasLo cierto es que la dependencia de Estados Unidos es muy alta. Funcas hace justamente un año señalaba que una proporción significativa de los proveedores de servicios tecnológicos utilizados por entidades europeas se encuentran fuera de la UE. «En particular, Estados Unidos lidera de forma significativa con el 50,2% del total , lo que evidencia una fuerte dependencia del sector bancario europeo respecto a grandes proveedores tecnológicos estadounidenses», recogía la organización, que reconocía «implicaciones importantes en términos de dependencia estratégica de terceros países, especialmente en lo que respecta a soberanía digital, cumplimiento normativo y resiliencia operativa, factores que están cobrando creciente atención por parte de los supervisores europeos».Estos pronunciamientos del Banco de España haciendo una advertencia de la excesiva vinculación con empresas americanas coinciden además con los choques del Gobierno de Pedro Sánchez con la Administración Trump. Múltiples encontronazos a cuenta de la actitud del Ejecutivo en la OTAN respecto al gasto en defensa, así como por la posición española en guerras como la de Irán.Petición de cautelaMás allá de ello, la memoria de supervisión recoge que pese a la buena salud y situación del sector bancario español, a la luz de sus análisis, «hay que mantener la cautela ante la persistencia de tensiones geopolíticas y económicas, que pueden impactar en la actividad bancaria (riesgos de crédito, de mercado, operacionales y de financiación)». El supervisor nacional incide en que la banca cuenta con unas elevadas posiciones de capital y liquidez, mientras que la rentabilidad se encuentra en máximos históricos. También destaca la mejora en la calidad del crédito, «apoyada en el buen comportamiento de la economía nacional». Ante esta buena situación que vive el sector, «el Banco Central Europeo redujo a las entidades significativas los recargos de capital destinados a encarar posibles crisis futuras. Es decir, los requerimientos de capital adicionales, de carácter obligatorio, y las orientaciones de capital, que son voluntarias. Estos recargos se sitúan por debajo de la media de la eurozona, lo que indica un mejor perfil de riesgo». En las entidades menos significativas, las directamente supervisadas por el Banco de España, también se ha producido esa reducción de la carga de capital.Recomendaciones Pese a la buena salud del sector bancario, el supervisor reclama a las entidades «cautela» por los riesgos geopolíticos y económicosEl sector lleva tiempo presionando a supervisores y reguladores para aligerar los requerimientos y colchones de capital. Se queja recurrentemente de que existen duplicidades y una elevada complejidad en este aspecto, ante lo que reclaman simplificación y eficiencia a la hora de imponer requisitos de capital a los bancos. Ese guante lo han recogido los supervisores y reguladores, que están en plena revisión de las normativas de capital para simplificar el marco. «En 2025, el Banco de España, junto a los demás supervisores europeos, ha trabajado intensamente para reformar y simplificar la supervisión bancaria, con el objetivo de hacerla más ágil y eficiente y centrada en los riesgos más relevantes», recoge la memoria. La memoria de supervisión también explica las tareas que ha llevado a cabo el Banco de España sobre la actuación, especialmente comercial, de las entidades financieras. En este sentido, el supervisor indica que ha realizado trabajos para la identificación de buenas prácticas en la concesión de crédito. «Se inspeccionó el cumplimiento de la normativa sobre préstamo responsable en la financiación al consumo, ante el creciente riesgo de sobreendeudamiento derivado del contexto económico (crecimiento del PIB, mejoría del empleo y reducción de la inflación y de los tipos de interés) y del previsible aumento de la demanda de crédito», expone. El Banco de España ha detectado áreas de mejora como un refuerzo de los controles sobre la venta de productos accesorios, entre otros.Límites a las hipotecasOtro de los aspectos sobre los que pone el acento el supervisor es sobre la posibilidad que dispone de activar determinadas herramientas macroprudenciales para hacer más resistente al sector. Entre ellas destaca la posibilidad que tiene el Banco de España de poner en funcionamiento límites a la concesión de hipotecas de cara a que los bancos se protejan frente a problemas futuros. Esos límites a las hipotecas es algo que lleva meses ya analizando pero, de momento, no ha detectado razones para establecerlos. « No se observaron señales de relajación de los estándares de concesión de préstamos a empresas y familias, ni señales de riesgo sistémico asociadas a estos que requirieran la activación de límites macroprudenciales», dice, y añade: «La ratio de préstamo sobre ingresos (loan-to-income o LTI) o la ratio del valor del préstamo sobre el valor de la garantía (loan-to-value o LTV) son dos ejemplos de los citados estándares de concesión de préstamos sobre los que se podrían establecer límites». En cualquier caso, indican que siguen analizado la situación y la experiencia de otros países con la implantación de estas medidas, aunque hasta la fecha no se han decidido activar los citados límites a las hipotecas.
La desconfianza creciente de la Unión Europea hacia los Estados Unidos de Donald Trump se plasma en la necesidad de que el Viejo Continente gane autonomía estratégica en ámbitos como la defensa, la energía, las telecomunicaciones y también la banca. El objetivo: que … Europa deje de estar en manos americanas para casi todo. Ese diagnóstico lo ha asumido también el Banco de España, que en su memoria de supervisión de 2025 advierte a las entidades financieras de manera explícita sobre su elevada dependencia de EE.UU.
En la presentación de la memoria, Mercedes Olano, directora general de Supervisión, reconoce que la banca tiene una dependencia «muy significativa» en servicios tecnológicos (como en la nube, que es crítica para todo en el sector) de los gigantes americanos. Y aunque su deseo sería que las empresas europeas del negocio de la nube pudieran sustituir a las compañías norteamericanas, «no estamos en esa situación». Es por ello que la directiva reclama a las entidades que «sean conscientes del riesgo geopolítico que incluye el riesgo de dependencia de terceros. Se les pide que eviten la extrema concentración, que tengan varios proveedores en la prestación de distintos servicios y que elaboren planes de salida para el caso de que tengan que cambiar de un proveedor a otro».
Es de las pocas veces que el supervisor bancario español se pronuncia tan claro sobre el «riesgo clave» de tener una «alta dependencia de determinados proveedores externos» de servicios tecnológicos. El Banco de España de José Luis Escrivá llama la atención sobre la vinculación de los bancos con los gigantes americanos, especialmente en servicios como la nube y la inteligencia artificial. Se refiere, entre otros, a los Google, Amazon, Microsoft…
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En el documento, la institución recoge el reto de «solventar los riesgos de concentración y geopolíticos derivados de la dependencia de un grupo reducido de proveedores TIC». En este contexto, informa de que el año pasado revisó el grado de cumplimiento del reglamento de resiliencia operativa digital (DORA), que entró plenamente en vigor en enero de 2025, aunque «aún quedan aspectos pendientes», y añade: «La gestión y mitigación de los riesgos derivados de la elevada dependencia de determinados proveedores externos constituye un elemento clave».
Ese reglamento europeo, entre otras cosas, pone el acento en el riesgo de externalizar servicios tecnológicos hacia terceros países. Es por ello que recoge una serie de obligaciones para las entidades financieras que lo hacen, que son prácticamente todas, como justificar su dependencia de los proveedores elegidos, evaluar previamente la dependencia geográfica y gestionar los riesgos. Todo con el objetivo de evitar vinculaciones excesivas.
El Banco de España añade en la memoria, respecto a la digitalización, que «los bancos necesitan reforzar sus estrategias y planes de ejecución para mitigar y gestionar los riesgos, incluidos los derivados del uso de nuevas tecnologías, y aprovechar su potencial para mejorar su modelo de negocio». Al mismo tiempo, entre sus actuaciones supervisoras el Banco de España también ha puesto el foco en que las entidades financieras aumenten «la capacidad de definición de planes de contingencia que permitan seguir prestando servicios críticos ante posibles interrupciones de los servicios en la nube» y «la definición de un uso racional de la IA».
En consonancia, la organización recoge en el documento las prioridades del Mecanismo Único de Supervisión, que es el sistema de supervisión integrado entre BCE y autoridades nacionales que se creó tras la gran crisis. Y justo entre esas prioridades también se menciona la alta dependencia de empresas americanas, algo que se debe «subsanar» según el MUS.
Asimismo, el Banco de España destaca que en 2025 ya se produjeron incidentes que generaron problemas en el sector financiero en nuestro país, con interrupciones de servicio y sistemas. Por una parte se experimentaron las caídas de Redsys, la plataforma nacional de gestión y procesamiento de los pagos en España, pero también otras que afectaron a empresas como Amazon y Cloudflare que causaron impacto en la operativa las entidades.
El Banco de España desea que empresas europeas desarrollen lo suficiente los servicios en la nube para que la banca pueda evitar depender de compañías americanas
Lo cierto es que la dependencia de Estados Unidos es muy alta. Funcas hace justamente un año señalaba que una proporción significativa de los proveedores de servicios tecnológicos utilizados por entidades europeas se encuentran fuera de la UE. «En particular, Estados Unidos lidera de forma significativa con el 50,2% del total, lo que evidencia una fuerte dependencia del sector bancario europeo respecto a grandes proveedores tecnológicos estadounidenses», recogía la organización, que reconocía «implicaciones importantes en términos de dependencia estratégica de terceros países, especialmente en lo que respecta a soberanía digital, cumplimiento normativo y resiliencia operativa, factores que están cobrando creciente atención por parte de los supervisores europeos».
Estos pronunciamientos del Banco de España haciendo una advertencia de la excesiva vinculación con empresas americanas coinciden además con los choques del Gobierno de Pedro Sánchez con la Administración Trump. Múltiples encontronazos a cuenta de la actitud del Ejecutivo en la OTAN respecto al gasto en defensa, así como por la posición española en guerras como la de Irán.
Petición de cautela
Más allá de ello, la memoria de supervisión recoge que pese a la buena salud y situación del sector bancario español, a la luz de sus análisis, «hay que mantener la cautela ante la persistencia de tensiones geopolíticas y económicas, que pueden impactar en la actividad bancaria (riesgos de crédito, de mercado, operacionales y de financiación)».
El supervisor nacional incide en que la banca cuenta con unas elevadas posiciones de capital y liquidez, mientras que la rentabilidad se encuentra en máximos históricos. También destaca la mejora en la calidad del crédito, «apoyada en el buen comportamiento de la economía nacional».
Ante esta buena situación que vive el sector, «el Banco Central Europeo redujo a las entidades significativas los recargos de capital destinados a encarar posibles crisis futuras. Es decir, los requerimientos de capital adicionales, de carácter obligatorio, y las orientaciones de capital, que son voluntarias. Estos recargos se sitúan por debajo de la media de la eurozona, lo que indica un mejor perfil de riesgo». En las entidades menos significativas, las directamente supervisadas por el Banco de España, también se ha producido esa reducción de la carga de capital.
Recomendaciones
Pese a la buena salud del sector bancario, el supervisor reclama a las entidades «cautela» por los riesgos geopolíticos y económicos
El sector lleva tiempo presionando a supervisores y reguladores para aligerar los requerimientos y colchones de capital. Se queja recurrentemente de que existen duplicidades y una elevada complejidad en este aspecto, ante lo que reclaman simplificación y eficiencia a la hora de imponer requisitos de capital a los bancos. Ese guante lo han recogido los supervisores y reguladores, que están en plena revisión de las normativas de capital para simplificar el marco. «En 2025, el Banco de España, junto a los demás supervisores europeos, ha trabajado intensamente para reformar y simplificar la supervisión bancaria, con el objetivo de hacerla más ágil y eficiente y centrada en los riesgos más relevantes», recoge la memoria.
La memoria de supervisión también explica las tareas que ha llevado a cabo el Banco de España sobre la actuación, especialmente comercial, de las entidades financieras. En este sentido, el supervisor indica que ha realizado trabajos para la identificación de buenas prácticas en la concesión de crédito. «Se inspeccionó el cumplimiento de la normativa sobre préstamo responsable en la financiación al consumo, ante el creciente riesgo de sobreendeudamiento derivado del contexto económico (crecimiento del PIB, mejoría del empleo y reducción de la inflación y de los tipos de interés) y del previsible aumento de la demanda de crédito», expone. El Banco de España ha detectado áreas de mejora como un refuerzo de los controles sobre la venta de productos accesorios, entre otros.
Límites a las hipotecas
Otro de los aspectos sobre los que pone el acento el supervisor es sobre la posibilidad que dispone de activar determinadas herramientas macroprudenciales para hacer más resistente al sector. Entre ellas destaca la posibilidad que tiene el Banco de España de poner en funcionamiento límites a la concesión de hipotecas de cara a que los bancos se protejan frente a problemas futuros.
Esos límites a las hipotecas es algo que lleva meses ya analizando pero, de momento, no ha detectado razones para establecerlos. «No se observaron señales de relajación de los estándares de concesión de préstamos a empresas y familias, ni señales de riesgo sistémico asociadas a estos que requirieran la activación de límites macroprudenciales», dice, y añade: «La ratio de préstamo sobre ingresos (loan-to-income o LTI) o la ratio del valor del préstamo sobre el valor de la garantía (loan-to-value o LTV) son dos ejemplos de los citados estándares de concesión de préstamos sobre los que se podrían establecer límites». En cualquier caso, indican que siguen analizado la situación y la experiencia de otros países con la implantación de estas medidas, aunque hasta la fecha no se han decidido activar los citados límites a las hipotecas.
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