La falta de recursos disponibles en el Ministerio de Vivienda, al que apenas le quedan a estas alturas 144 millones de euros en caja para sus planes de ayuda, y las apreturas propias de recorrer el cuarto año consecutivo operando con los Presupuestos del año 2023 han obligado al Gobierno a dibujar su enésima pirueta contable para dar encaje presupuestario a los 10.000 millones de euros en préstamos a tipo cero prometidos por el presidente Pedro Sánchez para facilitar el acceso a la vivienda a los jóvenes.La dotación de la Línea Tu Casa, el nuevo programa de ayudas públicas a la compra de vivienda que se prevé encomendar al ICO y que promete dar préstamos de hasta 50.000 euros, a tipo cero y con hasta 30 años de carencia para su devolución para sortear los problemas de acceso a una propiedad, es, una de las contadas novedades que el Gobierno ha incluido en la segunda versión de los decretos de vivienda, que aprobó el pasado martes con el objetivo no disimulado de aprovechar el cambio en el juego de mayorías de la Diputación Permanente para sacarlos adelante. Hay que recordar que la primera versión había sido rechazada por la mayoría del Congreso de los Diputados el pasado viernes, en un acto que desencadenó la convocatoria de elecciones generales por parte de Pedro Sánchez y la subsiguiente maniobra del Gobierno para aprobar los decretos por la puerta de atrás.Se da la circunstancia de que en la versión original de los decretos de vivienda, el Gobierno no especificaba dotación alguna para ese programa y establecía únicamente su financiación con cargo al presupuesto del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. La versión renovada aprobada el pasado martes, ya después de que Pedro Sánchez hubiera anunciado la convocatoria electoral, y cuyo contenido se ha conocido este miércoles con su publicación en el BOE presenta un aspecto bastante más ambicioso y más adecuado al contexto preelectoral. Para empezar publicita la intención del Gobierno de destinar 10.000 millones de euros a este plan -algo que no figuraba en el decreto original y probablemente tampoco en los planes del Gobierno que hace apenas uno mes renunció a 3.500 millones de financiación barata de Bruselas para vivienda- y para subrayar la firmeza de esa reforzada, en apenas una semana, voluntad del Ejecutivo de acometer el problema crea de la nada dos nuevos programas de gasto en los presupuestos prorrogados de este mismo año -lo que tampoco se contemplaba en el texto de la semana pasada-; uno con 10.000 millones de euros para dar soporte financiero al compromiso de Sánchez y otro con cinco millones de euros para que en el caso de que el programa se ponga en marcha, el ICO recibe cinco millones de euros por su función de intermediación.El Gobierno renunció hace apenas un mes a 3.500 millones de financiación barata de la UE para vivienda, ahora anuncia que emitirá 10.000 millones de deuda en plena espiral de subida de tiposLas repentinas urgencias del Gobierno por que el compromiso del presidente tenga reflejo en los Presupuestos de manera inmediata ha obligado a los expertos presupuestarios del Ministerio de Hacienda a acometer una nueva maniobra contable, más allá de las ya realizadas en el pasado para habilitar las transferencias de recursos entre partidas presupuestarias de diferentes ministerios o incluso el aprovechamiento de los créditos dotados para fondos europeos ya caducados, puestos en cuestión por el Tribunal de Cuentas. Como quiera que no había dinero suficiente en caja ni en el Ministerio de Vivienda ni en el conjunto de los Presupuestos Generales del Estado prorrogados para financiar una ampliación presupuestaria de semejante calibre, se ha optado por la contabilidad creativa, a través de la aprobación de un crédito extraordinario de 10.000 millones de euros, en una aplicación presupuestaria, ‘Línea ICO. Tu primer hogar’, que aunque desde el Ministerio de Vivienda se dice que ya existe no aparece en los informes oficiales de la Intervención General del Estado sobre ejecución del Presupuesto del Estado.Otra fórmula extrañaLa ortodoxia presupuestaria establece que los créditos extraordinarios deben dotarse con los recursos del Fondo de Contingencia, la hucha de emergencia creada en su día para atender gastos imprevistos, pero su dotación actual ya es insuficiente después de haber sido utilizado de forma sistemática para atender gastos ordinarios del Presupuesto. El Gobierno ha sorteado esta aparente objeción utilizando la excepción regulatoria que permite crear créditos extraordinarios sin recurrir a ese fondo y financiándolos de otra manera. ¿Cómo? Emitiendo deuda.«Es, una vez más, una fórmula extraña», valora un funcionario de la Intervención General del Ministerio de Hacienda, experto en presupuestos, ahora en excedencia. «Si de verdad quisieran tener recursos disponibles para su utilización inmediata hubiera sido más sencillo hacer una transferencia de crédito o una incorporación de crédito; parece que lo único que se persigue es que ese apunte contable esté en los Presupuestos», interpreta.La redacción del decreto alimenta esta sospecha. Establece como fuente principal de financiación del instrumento «los recursos procedentes de los reembolsos de la financiación otorgada», se entiende que por el Ministerio de Vivienda, pero según el cierre de la ejecución presupuestaria del año 2025, el Ministerio asignó todos los recursos que tenía disponibles del llamado capítulo VIII por lo que no hay remanentes disponibles. Los 10.000 millones comprometidos por Sánchez se recogen en la norma como «financiación complementaria» a la anterior.El último instrumento similar tardó un año en ponerse en marcha y apenas utilizó un 10% de la dotación previstaLos precedentes apuntan también a que pese al mimo que el Gobierno ha puesto en apuntalar la factibilidad a corto plazo del compromiso del presidente podría quedarse en una mera promesa electoral. No es la primera vez que el Gobierno ataca las dificultades para acceder a una hipoteca con el objetivo de facilitar el acceso a la vivienda. Y tampoco es la primera vez que lo hace en un contexto preelectoral. El 9 de mayo de 2023, apenas 20 días antes de convocar elecciones generales, el Gobierno de Sánchez encomendó a bombo y platillo al Ministerio de Vivienda y al ICO que pusieran en marcha la llamada Línea de Avales Primera Vivienda, dirigida a jóvenes menores de 35 años y familias con menores a cargo y por la que el Estado avalaba la parte de la hipoteca que los bancos no pueden financiar (el 20% del total del precio de la vivienda) para cubrir el 100% de la financiación que necesitaran los solicitantes. En un patrón muy similar al que se está repitiendo ahora, el 28 de junio, a un mes de las elecciones el Gobierno aprobó a través de la Diputación Permanente el Real Decreto Ley que daba cauce a este instrumento. La línea, sin embargo, no se pondría en marcha hasta el 7 de junio de 2024, un año largo después del anuncio, una vez apareció publicado en el BOE el preceptivo convenio entre el ICO y el Ministerio de Vivienda. Por cierto, su éxito ha sido relativo. El año pasado de la dotación de 2.500 millones de euros que se previó apenas se utilizaron 255 millones. La falta de recursos disponibles en el Ministerio de Vivienda, al que apenas le quedan a estas alturas 144 millones de euros en caja para sus planes de ayuda, y las apreturas propias de recorrer el cuarto año consecutivo operando con los Presupuestos del año 2023 han obligado al Gobierno a dibujar su enésima pirueta contable para dar encaje presupuestario a los 10.000 millones de euros en préstamos a tipo cero prometidos por el presidente Pedro Sánchez para facilitar el acceso a la vivienda a los jóvenes.La dotación de la Línea Tu Casa, el nuevo programa de ayudas públicas a la compra de vivienda que se prevé encomendar al ICO y que promete dar préstamos de hasta 50.000 euros, a tipo cero y con hasta 30 años de carencia para su devolución para sortear los problemas de acceso a una propiedad, es, una de las contadas novedades que el Gobierno ha incluido en la segunda versión de los decretos de vivienda, que aprobó el pasado martes con el objetivo no disimulado de aprovechar el cambio en el juego de mayorías de la Diputación Permanente para sacarlos adelante. Hay que recordar que la primera versión había sido rechazada por la mayoría del Congreso de los Diputados el pasado viernes, en un acto que desencadenó la convocatoria de elecciones generales por parte de Pedro Sánchez y la subsiguiente maniobra del Gobierno para aprobar los decretos por la puerta de atrás.Se da la circunstancia de que en la versión original de los decretos de vivienda, el Gobierno no especificaba dotación alguna para ese programa y establecía únicamente su financiación con cargo al presupuesto del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. La versión renovada aprobada el pasado martes, ya después de que Pedro Sánchez hubiera anunciado la convocatoria electoral, y cuyo contenido se ha conocido este miércoles con su publicación en el BOE presenta un aspecto bastante más ambicioso y más adecuado al contexto preelectoral. Para empezar publicita la intención del Gobierno de destinar 10.000 millones de euros a este plan -algo que no figuraba en el decreto original y probablemente tampoco en los planes del Gobierno que hace apenas uno mes renunció a 3.500 millones de financiación barata de Bruselas para vivienda- y para subrayar la firmeza de esa reforzada, en apenas una semana, voluntad del Ejecutivo de acometer el problema crea de la nada dos nuevos programas de gasto en los presupuestos prorrogados de este mismo año -lo que tampoco se contemplaba en el texto de la semana pasada-; uno con 10.000 millones de euros para dar soporte financiero al compromiso de Sánchez y otro con cinco millones de euros para que en el caso de que el programa se ponga en marcha, el ICO recibe cinco millones de euros por su función de intermediación.El Gobierno renunció hace apenas un mes a 3.500 millones de financiación barata de la UE para vivienda, ahora anuncia que emitirá 10.000 millones de deuda en plena espiral de subida de tiposLas repentinas urgencias del Gobierno por que el compromiso del presidente tenga reflejo en los Presupuestos de manera inmediata ha obligado a los expertos presupuestarios del Ministerio de Hacienda a acometer una nueva maniobra contable, más allá de las ya realizadas en el pasado para habilitar las transferencias de recursos entre partidas presupuestarias de diferentes ministerios o incluso el aprovechamiento de los créditos dotados para fondos europeos ya caducados, puestos en cuestión por el Tribunal de Cuentas. Como quiera que no había dinero suficiente en caja ni en el Ministerio de Vivienda ni en el conjunto de los Presupuestos Generales del Estado prorrogados para financiar una ampliación presupuestaria de semejante calibre, se ha optado por la contabilidad creativa, a través de la aprobación de un crédito extraordinario de 10.000 millones de euros, en una aplicación presupuestaria, ‘Línea ICO. Tu primer hogar’, que aunque desde el Ministerio de Vivienda se dice que ya existe no aparece en los informes oficiales de la Intervención General del Estado sobre ejecución del Presupuesto del Estado.Otra fórmula extrañaLa ortodoxia presupuestaria establece que los créditos extraordinarios deben dotarse con los recursos del Fondo de Contingencia, la hucha de emergencia creada en su día para atender gastos imprevistos, pero su dotación actual ya es insuficiente después de haber sido utilizado de forma sistemática para atender gastos ordinarios del Presupuesto. El Gobierno ha sorteado esta aparente objeción utilizando la excepción regulatoria que permite crear créditos extraordinarios sin recurrir a ese fondo y financiándolos de otra manera. ¿Cómo? Emitiendo deuda.«Es, una vez más, una fórmula extraña», valora un funcionario de la Intervención General del Ministerio de Hacienda, experto en presupuestos, ahora en excedencia. «Si de verdad quisieran tener recursos disponibles para su utilización inmediata hubiera sido más sencillo hacer una transferencia de crédito o una incorporación de crédito; parece que lo único que se persigue es que ese apunte contable esté en los Presupuestos», interpreta.La redacción del decreto alimenta esta sospecha. Establece como fuente principal de financiación del instrumento «los recursos procedentes de los reembolsos de la financiación otorgada», se entiende que por el Ministerio de Vivienda, pero según el cierre de la ejecución presupuestaria del año 2025, el Ministerio asignó todos los recursos que tenía disponibles del llamado capítulo VIII por lo que no hay remanentes disponibles. Los 10.000 millones comprometidos por Sánchez se recogen en la norma como «financiación complementaria» a la anterior.El último instrumento similar tardó un año en ponerse en marcha y apenas utilizó un 10% de la dotación previstaLos precedentes apuntan también a que pese al mimo que el Gobierno ha puesto en apuntalar la factibilidad a corto plazo del compromiso del presidente podría quedarse en una mera promesa electoral. No es la primera vez que el Gobierno ataca las dificultades para acceder a una hipoteca con el objetivo de facilitar el acceso a la vivienda. Y tampoco es la primera vez que lo hace en un contexto preelectoral. El 9 de mayo de 2023, apenas 20 días antes de convocar elecciones generales, el Gobierno de Sánchez encomendó a bombo y platillo al Ministerio de Vivienda y al ICO que pusieran en marcha la llamada Línea de Avales Primera Vivienda, dirigida a jóvenes menores de 35 años y familias con menores a cargo y por la que el Estado avalaba la parte de la hipoteca que los bancos no pueden financiar (el 20% del total del precio de la vivienda) para cubrir el 100% de la financiación que necesitaran los solicitantes. En un patrón muy similar al que se está repitiendo ahora, el 28 de junio, a un mes de las elecciones el Gobierno aprobó a través de la Diputación Permanente el Real Decreto Ley que daba cauce a este instrumento. La línea, sin embargo, no se pondría en marcha hasta el 7 de junio de 2024, un año largo después del anuncio, una vez apareció publicado en el BOE el preceptivo convenio entre el ICO y el Ministerio de Vivienda. Por cierto, su éxito ha sido relativo. El año pasado de la dotación de 2.500 millones de euros que se previó apenas se utilizaron 255 millones.
La falta de recursos disponibles en el Ministerio de Vivienda, al que apenas le quedan a estas alturas 144 millones de euros en caja para sus planes de ayuda, y las apreturas propias de recorrer el cuarto año consecutivo operando con los Presupuestos del año … 2023 han obligado al Gobierno a dibujar su enésima pirueta contable para dar encaje presupuestario a los 10.000 millones de euros en préstamos a tipo cero prometidos por el presidente Pedro Sánchez para facilitar el acceso a la vivienda a los jóvenes.
La dotación de la Línea Tu Casa, el nuevo programa de ayudas públicas a la compra de vivienda que se prevé encomendar al ICO y que promete dar préstamos de hasta 50.000 euros, a tipo cero y con hasta 30 años de carencia para su devolución para sortear los problemas de acceso a una propiedad, es, una de las contadas novedades que el Gobierno ha incluido en la segunda versión de los decretos de vivienda, que aprobó el pasado martes con el objetivo no disimulado de aprovechar el cambio en el juego de mayorías de la Diputación Permanente para sacarlos adelante. Hay que recordar que la primera versión había sido rechazada por la mayoría del Congreso de los Diputados el pasado viernes, en un acto que desencadenó la convocatoria de elecciones generales por parte de Pedro Sánchez y la subsiguiente maniobra del Gobierno para aprobar los decretos por la puerta de atrás.
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Se da la circunstancia de que en la versión original de los decretos de vivienda, el Gobierno no especificaba dotación alguna para ese programa y establecía únicamente su financiación con cargo al presupuesto del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana. La versión renovada aprobada el pasado martes, ya después de que Pedro Sánchez hubiera anunciado la convocatoria electoral, y cuyo contenido se ha conocido este miércoles con su publicación en el BOE presenta un aspecto bastante más ambicioso y más adecuado al contexto preelectoral. Para empezar publicita la intención del Gobierno de destinar 10.000 millones de euros a este plan -algo que no figuraba en el decreto original y probablemente tampoco en los planes del Gobierno que hace apenas uno mes renunció a 3.500 millones de financiación barata de Bruselas para vivienda- y para subrayar la firmeza de esa reforzada, en apenas una semana, voluntad del Ejecutivo de acometer el problema crea de la nada dos nuevos programas de gasto en los presupuestos prorrogados de este mismo año -lo que tampoco se contemplaba en el texto de la semana pasada-; uno con 10.000 millones de euros para dar soporte financiero al compromiso de Sánchez y otro con cinco millones de euros para que en el caso de que el programa se ponga en marcha, el ICO recibe cinco millones de euros por su función de intermediación.
El Gobierno renunció hace apenas un mes a 3.500 millones de financiación barata de la UE para vivienda, ahora anuncia que emitirá 10.000 millones de deuda en plena espiral de subida de tipos
Las repentinas urgencias del Gobierno por que el compromiso del presidente tenga reflejo en los Presupuestos de manera inmediata ha obligado a los expertos presupuestarios del Ministerio de Hacienda a acometer una nueva maniobra contable, más allá de las ya realizadas en el pasado para habilitar las transferencias de recursos entre partidas presupuestarias de diferentes ministerios o incluso el aprovechamiento de los créditos dotados para fondos europeos ya caducados, puestos en cuestión por el Tribunal de Cuentas. Como quiera que no había dinero suficiente en caja ni en el Ministerio de Vivienda ni en el conjunto de los Presupuestos Generales del Estado prorrogados para financiar una ampliación presupuestaria de semejante calibre, se ha optado por la contabilidad creativa, a través de la aprobación de un crédito extraordinario de 10.000 millones de euros, en una aplicación presupuestaria, ‘Línea ICO. Tu primer hogar’, que aunque desde el Ministerio de Vivienda se dice que ya existe no aparece en los informes oficiales de la Intervención General del Estado sobre ejecución del Presupuesto del Estado.
Otra fórmula extraña
La ortodoxia presupuestaria establece que los créditos extraordinarios deben dotarse con los recursos del Fondo de Contingencia, la hucha de emergencia creada en su día para atender gastos imprevistos, pero su dotación actual ya es insuficiente después de haber sido utilizado de forma sistemática para atender gastos ordinarios del Presupuesto. El Gobierno ha sorteado esta aparente objeción utilizando la excepción regulatoria que permite crear créditos extraordinarios sin recurrir a ese fondo y financiándolos de otra manera. ¿Cómo? Emitiendo deuda.
«Es, una vez más, una fórmula extraña», valora un funcionario de la Intervención General del Ministerio de Hacienda, experto en presupuestos, ahora en excedencia. «Si de verdad quisieran tener recursos disponibles para su utilización inmediata hubiera sido más sencillo hacer una transferencia de crédito o una incorporación de crédito; parece que lo único que se persigue es que ese apunte contable esté en los Presupuestos», interpreta.
La redacción del decreto alimenta esta sospecha. Establece como fuente principal de financiación del instrumento «los recursos procedentes de los reembolsos de la financiación otorgada», se entiende que por el Ministerio de Vivienda, pero según el cierre de la ejecución presupuestaria del año 2025, el Ministerio asignó todos los recursos que tenía disponibles del llamado capítulo VIII por lo que no hay remanentes disponibles. Los 10.000 millones comprometidos por Sánchez se recogen en la norma como «financiación complementaria» a la anterior.
El último instrumento similar tardó un año en ponerse en marcha y apenas utilizó un 10% de la dotación prevista
Los precedentes apuntan también a que pese al mimo que el Gobierno ha puesto en apuntalar la factibilidad a corto plazo del compromiso del presidente podría quedarse en una mera promesa electoral. No es la primera vez que el Gobierno ataca las dificultades para acceder a una hipoteca con el objetivo de facilitar el acceso a la vivienda. Y tampoco es la primera vez que lo hace en un contexto preelectoral. El 9 de mayo de 2023, apenas 20 días antes de convocar elecciones generales, el Gobierno de Sánchez encomendó a bombo y platillo al Ministerio de Vivienda y al ICO que pusieran en marcha la llamada Línea de Avales Primera Vivienda, dirigida a jóvenes menores de 35 años y familias con menores a cargo y por la que el Estado avalaba la parte de la hipoteca que los bancos no pueden financiar (el 20% del total del precio de la vivienda) para cubrir el 100% de la financiación que necesitaran los solicitantes. En un patrón muy similar al que se está repitiendo ahora, el 28 de junio, a un mes de las elecciones el Gobierno aprobó a través de la Diputación Permanente el Real Decreto Ley que daba cauce a este instrumento. La línea, sin embargo, no se pondría en marcha hasta el 7 de junio de 2024, un año largo después del anuncio, una vez apareció publicado en el BOE el preceptivo convenio entre el ICO y el Ministerio de Vivienda. Por cierto, su éxito ha sido relativo. El año pasado de la dotación de 2.500 millones de euros que se previó apenas se utilizaron 255 millones.
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