A mediados de julio Marius Borg Høiby volvía a casa durante cuatro semanas. Casualmente, el mismo día que Mette‑Marit de Noruega recibía el alta tras un mes ingresada por su trasplante pulmonar. Ahora, solo cuatro semanas después, esta decisión se ha vuelto a cuestionar. Pero vamos a ir paso por paso, porque se exponen dos sentencias diferentes: una la de junio, que le condena a cuatro años de prisión por dos violaciones y agresión, y otra la de julio, que le permite pasar estas semanas en Skaugum, donde se encuentra la residencia de los Príncipes herederos noruegos. En el momento en el que Marius Borg sale de la cárcel para cumplir su condena provisional en casa pasa a formar parte del programa RISK, un sistema policial para prevenir riesgos y delitos en casos de violencia de género. Por el momento, el hijo mayor de la Princesa de Noruega solo puede estar en Skaugum , donde tiene una vivienda privada apartada a la de la Familia Real. Su rango de movimiento es de unos 100 metros si no tiene autorización especial por cuestiones de trabajo, por formación académica, para recibir tratamiento médico o para ver a un familiar enfermo, como es Mette-Marit, que se encuentra en otra vivienda dentro de la misma finca. Aún así, Marius Borg no está satisfecho. Quiere libertad total y tener una pulsera como la que existe en España, que avisa a las autoridades si viola la orden de alejamiento. Algo que, por cierto, ya hizo en varias ocasiones durante el proceso de investigación del caso antes del juicio.El equipo legal de Marius reclama también que su cliente no ha consumido drogas durante este último mes y, por tanto, cree que no existe riesgo de reincidencia. Tampoco ve posibilidad de contacto con la conocida como ‘mujer Frogner’, una de sus víctimas, con quien incumplió la orden de alejamiento en varias ocasiones durante el periodo de investigación del caso. Marius Borg en uno de los retratos del juicio. GtresSus abogados defienden además que hubo un error procesal porque la policía había hecho saber al hijo de Mette-Marit que su liberación se había decidido cuando no era así. De ahí que Marius se hubiera mostrado tan sorprendido esta semana cuando le dijeron que no podría disfrutar de su libertad. Si finalmente consiguen demostrar esta versión, tendrá que repetirse el juicio para volver a determinar dónde pasa la prisión provisional, también teniendo en cuenta que su madre ya no está ingresada en el hospital como la última vez.Pero la Policía y el Tribunal consideran que el riesgo de reincidencia es demasiado alto y que si no ha recaído en las drogas es precisamente porque no está libre, no porque ese peligro haya desaparecido. Marius Borg ha recurrido esta decisión al Tribunal de Apelación a través de sus abogados pero, incluso si recibe una respuesta negativa, dentro de cuatro semanas podrá volver a intentar su codiciada libertad. Y posiblemente esto continuará hasta 2027, cuando se celebre el nuevo juicio para responder a la apelación principal, la de la sentencia. En esta Marius Borg reclama su inocencia por los dos cargos de violación y el de agresión, mientras que la Fiscalía considera que la sentencia es demasiado leve. Se espera que este juicio, cuando se celebre el próximo año, sea más corto que el que ha tenido lugar esta primavera. Hay que tener en cuenta que este tiempo que pase el hijo de Mette-Marit retenido en la casa de Skaugum cuenta para su condena total , con lo cual, cuando haya una sentencia definitiva se le tendrán que deducir estos meses. A mediados de julio Marius Borg Høiby volvía a casa durante cuatro semanas. Casualmente, el mismo día que Mette‑Marit de Noruega recibía el alta tras un mes ingresada por su trasplante pulmonar. Ahora, solo cuatro semanas después, esta decisión se ha vuelto a cuestionar. Pero vamos a ir paso por paso, porque se exponen dos sentencias diferentes: una la de junio, que le condena a cuatro años de prisión por dos violaciones y agresión, y otra la de julio, que le permite pasar estas semanas en Skaugum, donde se encuentra la residencia de los Príncipes herederos noruegos. En el momento en el que Marius Borg sale de la cárcel para cumplir su condena provisional en casa pasa a formar parte del programa RISK, un sistema policial para prevenir riesgos y delitos en casos de violencia de género. Por el momento, el hijo mayor de la Princesa de Noruega solo puede estar en Skaugum , donde tiene una vivienda privada apartada a la de la Familia Real. Su rango de movimiento es de unos 100 metros si no tiene autorización especial por cuestiones de trabajo, por formación académica, para recibir tratamiento médico o para ver a un familiar enfermo, como es Mette-Marit, que se encuentra en otra vivienda dentro de la misma finca. Aún así, Marius Borg no está satisfecho. Quiere libertad total y tener una pulsera como la que existe en España, que avisa a las autoridades si viola la orden de alejamiento. Algo que, por cierto, ya hizo en varias ocasiones durante el proceso de investigación del caso antes del juicio.El equipo legal de Marius reclama también que su cliente no ha consumido drogas durante este último mes y, por tanto, cree que no existe riesgo de reincidencia. Tampoco ve posibilidad de contacto con la conocida como ‘mujer Frogner’, una de sus víctimas, con quien incumplió la orden de alejamiento en varias ocasiones durante el periodo de investigación del caso. Marius Borg en uno de los retratos del juicio. GtresSus abogados defienden además que hubo un error procesal porque la policía había hecho saber al hijo de Mette-Marit que su liberación se había decidido cuando no era así. De ahí que Marius se hubiera mostrado tan sorprendido esta semana cuando le dijeron que no podría disfrutar de su libertad. Si finalmente consiguen demostrar esta versión, tendrá que repetirse el juicio para volver a determinar dónde pasa la prisión provisional, también teniendo en cuenta que su madre ya no está ingresada en el hospital como la última vez.Pero la Policía y el Tribunal consideran que el riesgo de reincidencia es demasiado alto y que si no ha recaído en las drogas es precisamente porque no está libre, no porque ese peligro haya desaparecido. Marius Borg ha recurrido esta decisión al Tribunal de Apelación a través de sus abogados pero, incluso si recibe una respuesta negativa, dentro de cuatro semanas podrá volver a intentar su codiciada libertad. Y posiblemente esto continuará hasta 2027, cuando se celebre el nuevo juicio para responder a la apelación principal, la de la sentencia. En esta Marius Borg reclama su inocencia por los dos cargos de violación y el de agresión, mientras que la Fiscalía considera que la sentencia es demasiado leve. Se espera que este juicio, cuando se celebre el próximo año, sea más corto que el que ha tenido lugar esta primavera. Hay que tener en cuenta que este tiempo que pase el hijo de Mette-Marit retenido en la casa de Skaugum cuenta para su condena total , con lo cual, cuando haya una sentencia definitiva se le tendrán que deducir estos meses.
A mediados de julio Marius Borg Høiby volvía a casa durante cuatro semanas. Casualmente, el mismo día que Mette‑Marit de Noruega recibía el alta tras un mes ingresada por su trasplante pulmonar. Ahora, solo cuatro semanas después, esta decisión se ha vuelto a … cuestionar. Pero vamos a ir paso por paso, porque se exponen dos sentencias diferentes: una la de junio, que le condena a cuatro años de prisión por dos violaciones y agresión, y otra la de julio, que le permite pasar estas semanas en Skaugum, donde se encuentra la residencia de los Príncipes herederos noruegos.
En el momento en el que Marius Borg sale de la cárcel para cumplir su condena provisional en casa pasa a formar parte del programa RISK, un sistema policial para prevenir riesgos y delitos en casos de violencia de género. Por el momento, el hijo mayor de la Princesa de Noruega solo puede estar en Skaugum, donde tiene una vivienda privada apartada a la de la Familia Real.
Su rango de movimiento es de unos 100 metros si no tiene autorización especial por cuestiones de trabajo, por formación académica, para recibir tratamiento médico o para ver a un familiar enfermo, como es Mette-Marit, que se encuentra en otra vivienda dentro de la misma finca.
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Aún así, Marius Borg no está satisfecho. Quiere libertad total y tener una pulsera como la que existe en España, que avisa a las autoridades si viola la orden de alejamiento. Algo que, por cierto, ya hizo en varias ocasiones durante el proceso de investigación del caso antes del juicio.
El equipo legal de Marius reclama también que su cliente no ha consumido drogas durante este último mes y, por tanto, cree que no existe riesgo de reincidencia. Tampoco ve posibilidad de contacto con la conocida como ‘mujer Frogner’, una de sus víctimas, con quien incumplió la orden de alejamiento en varias ocasiones durante el periodo de investigación del caso.

(Gtres)
Sus abogados defienden además que hubo un error procesal porque la policía había hecho saber al hijo de Mette-Marit que su liberación se había decidido cuando no era así. De ahí que Marius se hubiera mostrado tan sorprendido esta semana cuando le dijeron que no podría disfrutar de su libertad. Si finalmente consiguen demostrar esta versión, tendrá que repetirse el juicio para volver a determinar dónde pasa la prisión provisional, también teniendo en cuenta que su madre ya no está ingresada en el hospital como la última vez.
Pero la Policía y el Tribunal consideran que el riesgo de reincidencia es demasiado alto y que si no ha recaído en las drogas es precisamente porque no está libre, no porque ese peligro haya desaparecido. Marius Borg ha recurrido esta decisión al Tribunal de Apelación a través de sus abogados pero, incluso si recibe una respuesta negativa, dentro de cuatro semanas podrá volver a intentar su codiciada libertad.
Y posiblemente esto continuará hasta 2027, cuando se celebre el nuevo juicio para responder a la apelación principal, la de la sentencia. En esta Marius Borg reclama su inocencia por los dos cargos de violación y el de agresión, mientras que la Fiscalía considera que la sentencia es demasiado leve. Se espera que este juicio, cuando se celebre el próximo año, sea más corto que el que ha tenido lugar esta primavera. Hay que tener en cuenta que este tiempo que pase el hijo de Mette-Marit retenido en la casa de Skaugum cuenta para su condena total, con lo cual, cuando haya una sentencia definitiva se le tendrán que deducir estos meses.
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