El padre del bebé de seis semanas que ingresó en el Hospital del Vall d’Hebron con signos de maltrato el pasado mes de marzo en Barcelona ha testificado este jueves de manera voluntaria en un juzgado de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia, en el que está investigado. Durante su declaración, próxima a las dos horas, ha asegurado no ser “consciente” de haber hecho daño al niño, que sufrió una fractura de fémur, fisuras en las costillas, un hematoma en el escroto y fisura anal, si bien ha señalado que quizás pudo actuar de forma “imprudente” o “negligente” en alguna ocasión, sin saber que lo estaba siendo.
El hombre, en prisión provisional, declara en el juzgado y señala que quizás pudo cometer alguna “negligencia”
El padre del bebé de seis semanas que ingresó en el Hospital del Vall d’Hebron con signos de maltrato el pasado mes de marzo en Barcelona ha testificado este jueves de manera voluntaria en un juzgado de Violencia contra la Infancia y la Adolescencia, en el que está investigado. Durante su declaración, próxima a las dos horas, ha asegurado no ser “consciente” de haber hecho daño al niño, que sufrió una fractura de fémur, fisuras en las costillas, un hematoma en el escroto y fisura anal, si bien ha señalado que quizás pudo actuar de forma “imprudente” o “negligente” en alguna ocasión, sin saber que lo estaba siendo.
Sí ha admitido que en una ocasión había zarandeado al niño, aunque ha matizado que de forma breve y no violenta. Asimismo ha reconocido que quizás cuando lo arrullaba lo cogía demasiado fuerte y pudo causarle lesiones, pero siempre subrayando que si lo hizo fue sin ser consciente. Su expareja, cuando declaró el mes de julio, afirmó que ”algo no iba bien” cuando el padre cogía al niño en brazos.
Durante sus explicaciones, ha mantenido la versión que vincula las heridas en el ano a las heces y el hematoma en el escroto a una sonda por una infección de orina que le colocaron en un centro sanitario. Más extendida ha sido su explicación sobre el momento en el que se dieron cuenta de que el niño se había roto el fémur. Según fuentes jurídicas conocedoras de las declaraciones, el hombre ha explicado ante el juez que padre y madre se repartían el cuidado del niño durante el día para poder descansar: él se ocupaba durante las mañanas y ella durante la tarde y la noche. Una noche, cuando él dormía en la cama, notó que la que entonces era su pareja se acercaba a la cuna y dejaba al crío. A los dos minutos este empezó a llorar. La mujer se fue a la cocina a calentar leche y él se levantó, cogió al bebé y se fue hacia el sofá, cuando vio que una de las piernas se movía con excesiva libertad, en un movimiento extraño, por lo que preguntó a su mujer si era normal. Las mismas fuentes han explicado que, tras decírselo, su mujer mostraba evidentes signos de nerviosismo, andando de un lugar a otro del piso en el que vivían, en la Gran Via de Barcelona.
Preguntado por su abogada, los letrados que llevan a su expareja y a la Fiscalía, el hombre ha exculpado totalmente a la madre de la criatura -“lo descarto”, ha dicho, según fuentes presentes-, a quien considera incapaz de haber hecho daño al bebé, que actualmente se encuentra en una familia de acogida, después de que la Generalitat asumiera la tutela. Antes que el padre del bebé han acudido como testigos un médico del hospital de Sant Joan de Déu que ha asegurado no recordar nada del paso del niño por el centro cuando fue llevado el 7 de marzo por una febrículas y una taquicardia, lo que señalaría una falta de gravedad de su estado. Asimismo han declarado un primo y un cuñado de la mujer, que han relatado que la madre, enfermera en el hospital del Vall d’Hebron, siempre exponía sus dudas en un chat familiar, a veces acompañándolas de fotos del bebé.
El hombre ha llegado a la Ciudad de la Justicia conducido por los Mossos d’Esquadra, ya que se encuentra en prisión provisional por la gravedad de los hechos que presuntamente se le imputan: lesiones graves, agresión sexual, maltrato habitual e intento de homicidio, acusación que se puso después. La instrucción está casi acabada, a falta de los volcados de los teléfonos que tienen que hacer los Mossos d’Esquadra y los informs psicólógicos.
Hasta que el 16 de marzo el Hospital del vall d’Hebrón activó el protocolo de maltrato, el bebé había pasado antes por hasta cinco centros sanitarios sin que ningún sanitario hallara signos de lo que podía suceder. El martes 1 de marzo acudió al Hospital del Mar por tos y vómitos, el 7 de marzo pasó por Sant Joan de Deu por otras dolencias. Tres días después fue primero al ambulatorio de Roger de Flor, el que le tocaba por zona, y después del Hospital de Sant Pau. Finalmente, el 16 de marzo volvió por segunda vez a ese centro, donde derivaron a los padres a Vall d’Hebron, centro de referencia en menores y donde le detectaton las lesiones en el fémur, el hematoma en la zona genital y la fisura anal, además de anteriores fisuras en las costillas.
