El ambiente era inmejorable. Los tendidos estaban llenos, con jóvenes y críos disfrutando de la final de Cénate Las Ventas. Ni una gota de aire, pero tampoco un calor insoportable. Con todo a favor comenzó una novillada en la que el público tenía ganas de disfrutar, sacando a los tres chavales a saludar tras el paseíllo. Sin embargo, aquella alegría se desvaneció pronto: el encierro de Guadaira apenas dio opciones. Además eran clónicos, mucha clase pero ningún atisbo de fuerza . Decir que estaban los seis animales con alfileres sería un piropo.De todos modos, el lote de más opciones correspondió a Nacho Torrejón. Tuvo buen aire de salida el segundo de la tarde, pero al derrumbarse completamente en banderillas -tónica de la noche, unos antes y otros después, pero todos acabaron por los suelos en algún momento de la lidia-, salieron los pañuelos verdes. Aunque sólo del tendido, porque del palco salió uno blanco, indicando al madrileño que tenía que hacerle faena a Frutero. Y lo cierto es que el animal se vino arriba, queriendo ir y metiendo la cara de categoría . La lástima era el poco poder, pero por la zurda embestía de escándalo. Algo parecido pasó con el quinto, un novillo que parecía no estar para quites pero Vilau -que no perdona una oportunidad- realizó uno por tafalleras. Este Ordenado tuvo mucha calidad y más duración de lo que se esperaba. En ambos, Torrejón estuvo pulcro, correcto y elegante, sin apreturas en ningún momento , pegando en algún momento un tirón que no pedían sus oponentes, y pasándose de faena, lo que hacía que los de Guadaira se pusieran imposibles a la hora de matar.Aunque ninguno vino con las espadas muy afiladas. El mejor toreo de la noche vino de la mano de El Mene en el cuarto, que brindó a sus compañeros. El escaso recorrido de legionario II no impidió a Iker dejar algunos derechazos ligados (se la dejaba siempre puesta el maño, cosa que su compañero no acostumbraba), robando así las pocas embestidas que tenía el animal. Pero la espada se fue a la mitad del toro y contraria.Ya había estado bien con Popular, un novillo aplaudido de salida -la novillada entera estuvo mejor presentada que casi toda la feria de Santander-, que ya vino a adelantar lo que se venía: blandeó todo lo que pudo y más, y así continuó hasta perder las manos en reiteradas ocasiones en la muleta del Mene , que lo intentó con buen hacer y su elegancia natural, hasta que el novillo se echó directamente.Y si el toreo lo puso El Mene, el valor y las ganas los puso Vilau. A por todas vino, y se fue a recibir a portagayola a Pan Rallado que, tras salir de la primera vara, se dobló de manos. Pedía mimo el animal, así se lo recetaba un templado Mario, que intentaba alargar la embestida -y ligaba-, aunque le faltó oponente. Tampoco le había apretado tanto el catalán, pero el animal, loquito por echarse, lo hizo antes de que Vilau pudiera perfilarse. Lo levantó el chaval, pero se puso complicadísimo para entrar a matar. Cénate Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 23 de julio de 2026. Entrada: 10767 espectadores. Novillos de Guadaira, bien presentados, nobles y con clase, pero sin fuerza. El Mene, verde oliva y oro. Pinchazo y estocada traserita (silencio). Estocada muy trasera (silencio). Nacho Torrejón, de obispo y oro. Metisaca y estocada muy trasera y baja (saludos). Pinchazo y estocada trasera (saludos). Mario Vilau, de azul pavo y oro. Cuatro pinchazos (silencio). Pinchazo y estocada trasera y desprendida (saludos).Sin pena ni gloria pasaron los primeros tercios del sexto. Intentando echar gracia a una tarde que iba cuesta abajo y sin frenos por culpa del ganado, Vilau se fue a los medios de rodillas para comenzar la faena a Conocido. Volvió a mostrar el novillero una versión más pausada, llevando bien la enclasada embestida del animal, pero (¡oh, sorpresa!) no podía con su alma. La empresa, junto con el jurado, decidió entonces dejar el premio desierto . Pero también premiar a los chavales: la terna volverá en Otoño «para que tengan una oportunidad real y siempre que sus agendas se lo permitan», según anunciaba la megafonía, ante el aplauso de los presentes. De esta manera se conocen ya las dos novilladas que Madrid tendrá en la última feria de la Monumental, que estarán protagonizadas por Álvaro Serrano (en solitario), y El Mene -presumiblemente antes de su ansiada alternativa-, Nacho Torrejón y Mario Vilau. El ambiente era inmejorable. Los tendidos estaban llenos, con jóvenes y críos disfrutando de la final de Cénate Las Ventas. Ni una gota de aire, pero tampoco un calor insoportable. Con todo a favor comenzó una novillada en la que el público tenía ganas de disfrutar, sacando a los tres chavales a saludar tras el paseíllo. Sin embargo, aquella alegría se desvaneció pronto: el encierro de Guadaira apenas dio opciones. Además eran clónicos, mucha clase pero ningún atisbo de fuerza . Decir que estaban los seis animales con alfileres sería un piropo.De todos modos, el lote de más opciones correspondió a Nacho Torrejón. Tuvo buen aire de salida el segundo de la tarde, pero al derrumbarse completamente en banderillas -tónica de la noche, unos antes y otros después, pero todos acabaron por los suelos en algún momento de la lidia-, salieron los pañuelos verdes. Aunque sólo del tendido, porque del palco salió uno blanco, indicando al madrileño que tenía que hacerle faena a Frutero. Y lo cierto es que el animal se vino arriba, queriendo ir y metiendo la cara de categoría . La lástima era el poco poder, pero por la zurda embestía de escándalo. Algo parecido pasó con el quinto, un novillo que parecía no estar para quites pero Vilau -que no perdona una oportunidad- realizó uno por tafalleras. Este Ordenado tuvo mucha calidad y más duración de lo que se esperaba. En ambos, Torrejón estuvo pulcro, correcto y elegante, sin apreturas en ningún momento , pegando en algún momento un tirón que no pedían sus oponentes, y pasándose de faena, lo que hacía que los de Guadaira se pusieran imposibles a la hora de matar.Aunque ninguno vino con las espadas muy afiladas. El mejor toreo de la noche vino de la mano de El Mene en el cuarto, que brindó a sus compañeros. El escaso recorrido de legionario II no impidió a Iker dejar algunos derechazos ligados (se la dejaba siempre puesta el maño, cosa que su compañero no acostumbraba), robando así las pocas embestidas que tenía el animal. Pero la espada se fue a la mitad del toro y contraria.Ya había estado bien con Popular, un novillo aplaudido de salida -la novillada entera estuvo mejor presentada que casi toda la feria de Santander-, que ya vino a adelantar lo que se venía: blandeó todo lo que pudo y más, y así continuó hasta perder las manos en reiteradas ocasiones en la muleta del Mene , que lo intentó con buen hacer y su elegancia natural, hasta que el novillo se echó directamente.Y si el toreo lo puso El Mene, el valor y las ganas los puso Vilau. A por todas vino, y se fue a recibir a portagayola a Pan Rallado que, tras salir de la primera vara, se dobló de manos. Pedía mimo el animal, así se lo recetaba un templado Mario, que intentaba alargar la embestida -y ligaba-, aunque le faltó oponente. Tampoco le había apretado tanto el catalán, pero el animal, loquito por echarse, lo hizo antes de que Vilau pudiera perfilarse. Lo levantó el chaval, pero se puso complicadísimo para entrar a matar. Cénate Las Ventas Plaza de toros Monumental de Las Ventas. Jueves, 23 de julio de 2026. Entrada: 10767 espectadores. Novillos de Guadaira, bien presentados, nobles y con clase, pero sin fuerza. El Mene, verde oliva y oro. Pinchazo y estocada traserita (silencio). Estocada muy trasera (silencio). Nacho Torrejón, de obispo y oro. Metisaca y estocada muy trasera y baja (saludos). Pinchazo y estocada trasera (saludos). Mario Vilau, de azul pavo y oro. Cuatro pinchazos (silencio). Pinchazo y estocada trasera y desprendida (saludos).Sin pena ni gloria pasaron los primeros tercios del sexto. Intentando echar gracia a una tarde que iba cuesta abajo y sin frenos por culpa del ganado, Vilau se fue a los medios de rodillas para comenzar la faena a Conocido. Volvió a mostrar el novillero una versión más pausada, llevando bien la enclasada embestida del animal, pero (¡oh, sorpresa!) no podía con su alma. La empresa, junto con el jurado, decidió entonces dejar el premio desierto . Pero también premiar a los chavales: la terna volverá en Otoño «para que tengan una oportunidad real y siempre que sus agendas se lo permitan», según anunciaba la megafonía, ante el aplauso de los presentes. De esta manera se conocen ya las dos novilladas que Madrid tendrá en la última feria de la Monumental, que estarán protagonizadas por Álvaro Serrano (en solitario), y El Mene -presumiblemente antes de su ansiada alternativa-, Nacho Torrejón y Mario Vilau.
El ambiente era inmejorable. Los tendidos estaban llenos, con jóvenes y críos disfrutando de la final de Cénate Las Ventas. Ni una gota de aire, pero tampoco un calor insoportable. Con todo a favor comenzó una novillada en la que el público tenía … ganas de disfrutar, sacando a los tres chavales a saludar tras el paseíllo. Sin embargo, aquella alegría se desvaneció pronto: el encierro de Guadaira apenas dio opciones. Además eran clónicos, mucha clase pero ningún atisbo de fuerza. Decir que estaban los seis animales con alfileres sería un piropo.
De todos modos, el lote de más opciones correspondió a Nacho Torrejón. Tuvo buen aire de salida el segundo de la tarde, pero al derrumbarse completamente en banderillas -tónica de la noche, unos antes y otros después, pero todos acabaron por los suelos en algún momento de la lidia-, salieron los pañuelos verdes. Aunque sólo del tendido, porque del palco salió uno blanco, indicando al madrileño que tenía que hacerle faena a Frutero. Y lo cierto es que el animal se vino arriba, queriendo ir y metiendo la cara de categoría. La lástima era el poco poder, pero por la zurda embestía de escándalo.
Algo parecido pasó con el quinto, un novillo que parecía no estar para quites pero Vilau -que no perdona una oportunidad- realizó uno por tafalleras. Este Ordenado tuvo mucha calidad y más duración de lo que se esperaba. En ambos, Torrejón estuvo pulcro, correcto y elegante, sin apreturas en ningún momento, pegando en algún momento un tirón que no pedían sus oponentes, y pasándose de faena, lo que hacía que los de Guadaira se pusieran imposibles a la hora de matar.
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Aunque ninguno vino con las espadas muy afiladas. El mejor toreo de la noche vino de la mano de El Mene en el cuarto, que brindó a sus compañeros. El escaso recorrido de legionario II no impidió a Iker dejar algunos derechazos ligados (se la dejaba siempre puesta el maño, cosa que su compañero no acostumbraba), robando así las pocas embestidas que tenía el animal. Pero la espada se fue a la mitad del toro y contraria.
Ya había estado bien con Popular, un novillo aplaudido de salida -la novillada entera estuvo mejor presentada que casi toda la feria de Santander-, que ya vino a adelantar lo que se venía: blandeó todo lo que pudo y más, y así continuó hasta perder las manos en reiteradas ocasiones en la muleta del Mene, que lo intentó con buen hacer y su elegancia natural, hasta que el novillo se echó directamente.
Y si el toreo lo puso El Mene, el valor y las ganas los puso Vilau. A por todas vino, y se fue a recibir a portagayola a Pan Rallado que, tras salir de la primera vara, se dobló de manos. Pedía mimo el animal, así se lo recetaba un templado Mario, que intentaba alargar la embestida -y ligaba-, aunque le faltó oponente. Tampoco le había apretado tanto el catalán, pero el animal, loquito por echarse, lo hizo antes de que Vilau pudiera perfilarse. Lo levantó el chaval, pero se puso complicadísimo para entrar a matar.
Cénate Las Ventas
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Plaza de toros Monumental de Las Ventas.
Jueves, 23 de julio de 2026. Entrada: 10767 espectadores. Novillos de Guadaira, bien presentados, nobles y con clase, pero sin fuerza.
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El Mene,
verde oliva y oro. Pinchazo y estocada traserita (silencio). Estocada muy trasera (silencio). -
Nacho Torrejón,
de obispo y oro. Metisaca y estocada muy trasera y baja (saludos). Pinchazo y estocada trasera (saludos). -
Mario Vilau,
de azul pavo y oro. Cuatro pinchazos (silencio). Pinchazo y estocada trasera y desprendida (saludos).
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Sin pena ni gloria pasaron los primeros tercios del sexto. Intentando echar gracia a una tarde que iba cuesta abajo y sin frenos por culpa del ganado, Vilau se fue a los medios de rodillas para comenzar la faena a Conocido. Volvió a mostrar el novillero una versión más pausada, llevando bien la enclasada embestida del animal, pero (¡oh, sorpresa!) no podía con su alma.
La empresa, junto con el jurado, decidió entonces dejar el premio desierto. Pero también premiar a los chavales: la terna volverá en Otoño «para que tengan una oportunidad real y siempre que sus agendas se lo permitan», según anunciaba la megafonía, ante el aplauso de los presentes. De esta manera se conocen ya las dos novilladas que Madrid tendrá en la última feria de la Monumental, que estarán protagonizadas por Álvaro Serrano (en solitario), y El Mene -presumiblemente antes de su ansiada alternativa-, Nacho Torrejón y Mario Vilau.
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