En el fútbol los reflectores se sitúan sobre los futbolistas que anotan, los que construyen jugadas y quienes consienten al balón. Luego están los de la estirpe de Erik Lira (Ciudad de México, 26 años) que juegan con la intención de perseguir el balón con una fuerte insistencia, los que destruyen las jugadas del oponente. Son los que pelean cada centímetro del campo, los que van al lodo, los que chocan, los que terminan con los pies hinchados de tantas patadas que sueltan y de los kilómetros que corrieron en el partido. Lira es uno de ellos. Y México lo agradece.
El centrocampista ha sido crucial para desmantelar a los equipos rivales a base de furia y fuerza
En el fútbol los reflectores se sitúan sobre los futbolistas que anotan, los que construyen jugadas y quienes consienten al balón. Luego están los de la estirpe de Erik Lira (Ciudad de México, 26 años) que juegan con la intención de perseguir el balón con una fuerte insistencia, los que destruyen las jugadas del oponente. Son los que pelean cada centímetro del campo, los que van al lodo, los que chocan, los que terminan con los pies hinchados de tantas patadas que sueltan y de los kilómetros que corrieron en el partido. Lira es uno de ellos. Y México lo agradece.
Erik Lira le saca provecho a su 1,72 metros de estatura. Podrá no vencer a los rivales en los saltos, aunque sí en la lucha al ras del césped. Su trabajo ha maravillado a Javier Aguirre desde que asumió el cargo. El Vasco necesitaba jugadores armoniosos y de otros que hicieran del sacrificio por el bien común un rasgo obligatorio. Podía contar con Edson Álvarez, uno de los capitanes, o con Luis Romo. Pero es que Lira le brindaba una agresividad controlada muy útil.
“Es una responsabilidad enorme ponerte esta playera. Desde el primer partido ha sido súper complicado. Cualquier selección es complicada pero creo que estamos sacando bastante ventaja en nuestra casa porque la verdad que uno está cansado dentro de la cancha, pero ve para afuera y ve un apoyo incondicional y eso a mí, en lo personal, me da un envión como que decir: puedo más. Eso me encanta”, contó Lira tras pasar a octavos de final.
En 2020, el novato Lira se estrenó en Primera División con los Pumas. Un año después recibió su primera llamada a la selección mexicana, aunque no le alcanzó para meterse al Mundial de Qatar. El nuevo ciclo mundialista rumbo al 2026 lo comenzó con el uniforme del Cruz Azul y luego llamaría a la puerta de Aguirre para que fuera considerado para su equipo. Desde 2024 fue parte del plantel. Ganó la Nations League y la Copa Oro. Al seleccionador le gustaba esa gallardía que tenía el mediocampista para reñir contra todo tipo de rivales.

El Vasco se terminó de convencer cuando le tuvo todos los días en el Centro de Alto Rendimiento, la base mexicana. Ahí se reunió la mayoría de los futbolistas mexicanos desde el pasado 6 de mayo. Lira fue esencial para que el Cruz Azul ganara el último campeonato mexicano, aunque tuvo que verlo desde las tribunas, con permiso de Aguirre, ante el club que lo formó. Festejar con sus compañeros fue especial porque lo hizo en el campo de los Pumas, club que lo formó.
Aguirre le puso en el once inicial contra Sudáfrica en la inauguración. Jugó 76 minutos al máximo nivel, peleó por el balón como nunca. Eso ayudó a que el equipo tuviera un equilibrio defensivo óptimo. “Es algo que me llevaré por el resto de mi vida. Muy honrado de estar acá y el techo es muy alto y estoy seguro que vamos a hacer el mejor Mundial de la historia de nuestro país”, contó ese día.
Hasta el momento, la selección mexicana sí ha jugado una de sus mejores Copas del Mundo tras ganar sus tres partidos en la fase de grupos (2-0 contra Sudáfrica, 1-0 ante Corea del Sur y un 3-0 frente a Chequia). En dieciseisavos de final, sacaron el camino a Ecuador (2-0). En todos los partidos han mantenido la portería sin gol. “Estamos viviendo el momento y lo que queremos es seguir partido a partido porque no hemos logrado nada. Seguir, seguir y el techo es muy alto”, insistió este martes. Lira ha sido un escudo contra los sudafricanos, surcoreanos y contra los ecuatorianos, quienes lo padecieron de principio a fin. Lira, que defiende el balón como un perro su hueso, sigue a las órdenes de Aguirre, ahora ante el partido más importante de la historia mexicana contra Inglaterra.
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