La jubilación masiva de los nacidos durante el ‘baby boom’ llama cada vez con más fuerza a las puertas de la Seguridad Social, lo que unido a la actualización automática de las pensiones con la inflación sigue acelerando el gasto en pensiones. Las nóminas de jubilados, junto al ingreso mínimo vital (IMV) y las prestaciones por incapacidad temporal, que llevan también su meteórica subida, sitúan ya el gasto, en un escenario prudente, cercano a los 250.000 millones anuales, una cifra desconocida. La realidad es que la nómina de los jubilados no podría pagarse hoy sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública porque el desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social aumenta irremediablemente, como también lo hace su endeudamiento. Para hacer frente al pago de diez millones de pensiones , desde que gobierna Pedro Sánchez el Estado ha tenido que prácticamente duplicar los impuestos y la deuda pública dedicados a esta partida, en conjunto han sido 23.812 millones de euros anuales, que aumentan hasta 28.747 sin el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), la cotización creada por la reforma de José Luis Escrivá, un extra que, por otro lado, no se pueden tocar y que va directamente al Fondo de Reserva. Este «rescate» del sistema público se produce a pesar de «haber asistido la economía española a una muy favorable evolución del empleo con 2,8 millones más de afiliaciones « entre 2018 y 2025, y sin que aún se haya producido el gran salto al sistema de la generación del ‘baby boom’, según destaca un trabajo sobre «las cuentas del sistema público de pensiones» realizado por el Instituto Santalucía .El trabajo explica que la acumulación de déficit contributivo que se ha cubierto por transferencias y préstamos del Estado desde 2010 supera el medio billón de euros. Sobre el impacto que tiene la decisión de completar con transferencias del Estado el pago de pensiones, explican que sería equivalente a la mitad de la deuda pública emitida por el Reino de España en el periodo 2010-2025 (50,2%) y casi las tres cuartas partes (71%) de la del periodo más reciente 2018-2025, en concreto 355.872 millones de euros. Añaden también que para valorar la dimensión del desfase en el componente contributivo, se necesitan casi siete millones de cotizaciones adicionales con la cuota íntegra actual. El mayor déficit, con Sánchez de presidenteEl grueso del déficit contributivo de las pensiones también se focaliza en los años del Gobierno de coalición. Los autores del trabajo recuerdan que los números rojos han sido una constante en todo el periodo y que han ido al alza en esos años; ha pasado de 33.134 millones en 2018 a 56.946 millones el año pasado, lo que implica 0,7 puntos de PIB adicionales sobre 2018. La acumulación de déficit contributivo que se ha cubierto por transferencias y préstamos del Estado desde 2010 supera el medio billón de eurosEl escenario se produce en un momento en el que el crecimiento de los ingresos es superior al 7% anual, un incremento que es histórico por factores como la creación de empleo, pero también por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones y se ha instalado en la economía. La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este ejercicio se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse hace algo más de dos años tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos sigue demostrándose insuficiente.7% La espiral de subida de cotizaciones ha llevado los ingresos de la Seguridad Social a niveles recórd. En el ultimo año han crecido algo más del 7%, pero la política de apretar el bolsillo a empresas y trabajadores es insuficiente para hacer frente al pago de las nóminas.Durante las últimas décadas, decenas de informes han advertido sobre la insostenibilidad del sistema de pensiones español si no se implementan reformas estructurales profundas. Hoy, aunque los ‘boomer’ sólo han comenzado su retiro, las cuentas de la Seguridad Social son, a juicio de los expertos, insostenibles y los trabajadores cargan con una de las cuñas fiscales más elevadas de Europa. Pero los expertos también alertan de que el problema con las pensiones no ha hecho nada más que empezar porque sólo el 40% de los ‘boomers’ se ha jubilado. Lo harán en los siguientes veinte años de forma escalonada. La pendiente demográfica, por tanto, apenas ha empezado a inclinarse, lo que implica que el reto demográfico y económico que tiene que afrontar España está todavía por delante, según un ultimo informe realizado por el Centro de Investigación Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides.«Boomers», los mayores contribuyentesLa investigación de este Centro de Investigación alerta del peso que van a tener que llevar las generaciones más jóvenes para sostener el sistema, una de las principales críticas que hizo a Escrivá el mundo académico cuando presentó su reforma. «La presión creciente sobre los recursos está alimentando una incipiente guerra intergeneracional , en la que, de forma cada vez más visible, jóvenes y mayores compiten por prevalecer en el estado del bienestar». Aunque hoy los ‘boomers siguen siendo los mayores contribuyentes del sistema.Mientras el Estado redobla su esfuerzo para hacer frente a las nóminas y la Seguridad Social sigue endeudándose, el Gobierno ha decidido revitalizar el Fondo de Reserva . La ‘hucha de las pensiones’ poco a poco se va llegando y lo hace porque desde 2023 el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) ha ido recortando el sueldo de los trabajadores por una cotización extra que, en gran medida, pagan las empresas. Los últimos datos del departamento que dirige Elma Sáiz reflejan que el Fondo, que llegó a tener en sus mejores años casi 70.000 millones, contaba hasta junio con 15.793 millones de euros, 5.485 millones más que el mismo mes de 2019. Estos ingresos procedentes de las nóminas registran un incremento interanual del 26,2%, y si se toman como referencia 2019 el incremento de las cotizaciones es de 32.661 millones de euros, un 53,3% más . La cantidad total, sin embargo, apenas llega a pagar una mensualidad de pensiones.El Instituto Santalucía es claro sobre estos recursos del MEI: «El valor de esta aportación queda ensombrecido por la necesidad del sistema de recibir una muy elevada cuantía vía transferencias del Estado para asumir las obligaciones del ejercicio, e incluso necesitar un préstamo adicional del propio Estado para cubrir el déficit contable anual». La jubilación masiva de los nacidos durante el ‘baby boom’ llama cada vez con más fuerza a las puertas de la Seguridad Social, lo que unido a la actualización automática de las pensiones con la inflación sigue acelerando el gasto en pensiones. Las nóminas de jubilados, junto al ingreso mínimo vital (IMV) y las prestaciones por incapacidad temporal, que llevan también su meteórica subida, sitúan ya el gasto, en un escenario prudente, cercano a los 250.000 millones anuales, una cifra desconocida. La realidad es que la nómina de los jubilados no podría pagarse hoy sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública porque el desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social aumenta irremediablemente, como también lo hace su endeudamiento. Para hacer frente al pago de diez millones de pensiones , desde que gobierna Pedro Sánchez el Estado ha tenido que prácticamente duplicar los impuestos y la deuda pública dedicados a esta partida, en conjunto han sido 23.812 millones de euros anuales, que aumentan hasta 28.747 sin el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), la cotización creada por la reforma de José Luis Escrivá, un extra que, por otro lado, no se pueden tocar y que va directamente al Fondo de Reserva. Este «rescate» del sistema público se produce a pesar de «haber asistido la economía española a una muy favorable evolución del empleo con 2,8 millones más de afiliaciones « entre 2018 y 2025, y sin que aún se haya producido el gran salto al sistema de la generación del ‘baby boom’, según destaca un trabajo sobre «las cuentas del sistema público de pensiones» realizado por el Instituto Santalucía .El trabajo explica que la acumulación de déficit contributivo que se ha cubierto por transferencias y préstamos del Estado desde 2010 supera el medio billón de euros. Sobre el impacto que tiene la decisión de completar con transferencias del Estado el pago de pensiones, explican que sería equivalente a la mitad de la deuda pública emitida por el Reino de España en el periodo 2010-2025 (50,2%) y casi las tres cuartas partes (71%) de la del periodo más reciente 2018-2025, en concreto 355.872 millones de euros. Añaden también que para valorar la dimensión del desfase en el componente contributivo, se necesitan casi siete millones de cotizaciones adicionales con la cuota íntegra actual. El mayor déficit, con Sánchez de presidenteEl grueso del déficit contributivo de las pensiones también se focaliza en los años del Gobierno de coalición. Los autores del trabajo recuerdan que los números rojos han sido una constante en todo el periodo y que han ido al alza en esos años; ha pasado de 33.134 millones en 2018 a 56.946 millones el año pasado, lo que implica 0,7 puntos de PIB adicionales sobre 2018. La acumulación de déficit contributivo que se ha cubierto por transferencias y préstamos del Estado desde 2010 supera el medio billón de eurosEl escenario se produce en un momento en el que el crecimiento de los ingresos es superior al 7% anual, un incremento que es histórico por factores como la creación de empleo, pero también por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones y se ha instalado en la economía. La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este ejercicio se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse hace algo más de dos años tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos sigue demostrándose insuficiente.7% La espiral de subida de cotizaciones ha llevado los ingresos de la Seguridad Social a niveles recórd. En el ultimo año han crecido algo más del 7%, pero la política de apretar el bolsillo a empresas y trabajadores es insuficiente para hacer frente al pago de las nóminas.Durante las últimas décadas, decenas de informes han advertido sobre la insostenibilidad del sistema de pensiones español si no se implementan reformas estructurales profundas. Hoy, aunque los ‘boomer’ sólo han comenzado su retiro, las cuentas de la Seguridad Social son, a juicio de los expertos, insostenibles y los trabajadores cargan con una de las cuñas fiscales más elevadas de Europa. Pero los expertos también alertan de que el problema con las pensiones no ha hecho nada más que empezar porque sólo el 40% de los ‘boomers’ se ha jubilado. Lo harán en los siguientes veinte años de forma escalonada. La pendiente demográfica, por tanto, apenas ha empezado a inclinarse, lo que implica que el reto demográfico y económico que tiene que afrontar España está todavía por delante, según un ultimo informe realizado por el Centro de Investigación Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides.«Boomers», los mayores contribuyentesLa investigación de este Centro de Investigación alerta del peso que van a tener que llevar las generaciones más jóvenes para sostener el sistema, una de las principales críticas que hizo a Escrivá el mundo académico cuando presentó su reforma. «La presión creciente sobre los recursos está alimentando una incipiente guerra intergeneracional , en la que, de forma cada vez más visible, jóvenes y mayores compiten por prevalecer en el estado del bienestar». Aunque hoy los ‘boomers siguen siendo los mayores contribuyentes del sistema.Mientras el Estado redobla su esfuerzo para hacer frente a las nóminas y la Seguridad Social sigue endeudándose, el Gobierno ha decidido revitalizar el Fondo de Reserva . La ‘hucha de las pensiones’ poco a poco se va llegando y lo hace porque desde 2023 el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) ha ido recortando el sueldo de los trabajadores por una cotización extra que, en gran medida, pagan las empresas. Los últimos datos del departamento que dirige Elma Sáiz reflejan que el Fondo, que llegó a tener en sus mejores años casi 70.000 millones, contaba hasta junio con 15.793 millones de euros, 5.485 millones más que el mismo mes de 2019. Estos ingresos procedentes de las nóminas registran un incremento interanual del 26,2%, y si se toman como referencia 2019 el incremento de las cotizaciones es de 32.661 millones de euros, un 53,3% más . La cantidad total, sin embargo, apenas llega a pagar una mensualidad de pensiones.El Instituto Santalucía es claro sobre estos recursos del MEI: «El valor de esta aportación queda ensombrecido por la necesidad del sistema de recibir una muy elevada cuantía vía transferencias del Estado para asumir las obligaciones del ejercicio, e incluso necesitar un préstamo adicional del propio Estado para cubrir el déficit contable anual».
La jubilación masiva de los nacidos durante el ‘baby boom’ llama cada vez con más fuerza a las puertas de la Seguridad Social, lo que unido a la actualización automática de las pensiones con la inflación sigue acelerando el gasto en pensiones. Las nóminas … de jubilados, junto al ingreso mínimo vital (IMV) y las prestaciones por incapacidad temporal, que llevan también su meteórica subida, sitúan ya el gasto, en un escenario prudente, cercano a los 250.000 millones anuales, una cifra desconocida.
La realidad es que la nómina de los jubilados no podría pagarse hoy sin la ayuda de los impuestos y de la deuda pública porque el desfase entre ingresos y gastos de la Seguridad Social aumenta irremediablemente, como también lo hace su endeudamiento. Para hacer frente al pago de diez millones de pensiones, desde que gobierna Pedro Sánchez el Estado ha tenido que prácticamente duplicar los impuestos y la deuda pública dedicados a esta partida, en conjunto han sido 23.812 millones de euros anuales, que aumentan hasta 28.747 sin el mecanismo de equidad intergeneracional (MEI), la cotización creada por la reforma de José Luis Escrivá, un extra que, por otro lado, no se pueden tocar y que va directamente al Fondo de Reserva.
Este «rescate» del sistema público se produce a pesar de «haber asistido la economía española a una muy favorable evolución del empleo con 2,8 millones más de afiliaciones« entre 2018 y 2025, y sin que aún se haya producido el gran salto al sistema de la generación del ‘baby boom’, según destaca un trabajo sobre «las cuentas del sistema público de pensiones» realizado por el Instituto Santalucía.
El trabajo explica que la acumulación de déficit contributivo que se ha cubierto por transferencias y préstamos del Estado desde 2010 supera el medio billón de euros. Sobre el impacto que tiene la decisión de completar con transferencias del Estado el pago de pensiones, explican que sería equivalente a la mitad de la deuda pública emitida por el Reino de España en el periodo 2010-2025 (50,2%) y casi las tres cuartas partes (71%) de la del periodo más reciente 2018-2025, en concreto 355.872 millones de euros. Añaden también que para valorar la dimensión del desfase en el componente contributivo, se necesitan casi siete millones de cotizaciones adicionales con la cuota íntegra actual.
El mayor déficit, con Sánchez de presidente
El grueso del déficit contributivo de las pensiones también se focaliza en los años del Gobierno de coalición. Los autores del trabajo recuerdan que los números rojos han sido una constante en todo el periodo y que han ido al alza en esos años; ha pasado de 33.134 millones en 2018 a 56.946 millones el año pasado, lo que implica 0,7 puntos de PIB adicionales sobre 2018.
La acumulación de déficit contributivo que se ha cubierto por transferencias y préstamos del Estado desde 2010 supera el medio billón de euros
El escenario se produce en un momento en el que el crecimiento de los ingresos es superior al 7% anual, un incremento que es histórico por factores como la creación de empleo, pero también por la espiral de aumentos de cotizaciones e impuestos, una vía a la que abrió las puertas de par en par la reforma de pensiones y se ha instalado en la economía. La política de apretar el bolsillo de empresas y trabajadores ha ido a más en los últimos años. En este ejercicio se han batido todos los récord para hacer frente al desembarco progresivo de los ‘boomers’ en el sistema, la generación de los 14 millones de personas que comenzó a jubilarse hace algo más de dos años tras largas carreras de cotización, que les está dando ya el derecho a pensiones elevadas. Pero ese tirón de los ingresos sigue demostrándose insuficiente.
7%
La espiral de subida de cotizaciones ha llevado los ingresos de la Seguridad Social a niveles recórd. En el ultimo año han crecido algo más del 7%, pero la política de apretar el bolsillo a empresas y trabajadores es insuficiente para hacer frente al pago de las nóminas.
Durante las últimas décadas, decenas de informes han advertido sobre la insostenibilidad del sistema de pensiones español si no se implementan reformas estructurales profundas. Hoy, aunque los ‘boomer’ sólo han comenzado su retiro, las cuentas de la Seguridad Social son, a juicio de los expertos, insostenibles y los trabajadores cargan con una de las cuñas fiscales más elevadas de Europa. Pero los expertos también alertan de que el problema con las pensiones no ha hecho nada más que empezar porque sólo el 40% de los ‘boomers’ se ha jubilado. Lo harán en los siguientes veinte años de forma escalonada. La pendiente demográfica, por tanto, apenas ha empezado a inclinarse, lo que implica que el reto demográfico y económico que tiene que afrontar España está todavía por delante, según un ultimo informe realizado por el Centro de Investigación Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides.
«Boomers», los mayores contribuyentes
La investigación de este Centro de Investigación alerta del peso que van a tener que llevar las generaciones más jóvenes para sostener el sistema, una de las principales críticas que hizo a Escrivá el mundo académico cuando presentó su reforma. «La presión creciente sobre los recursos está alimentando una incipiente guerra intergeneracional, en la que, de forma cada vez más visible, jóvenes y mayores compiten por prevalecer en el estado del bienestar». Aunque hoy los ‘boomers siguen siendo los mayores contribuyentes del sistema.
Mientras el Estado redobla su esfuerzo para hacer frente a las nóminas y la Seguridad Social sigue endeudándose, el Gobierno ha decidido revitalizar el Fondo de Reserva. La ‘hucha de las pensiones’ poco a poco se va llegando y lo hace porque desde 2023 el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) ha ido recortando el sueldo de los trabajadores por una cotización extra que, en gran medida, pagan las empresas.
Los últimos datos del departamento que dirige Elma Sáiz reflejan que el Fondo, que llegó a tener en sus mejores años casi 70.000 millones, contaba hasta junio con 15.793 millones de euros, 5.485 millones más que el mismo mes de 2019. Estos ingresos procedentes de las nóminas registran un incremento interanual del 26,2%, y si se toman como referencia 2019 el incremento de las cotizaciones es de 32.661 millones de euros, un 53,3% más. La cantidad total, sin embargo, apenas llega a pagar una mensualidad de pensiones.
El Instituto Santalucía es claro sobre estos recursos del MEI: «El valor de esta aportación queda ensombrecido por la necesidad del sistema de recibir una muy elevada cuantía vía transferencias del Estado para asumir las obligaciones del ejercicio, e incluso necesitar un préstamo adicional del propio Estado para cubrir el déficit contable anual».
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