
Hace 50 años, el mundo conoció a Severiano Ballesteros. El hijo de ganaderos y agricultores, el chico que una semana antes había estado segando con su padre, Baldomero, los campos de la familia en Pedreña, saltó a la fama en el Open Británico que se jugó en 1976 en Royal Birkdale y ya nada volvería a ser igual. Tenía entonces 19 años, viajó al torneo sin caddie y no sabía inglés, pero poseía un juego que deslumbraba por su imaginación y un carisma que enamoraba a cualquiera.
Este viernes se cumple medio siglo del segundo puesto del golfista cántabro en el Open Británico de 1976, el torneo que le convirtió en un fenómeno por su juego y su personalidad 
Hace 50 años, el mundo conoció a Severiano Ballesteros. El hijo de ganaderos y agricultores, el chico que una semana antes había estado segando con su padre, Baldomero, los campos de la familia en Pedreña, saltó a la fama en el Open Británico que se jugó en 1976 en Royal Birkdale y ya nada volvería a ser igual. Tenía entonces 19 años, viajó al torneo sin caddie y no sabía inglés, pero poseía un juego que deslumbraba por su imaginación y un carisma que enamoraba a cualquiera.
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