Hace apenas unos meses conocíamos que Casa Salesas, el local que Iñigo Onieva abrió en el barrio de Justicia del centro de Madrid, ahora seguía adelante sin él . Y de la misma manera que Manuel Campos Guallar tomaba las riendas en solitario de este proyecto que lanzó definitivamente la carrera del marido de Tamara Falcó como empresario, ahora ha habido otro cambio que reafirma su papel como socio fundador de su nueva apuesta. Ha sido en Vega, el club social privado que el empresario abrió en marzo en la calle Lagasca, una de las zonas más codiciadas en la capital española. Según ha adelantado ‘Vanitatis’ y como se puede ver en el primer balance que la empresa ha presentado en el Registro Mercantil, Manuel Campos Guallar ha abandonado la administración de Casablanca Members SL. Tal y como desvelan las cuentas, el que fuera socio único de la empresa y propietario a través de Leisure Partners SL se desliga y deja a Iñigo Onieva al frente de Vega en solitario. Aunque la conexión no se rompe del todo y siguen colaborando activamente en aspectos internos del club, como es la restauración. Eso sí, como es natural en cualquier nuevo emprendimiento, las primeras cuentas desvelan que las cosas avanzan poco a poco y que el negocio no es aún tan rentable como seguro que le gustaría al yerno de Isabel Preysler.Aunque las cuentas iniciales desvelan que la empresa está en números rojos , teniendo en cuenta que también ha hecho una ampliación de capital de 435.750 euros, está claro que Iñigo Onieva va con todo en la inversión de su proyecto más especial. Las pérdidas se sitúan en 239.859,66 euros, tal y como señalan las cuentas de la empresa en este primer ejercicio. Y aunque ver tal cantidad en negativo puede producir una sensación de inestabilidad que cuestione el futuro de Vega, hay que tener en cuenta que el club abrió sus puertas en marzo y aún está dando sus primeros pasos. Una imagen de las fiestas de Vega. RRSS Una imagen de las fiestas de Vega. RRSSEn cualquier caso, no hay duda de la solvencia de la empresa: los activos se acercan a los 4 millones de euros y las ventas declaradas de 19.720 euros mantienen la esperanza de que este ambicioso y exclusivo negocio funcione. Al fin y al cabo, Iñigo Onieva sabe que hay un hueco en España para este formato de local solo para miembros: «Desde que regresé de vivir en Londres, donde gran parte de mi vida social giraba en torno a clubs privados, tenía en mente traer este concepto a Madrid. Es un formato muy habitual en las grandes capitales del mundo, donde buena parte de la vida social y profesional se articula alrededor de estos espacios», explicaba hace unos meses a ABC.Sin embargo, aún son meses de cambio para la empresa. De hecho, este verano se ha tomado la misma política que Casa Salesas llevó a cabo en su primer año de vida y ha cerrado en agosto. También han renunciado a la agencia de comunicación que hasta el mes de julio gestionaba sus relaciones públicas. Por lo tanto, y como corresponde con el comienzo de un emprendimiento así, está claro que Iñigo Onieva está constantemente haciendo ajustes para garantizar que su gran apuesta dé sus frutos. Lo hacía previamente como Managing Partner y ahora más aún que todo recae sobre él.Los detalles de Vega Members ClubHay que recordar que Vega Members Club tiene un espacio de 1.000 metros cuadrados donde hay diferentes salas, para comer, trabajar o tomar algo. Para acceder a todas ellas hay que ser miembro —para lo que se requiere invitación directa o recomendación además de pagar la cuota anual de 2.400 anuales—, y solo quieren incluir a 500 socios para mantener «conexiones genuinas». Por suerte, los menores de 35 pueden pagar una cantidad reducida de 1.500 euros al mes. Pero no todo es solo para miembros: el bistró Casa Vega sí permite que cualquier persona disfrute de sus instalaciones, sirviendo como un pequeño ‘amuse-bouche’ para todos aquellos que quieran probar la experiencia sin obtener la membresía. Aunque es obligatorio acudir bajo reserva e incluye penalizaciones si se cancela tarde o no se aparece en la mesa. «Diseñado para una experiencia tranquila pero de alta calidad », aseguran en su página web. Los precios por una comida rondan entre los 50 y los 150 euros por comensal, aunque las críticas en plataformas digitales no sitúan la comida al nivel que correspondería: «La comida regular, esto tiene que mejorar», dice un cliente en un mensaje público. Otros detalles a tener en cuenta de Vega Members Club es que los miembros pueden tener hasta tres acompañantes, y que si se hace un pago único de 15.000 euros se obtiene acceso vitalicio a este codiciado espacio, aunque para entrar hay que tener en cualquier caso un mínimo de 25 años. Hace apenas unos meses conocíamos que Casa Salesas, el local que Iñigo Onieva abrió en el barrio de Justicia del centro de Madrid, ahora seguía adelante sin él . Y de la misma manera que Manuel Campos Guallar tomaba las riendas en solitario de este proyecto que lanzó definitivamente la carrera del marido de Tamara Falcó como empresario, ahora ha habido otro cambio que reafirma su papel como socio fundador de su nueva apuesta. Ha sido en Vega, el club social privado que el empresario abrió en marzo en la calle Lagasca, una de las zonas más codiciadas en la capital española. Según ha adelantado ‘Vanitatis’ y como se puede ver en el primer balance que la empresa ha presentado en el Registro Mercantil, Manuel Campos Guallar ha abandonado la administración de Casablanca Members SL. Tal y como desvelan las cuentas, el que fuera socio único de la empresa y propietario a través de Leisure Partners SL se desliga y deja a Iñigo Onieva al frente de Vega en solitario. Aunque la conexión no se rompe del todo y siguen colaborando activamente en aspectos internos del club, como es la restauración. Eso sí, como es natural en cualquier nuevo emprendimiento, las primeras cuentas desvelan que las cosas avanzan poco a poco y que el negocio no es aún tan rentable como seguro que le gustaría al yerno de Isabel Preysler.Aunque las cuentas iniciales desvelan que la empresa está en números rojos , teniendo en cuenta que también ha hecho una ampliación de capital de 435.750 euros, está claro que Iñigo Onieva va con todo en la inversión de su proyecto más especial. Las pérdidas se sitúan en 239.859,66 euros, tal y como señalan las cuentas de la empresa en este primer ejercicio. Y aunque ver tal cantidad en negativo puede producir una sensación de inestabilidad que cuestione el futuro de Vega, hay que tener en cuenta que el club abrió sus puertas en marzo y aún está dando sus primeros pasos. Una imagen de las fiestas de Vega. RRSS Una imagen de las fiestas de Vega. RRSSEn cualquier caso, no hay duda de la solvencia de la empresa: los activos se acercan a los 4 millones de euros y las ventas declaradas de 19.720 euros mantienen la esperanza de que este ambicioso y exclusivo negocio funcione. Al fin y al cabo, Iñigo Onieva sabe que hay un hueco en España para este formato de local solo para miembros: «Desde que regresé de vivir en Londres, donde gran parte de mi vida social giraba en torno a clubs privados, tenía en mente traer este concepto a Madrid. Es un formato muy habitual en las grandes capitales del mundo, donde buena parte de la vida social y profesional se articula alrededor de estos espacios», explicaba hace unos meses a ABC.Sin embargo, aún son meses de cambio para la empresa. De hecho, este verano se ha tomado la misma política que Casa Salesas llevó a cabo en su primer año de vida y ha cerrado en agosto. También han renunciado a la agencia de comunicación que hasta el mes de julio gestionaba sus relaciones públicas. Por lo tanto, y como corresponde con el comienzo de un emprendimiento así, está claro que Iñigo Onieva está constantemente haciendo ajustes para garantizar que su gran apuesta dé sus frutos. Lo hacía previamente como Managing Partner y ahora más aún que todo recae sobre él.Los detalles de Vega Members ClubHay que recordar que Vega Members Club tiene un espacio de 1.000 metros cuadrados donde hay diferentes salas, para comer, trabajar o tomar algo. Para acceder a todas ellas hay que ser miembro —para lo que se requiere invitación directa o recomendación además de pagar la cuota anual de 2.400 anuales—, y solo quieren incluir a 500 socios para mantener «conexiones genuinas». Por suerte, los menores de 35 pueden pagar una cantidad reducida de 1.500 euros al mes. Pero no todo es solo para miembros: el bistró Casa Vega sí permite que cualquier persona disfrute de sus instalaciones, sirviendo como un pequeño ‘amuse-bouche’ para todos aquellos que quieran probar la experiencia sin obtener la membresía. Aunque es obligatorio acudir bajo reserva e incluye penalizaciones si se cancela tarde o no se aparece en la mesa. «Diseñado para una experiencia tranquila pero de alta calidad », aseguran en su página web. Los precios por una comida rondan entre los 50 y los 150 euros por comensal, aunque las críticas en plataformas digitales no sitúan la comida al nivel que correspondería: «La comida regular, esto tiene que mejorar», dice un cliente en un mensaje público. Otros detalles a tener en cuenta de Vega Members Club es que los miembros pueden tener hasta tres acompañantes, y que si se hace un pago único de 15.000 euros se obtiene acceso vitalicio a este codiciado espacio, aunque para entrar hay que tener en cualquier caso un mínimo de 25 años.
Hace apenas unos meses conocíamos que Casa Salesas, el local que Iñigo Onieva abrió en el barrio de Justicia del centro de Madrid, ahora seguía adelante sin él. Y de la misma manera que Manuel Campos Guallar tomaba las riendas en solitario de este … proyecto que lanzó definitivamente la carrera del marido de Tamara Falcó como empresario, ahora ha habido otro cambio que reafirma su papel como socio fundador de su nueva apuesta.
Ha sido en Vega, el club social privado que el empresario abrió en marzo en la calle Lagasca, una de las zonas más codiciadas en la capital española. Según ha adelantado ‘Vanitatis’ y como se puede ver en el primer balance que la empresa ha presentado en el Registro Mercantil, Manuel Campos Guallar ha abandonado la administración de Casablanca Members SL.
Tal y como desvelan las cuentas, el que fuera socio único de la empresa y propietario a través de Leisure Partners SL se desliga y deja a Iñigo Onieva al frente de Vega en solitario. Aunque la conexión no se rompe del todo y siguen colaborando activamente en aspectos internos del club, como es la restauración. Eso sí, como es natural en cualquier nuevo emprendimiento, las primeras cuentas desvelan que las cosas avanzan poco a poco y que el negocio no es aún tan rentable como seguro que le gustaría al yerno de Isabel Preysler.
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Aunque las cuentas iniciales desvelan que la empresa está en números rojos, teniendo en cuenta que también ha hecho una ampliación de capital de 435.750 euros, está claro que Iñigo Onieva va con todo en la inversión de su proyecto más especial. Las pérdidas se sitúan en 239.859,66 euros, tal y como señalan las cuentas de la empresa en este primer ejercicio. Y aunque ver tal cantidad en negativo puede producir una sensación de inestabilidad que cuestione el futuro de Vega, hay que tener en cuenta que el club abrió sus puertas en marzo y aún está dando sus primeros pasos.

(RRSS)
En cualquier caso, no hay duda de la solvencia de la empresa: los activos se acercan a los 4 millones de euros y las ventas declaradas de 19.720 euros mantienen la esperanza de que este ambicioso y exclusivo negocio funcione. Al fin y al cabo, Iñigo Onieva sabe que hay un hueco en España para este formato de local solo para miembros: «Desde que regresé de vivir en Londres, donde gran parte de mi vida social giraba en torno a clubs privados, tenía en mente traer este concepto a Madrid. Es un formato muy habitual en las grandes capitales del mundo, donde buena parte de la vida social y profesional se articula alrededor de estos espacios», explicaba hace unos meses a ABC.
Sin embargo, aún son meses de cambio para la empresa. De hecho, este verano se ha tomado la misma política que Casa Salesas llevó a cabo en su primer año de vida y ha cerrado en agosto. También han renunciado a la agencia de comunicación que hasta el mes de julio gestionaba sus relaciones públicas. Por lo tanto, y como corresponde con el comienzo de un emprendimiento así, está claro que Iñigo Onieva está constantemente haciendo ajustes para garantizar que su gran apuesta dé sus frutos. Lo hacía previamente como Managing Partner y ahora más aún que todo recae sobre él.
Los detalles de Vega Members Club
Hay que recordar que Vega Members Club tiene un espacio de 1.000 metros cuadrados donde hay diferentes salas, para comer, trabajar o tomar algo. Para acceder a todas ellas hay que ser miembro —para lo que se requiere invitación directa o recomendación además de pagar la cuota anual de 2.400 anuales—, y solo quieren incluir a 500 socios para mantener «conexiones genuinas». Por suerte, los menores de 35 pueden pagar una cantidad reducida de 1.500 euros al mes.
Pero no todo es solo para miembros: el bistró Casa Vega sí permite que cualquier persona disfrute de sus instalaciones, sirviendo como un pequeño ‘amuse-bouche’ para todos aquellos que quieran probar la experiencia sin obtener la membresía. Aunque es obligatorio acudir bajo reserva e incluye penalizaciones si se cancela tarde o no se aparece en la mesa. «Diseñado para una experiencia tranquila pero de alta calidad», aseguran en su página web. Los precios por una comida rondan entre los 50 y los 150 euros por comensal, aunque las críticas en plataformas digitales no sitúan la comida al nivel que correspondería: «La comida regular, esto tiene que mejorar», dice un cliente en un mensaje público.
Otros detalles a tener en cuenta de Vega Members Club es que los miembros pueden tener hasta tres acompañantes, y que si se hace un pago único de 15.000 euros se obtiene acceso vitalicio a este codiciado espacio, aunque para entrar hay que tener en cualquier caso un mínimo de 25 años.
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