Tiene 88 años , pero cualquiera lo diría. José Sacristán sigue derrochando vitalidad, lucidez y ese talento inconfundible que lo ha convertido en uno de los grandes referentes de la interpretación española . Con la misma pasión y una energía que desafía al calendario, demuestra que hay artistas para los que el tiempo no pasa.Ahora, el actor acaba de recibir el Premio Film-Historia de la Universitat de Barcelona (UB), un reconocimiento por el que se siente «agradecido, honrado y emocionado» . «Os habla un currante del cine y de la historia. Si algo he pretendido en estos 70 años es que mi trabajo fuera de alguna utilidad para quienes lo vieran», declara en el acto celebrado este lunes 21 de septiembre en la facultad de Geografía e Historia. Sin embargo, para llegar hasta aquí, el de Chinchón ha tenido que recorrer un largo camino, que no siempre ha sido fácil. El intérprete creció en la España de la posguerra , en un entorno en el que salir adelante exigía esfuerzo y sacrificio. José Sacristán se ha sincerado y cuenta cómo fue su infancia .Así fue la infancia humilde de José SacristánJosé Sacristán se ha sincerado y ha contado que no ha tenido una infancia sencilla. « Yo dejé de estudiar cuando tenía 13 años . En la España de los 50 había que ayudar a la economía familiar», indica. El hombre asegura que nunca tuvo acceso a un «aula en condiciones» . «Eran los colegios en los que los curas te inflaban a hostias, pero te daban de comer», apunta.El famoso actor explica que sus orígenes son humildes. « Vengo de familia de campesinos , gente del campo, de la Castilla campesina de los años 30. La Edad Media. Ibas a cagar al corral con un candil de aceite», comenta. «Trabajaba de mecánico y no podía decirle a mi padre: ‘Mañana no voy al taller porque quiero ser artista’. Hubiera sido un disparate» José Sacristán ActorEsto le impidió dedicarse a la interpretación desde un principio. « Trabajaba de mecánico y no podía decirle a mi padre: ‘Mañana no voy al taller porque quiero ser artista’. Hubiera sido un disparate», sostiene. Sin embargo, tras hacer la mili , todo cambió. « Me tocó en Melilla y lo primero que hice fue apuntarme a la biblioteca pública. Vi el cielo abierto porque eran 18 meses de cortar toda relación familiar. Le dije a mi padre que, tras licenciarme, yo no volvería al taller , que ya me las apañaría», relata. Tiene 88 años , pero cualquiera lo diría. José Sacristán sigue derrochando vitalidad, lucidez y ese talento inconfundible que lo ha convertido en uno de los grandes referentes de la interpretación española . Con la misma pasión y una energía que desafía al calendario, demuestra que hay artistas para los que el tiempo no pasa.Ahora, el actor acaba de recibir el Premio Film-Historia de la Universitat de Barcelona (UB), un reconocimiento por el que se siente «agradecido, honrado y emocionado» . «Os habla un currante del cine y de la historia. Si algo he pretendido en estos 70 años es que mi trabajo fuera de alguna utilidad para quienes lo vieran», declara en el acto celebrado este lunes 21 de septiembre en la facultad de Geografía e Historia. Sin embargo, para llegar hasta aquí, el de Chinchón ha tenido que recorrer un largo camino, que no siempre ha sido fácil. El intérprete creció en la España de la posguerra , en un entorno en el que salir adelante exigía esfuerzo y sacrificio. José Sacristán se ha sincerado y cuenta cómo fue su infancia .Así fue la infancia humilde de José SacristánJosé Sacristán se ha sincerado y ha contado que no ha tenido una infancia sencilla. « Yo dejé de estudiar cuando tenía 13 años . En la España de los 50 había que ayudar a la economía familiar», indica. El hombre asegura que nunca tuvo acceso a un «aula en condiciones» . «Eran los colegios en los que los curas te inflaban a hostias, pero te daban de comer», apunta.El famoso actor explica que sus orígenes son humildes. « Vengo de familia de campesinos , gente del campo, de la Castilla campesina de los años 30. La Edad Media. Ibas a cagar al corral con un candil de aceite», comenta. «Trabajaba de mecánico y no podía decirle a mi padre: ‘Mañana no voy al taller porque quiero ser artista’. Hubiera sido un disparate» José Sacristán ActorEsto le impidió dedicarse a la interpretación desde un principio. « Trabajaba de mecánico y no podía decirle a mi padre: ‘Mañana no voy al taller porque quiero ser artista’. Hubiera sido un disparate», sostiene. Sin embargo, tras hacer la mili , todo cambió. « Me tocó en Melilla y lo primero que hice fue apuntarme a la biblioteca pública. Vi el cielo abierto porque eran 18 meses de cortar toda relación familiar. Le dije a mi padre que, tras licenciarme, yo no volvería al taller , que ya me las apañaría», relata.

Tiene 88 años, pero cualquiera lo diría. José Sacristán sigue derrochando vitalidad, lucidez y ese talento inconfundible que lo ha convertido en uno de los grandes referentes de la interpretación española. Con la misma pasión y una energía que desafía al calendario, demuestra que hay artistas para los que el tiempo no pasa.
Ahora, el actor acaba de recibir el Premio Film-Historia de la Universitat de Barcelona (UB), un reconocimiento por el que se siente «agradecido, honrado y emocionado». «Os habla un currante del cine y de la historia. Si algo he pretendido en estos 70 años es que mi trabajo fuera de alguna utilidad para quienes lo vieran», declara en el acto celebrado este lunes 21 de septiembre en la facultad de Geografía e Historia.
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Sin embargo, para llegar hasta aquí, el de Chinchón ha tenido que recorrer un largo camino, que no siempre ha sido fácil. El intérprete creció en la España de la posguerra, en un entorno en el que salir adelante exigía esfuerzo y sacrificio. José Sacristán se ha sincerado y cuenta cómo fue su infancia.
Así fue la infancia humilde de José Sacristán
José Sacristán se ha sincerado y ha contado que no ha tenido una infancia sencilla. «Yo dejé de estudiar cuando tenía 13 años. En la España de los 50 había que ayudar a la economía familiar», indica.
El hombre asegura que nunca tuvo acceso a un «aula en condiciones». «Eran los colegios en los que los curas te inflaban a hostias, pero te daban de comer», apunta.
El famoso actor explica que sus orígenes son humildes. «Vengo de familia de campesinos, gente del campo, de la Castilla campesina de los años 30. La Edad Media. Ibas a cagar al corral con un candil de aceite», comenta.

«Trabajaba de mecánico y no podía decirle a mi padre: ‘Mañana no voy al taller porque quiero ser artista’. Hubiera sido un disparate»
José Sacristán
Actor
Esto le impidió dedicarse a la interpretación desde un principio. «Trabajaba de mecánico y no podía decirle a mi padre: ‘Mañana no voy al taller porque quiero ser artista’. Hubiera sido un disparate», sostiene.
Sin embargo, tras hacer la mili, todo cambió. «Me tocó en Melilla y lo primero que hice fue apuntarme a la biblioteca pública. Vi el cielo abierto porque eran 18 meses de cortar toda relación familiar. Le dije a mi padre que, tras licenciarme, yo no volvería al taller, que ya me las apañaría», relata.
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