Lo que falló Julián Alvarez no lo perdonó Fermín. El argentino, delantero de oficio, perdió una gran oportunidad para cerrar heridas con la afición del Atlético de Madrid. El volante del Barcelona se confirmó como uno de los centrocampistas más completos del fútbol europeo. Sus dos goles permitieron al Barcelona mantener el liderato y meterle cinco puntos al conjunto de Simeone. Fue muy sibilino como llegador Fermín en los dos remates que derrotaron a un Atlético muy penalizado por la falta de puntería de su delantero estrella. Sobre este estaban puestos los focos del partido.
El argentino desperdició dos ocasiones muy claras y el azulgrana embocó las suyas
El argentino desperdició dos ocasiones muy claras y el azulgrana embocó las suyas
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Lo que falló Julián Alvarez no lo perdonó Fermín. El argentino, delantero de oficio, perdió una gran oportunidad para cerrar heridas con la afición del Atlético de Madrid. El volante del Barcelona se confirmó como uno de los centrocampistas más completos del fútbol europeo. Sus dos goles permitieron al Barcelona mantener el liderato y meterle cinco puntos al conjunto de Simeone. Fue muy sibilino como llegador Fermín en los dos remates que derrotaron a un Atlético muy penalizado por la falta de puntería de su delantero estrella. Sobre este estaban puestos los focos del partido.
Julián Alvarez volvió a escuchar pitos en el Metropolitano cuando el speaker recitó la alineación del Atlético. El volumen de la megafonía se elevó de inmediato para sofocar la pitada a la estrella rojiblanca. Tiene aún camino por recorrer el perdón total de la hinchada colchonera al atacante argentino, que se enfrentaba por primera vez al Barcelona, el club al que pretendió forzar su salida el pasado verano. El fútbol tiene mucho de caprichoso cuando se entremezcla con el destino y a los seis minutos un pase de Koke que salió rebotado puso a Julián Alvarez en la que pudo ser una redención casi definitiva. De repente, se vio corriendo desde el círculo central hasta el área de Joan García sin nadie por medio. Una cabalgada en solitario de cuarenta metros para resolverla en un mano a mano. Demasiado tiempo para pensar cómo resolver bajo la presión, el entusiasmo y la expectativa que puso a las gradas en pie a la espera de la solución final. La ejecución pareció confirmar ese exceso de segundos para maquinar la definición porque Julián Alvarez se frenó un poco antes de optar por intentar salvar a Joan García sentándole con un regate hacia su derecha. Al meta del Barca le dio tiempo a meter la manopla y tocar la pelota lo justo que Julián quedara sin ángulo para marcar pese a haber rebasado al guardameta azulgrana. La ocasión terminó en saque de esquina mientras el argentino se lamentaba con la cabeza gacha y las manos en las rodillas. En la banda, a Simeone le dio poco tiempo para su primer lamento porque Pubill estampó en el larguero un imponente cabezazo.
Cuatro minutos después de ese trecho hacia la gloria fallido, Julián Álvarez pudo resarcirse con el pase del gol que abrió el marcador. El Atlético ligó una jugada en la que había insistido mucho Simeone durante la semana. Se trataba de mover el balón de lado a lado con rápidos cambios de juego. Así que la pelota viajó primero de izquierda a derecha, donde Llorente puso a correr a Kang-In Lee. El coreano ejecutó un nuevo cambio de orientación raso y con el exterior del pie que recogió Julián Alvarez en el pico del área. Su pase al punto de penalti lo enganchó Giuliano Simeone, que buscó a su compatriota para agradecerle la asistencia.
Todavía tuvo Julián Alvarez una ocasión más de marcar cuando se deshizo con un recorte de Gerard Martín y soltó un zapatazo que se quedó frenado en la línea de gol tras pasar por debajo de las piernas de Joan García. La contundencia que no tuvo el argentino sí la tuvo Fermín para enguantar un rebote y esquinárselo a Oblak. Simeone se echó las manos a la cabeza porque el tanto encajado fue al borde del descanso.
Y en los primeros minutos de la reanudación, de nuevo, el fútbol fue perrero con Julián Alvarez. Koke le lanzó en una contra y le puso de nuevo frente a Joan García con metros por recorrer. Esta vez no apuró el argentino. Mientras el portero azulgrana reculaba porque estaba adelantado le tiró una vaselina que se le escapó por encima del larguero. Por calidad, no es normal que Julián Alvarez desaproveche dos ocasiones tan claras como las que desperdició. Los silbidos contra su figura reaparecieron después de que incluso llegara a escuchar aplausos en algunos esfuerzos para recuperar el balón. Definitivamente no fue su noche con el gol. Sí lo fue para Fermín, al que Lamine Yamal descubrió uno de esos desmarques rompedores que tanto daño hacen y con un toque suave cruzó la pelota para superar a Oblak. De alguna manera, el liderato estuvo tanto en las botas de Julián Alvarez como en las de Fermín. Y lo que falló el delantero rojiblanco, el centrocampista azulgrana lo embocó.
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