Hace ya varios años, antes de que los países de los Emiratos desembarcaran en el Mundial de Fórmula 1 con carretadas de millones, era habitual que la temporada terminara en Interlagos, donde se han vivido desenlaces históricos. Como el que coronó a Kimi Raikkonen, en 2007, o el del año siguiente, que ofreció aquellas dramáticas escenas dentro del taller de Ferrari, en las que la familia de Felipe Massa pasó de la alegría más desenfrenada a la decepción más inimaginable, al comprobar que el título era finalmente para Lewis Hamilton. Este curso, todo quedó decidido a favor de Kimi Antonelli desde la semana pasada, en México, pero Interlagos, tanto por su perfil como por la meteorología de la zona de Sao Paolo, siempre tiene algo bueno que ofrecer.
El campeón saliente se impone bajo la lluvia en la carrera en Brasil, donde el holandés se marca otra de sus frenéticas remontadas
El campeón saliente se impone bajo la lluvia en la carrera en Brasil, donde el holandés se marca otra de sus frenéticas remontadas


Hace ya varios años, antes de que los países de los Emiratos desembarcaran en el Mundial de Fórmula 1 con carretadas de millones, era habitual que la temporada terminara en Interlagos, donde se han vivido desenlaces históricos. Como el que coronó a Kimi Raikkonen, en 2007, o el del año siguiente, que ofreció aquellas dramáticas escenas dentro del taller de Ferrari, en las que la familia de Felipe Massa pasó de la alegría más desenfrenada a la decepción más inimaginable, al comprobar que el título era finalmente para Lewis Hamilton. Este curso, todo quedó decidido a favor de Kimi Antonelli desde la semana pasada, en México, pero Interlagos, tanto por su perfil como por la meteorología de la zona de Sao Paolo, siempre tiene algo bueno que ofrecer.
Como la solvencia de Lando Norris, el campeón saliente, que se lo pasó bomba y que fue el que mejor supo navegar sobre una pista que el agua convirtió en un cristal mojado. O la brutal remontada de Max Verstappen, un piloto que debería estar obligado a arrancar desde las catacumbas de la parrilla en cada carrera, para poder disfrutarlo completamente desatado, como se le vio este domingo. En una prueba que la caprichosa lluvia convirtió en un auténtico correcalles, los mejores dieron un paso al frente gracias a sus manos, para sobreponerse a las limitaciones de sus coches. Se vio, por ejemplo, a una de las mejores versiones de Fernando Alonso (11º), aunque ni la habilidad de Carlos Sainz (19º) pudo sacarle punta a un Williams que no está para nada.
A pesar de quedarse clavado en la salida, Norris y McLaren fueron de menos a más y acertaron en todo. En el cambio de tipo de gomas a medida que la pista se secó; y a la hora de elegir el momento de apretar, y también cuándo contemporizar. En definitiva, un engranaje perfecto de alguien que comenzó con casi todo por perder —logró la pole— y que se defendió a las mil maravillas. Este es el tercer triunfo de Norris, que no se imponía desde finales de agosto (Países Bajos), y que probablemente tendrá difícil repetirlo en las tres últimas paradas del calendario, en Las Vegas, Qatar y Abu Dabi. En el podio le acompañaron los dos Red Bull, con Verstappen en plan estelar, y con Isack Hadjar (tercero), mucho más cerca de Mad Max de lo que lo habían estado los últimos compañeros del corredor de Hasselt.
Verstappen es otra historia. Las cuatro coronas que figuran en su hoja de servicios están todavía lejos de las siete de Hamilton y Michael Schumacher. A pesar de ello, son muchos quienes sientan al de Red Bull en la misma mesa que ocupan el británico y el alemán. Y lo argumentan en base a exhibiciones como la de este domingo, en la que formó el penúltimo y cruzó la meta el segundo, después de zamparse a 11 rivales en las dos primeras vueltas. En situaciones de esas que provocan la tiritona a cualquiera, él se maneja como nadie, consciente de estar un nivel o dos, por encima, tanto de manos como de cabeza. Este año, el buque insignia de la marca del búfalo rojo no ha tenido opción de pelear por el título por la carrerilla que cogió Mercedes, quien mejor interpretó el reglamento. El tirón inicial le dio a la fábrica de la estrella el aire suficiente que le ha permitido regular después, encumbrando a Antonelli con cuatro grandes premios de margen, y celebrando el entorchado de constructores en Brasil, a pesar de no colocar a ninguno de sus pilotos en el podio.
Clasificación GP
Clasificación Mundial
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