Lo que empezó siendo un insulto se ha convertido en algo que todos desean. Los ‘nepobabies’ inundan nuestras pantallas y algunos todavía no saben lo que es. No pasa nada, aquí lo explicamos: lo que antes se llamaba ‘hijo de’ ahora tiene este título en inglés que habla de cómo el nepotismo ha dado oportunidades a la progenie de los famosos. Juls Janeiro es la última protagonista del término porque Belén Estaban parecía utilizarlo contra ella . Pero no es la única. La televisión está cada día más plagada de estos hijos de famosos. Y no hablamos de comunicadores como Sonsoles Ónega, que es hija del fallecido periodista Fernando Ónega. Sino de aquellos que al cumplir la mayoría de edad son ‘despixelados’ y pasan a formar parte de la crónica rosa, ya sea por sus relaciones sentimentales o por sus palabras ante los micrófonos. En los anales de internet, cuando se llevaban los blogs de moda y Dulceida encontró su éxito ya había una ‘nepobaby’ para conquistarles a todos. Gala González o Miranda Makaroff empezaban a triunfar en el mundo cultural y de moda de Barcelona. Todavía a día de hoy tienen éxito, pero sin duda han sabido colocar su marca en algo diferente a las ‘influencers’ de esta generación.Una de las primeras de esta generación de ‘nepobabies’ fue Laura Matamoros , que se negó durante unos años a utilizar el apellido de su padre. No quería sacarle provecho a la televisión sino a las redes sociales. Ahora se ha rendido al sofá de colaborador y ejerce ambas profesiones, comentando lo que toca en plató y promocionando lo que corresponde con la cámara del móvil. Tiene cerca de un millón de seguidores —el borrado masivo de cuentas de bots e inactivas que hizo Met hace algunos meses le hizo bajar del número redondo— y en su contenido se incluyen vídeos de sus entrenamientos, de su familia y de sus ‘looks’.Su prima Anita Matamoros bebe de las mismas aguas, y ahora prefiere utilizar el apellido de su madre en primer lugar. Ella tiene más de 670.000 seguidores, aunque siempre ha preferido mantenerse apartada de la televisión.De ese mismo estilo es Alejandra Rubio , que aunque dijo que no quería dedicarse a la televisión pronto aceptó un sitio en el plató como colaboradora. Durante su segundo embarazo, ha preferido mantenerse apartada de la televisión y centra sus ingresos en las publicidades que comparte en las redes sociales. Aunque se ha hablado largo y tendido de las exclusivas que ha vendido, ella misma admitía recientemente que vive de alquiler en un piso de dos habitaciones y que no tenía ingresos como para comprarse una casa ahora que va a ser madre de su segundo hijo. Otras ‘influencers’ como Anna Ferrer Padilla , la hija de Paz Padilla, parecen vivir la vida dorada del creador de contenido. Ella hizo el mismo recorrido, primero renegó de esa posibilidad y empezó estudiando Economía, después trabajó brevemente en el departamento financiero de Mediaset, pero aquello no le llenaba. Por eso decidió empezar a compartir contenido en sus redes sociales y, aunque en un primer momento se hacía llamar Anna Ferrer, ahora ya utiliza de pleno el apellido de su madre. Ronda los 900.000 seguidores y bloguea su vida en YouTube, donde tiene otros 123.000 suscriptores. Este mes de septiembre pasa por el altar tras hacer varias despedidas de soltera e incluso ha creado un Instagram para compartir todos los contenidos de su enlace. Por si acaso alguien dudaba de su profesionalidad como creadora, además tiene una productora y una marca de ropa con su madre. En este mismo perfil estaría Juls Janeiro , a la que Belén Esteban ha acusado de ser ‘nepobaby’. Ella lo admite con orgullo, al igual que han hecho otros internacionales como Kaia Gerber , hija de Cindy Crawford, que incluso se atreve a juzgar a otras que siguen su mismo camino. Pero también están Daniela y Andy Washington , hijas de Belinda Washington. O Carlota Melendi , hija del conocido cantante. Todas ellas tienen como profesión la de ‘influencer’ cuando sus padres triunfaron por su talento en determinada disciplina artística. Pero más recientemente ha habido una nueva ola de éxito que ya no responde a hijos de personajes televisivos. Ahora los propios ‘influencers’ hacen hueco a sus hermanos para construir un imperio como el de María Pombo, donde cada uno de los miembros de la familia está implicado en el éxito de la principal: las hermanas, la prima e incluso la niña que ha crecido con ellas, también sus amigas y colaboradores. El éxito va cayendo como en una cascada y alcanzando a los de escalafones inferiores. Marta Díaz ha tenido esto bien claro desde el principio: su hermano pronto alcanzó popularidad y por eso presentó a su hermana Laura en la Velada, para intentar conseguir un poco de ese impulso.Daniela Sánchez , hija del futbolista Joaquín, también está encontrando su hueco como creadora de contenido. Y Daniella Bustamante , la hija de Paula Echevarría y David Bustamante, busca hacer lo mismo. Solo unas semanas antes de cumplir la mayoría de edad ya había fichado por una agencia de creación de contenido, TWIC, para intentar exprimir la gallina de los huevos de oro. Ya tiene más de 55.900 seguidores, así que va rápido la cosa. Al fin y al cabo, su madre fue pionera de compatibilizar la publicidad, las redes sociales y la interpretación, así que ha aprendido de la mejor. Lo que empezó siendo un insulto se ha convertido en algo que todos desean. Los ‘nepobabies’ inundan nuestras pantallas y algunos todavía no saben lo que es. No pasa nada, aquí lo explicamos: lo que antes se llamaba ‘hijo de’ ahora tiene este título en inglés que habla de cómo el nepotismo ha dado oportunidades a la progenie de los famosos. Juls Janeiro es la última protagonista del término porque Belén Estaban parecía utilizarlo contra ella . Pero no es la única. La televisión está cada día más plagada de estos hijos de famosos. Y no hablamos de comunicadores como Sonsoles Ónega, que es hija del fallecido periodista Fernando Ónega. Sino de aquellos que al cumplir la mayoría de edad son ‘despixelados’ y pasan a formar parte de la crónica rosa, ya sea por sus relaciones sentimentales o por sus palabras ante los micrófonos. En los anales de internet, cuando se llevaban los blogs de moda y Dulceida encontró su éxito ya había una ‘nepobaby’ para conquistarles a todos. Gala González o Miranda Makaroff empezaban a triunfar en el mundo cultural y de moda de Barcelona. Todavía a día de hoy tienen éxito, pero sin duda han sabido colocar su marca en algo diferente a las ‘influencers’ de esta generación.Una de las primeras de esta generación de ‘nepobabies’ fue Laura Matamoros , que se negó durante unos años a utilizar el apellido de su padre. No quería sacarle provecho a la televisión sino a las redes sociales. Ahora se ha rendido al sofá de colaborador y ejerce ambas profesiones, comentando lo que toca en plató y promocionando lo que corresponde con la cámara del móvil. Tiene cerca de un millón de seguidores —el borrado masivo de cuentas de bots e inactivas que hizo Met hace algunos meses le hizo bajar del número redondo— y en su contenido se incluyen vídeos de sus entrenamientos, de su familia y de sus ‘looks’.Su prima Anita Matamoros bebe de las mismas aguas, y ahora prefiere utilizar el apellido de su madre en primer lugar. Ella tiene más de 670.000 seguidores, aunque siempre ha preferido mantenerse apartada de la televisión.De ese mismo estilo es Alejandra Rubio , que aunque dijo que no quería dedicarse a la televisión pronto aceptó un sitio en el plató como colaboradora. Durante su segundo embarazo, ha preferido mantenerse apartada de la televisión y centra sus ingresos en las publicidades que comparte en las redes sociales. Aunque se ha hablado largo y tendido de las exclusivas que ha vendido, ella misma admitía recientemente que vive de alquiler en un piso de dos habitaciones y que no tenía ingresos como para comprarse una casa ahora que va a ser madre de su segundo hijo. Otras ‘influencers’ como Anna Ferrer Padilla , la hija de Paz Padilla, parecen vivir la vida dorada del creador de contenido. Ella hizo el mismo recorrido, primero renegó de esa posibilidad y empezó estudiando Economía, después trabajó brevemente en el departamento financiero de Mediaset, pero aquello no le llenaba. Por eso decidió empezar a compartir contenido en sus redes sociales y, aunque en un primer momento se hacía llamar Anna Ferrer, ahora ya utiliza de pleno el apellido de su madre. Ronda los 900.000 seguidores y bloguea su vida en YouTube, donde tiene otros 123.000 suscriptores. Este mes de septiembre pasa por el altar tras hacer varias despedidas de soltera e incluso ha creado un Instagram para compartir todos los contenidos de su enlace. Por si acaso alguien dudaba de su profesionalidad como creadora, además tiene una productora y una marca de ropa con su madre. En este mismo perfil estaría Juls Janeiro , a la que Belén Esteban ha acusado de ser ‘nepobaby’. Ella lo admite con orgullo, al igual que han hecho otros internacionales como Kaia Gerber , hija de Cindy Crawford, que incluso se atreve a juzgar a otras que siguen su mismo camino. Pero también están Daniela y Andy Washington , hijas de Belinda Washington. O Carlota Melendi , hija del conocido cantante. Todas ellas tienen como profesión la de ‘influencer’ cuando sus padres triunfaron por su talento en determinada disciplina artística. Pero más recientemente ha habido una nueva ola de éxito que ya no responde a hijos de personajes televisivos. Ahora los propios ‘influencers’ hacen hueco a sus hermanos para construir un imperio como el de María Pombo, donde cada uno de los miembros de la familia está implicado en el éxito de la principal: las hermanas, la prima e incluso la niña que ha crecido con ellas, también sus amigas y colaboradores. El éxito va cayendo como en una cascada y alcanzando a los de escalafones inferiores. Marta Díaz ha tenido esto bien claro desde el principio: su hermano pronto alcanzó popularidad y por eso presentó a su hermana Laura en la Velada, para intentar conseguir un poco de ese impulso.Daniela Sánchez , hija del futbolista Joaquín, también está encontrando su hueco como creadora de contenido. Y Daniella Bustamante , la hija de Paula Echevarría y David Bustamante, busca hacer lo mismo. Solo unas semanas antes de cumplir la mayoría de edad ya había fichado por una agencia de creación de contenido, TWIC, para intentar exprimir la gallina de los huevos de oro. Ya tiene más de 55.900 seguidores, así que va rápido la cosa. Al fin y al cabo, su madre fue pionera de compatibilizar la publicidad, las redes sociales y la interpretación, así que ha aprendido de la mejor.
Lo que empezó siendo un insulto se ha convertido en algo que todos desean. Los ‘nepobabies’ inundan nuestras pantallas y algunos todavía no saben lo que es. No pasa nada, aquí lo explicamos: lo que antes se llamaba ‘hijo de’ ahora tiene este título en … inglés que habla de cómo el nepotismo ha dado oportunidades a la progenie de los famosos. Juls Janeiro es la última protagonista del término porque Belén Estaban parecía utilizarlo contra ella. Pero no es la única.
La televisión está cada día más plagada de estos hijos de famosos. Y no hablamos de comunicadores como Sonsoles Ónega, que es hija del fallecido periodista Fernando Ónega. Sino de aquellos que al cumplir la mayoría de edad son ‘despixelados’ y pasan a formar parte de la crónica rosa, ya sea por sus relaciones sentimentales o por sus palabras ante los micrófonos.
En los anales de internet, cuando se llevaban los blogs de moda y Dulceida encontró su éxito ya había una ‘nepobaby’ para conquistarles a todos. Gala González o Miranda Makaroff empezaban a triunfar en el mundo cultural y de moda de Barcelona. Todavía a día de hoy tienen éxito, pero sin duda han sabido colocar su marca en algo diferente a las ‘influencers’ de esta generación.
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Una de las primeras de esta generación de ‘nepobabies’ fue Laura Matamoros, que se negó durante unos años a utilizar el apellido de su padre. No quería sacarle provecho a la televisión sino a las redes sociales. Ahora se ha rendido al sofá de colaborador y ejerce ambas profesiones, comentando lo que toca en plató y promocionando lo que corresponde con la cámara del móvil. Tiene cerca de un millón de seguidores —el borrado masivo de cuentas de bots e inactivas que hizo Met hace algunos meses le hizo bajar del número redondo— y en su contenido se incluyen vídeos de sus entrenamientos, de su familia y de sus ‘looks’.
Su prima Anita Matamoros bebe de las mismas aguas, y ahora prefiere utilizar el apellido de su madre en primer lugar. Ella tiene más de 670.000 seguidores, aunque siempre ha preferido mantenerse apartada de la televisión.
De ese mismo estilo es Alejandra Rubio, que aunque dijo que no quería dedicarse a la televisión pronto aceptó un sitio en el plató como colaboradora. Durante su segundo embarazo, ha preferido mantenerse apartada de la televisión y centra sus ingresos en las publicidades que comparte en las redes sociales. Aunque se ha hablado largo y tendido de las exclusivas que ha vendido, ella misma admitía recientemente que vive de alquiler en un piso de dos habitaciones y que no tenía ingresos como para comprarse una casa ahora que va a ser madre de su segundo hijo.
Otras ‘influencers’ como Anna Ferrer Padilla, la hija de Paz Padilla, parecen vivir la vida dorada del creador de contenido. Ella hizo el mismo recorrido, primero renegó de esa posibilidad y empezó estudiando Economía, después trabajó brevemente en el departamento financiero de Mediaset, pero aquello no le llenaba. Por eso decidió empezar a compartir contenido en sus redes sociales y, aunque en un primer momento se hacía llamar Anna Ferrer, ahora ya utiliza de pleno el apellido de su madre. Ronda los 900.000 seguidores y bloguea su vida en YouTube, donde tiene otros 123.000 suscriptores.
Este mes de septiembre pasa por el altar tras hacer varias despedidas de soltera e incluso ha creado un Instagram para compartir todos los contenidos de su enlace. Por si acaso alguien dudaba de su profesionalidad como creadora, además tiene una productora y una marca de ropa con su madre.
En este mismo perfil estaría Juls Janeiro, a la que Belén Esteban ha acusado de ser ‘nepobaby’. Ella lo admite con orgullo, al igual que han hecho otros internacionales como Kaia Gerber, hija de Cindy Crawford, que incluso se atreve a juzgar a otras que siguen su mismo camino. Pero también están Daniela y Andy Washington, hijas de Belinda Washington. O Carlota Melendi, hija del conocido cantante. Todas ellas tienen como profesión la de ‘influencer’ cuando sus padres triunfaron por su talento en determinada disciplina artística.
Pero más recientemente ha habido una nueva ola de éxito que ya no responde a hijos de personajes televisivos. Ahora los propios ‘influencers’ hacen hueco a sus hermanos para construir un imperio como el de María Pombo, donde cada uno de los miembros de la familia está implicado en el éxito de la principal: las hermanas, la prima e incluso la niña que ha crecido con ellas, también sus amigas y colaboradores. El éxito va cayendo como en una cascada y alcanzando a los de escalafones inferiores. Marta Díaz ha tenido esto bien claro desde el principio: su hermano pronto alcanzó popularidad y por eso presentó a su hermana Laura en la Velada, para intentar conseguir un poco de ese impulso.
Daniela Sánchez, hija del futbolista Joaquín, también está encontrando su hueco como creadora de contenido. Y Daniella Bustamante, la hija de Paula Echevarría y David Bustamante, busca hacer lo mismo. Solo unas semanas antes de cumplir la mayoría de edad ya había fichado por una agencia de creación de contenido, TWIC, para intentar exprimir la gallina de los huevos de oro. Ya tiene más de 55.900 seguidores, así que va rápido la cosa. Al fin y al cabo, su madre fue pionera de compatibilizar la publicidad, las redes sociales y la interpretación, así que ha aprendido de la mejor.
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