Llega el calor, los sudores aparecen, pero no hay que perder de vista el próximo invierno y como mantener el confort térmico en el hogar. Para ello, es buen momento de pensar si este año toca apostar por nueva tecnología o mantener la tradicional caldera de gas. El precio es algo esencial a la hora de tomar esta decisión.Esta decisión, desde hace tiempo, también tiene implicaciones ambientales. La apuesta por la aerotermia, con tecnología eléctrica, tiene menos impacto ambiental que las tradicionales calderas de gas. Sin embargo, con los gases renovables; en concreto, el biometano, que podrá usarse igual que el gas natural, el impacto es mucho menor.En ese sentido, el precio será el que juegue un factor determinante. ¿Realmente hay mucha diferencia? ¿La apuesta por la aerotermia ha cambiado tanto en los últimos años?Noticia relacionada general No No Cuenta atrás para la subida de la factura de la luz: lo que vas a pagar de más por la vuelta del IVA al 21% Virginia López EspláSegún los últimos datos de SotySolar, compañía especializada en energía fotovoltaica y aerotermia, el interés de búsqueda de esta tecnología ha crecido un 15% en 2026 y el 66% de los propietarios que ya disponen de placas solares fotovoltaicas planea integrarla en su hogar en los próximos tres años. Sin embargo, y pese a ese interés creciente, la adopción de esta tecnología sigue frenándose por la percepción del coste inicial, que en la mayoría de los casos no refleja las deducciones fiscales ni las ayudas autonómicas disponibles.Según explican los expertos, el precio que frena la aerotermia en España no es real: la deducción fiscal reduce la inversión hasta un 60% con carácter general. Recuerdan que el precio de catálogo de una instalación de aerotermia ronda los 13.500 euros y es el que más instalaciones ha frenado antes de empezar. El problema es que ese precio no es el que se acaba pagando. La deducción del IRPF por mejora de la eficiencia energética, aplicable en toda España, puede devolver hasta 7.692€ sobre una instalación tipo de 12.820 euros, situando el coste neto por debajo de los 5.200€. En comunidades con ayudas directas adicionales, como el País Vasco, la inversión final puede llegar a poco más de 2.000€.Existe una vía adicional para recuperar parte de la inversión que muchos propietarios aún desconocen. Los Certificados de Ahorro Energético (CAE), impulsados por el Gobierno para fomentar la eficiencia, acreditan el ahorro generado por mejoras como sustituir una caldera de gas por aerotermia. Las energéticas pueden comprarlos para cumplir sus objetivos legales de ahorro, y el propietario recibe una compensación económica directa.En la práctica, para una instalación residencial media, la compensación suele rondar los 1.200€, aunque puede variar según las características de la vivienda y del sistema instalado. En algunos casos, este incentivo puede llegar a cubrir entre el 10% y el 20 % de la inversión inicial.Equipo calderasA nivel económico, la instalación de una caldera es mucho menor, y por menos de 2.000 euros hay equipos muy competitivos. Luego llegará la hora de analizar el largo plazo, y si los precios del gas, al ser más altos que la luz, termina o no compensando.Entre las opciones, una de las que ofrece mayores rendimientos son las calderas de condensación, que son un tipo de calderas de gas de alto rendimiento basadas en el aprovechamiento del calor latente de condensación presente en los humos de la combustión. Estos equipos son eficientes que ya están preparados para funcionar con gases renovables (biometano o hidrógeno), para los que Europa ha fijado ambiciosos objetivos de producción y de cuya generación España tiene un claro potencial de liderazgo.Y es que, allí donde ya hay una infraestructura de gas en operación, existe la oportunidad de aprovechar las instalaciones existentes para su utilización con gases renovables. Por ejemplo, las mismas calderas de las que disponemos los consumidores actualmente son perfectamente compatibles con gases renovables. Por tanto, la renovación de los equipos de calefacción por nuevos de condensación de alta eficiencia cuenta con la ventaja de que se pueden instalar en el mismo lugar en el que se encontraban los antiguos sin necesidad de hacer obras ni de abandonar la vivienda durante su instalación, gracias a una inversión asequible, que garantiza un ahorro inmediato y, por tanto, reduce la factura energética de los hogares. Llega el calor, los sudores aparecen, pero no hay que perder de vista el próximo invierno y como mantener el confort térmico en el hogar. Para ello, es buen momento de pensar si este año toca apostar por nueva tecnología o mantener la tradicional caldera de gas. El precio es algo esencial a la hora de tomar esta decisión.Esta decisión, desde hace tiempo, también tiene implicaciones ambientales. La apuesta por la aerotermia, con tecnología eléctrica, tiene menos impacto ambiental que las tradicionales calderas de gas. Sin embargo, con los gases renovables; en concreto, el biometano, que podrá usarse igual que el gas natural, el impacto es mucho menor.En ese sentido, el precio será el que juegue un factor determinante. ¿Realmente hay mucha diferencia? ¿La apuesta por la aerotermia ha cambiado tanto en los últimos años?Noticia relacionada general No No Cuenta atrás para la subida de la factura de la luz: lo que vas a pagar de más por la vuelta del IVA al 21% Virginia López EspláSegún los últimos datos de SotySolar, compañía especializada en energía fotovoltaica y aerotermia, el interés de búsqueda de esta tecnología ha crecido un 15% en 2026 y el 66% de los propietarios que ya disponen de placas solares fotovoltaicas planea integrarla en su hogar en los próximos tres años. Sin embargo, y pese a ese interés creciente, la adopción de esta tecnología sigue frenándose por la percepción del coste inicial, que en la mayoría de los casos no refleja las deducciones fiscales ni las ayudas autonómicas disponibles.Según explican los expertos, el precio que frena la aerotermia en España no es real: la deducción fiscal reduce la inversión hasta un 60% con carácter general. Recuerdan que el precio de catálogo de una instalación de aerotermia ronda los 13.500 euros y es el que más instalaciones ha frenado antes de empezar. El problema es que ese precio no es el que se acaba pagando. La deducción del IRPF por mejora de la eficiencia energética, aplicable en toda España, puede devolver hasta 7.692€ sobre una instalación tipo de 12.820 euros, situando el coste neto por debajo de los 5.200€. En comunidades con ayudas directas adicionales, como el País Vasco, la inversión final puede llegar a poco más de 2.000€.Existe una vía adicional para recuperar parte de la inversión que muchos propietarios aún desconocen. Los Certificados de Ahorro Energético (CAE), impulsados por el Gobierno para fomentar la eficiencia, acreditan el ahorro generado por mejoras como sustituir una caldera de gas por aerotermia. Las energéticas pueden comprarlos para cumplir sus objetivos legales de ahorro, y el propietario recibe una compensación económica directa.En la práctica, para una instalación residencial media, la compensación suele rondar los 1.200€, aunque puede variar según las características de la vivienda y del sistema instalado. En algunos casos, este incentivo puede llegar a cubrir entre el 10% y el 20 % de la inversión inicial.Equipo calderasA nivel económico, la instalación de una caldera es mucho menor, y por menos de 2.000 euros hay equipos muy competitivos. Luego llegará la hora de analizar el largo plazo, y si los precios del gas, al ser más altos que la luz, termina o no compensando.Entre las opciones, una de las que ofrece mayores rendimientos son las calderas de condensación, que son un tipo de calderas de gas de alto rendimiento basadas en el aprovechamiento del calor latente de condensación presente en los humos de la combustión. Estos equipos son eficientes que ya están preparados para funcionar con gases renovables (biometano o hidrógeno), para los que Europa ha fijado ambiciosos objetivos de producción y de cuya generación España tiene un claro potencial de liderazgo.Y es que, allí donde ya hay una infraestructura de gas en operación, existe la oportunidad de aprovechar las instalaciones existentes para su utilización con gases renovables. Por ejemplo, las mismas calderas de las que disponemos los consumidores actualmente son perfectamente compatibles con gases renovables. Por tanto, la renovación de los equipos de calefacción por nuevos de condensación de alta eficiencia cuenta con la ventaja de que se pueden instalar en el mismo lugar en el que se encontraban los antiguos sin necesidad de hacer obras ni de abandonar la vivienda durante su instalación, gracias a una inversión asequible, que garantiza un ahorro inmediato y, por tanto, reduce la factura energética de los hogares.
Llega el calor, los sudores aparecen, pero no hay que perder de vista el próximo invierno y como mantener el confort térmico en el hogar. Para ello, es buen momento de pensar si este año toca apostar por nueva tecnología o mantener la tradicional caldera … de gas. El precio es algo esencial a la hora de tomar esta decisión.
Esta decisión, desde hace tiempo, también tiene implicaciones ambientales. La apuesta por la aerotermia, con tecnología eléctrica, tiene menos impacto ambiental que las tradicionales calderas de gas. Sin embargo, con los gases renovables; en concreto, el biometano, que podrá usarse igual que el gas natural, el impacto es mucho menor.
En ese sentido, el precio será el que juegue un factor determinante. ¿Realmente hay mucha diferencia? ¿La apuesta por la aerotermia ha cambiado tanto en los últimos años?
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Según los últimos datos de SotySolar, compañía especializada en energía fotovoltaica y aerotermia, el interés de búsqueda de esta tecnología ha crecido un 15% en 2026 y el 66% de los propietarios que ya disponen de placas solares fotovoltaicas planea integrarla en su hogar en los próximos tres años. Sin embargo, y pese a ese interés creciente, la adopción de esta tecnología sigue frenándose por la percepción del coste inicial, que en la mayoría de los casos no refleja las deducciones fiscales ni las ayudas autonómicas disponibles.
Según explican los expertos, el precio que frena la aerotermia en España no es real: la deducción fiscal reduce la inversión hasta un 60% con carácter general. Recuerdan que el precio de catálogo de una instalación de aerotermia ronda los 13.500 euros y es el que más instalaciones ha frenado antes de empezar. El problema es que ese precio no es el que se acaba pagando. La deducción del IRPF por mejora de la eficiencia energética, aplicable en toda España, puede devolver hasta 7.692€ sobre una instalación tipo de 12.820 euros, situando el coste neto por debajo de los 5.200€. En comunidades con ayudas directas adicionales, como el País Vasco, la inversión final puede llegar a poco más de 2.000€.
Existe una vía adicional para recuperar parte de la inversión que muchos propietarios aún desconocen. Los Certificados de Ahorro Energético (CAE), impulsados por el Gobierno para fomentar la eficiencia, acreditan el ahorro generado por mejoras como sustituir una caldera de gas por aerotermia. Las energéticas pueden comprarlos para cumplir sus objetivos legales de ahorro, y el propietario recibe una compensación económica directa.
En la práctica, para una instalación residencial media, la compensación suele rondar los 1.200€, aunque puede variar según las características de la vivienda y del sistema instalado. En algunos casos, este incentivo puede llegar a cubrir entre el 10% y el 20 % de la inversión inicial.
Equipo calderas
A nivel económico, la instalación de una caldera es mucho menor, y por menos de 2.000 euros hay equipos muy competitivos. Luego llegará la hora de analizar el largo plazo, y si los precios del gas, al ser más altos que la luz, termina o no compensando.
Entre las opciones, una de las que ofrece mayores rendimientos son las calderas de condensación, que son un tipo de calderas de gas de alto rendimiento basadas en el aprovechamiento del calor latente de condensación presente en los humos de la combustión. Estos equipos son eficientes que ya están preparados para funcionar con gases renovables (biometano o hidrógeno), para los que Europa ha fijado ambiciosos objetivos de producción y de cuya generación España tiene un claro potencial de liderazgo.
Y es que, allí donde ya hay una infraestructura de gas en operación, existe la oportunidad de aprovechar las instalaciones existentes para su utilización con gases renovables. Por ejemplo, las mismas calderas de las que disponemos los consumidores actualmente son perfectamente compatibles con gases renovables.
Por tanto, la renovación de los equipos de calefacción por nuevos de condensación de alta eficiencia cuenta con la ventaja de que se pueden instalar en el mismo lugar en el que se encontraban los antiguos sin necesidad de hacer obras ni de abandonar la vivienda durante su instalación, gracias a una inversión asequible, que garantiza un ahorro inmediato y, por tanto, reduce la factura energética de los hogares.
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