Hay una cosa clara: Violeta Mangriñán no se calla nada, por más que sus opiniones o su imagen puedan generar polémicas y controversias. Ahora no solo ha cargado contra los haters y quienes se meten con su físico y retoques estéticos, sino que también ha entrado de lleno en uno de los grandes debates del momento, como es la supuesta caída de los influencers. Ella lo tiene claro: «Si llegamos a extinguirnos…».No es que sea el apocalipsis, aunque más de uno de lo toma así, pero lo cierto que el supuesto ocaso de la profesión de creador de contenido tal y como se entiende actualmente sí está en discusión. Al ruedo se ha lanzado Violeta Mangriñán , que a valentía la ganan pocos, aunque no para abordar directamente las críticas dirigidas hacia supuestos comportamientos improcedentes de compañeros del sector, sino para quejarse de los usuarios que acostumbran a dedicar comentarios y mensajes hirientes en vídeos ajenos.Resulta que Violeta Mangriñán se ponía esta semana delante de una cámara y grababa un vídeo desenfadado que publicaba en su cuenta oficial de Instagram y en el que bromeaba con la «relación tóxica» que mantendría con su flequillo, algo que le granjeaba no pocos comentarios de internautas que aprovechaban para verter todo tipo de críticas que, alejadas del tema central del vídeo, para centrarse en su físico y los retoques en su rostro, particularmente en la frente.Los ‘haters’ y la respuesta de Mangriñán«Ya se van notando los surcos, ponte más bótox y menos flequillo», observaban alguno. «¡Cómo te has puesto la cara!», le decía otro. Y de ahí para arriba. Estas solo fueron algunas de las perlas que dejaron sus ‘haters’ en los comentarios a la publicación. Y ella, que no se calla, ha salido ahora a la palestra para seguir con la polémica y contestar.En su post, y además de contestar a los ‘haters’, la creadora de contenido también se refería a una usuaria que decía que no justificaba «los insultos» ni «las faltas de respeto», sino que defendía que los influencers debían estar preparados para las críticas al exponer públicamente aspectos de su vida como «su vestido nuevo, su pelo nuevo o su bikini nuevo».Violeta Mangriñán ha respondido a ello diciendo que «estar expuesto no le da derecho a nadie a ser cruel» y que «la maldad no se debería de justificar y los perfiles públicos no son papeleras dónde la gente tenga que ir a vomitar su odio ni sus frustraciones». Además, añadía: «Decirme lo que me tengo que pinchar o dejar de pinchar está mal y es cuanto menos peligroso. No deberías de justificarlo en ningún caso».Salud mentalPero ahí no se quedaba de nuevo la cosa, pues poco después la exconcursante de Supervivientes reaparecía en sus historias de Instagram para compartir con sus seguidores sus avances en su propósito de alcanzar lo que ella denominaba como su «mejor versión». Para lograrlo, habría retomado el deporte con el objetivo de ser constante y sin descuidar su salud mental.Violeta Mangriñán ha defendido su oficio en relación a los ‘haters’ porque «si llegamos a extinguirnos, ¿qué harán estos seres en sus vidas?»«En adelante va a ser imprescindible. Llevo años dejándolo de lado y no dándole la importancia que merece, siempre dejándome en último lugar», confesaba junto a su reflexión sobre la importancia de cuidar la salud mental con un mensaje nítido: «No volverá a pasar». Y ha defendido su oficio en relación a los ‘haters’ porque «si llegamos a extinguirnos, ¿qué harán estos seres en sus vidas?». Hay una cosa clara: Violeta Mangriñán no se calla nada, por más que sus opiniones o su imagen puedan generar polémicas y controversias. Ahora no solo ha cargado contra los haters y quienes se meten con su físico y retoques estéticos, sino que también ha entrado de lleno en uno de los grandes debates del momento, como es la supuesta caída de los influencers. Ella lo tiene claro: «Si llegamos a extinguirnos…».No es que sea el apocalipsis, aunque más de uno de lo toma así, pero lo cierto que el supuesto ocaso de la profesión de creador de contenido tal y como se entiende actualmente sí está en discusión. Al ruedo se ha lanzado Violeta Mangriñán , que a valentía la ganan pocos, aunque no para abordar directamente las críticas dirigidas hacia supuestos comportamientos improcedentes de compañeros del sector, sino para quejarse de los usuarios que acostumbran a dedicar comentarios y mensajes hirientes en vídeos ajenos.Resulta que Violeta Mangriñán se ponía esta semana delante de una cámara y grababa un vídeo desenfadado que publicaba en su cuenta oficial de Instagram y en el que bromeaba con la «relación tóxica» que mantendría con su flequillo, algo que le granjeaba no pocos comentarios de internautas que aprovechaban para verter todo tipo de críticas que, alejadas del tema central del vídeo, para centrarse en su físico y los retoques en su rostro, particularmente en la frente.Los ‘haters’ y la respuesta de Mangriñán«Ya se van notando los surcos, ponte más bótox y menos flequillo», observaban alguno. «¡Cómo te has puesto la cara!», le decía otro. Y de ahí para arriba. Estas solo fueron algunas de las perlas que dejaron sus ‘haters’ en los comentarios a la publicación. Y ella, que no se calla, ha salido ahora a la palestra para seguir con la polémica y contestar.En su post, y además de contestar a los ‘haters’, la creadora de contenido también se refería a una usuaria que decía que no justificaba «los insultos» ni «las faltas de respeto», sino que defendía que los influencers debían estar preparados para las críticas al exponer públicamente aspectos de su vida como «su vestido nuevo, su pelo nuevo o su bikini nuevo».Violeta Mangriñán ha respondido a ello diciendo que «estar expuesto no le da derecho a nadie a ser cruel» y que «la maldad no se debería de justificar y los perfiles públicos no son papeleras dónde la gente tenga que ir a vomitar su odio ni sus frustraciones». Además, añadía: «Decirme lo que me tengo que pinchar o dejar de pinchar está mal y es cuanto menos peligroso. No deberías de justificarlo en ningún caso».Salud mentalPero ahí no se quedaba de nuevo la cosa, pues poco después la exconcursante de Supervivientes reaparecía en sus historias de Instagram para compartir con sus seguidores sus avances en su propósito de alcanzar lo que ella denominaba como su «mejor versión». Para lograrlo, habría retomado el deporte con el objetivo de ser constante y sin descuidar su salud mental.Violeta Mangriñán ha defendido su oficio en relación a los ‘haters’ porque «si llegamos a extinguirnos, ¿qué harán estos seres en sus vidas?»«En adelante va a ser imprescindible. Llevo años dejándolo de lado y no dándole la importancia que merece, siempre dejándome en último lugar», confesaba junto a su reflexión sobre la importancia de cuidar la salud mental con un mensaje nítido: «No volverá a pasar». Y ha defendido su oficio en relación a los ‘haters’ porque «si llegamos a extinguirnos, ¿qué harán estos seres en sus vidas?».
Hay una cosa clara: Violeta Mangriñán no se calla nada, por más que sus opiniones o su imagen puedan generar polémicas y controversias. Ahora no solo ha cargado contra los haters y quienes se meten con su físico y retoques estéticos, sino que también … ha entrado de lleno en uno de los grandes debates del momento, como es la supuesta caída de los influencers. Ella lo tiene claro: «Si llegamos a extinguirnos…».
No es que sea el apocalipsis, aunque más de uno de lo toma así, pero lo cierto que el supuesto ocaso de la profesión de creador de contenido tal y como se entiende actualmente sí está en discusión. Al ruedo se ha lanzado Violeta Mangriñán, que a valentía la ganan pocos, aunque no para abordar directamente las críticas dirigidas hacia supuestos comportamientos improcedentes de compañeros del sector, sino para quejarse de los usuarios que acostumbran a dedicar comentarios y mensajes hirientes en vídeos ajenos.
Resulta que Violeta Mangriñán se ponía esta semana delante de una cámara y grababa un vídeo desenfadado que publicaba en su cuenta oficial de Instagram y en el que bromeaba con la «relación tóxica» que mantendría con su flequillo, algo que le granjeaba no pocos comentarios de internautas que aprovechaban para verter todo tipo de críticas que, alejadas del tema central del vídeo, para centrarse en su físico y los retoques en su rostro, particularmente en la frente.
Noticia relacionada
-
Telecinco
Mari Carmen Parra
Los ‘haters’ y la respuesta de Mangriñán
«Ya se van notando los surcos, ponte más bótox y menos flequillo», observaban alguno. «¡Cómo te has puesto la cara!», le decía otro. Y de ahí para arriba. Estas solo fueron algunas de las perlas que dejaron sus ‘haters’ en los comentarios a la publicación. Y ella, que no se calla, ha salido ahora a la palestra para seguir con la polémica y contestar.
En su post, y además de contestar a los ‘haters’, la creadora de contenido también se refería a una usuaria que decía que no justificaba «los insultos» ni «las faltas de respeto», sino que defendía que los influencers debían estar preparados para las críticas al exponer públicamente aspectos de su vida como «su vestido nuevo, su pelo nuevo o su bikini nuevo».
Violeta Mangriñán ha respondido a ello diciendo que «estar expuesto no le da derecho a nadie a ser cruel» y que «la maldad no se debería de justificar y los perfiles públicos no son papeleras dónde la gente tenga que ir a vomitar su odio ni sus frustraciones». Además, añadía: «Decirme lo que me tengo que pinchar o dejar de pinchar está mal y es cuanto menos peligroso. No deberías de justificarlo en ningún caso».
Salud mental
Pero ahí no se quedaba de nuevo la cosa, pues poco después la exconcursante de Supervivientes reaparecía en sus historias de Instagram para compartir con sus seguidores sus avances en su propósito de alcanzar lo que ella denominaba como su «mejor versión». Para lograrlo, habría retomado el deporte con el objetivo de ser constante y sin descuidar su salud mental.
Violeta Mangriñán ha defendido su oficio en relación a los ‘haters’ porque «si llegamos a extinguirnos, ¿qué harán estos seres en sus vidas?»
«En adelante va a ser imprescindible. Llevo años dejándolo de lado y no dándole la importancia que merece, siempre dejándome en último lugar», confesaba junto a su reflexión sobre la importancia de cuidar la salud mental con un mensaje nítido: «No volverá a pasar». Y ha defendido su oficio en relación a los ‘haters’ porque «si llegamos a extinguirnos, ¿qué harán estos seres en sus vidas?».
RSS de noticias de gente

