Amaia Montero llega a los 50 años convertida en una de las voces más reconocibles de la música española. Nacida en Irún el 26 de agosto de 1976, Amaia comenzó su historia musical casi por casualidad. Fue en una fiesta donde conoció a Pablo Benegas, uno de los fundadores de la banda que terminaría convirtiéndose en La Oreja de Van Gogh . Él la invitó a cantar con el grupo y aquel encuentro acabó dando forma a una de las bandas españolas más importantes de finales de los noventa.En 1998 llegó ‘Dile al sol’, su primer disco, y con él comenzó una carrera meteórica. El álbum fue un enorme éxito y llegó a conseguir siete discos de platino. La banda no tardó en cruzar fronteras y convertirse también en un fenómeno en Latinoamérica. En 2003 recibió además el premio a Mejor Artista Español en los MTV Europe Music Awards. Canciones como ‘Cuéntame al oído’, ‘El 28’, ‘Soñaré’ o ‘La playa’ convirtieron a Amaia en una de las artistas más populares de su generación.Pero en 2007 decidió abandonar el grupo. Después de cuatro discos y de años de éxito compartido, la cantante apostó por comenzar una nueva etapa en solitario. Durante años se especuló con posibles desencuentros dentro de la formación, aunque ella siempre ha explicado que no hubo una gran pelea detrás de su decisión. Simplemente, sus caminos habían empezado a ir en direcciones diferentes.Su primer disco en solitario, ‘Amaia Montero’, funcionó especialmente bien y confirmó que podía mantenerse por sí misma en la primera línea de la música. A partir de entonces comenzaría una etapa mucho más personal y, también, bastante más complicada.Un amor famoso y una ruptura que dio mucho que hablarEn 2009 Amaia comenzó una relación con Gonzalo Miró. Durante dos años fueron una de las parejas más perseguidas por los fotógrafos y se dejaron ver juntos en numerosas ocasiones. La relación terminó en 2011 y la ruptura afectó especialmente a la cantante, según personas de su entorno.Con el tiempo, Amaia intentó quitar hierro a aquella historia. «Fue un novio, nada más», llegó a decir cansada de que los periodistas continuaran preguntándole por él. También explicó que seguían manteniendo una buena relación y que Miró era, en su opinión, «un tío estupendo».La historia volvió indirectamente a los titulares años después, cuando Miró comenzó una relación con Malú. Una entrevista de la cantante en la que hablaba sobre los cánones de belleza de las artistas provocó una respuesta pública de Amaia que terminó convirtiéndose en uno de los enfrentamientos más comentados de las redes sociales.Gonzalo Miró y Amaia Montero GtresDesde entonces, la artista ha protegido mucho más su vida sentimental y no se le ha conocido públicamente otra relación estable.Pero si hay una pérdida que ha marcado profundamente a Amaia, esa es la de su padre. En 2009 falleció José Montero a los 58 años, después de dos años luchando contra el cáncer. La enfermedad coincidió con uno de los momentos más importantes y, al mismo tiempo, más difíciles de la vida de la cantante: acababa de comenzar su aventura en solitario.Amaia transformó aquel dolor en música. Compuso ‘407’, una canción cuyo título hace referencia a la habitación del hospital en la que estuvo ingresado su padre y en la que le dedicaba algunas de sus palabras más emocionantes. «Tú que eres mi héroe, mi respiración. Tú que no te rindes nunca», cantaba.Más de una década después, aquella ausencia continúa muy presente. En uno de los aniversarios de su muerte, Amaia le dedicó unas palabras que demostraban que el paso del tiempo no había borrado el dolor: «Te llevo cada segundo corriendo por mis venas».Años de sombrasMientras su carrera avanzaba, Amaia tuvo que enfrentarse también a una exposición constante sobre su aspecto físico. Sus cambios de peso fueron analizados una y otra vez y las redes sociales se convirtieron en un escaparate especialmente cruel. Cada aparición pública podía convertirse en una conversación sobre su cuerpo en lugar de sobre sus canciones.En 2018, durante la gira de ‘Nacidos para creer’, un concierto en Cantabria terminó provocando una enorme polémica. Los problemas técnicos y las dificultades vocales que tuvo durante la actuación fueron ampliamente comentados y algunos asistentes criticaron duramente el espectáculo. Amaia, visiblemente sobrepasada por la situación, llegó incluso a reprender a los músicos durante el concierto.No era la primera vez que una actuación suya generaba controversia. En 2015, después de su intervención en la gala de Los 40, llegaron a circular rumores sobre su estado durante la actuación. Ella misma explicó posteriormente que había tomado un ansiolítico debido a la ansiedad.Los siguientes años serían todavía más complicados. En 2020, cansada de la presión y de los comentarios sobre su vida y su aspecto, decidió apartarse temporalmente de la vida pública. «Necesito curarme. Hasta pronto», escribió entonces.Su regreso provocó una nueva avalancha de comentarios. Apareció mucho más delgada y con una imagen diferente y algunos medios llegaron incluso a especular con posibles operaciones estéticas. Amaia tuvo que salir públicamente a desmentirlo y explicó que detrás de su cambio había simplemente «vida sana, deporte y paz».En una entrevista con Toñi Moreno explicó hasta qué punto le había afectado aquella obsesión con su físico. Le dolía especialmente que se llegara a hablar más de su apariencia que de su profesión y de su música.La fatídica foto El 14 de octubre de 2022 Amaia publicó en sus redes una fotografía sin maquillaje y sin filtros que inmediatamente provocó preocupación entre sus seguidores. Lo que inicialmente algunos interpretaron como una estrategia relacionada con su próximo trabajo terminó revelándose como algo mucho más serio.La cantante comenzó a escribir mensajes que hicieron saltar todas las alarmas. «Destruida» fue una de sus respuestas cuando le preguntaron cómo se encontraba. Poco después publicaba una frase todavía más preocupante: «Si la esperanza es lo último que muere y todavía no la he perdido, ¿de qué me sirve la vida?».Días después ingresó en una clínica de Navarra. Durante un tiempo volvió a desaparecer de la escena pública mientras intentaba recuperarse lejos de las cámaras y de la presión mediática. Y, contra todo pronóstico para quienes temían que aquella pudiera ser su retirada definitiva, Amaia volvió.Amaia Montero RedesSu aparición en uno de los conciertos de Karol G fue uno de los primeros indicios de que la cantante comenzaba a recuperar las fuerzas y las ganas de volver a subirse a un escenario. Después llegarían nuevos proyectos, nuevas apariciones y, finalmente, uno de los regresos más esperados por sus seguidores: su reencuentro con La Oreja de Van Gogh.Ahora, coincidiendo con sus 50 años, Amaia vuelve a estar sobre los escenarios junto a la banda con la que comenzó todo. El público que creció con sus canciones vuelve a cantar con ella los temas que marcaron una época, pero hay una diferencia fundamental: la mujer que regresa no es aquella joven que llenaba las listas de éxitos a finales de los noventa. Ha pasado por el éxito, el duelo, las críticas, la ansiedad y los momentos en los que necesitó desaparecer para volver a encontrarse.A los 50, Amaia parece haber aprendido a mirar las cosas de otra manera. Ella misma reconoce que cumplir años tiene «sus desventajas», pero asegura que es feliz y que todo aquello que no sea realmente importante le importa ya «un bledo». Atrás quedan los años más oscuros. Delante, una nueva etapa en la que Amaia Montero vuelve a hacer lo que mejor sabe: cantar. Amaia Montero llega a los 50 años convertida en una de las voces más reconocibles de la música española. Nacida en Irún el 26 de agosto de 1976, Amaia comenzó su historia musical casi por casualidad. Fue en una fiesta donde conoció a Pablo Benegas, uno de los fundadores de la banda que terminaría convirtiéndose en La Oreja de Van Gogh . Él la invitó a cantar con el grupo y aquel encuentro acabó dando forma a una de las bandas españolas más importantes de finales de los noventa.En 1998 llegó ‘Dile al sol’, su primer disco, y con él comenzó una carrera meteórica. El álbum fue un enorme éxito y llegó a conseguir siete discos de platino. La banda no tardó en cruzar fronteras y convertirse también en un fenómeno en Latinoamérica. En 2003 recibió además el premio a Mejor Artista Español en los MTV Europe Music Awards. Canciones como ‘Cuéntame al oído’, ‘El 28’, ‘Soñaré’ o ‘La playa’ convirtieron a Amaia en una de las artistas más populares de su generación.Pero en 2007 decidió abandonar el grupo. Después de cuatro discos y de años de éxito compartido, la cantante apostó por comenzar una nueva etapa en solitario. Durante años se especuló con posibles desencuentros dentro de la formación, aunque ella siempre ha explicado que no hubo una gran pelea detrás de su decisión. Simplemente, sus caminos habían empezado a ir en direcciones diferentes.Su primer disco en solitario, ‘Amaia Montero’, funcionó especialmente bien y confirmó que podía mantenerse por sí misma en la primera línea de la música. A partir de entonces comenzaría una etapa mucho más personal y, también, bastante más complicada.Un amor famoso y una ruptura que dio mucho que hablarEn 2009 Amaia comenzó una relación con Gonzalo Miró. Durante dos años fueron una de las parejas más perseguidas por los fotógrafos y se dejaron ver juntos en numerosas ocasiones. La relación terminó en 2011 y la ruptura afectó especialmente a la cantante, según personas de su entorno.Con el tiempo, Amaia intentó quitar hierro a aquella historia. «Fue un novio, nada más», llegó a decir cansada de que los periodistas continuaran preguntándole por él. También explicó que seguían manteniendo una buena relación y que Miró era, en su opinión, «un tío estupendo».La historia volvió indirectamente a los titulares años después, cuando Miró comenzó una relación con Malú. Una entrevista de la cantante en la que hablaba sobre los cánones de belleza de las artistas provocó una respuesta pública de Amaia que terminó convirtiéndose en uno de los enfrentamientos más comentados de las redes sociales.Gonzalo Miró y Amaia Montero GtresDesde entonces, la artista ha protegido mucho más su vida sentimental y no se le ha conocido públicamente otra relación estable.Pero si hay una pérdida que ha marcado profundamente a Amaia, esa es la de su padre. En 2009 falleció José Montero a los 58 años, después de dos años luchando contra el cáncer. La enfermedad coincidió con uno de los momentos más importantes y, al mismo tiempo, más difíciles de la vida de la cantante: acababa de comenzar su aventura en solitario.Amaia transformó aquel dolor en música. Compuso ‘407’, una canción cuyo título hace referencia a la habitación del hospital en la que estuvo ingresado su padre y en la que le dedicaba algunas de sus palabras más emocionantes. «Tú que eres mi héroe, mi respiración. Tú que no te rindes nunca», cantaba.Más de una década después, aquella ausencia continúa muy presente. En uno de los aniversarios de su muerte, Amaia le dedicó unas palabras que demostraban que el paso del tiempo no había borrado el dolor: «Te llevo cada segundo corriendo por mis venas».Años de sombrasMientras su carrera avanzaba, Amaia tuvo que enfrentarse también a una exposición constante sobre su aspecto físico. Sus cambios de peso fueron analizados una y otra vez y las redes sociales se convirtieron en un escaparate especialmente cruel. Cada aparición pública podía convertirse en una conversación sobre su cuerpo en lugar de sobre sus canciones.En 2018, durante la gira de ‘Nacidos para creer’, un concierto en Cantabria terminó provocando una enorme polémica. Los problemas técnicos y las dificultades vocales que tuvo durante la actuación fueron ampliamente comentados y algunos asistentes criticaron duramente el espectáculo. Amaia, visiblemente sobrepasada por la situación, llegó incluso a reprender a los músicos durante el concierto.No era la primera vez que una actuación suya generaba controversia. En 2015, después de su intervención en la gala de Los 40, llegaron a circular rumores sobre su estado durante la actuación. Ella misma explicó posteriormente que había tomado un ansiolítico debido a la ansiedad.Los siguientes años serían todavía más complicados. En 2020, cansada de la presión y de los comentarios sobre su vida y su aspecto, decidió apartarse temporalmente de la vida pública. «Necesito curarme. Hasta pronto», escribió entonces.Su regreso provocó una nueva avalancha de comentarios. Apareció mucho más delgada y con una imagen diferente y algunos medios llegaron incluso a especular con posibles operaciones estéticas. Amaia tuvo que salir públicamente a desmentirlo y explicó que detrás de su cambio había simplemente «vida sana, deporte y paz».En una entrevista con Toñi Moreno explicó hasta qué punto le había afectado aquella obsesión con su físico. Le dolía especialmente que se llegara a hablar más de su apariencia que de su profesión y de su música.La fatídica foto El 14 de octubre de 2022 Amaia publicó en sus redes una fotografía sin maquillaje y sin filtros que inmediatamente provocó preocupación entre sus seguidores. Lo que inicialmente algunos interpretaron como una estrategia relacionada con su próximo trabajo terminó revelándose como algo mucho más serio.La cantante comenzó a escribir mensajes que hicieron saltar todas las alarmas. «Destruida» fue una de sus respuestas cuando le preguntaron cómo se encontraba. Poco después publicaba una frase todavía más preocupante: «Si la esperanza es lo último que muere y todavía no la he perdido, ¿de qué me sirve la vida?».Días después ingresó en una clínica de Navarra. Durante un tiempo volvió a desaparecer de la escena pública mientras intentaba recuperarse lejos de las cámaras y de la presión mediática. Y, contra todo pronóstico para quienes temían que aquella pudiera ser su retirada definitiva, Amaia volvió.Amaia Montero RedesSu aparición en uno de los conciertos de Karol G fue uno de los primeros indicios de que la cantante comenzaba a recuperar las fuerzas y las ganas de volver a subirse a un escenario. Después llegarían nuevos proyectos, nuevas apariciones y, finalmente, uno de los regresos más esperados por sus seguidores: su reencuentro con La Oreja de Van Gogh.Ahora, coincidiendo con sus 50 años, Amaia vuelve a estar sobre los escenarios junto a la banda con la que comenzó todo. El público que creció con sus canciones vuelve a cantar con ella los temas que marcaron una época, pero hay una diferencia fundamental: la mujer que regresa no es aquella joven que llenaba las listas de éxitos a finales de los noventa. Ha pasado por el éxito, el duelo, las críticas, la ansiedad y los momentos en los que necesitó desaparecer para volver a encontrarse.A los 50, Amaia parece haber aprendido a mirar las cosas de otra manera. Ella misma reconoce que cumplir años tiene «sus desventajas», pero asegura que es feliz y que todo aquello que no sea realmente importante le importa ya «un bledo». Atrás quedan los años más oscuros. Delante, una nueva etapa en la que Amaia Montero vuelve a hacer lo que mejor sabe: cantar.
Amaia Montero llega a los 50 años convertida en una de las voces más reconocibles de la música española. Nacida en Irún el 26 de agosto de 1976, Amaia comenzó su historia musical casi por casualidad. Fue en una fiesta donde conoció a Pablo … Benegas, uno de los fundadores de la banda que terminaría convirtiéndose en La Oreja de Van Gogh. Él la invitó a cantar con el grupo y aquel encuentro acabó dando forma a una de las bandas españolas más importantes de finales de los noventa.
En 1998 llegó ‘Dile al sol’, su primer disco, y con él comenzó una carrera meteórica. El álbum fue un enorme éxito y llegó a conseguir siete discos de platino. La banda no tardó en cruzar fronteras y convertirse también en un fenómeno en Latinoamérica. En 2003 recibió además el premio a Mejor Artista Español en los MTV Europe Music Awards. Canciones como ‘Cuéntame al oído’, ‘El 28’, ‘Soñaré’ o ‘La playa’ convirtieron a Amaia en una de las artistas más populares de su generación.
Pero en 2007 decidió abandonar el grupo. Después de cuatro discos y de años de éxito compartido, la cantante apostó por comenzar una nueva etapa en solitario. Durante años se especuló con posibles desencuentros dentro de la formación, aunque ella siempre ha explicado que no hubo una gran pelea detrás de su decisión. Simplemente, sus caminos habían empezado a ir en direcciones diferentes.
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Su primer disco en solitario, ‘Amaia Montero’, funcionó especialmente bien y confirmó que podía mantenerse por sí misma en la primera línea de la música. A partir de entonces comenzaría una etapa mucho más personal y, también, bastante más complicada.
Un amor famoso y una ruptura que dio mucho que hablar
En 2009 Amaia comenzó una relación con Gonzalo Miró. Durante dos años fueron una de las parejas más perseguidas por los fotógrafos y se dejaron ver juntos en numerosas ocasiones. La relación terminó en 2011 y la ruptura afectó especialmente a la cantante, según personas de su entorno.
Con el tiempo, Amaia intentó quitar hierro a aquella historia. «Fue un novio, nada más», llegó a decir cansada de que los periodistas continuaran preguntándole por él. También explicó que seguían manteniendo una buena relación y que Miró era, en su opinión, «un tío estupendo».
La historia volvió indirectamente a los titulares años después, cuando Miró comenzó una relación con Malú. Una entrevista de la cantante en la que hablaba sobre los cánones de belleza de las artistas provocó una respuesta pública de Amaia que terminó convirtiéndose en uno de los enfrentamientos más comentados de las redes sociales.

(Gtres)
Desde entonces, la artista ha protegido mucho más su vida sentimental y no se le ha conocido públicamente otra relación estable.
Pero si hay una pérdida que ha marcado profundamente a Amaia, esa es la de su padre. En 2009 falleció José Montero a los 58 años, después de dos años luchando contra el cáncer. La enfermedad coincidió con uno de los momentos más importantes y, al mismo tiempo, más difíciles de la vida de la cantante: acababa de comenzar su aventura en solitario.
Amaia transformó aquel dolor en música. Compuso ‘407’, una canción cuyo título hace referencia a la habitación del hospital en la que estuvo ingresado su padre y en la que le dedicaba algunas de sus palabras más emocionantes. «Tú que eres mi héroe, mi respiración. Tú que no te rindes nunca», cantaba.
Más de una década después, aquella ausencia continúa muy presente. En uno de los aniversarios de su muerte, Amaia le dedicó unas palabras que demostraban que el paso del tiempo no había borrado el dolor: «Te llevo cada segundo corriendo por mis venas».
Años de sombras
Mientras su carrera avanzaba, Amaia tuvo que enfrentarse también a una exposición constante sobre su aspecto físico. Sus cambios de peso fueron analizados una y otra vez y las redes sociales se convirtieron en un escaparate especialmente cruel. Cada aparición pública podía convertirse en una conversación sobre su cuerpo en lugar de sobre sus canciones.
En 2018, durante la gira de ‘Nacidos para creer’, un concierto en Cantabria terminó provocando una enorme polémica. Los problemas técnicos y las dificultades vocales que tuvo durante la actuación fueron ampliamente comentados y algunos asistentes criticaron duramente el espectáculo. Amaia, visiblemente sobrepasada por la situación, llegó incluso a reprender a los músicos durante el concierto.
No era la primera vez que una actuación suya generaba controversia. En 2015, después de su intervención en la gala de Los 40, llegaron a circular rumores sobre su estado durante la actuación. Ella misma explicó posteriormente que había tomado un ansiolítico debido a la ansiedad.
Los siguientes años serían todavía más complicados. En 2020, cansada de la presión y de los comentarios sobre su vida y su aspecto, decidió apartarse temporalmente de la vida pública. «Necesito curarme. Hasta pronto», escribió entonces.
Su regreso provocó una nueva avalancha de comentarios. Apareció mucho más delgada y con una imagen diferente y algunos medios llegaron incluso a especular con posibles operaciones estéticas. Amaia tuvo que salir públicamente a desmentirlo y explicó que detrás de su cambio había simplemente «vida sana, deporte y paz».
En una entrevista con Toñi Moreno explicó hasta qué punto le había afectado aquella obsesión con su físico. Le dolía especialmente que se llegara a hablar más de su apariencia que de su profesión y de su música.
La fatídica foto
El 14 de octubre de 2022 Amaia publicó en sus redes una fotografía sin maquillaje y sin filtros que inmediatamente provocó preocupación entre sus seguidores. Lo que inicialmente algunos interpretaron como una estrategia relacionada con su próximo trabajo terminó revelándose como algo mucho más serio.
La cantante comenzó a escribir mensajes que hicieron saltar todas las alarmas. «Destruida» fue una de sus respuestas cuando le preguntaron cómo se encontraba. Poco después publicaba una frase todavía más preocupante: «Si la esperanza es lo último que muere y todavía no la he perdido, ¿de qué me sirve la vida?».
Días después ingresó en una clínica de Navarra. Durante un tiempo volvió a desaparecer de la escena pública mientras intentaba recuperarse lejos de las cámaras y de la presión mediática. Y, contra todo pronóstico para quienes temían que aquella pudiera ser su retirada definitiva, Amaia volvió.

(Redes)
Su aparición en uno de los conciertos de Karol G fue uno de los primeros indicios de que la cantante comenzaba a recuperar las fuerzas y las ganas de volver a subirse a un escenario. Después llegarían nuevos proyectos, nuevas apariciones y, finalmente, uno de los regresos más esperados por sus seguidores: su reencuentro con La Oreja de Van Gogh.
Ahora, coincidiendo con sus 50 años, Amaia vuelve a estar sobre los escenarios junto a la banda con la que comenzó todo. El público que creció con sus canciones vuelve a cantar con ella los temas que marcaron una época, pero hay una diferencia fundamental: la mujer que regresa no es aquella joven que llenaba las listas de éxitos a finales de los noventa. Ha pasado por el éxito, el duelo, las críticas, la ansiedad y los momentos en los que necesitó desaparecer para volver a encontrarse.
A los 50, Amaia parece haber aprendido a mirar las cosas de otra manera. Ella misma reconoce que cumplir años tiene «sus desventajas», pero asegura que es feliz y que todo aquello que no sea realmente importante le importa ya «un bledo». Atrás quedan los años más oscuros. Delante, una nueva etapa en la que Amaia Montero vuelve a hacer lo que mejor sabe: cantar.
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