Con la fuente de Canaletas, lugar icónico de celebración del barcelonismo, totalmente vallada y cerrada por las obras de reforma desde hace meses de La Rambla, los aficionados improvisaron. Llenaron las calles de Barcelona, pero no se marcharon muy lejos de la fuente. A escasos metros de ella, conectando con el inicio del mítico paseo de la Ciudad Condal, miles de aficionados del Barça, en su mayoría grupos de jóvenes, se congregaron en Plaça Catalunya —rodeada de furgones de Mossos d’Esquadra— para celebrar con pasión y fuegos artificiales el título de liga tras la victoria ante el Real Madrid. La plaza quedó teñida de azulgrana.
Miles de seguidores del Barça se emplazaron en la mítica plaza de la Ciudad Condal en lugar de la fuente de Canaletas por las obras de La Rambla para festejar el campeonato liguero con bengalas y fuegos artificiales
Miles de seguidores del Barça se emplazaron en la mítica plaza de la Ciudad Condal en lugar de la fuente de Canaletas por las obras de La Rambla para festejar el campeonato liguero con bengalas y fuegos artificiales


Con la fuente de Canaletas, lugar icónico de celebración del barcelonismo, totalmente vallada y cerrada por las obras de reforma desde hace meses de La Rambla, los aficionados improvisaron. Llenaron las calles de Barcelona, pero no se marcharon muy lejos de la fuente. A escasos metros de ella, conectando con el inicio del mítico paseo de la Ciudad Condal, miles de aficionados del Barça, en su mayoría grupos de jóvenes, se congregaron en Plaça Catalunya —rodeada de furgones de Mossos d’Esquadra— para celebrar con pasión y fuegos artificiales el título de liga tras la victoria ante el Real Madrid. La plaza quedó teñida de azulgrana.
Con el pitido final del encuentro llegaron los primeros gritos, petardos y cánticos, con los seguidores enfundados en bufandas y camisetas llegando rápidamente, agrupándose entre ellos y formando un gran conjunto que dio vueltas y vueltas a la plaza, haciendo cada vez más ruido. Mientras, la fiesta grande estaba en el Spotify Camp Nou, que ya se había desatado tras el segundo gol del Barça por parte de Ferran Torres. Tras la celebración en el feudo azulgrana, parlamentos y el título liguero elevado al cielo del Camp Nou, aquellos aficionados de los 62.213 presentes que quisieron más iniciaron su peregrinación desde el estadio hasta Plaça Catalunya.
Allí no dejó de aumentar la densidad de gente; también los decibelios. El Ayuntamiento de Barcelona ya hizo un llamamiento a no acudir a Canaletas, y desarrolló un dispositivo específico de la Guardia Urbana y los Mossos para asegurar la seguridad de las concentraciones en lugares próximos. Tras dar vueltas a la plaza, la fiesta se instaló en el centro de ella a pesar de las cuatro gotas de lluvia que cayeron en algún momento de la noche. Entre bengalas azulgranas llenando de humo constantemente el lugar, cánticos míticos del Barça y de Cataluña, también hubo unos cuantos turistas curiosos asomándose a contemplar —y grabar— la “fiesta característica” del Barça, decían.

Encima de los hombros de sus padres, niños y niñas celebraron el campeonato con el 10, ahora de Lamine Yamal, a su espalda. Alrededor de ellos, varios focos llevando la voz cantante de la juerga, en la que también se acordaron del Madrid, de Arbeloa —con algunos conos en referencia al técnico siendo utilizados como megáfonos— y Vinicius. También de Leo Messi, al que corearon justo después de que el astro argentino compartiese en sus redes sociales la publicación de campeones del Barcelona.
No dejaron de aparecer grupos y grupos, con cientos de banderas, incluso alguna de Palestina, por las calles circundantes, como Passeig de Gràcia. El ruido no cesó. Otros se marcharon pronto, apurados por el cierre del metro. Aún les esperaba más fiesta: este lunes por la tarde, a las 17.00, será el turno de la rúa, que saldrá y terminará en el Camp Nou. La noche fue larga, y la celebración también.
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