El mundo vive una crisis energética global. El conflicto bélico en Oriente Próximo ha impactado de lleno en los flujos de petróleo. Esto, a su vez, ha provocado un aumento en el precio del crudo. Los 100 dólares se han convertido en un peligroso suelo. Pero el tsunami que viene cada vez es mayor: las reservas empiezan a escasear, la producción mengua y la única solución pasa por aumentar costes o reducir la demanda.Ayer, uno tras otro, diversos organismos y agencias internacionales pusieron en negro sobre blanco cómo está la situación. Una de las más rotundas fue la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), que estima que las reservas mundiales de petróleo se enfrentan a una de sus mayores caídas en años, debido a las significativas interrupciones en la producción de crudo en Oriente Próximo.Según el último informe de perspectivas energéticas, países como Irak, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes y Qatar suspendieron la producción de 10,5 millones de barriles diarios en abril, una cifra que ha puesto bajo presión al mercado global. El epicentro de esta crisis es el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ‘de facto’ ha limitado severamente los envíos de petróleo. Las autoridades estiman que el tráfico marítimo comenzará a recuperarse en junio.Noticia relacionada general No No España reduce las importaciones de petróleo desde Oriente Próximo a la mínima expresión Raúl MasaEl impacto en los precios ya es evidente. El crudo Brent alcanzó un máximo de 138 dólares por barril el 7 de abril y promedió 117 dólares durante el mes. Para mayo y junio, se espera que las reservas se mantengan bajas, con un promedio de reducción de 8,5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre, lo que mantendría al Brent cerca de 106 dólares por barril.Datos preocupantesPor su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha vuelto a revisar la gravedad del impacto sobre la demanda y la oferta global de petróleo que está provocando el agotamiento «a un ritmo récord» de las reservas mundiales de crudo tras más de dos meses del inicio de la guerra y las crecientes pérdidas de suministro derivadas.En su boletín de mayo, superado el segundo mes de guerra, la AIE anticipa una contracción de la demanda mundial de petróleo en 2026 equivalente a 420.000 barriles diarios, hasta promediar en el año 104 millones de barriles diarios.«Si bien la desaceleración de la actividad de refino mundial ha aliviado temporalmente las tensiones en el mercado del crudo, la escasez se está extendiendo rápidamente a los mercados de productos refinados», avisa la agencia. Desde el lado de la oferta, el informe de la AIE señala que, con las restricciones aún vigentes al tránsito de petroleros, las pérdidas acumuladas de suministro de los productores de la región ya superan los 1.000 millones de barriles, con más de 14 millones de barriles diarios de petróleo paralizados, «lo que representa una crisis de suministro sin precedentes».Por si no fuera suficiente, la organización de países exportadores de petróleo (OPEP), aseguró ayer que su producción de crudo continuó cayendo hasta mediar en abril los 18,98 millones de barriles diarios, casi un 34% menos que el bombeo del mes de febrero. El mundo vive una crisis energética global. El conflicto bélico en Oriente Próximo ha impactado de lleno en los flujos de petróleo. Esto, a su vez, ha provocado un aumento en el precio del crudo. Los 100 dólares se han convertido en un peligroso suelo. Pero el tsunami que viene cada vez es mayor: las reservas empiezan a escasear, la producción mengua y la única solución pasa por aumentar costes o reducir la demanda.Ayer, uno tras otro, diversos organismos y agencias internacionales pusieron en negro sobre blanco cómo está la situación. Una de las más rotundas fue la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), que estima que las reservas mundiales de petróleo se enfrentan a una de sus mayores caídas en años, debido a las significativas interrupciones en la producción de crudo en Oriente Próximo.Según el último informe de perspectivas energéticas, países como Irak, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes y Qatar suspendieron la producción de 10,5 millones de barriles diarios en abril, una cifra que ha puesto bajo presión al mercado global. El epicentro de esta crisis es el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ‘de facto’ ha limitado severamente los envíos de petróleo. Las autoridades estiman que el tráfico marítimo comenzará a recuperarse en junio.Noticia relacionada general No No España reduce las importaciones de petróleo desde Oriente Próximo a la mínima expresión Raúl MasaEl impacto en los precios ya es evidente. El crudo Brent alcanzó un máximo de 138 dólares por barril el 7 de abril y promedió 117 dólares durante el mes. Para mayo y junio, se espera que las reservas se mantengan bajas, con un promedio de reducción de 8,5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre, lo que mantendría al Brent cerca de 106 dólares por barril.Datos preocupantesPor su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha vuelto a revisar la gravedad del impacto sobre la demanda y la oferta global de petróleo que está provocando el agotamiento «a un ritmo récord» de las reservas mundiales de crudo tras más de dos meses del inicio de la guerra y las crecientes pérdidas de suministro derivadas.En su boletín de mayo, superado el segundo mes de guerra, la AIE anticipa una contracción de la demanda mundial de petróleo en 2026 equivalente a 420.000 barriles diarios, hasta promediar en el año 104 millones de barriles diarios.«Si bien la desaceleración de la actividad de refino mundial ha aliviado temporalmente las tensiones en el mercado del crudo, la escasez se está extendiendo rápidamente a los mercados de productos refinados», avisa la agencia. Desde el lado de la oferta, el informe de la AIE señala que, con las restricciones aún vigentes al tránsito de petroleros, las pérdidas acumuladas de suministro de los productores de la región ya superan los 1.000 millones de barriles, con más de 14 millones de barriles diarios de petróleo paralizados, «lo que representa una crisis de suministro sin precedentes».Por si no fuera suficiente, la organización de países exportadores de petróleo (OPEP), aseguró ayer que su producción de crudo continuó cayendo hasta mediar en abril los 18,98 millones de barriles diarios, casi un 34% menos que el bombeo del mes de febrero.
El mundo vive una crisis energética global. El conflicto bélico en Oriente Próximo ha impactado de lleno en los flujos de petróleo. Esto, a su vez, ha provocado un aumento en el precio del crudo. Los 100 dólares se han convertido en un peligroso suelo. … Pero el tsunami que viene cada vez es mayor: las reservas empiezan a escasear, la producción mengua y la única solución pasa por aumentar costes o reducir la demanda.
Ayer, uno tras otro, diversos organismos y agencias internacionales pusieron en negro sobre blanco cómo está la situación. Una de las más rotundas fue la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés), que estima que las reservas mundiales de petróleo se enfrentan a una de sus mayores caídas en años, debido a las significativas interrupciones en la producción de crudo en Oriente Próximo.
Según el último informe de perspectivas energéticas, países como Irak, Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Árabes y Qatar suspendieron la producción de 10,5 millones de barriles diarios en abril, una cifra que ha puesto bajo presión al mercado global. El epicentro de esta crisis es el estrecho de Ormuz, cuyo cierre ‘de facto’ ha limitado severamente los envíos de petróleo. Las autoridades estiman que el tráfico marítimo comenzará a recuperarse en junio.
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El impacto en los precios ya es evidente. El crudo Brent alcanzó un máximo de 138 dólares por barril el 7 de abril y promedió 117 dólares durante el mes. Para mayo y junio, se espera que las reservas se mantengan bajas, con un promedio de reducción de 8,5 millones de barriles diarios en el segundo trimestre, lo que mantendría al Brent cerca de 106 dólares por barril.
Datos preocupantes
Por su parte, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha vuelto a revisar la gravedad del impacto sobre la demanda y la oferta global de petróleo que está provocando el agotamiento «a un ritmo récord» de las reservas mundiales de crudo tras más de dos meses del inicio de la guerra y las crecientes pérdidas de suministro derivadas.
En su boletín de mayo, superado el segundo mes de guerra, la AIE anticipa una contracción de la demanda mundial de petróleo en 2026 equivalente a 420.000 barriles diarios, hasta promediar en el año 104 millones de barriles diarios.
«Si bien la desaceleración de la actividad de refino mundial ha aliviado temporalmente las tensiones en el mercado del crudo, la escasez se está extendiendo rápidamente a los mercados de productos refinados», avisa la agencia. Desde el lado de la oferta, el informe de la AIE señala que, con las restricciones aún vigentes al tránsito de petroleros, las pérdidas acumuladas de suministro de los productores de la región ya superan los 1.000 millones de barriles, con más de 14 millones de barriles diarios de petróleo paralizados, «lo que representa una crisis de suministro sin precedentes».
Por si no fuera suficiente, la organización de países exportadores de petróleo (OPEP), aseguró ayer que su producción de crudo continuó cayendo hasta mediar en abril los 18,98 millones de barriles diarios, casi un 34% menos que el bombeo del mes de febrero.
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