Luz Casal está, desde hace tiempo, en un momento dulce de su carrera que seguramente está viviendo sin alharacas, sabedora de lo frágil que es casi todo en esta vida. Pero a estas alturas, con el poso que dejan los años y la felicidad de poder continuar haciendo lo que desea con el apoyo del público, la vida es más fácil, gratificando casi en cada actuación. En el festival de Cap Roig dejó en evidencia estas percepciones, manejándose solvente y dominadora por un repertorio diverso en el que sacó a relucir una de sus mejores facetas, la interpretación. Esa forma de cantar, ese convencimiento no impostado al decir las letras, su entrega al público, cercana pero no ramplonamente tópica, desde un espacio de poder, le permitieron dedicar cerca de dos horas a recordar que es una de las grandes damas del pop-rock español. Su público se lo mostró.
La cantante se mostró feliz, plena y competente en su paso por Cap Roig
Luz Casal está, desde hace tiempo, en un momento dulce de su carrera que seguramente está viviendo sin alharacas, sabedora de lo frágil que es casi todo en esta vida. Pero a estas alturas, con el poso que dejan los años y la felicidad de poder continuar haciendo lo que desea con el apoyo del público, la vida es más fácil, gratificando casi en cada actuación. En el festival de Cap Roig dejó en evidencia estas percepciones, manejándose solvente y dominadora por un repertorio diverso en el que sacó a relucir una de sus mejores facetas, la interpretación. Esa forma de cantar, ese convencimiento no impostado al decir las letras, su entrega al público, cercana pero no ramplonamente tópica, desde un espacio de poder, le permitieron dedicar cerca de dos horas a recordar que es una de las grandes damas del pop-rock español. Su público se lo mostró.
