Se abre la puerta y por ahí asoma Martín, Tintín, ese chopo rubio que habla de maravilla y genera consenso entre aquellos que hoy siguen sus primeros pasos en esto de la élite. No va nada mal: “Y qué buen tipo es”. Así es. Unanimidad. Landaluce se expresa con frescura, sensatez y, en esta ocasión, con un tono crítico a pesar de lo conseguido. Ha batido al checo Vit Kopriva, es su primera remontada a cinco sets (1-6, 2-6, 6-4, 7-5 y 6-0, en 3h 44m) y figura en la tercera ronda de Roland Garros. Ahí hay madurez, ahí hay raza: “Estoy muy contento de cómo he manejado un partido muy malo para terminar haciendo uno muy bueno. Las cosas iban muy mal y seguí tratando de ser positivo, concentrándome en dar lo mejor de mí, así que estoy orgulloso”.
El madrileño remonta frente a Kopriva y vuelve a imponerse en cinco sets: 1-6, 2-6, 6-4, 7-5 y 6-0, tras 3h 44m. Moise Kouamé, de 17 años, una alegría para Francia
Se abre la puerta y por ahí asoma Martín, Tintín, ese chopo rubio que habla de maravilla y genera consenso entre aquellos que hoy siguen sus primeros pasos en esto de la élite. No va nada mal: “Y qué buen tipo es”. Así es. Unanimidad. Landaluce se expresa con frescura, sensatez y, en esta ocasión, con un tono crítico a pesar de lo conseguido. Ha batido al checo Vit Kopriva, es su primera remontada a cinco sets (1-6, 2-6, 6-4, 7-5 y 6-0, en 3h 44m) y figura en la tercera ronda de Roland Garros. Ahí hay madurez, ahí hay raza: “Estoy muy contento de cómo he manejado un partido muy malo para terminar haciendo uno muy bueno. Las cosas iban muy mal y seguí tratando de ser positivo, concentrándome en dar lo mejor de mí, así que estoy orgulloso”.
Como sucediera dos días antes, también en la pista 9 del complejo, el madrileño se impone en cinco sets y demuestra de nuevo que, a pesar de ser novel, no se desenvuelve nada mal en las distancias largas. El martes ya había superado al boliviano Juan Carlos Prado Ángelo en cinco mangas, pero lo de esta vez es todavía más difícil: acorralado, al final logra salir airoso. Sortea un escenario muy complicado en el cuarto parcial —rotura abajo— y termina descerrajando una ráfaga infernal. Perfecta. “Los de esta nueva generación tenemos mucha confianza”, contesta a un reportero extranjero, “porque estamos consiguiendo grandes resultados contra los mejores, y eso nos hace creer en nosotros mismos. Creo que puedo vencer a los mejores”.
Se las verá con Juan Manuel Cerúndolo, verdugo de Jannik Sinner, cuya salida lo cambia todo. “Desde el banquillo me decían muchas cosas, pero sí, he oído que iba a perder… Y al haberse ido él y al no estar Carlos [Alcaraz], hay oportunidades para muchos jugadores”, prosigue. La eliminación del italiano abre el torneo, especialmente por el lado por el que él compite. “Muchos pueden hacerlo bien, y yo intentaré ser uno de ellos”, añade con ese gesto pícaro que tiene, aunque confiesa que el no es de los que mira el mapa del torneo, sino de ponerse manos a la obra una vez que conoce el siguiente rival. Lo prefiere así: “No tengo ni idea de cómo está el panorama, pero si esos rivales están ahí es porque tienen el nivel suficiente para estarlo. Hay que estar preparado”.

Landaluce habla de que trata de estar alejado de las redes sociales porque pueden generar “adicción”, del empeño que le pone al tenis desde que era un niño y de cómo su confianza se ha disparado desde que alcanzase los cuartos del Masters de Miami. Más adelante aterrizó también en los de Roma, y ahora se ha apuntado ya un par de victorias en el cuadro principal de todo un Roland Garros. Virtualmente es el 55º del mundo, después de que hubiera roto la barrera del top-100 el mes pasado, y celebra su crecimiento progresivo como competidor. Sin prisa, pero sin pausa. Caminando firme. “Me he demostrado que físicamente puedo afrontar batallas de este tipo y que puedo llegar al final de los partidos con energía, y para mí eso era un reto”, señala.
A lo planteado por este periódico, cuenta que los colgantes y las pulseras que lleva “son regalos” de personas “muy cercanas”. Uno de ellos es de su abuela y lo lleva desde hace “cuatro o cinco años” porque le da “fuerza tenerlo”. Eso sí, ni busca “ningún lujo”, sino “sencillez”. Él, 20 años, se hace un hueco en el escaparate de una jornada en la que los franceses, tristones por la retirada reciente de Gael Monfils y un año antes la de Richard Gasquet, festejan el destape histórico de Moise Kouamé: 17 añitos, atlético y superior a Adolfo Daniel Vallejo en el vibrante encuentro disputado en la Lenglen (6-3, 7-5, 3-6, 2-6 y 7-6(8), tras 4h 56m). Es el segundo más joven que alcanza la tercera ronda de un grande desde Rafael Nadal (Wimbledon 2003).
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