La crisis migratoria en la frontera sur de España ha tenido otro foco de tensión en Melilla. Mientras las imágenes caóticas de miles de personas cruzando a nado y corriendo en una Ceuta sin control, en esta ciudad autónoma algunos trataron de replicar lo que veían en sus teléfonos móviles. La delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, ha asegurado este medio día del viernes que han accedido en total 130 personas después del cierre —todas siguen en la ciudad— de las cuales 84 son menores de edad. Una dimensión de la crisis mucho más contenida de lo que se observa a casi 400 kilómetros de ahí.
La delegada del Gobierno cifra en 130 las llegadas, de las cuales la mayoría, 84, son menores de edad
La crisis migratoria en la frontera sur de España ha tenido otro foco de tensión en Melilla. Mientras las imágenes caóticas de miles de personas cruzando a nado y corriendo en una Ceuta sin control, en esta ciudad autónoma algunos trataron de replicar lo que veían en sus teléfonos móviles. La delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, ha asegurado este medio día del viernes que han accedido en total 130 personas después del cierre —todas siguen en la ciudad— de las cuales 84 son menores de edad. Una dimensión de la crisis mucho más contenida de lo que se observa a casi 400 kilómetros de ahí.
Pese a la contención de la frontera melillense, la tensión también se sintió en el paso fronterizo de Beni Enzar, con su cierre y el despliegue policial. Se escucharon disparos y explosiones, mientras circulaban numerosos vídeos con escenas de violencia en el perímetro fronterizo.
Moh ha hecho balance de una noche “compleja” de presión migratoria con intentos de entrada simultáneos en varios puntos, en concreto el paso fronterizo de Beni Enzar, que permanece cerrado y se desconoce por ahora cuándo podrá reabrir, así como los antiguos pasos de Barrio Chino y Farhana y por vía marítima en el dique sur.
No ha concretado cuántos migrantes intentaron acceder de forma irregular, una cifra difícil de saber, que podría superar los 1.000 o los 2.000 porque, según ha explicado, hubo momentos de mucha presión en diferentes puntos simultáneos, con “intentos continuos” de grupos de 200 o 300 migrantes que se dispersaban y volvían a intentarlo en otras zonas.
Los 130 migrantes que lograron acceder siguen en Melilla; los menores, acogidos por la ciudad autónoma, y los adultos, en proceso de identificación por parte de la Policía. En cuanto al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), ha precisado que cuenta con un plan de contingencia y capacidad suficiente para asumir esta situación con la ocupación actual.
En el lado marroquí, desde la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH Nador), se ha visto una escalada desproporcionada de la violencia, con una respuesta muy agresiva por parte de las fuerzas de seguridad, que han utilizado material antidisturbios, incluyendo balas de goma y gases lacrimógenos. Se han registrado numerosos heridos, tanto entre los jóvenes como entre los agentes, y muchos tuvieron que ser ingresados en el Hospital El Hassani. Además, tres vehículos policiales fueron incendiados durante los enfrentamientos.
Las persecuciones comenzaron en Beni Enzar y posteriormente se extendieron a Farkhana y al Barrio Chino, pese al importante despliegue de las fuerzas de seguridad marroquíes. Durante la noche se realizaron, como mínimo, unas 100 devoluciones, que las autoridades grabaron y difundieron públicamente para mostrar que estaban llevando a cabo estos retornos.
Según AMDH Nador, la actuación de las autoridades marroquíes está siendo diferente a la registrada en Fnideq (Castillejos, frontera entre Ceuta y Marruecos), especialmente durante los primeros días de aquellos acontecimientos, aunque preocupa la dureza de la respuesta y el uso de la fuerza contra personas en situación de vulnerabilidad. Por el momento, consideran que la situación está controlada por parte de Marruecos.
Como nueva complicación, hoy comienza la huelga de abogados en Marruecos, lo que podría dificultar la asistencia jurídica a las personas detenidas y afectar a la defensa de sus derechos.
Según ha informado en rueda de prensa la delegada del Gobierno, 60 personas recibieron atención médica, principalmente por fracturas y heridas abiertas, de las cuales tres fueron trasladadas al hospital y la mayoría fueron dadas de alta durante la noche, y entre ellas, tres agentes, dos de la Policía Nacional y uno de la Guardia Civil.
Las lesiones presentadas fueron atribuidas, según fuentes sanitarias, tanto al propio salto como a presuntas agresiones por parte de las fuerzas de seguridad. Un número considerable de pacientes, la mayoría de ellos, presentaba quemaduras por rozamiento y heridas cortantes que requirieron atención urgente. A la hora indicada, varios casos permanecían todavía pendientes de diagnóstico o tratamiento.
Ha dicho desconocer si esta noche podría haber un nuevo capítulo de presión migratoria, pero ha asegurado que están “preparados” para dar respuesta. Moh ha hecho un llamamiento a la calma a la ciudadanía frente a la circulación de bulos y vídeos falsos en redes sociales y ha desmentido que anoche entraran a la ciudad 400 migrantes, tal y como afirmó en una entrevista radiofónica el presidente de Melilla, Juan José Imbroda, generando “una alarma social importante”.
