Nicole Kidman lleva casi 40 años viviendo bajo los focos, una exposición que forma parte inseparable de su carrera pero que también condiciona los momentos en los que simplemente quiere divertirse como una más. La actriz australiana ha encontrado una curiosa solución para disfrutar de algunas noches de Ibiza sin convertirse en el centro de todas las miradas: cambiar de aspecto y confiar en que nadie la reconozca.La propia intérprete ha contado su particular estrategia en una extensa entrevista concedida a ‘British Vogue’, que la ha elegido para protagonizar su portada de septiembre. Cuando quiere salir de fiesta, Kidman recurre a unas gafas y, en ocasiones, a una peluca oscura que le permite confundirse entre el resto de asistentes y bailar con mayor libertad.«Soy sigilosa. Soy buena entrando y saliendo de todas partes sin que me vean», ha explicado la actriz al citado medio. Una confesión que muestra una faceta mucho más espontánea de la estrella australiana, que este verano ha recorrido distintos puntos de Europa mientras atraviesa una nueva etapa personal.Su particular método para pasar inadvertidaEl plan de Nicole Kidman para una noche de fiesta en Ibiza comienza bastante antes de llegar a la pista de baile. La actriz ha explicado a British Vogue que suele cenar alrededor de las diez y media de la noche y que, después de la sobremesa, se dirige al club cerca de la una de la madrugada.Una vez allí entra en juego su particular disfraz. «Me pongo gafas. A veces llevo una pequeña peluca oscura para esconderme y entonces puedo simplemente bailar», ha contado. Una fórmula sencilla que, al menos durante algunas noches, le permite recuperar algo que para ella se ha convertido en un auténtico lujo: el anonimato.La actriz reconoce que tampoco se lanza completamente sola a este tipo de planes. «Mientras esté rodeada de gente —como, llevo gente conmigo—, estoy bien. Lo necesito», ha explicado en la entrevista.Ibiza le ha permitido combinar precisamente ese deseo de diversión con otros planes mucho más tranquilos. Durante su estancia en la isla ha disfrutado de cenas íntimas y partidas de Scrabble, aunque también se ha animado con noches de música electrónica. Una variedad de planes que encaja con el momento vital en el que se encuentra.Un verano europeo después de un año de cambiosLa escapada ibicenca forma parte de un verano especialmente viajero para Kidman. La intérprete también ha pasado por Londres, París y Portofino, donde llegó incluso a participar espontáneamente en una actuación musical tocando la pandereta.Todo ello ocurre meses después del final de su matrimonio con Keith Urban, una relación que se prolongó durante 19 años y de la que nacieron sus dos hijas, Sunday Rose y Faith Margaret. El divorcio quedó resuelto en enero de este año, después de que la actriz lo solicitara en septiembre de 2025.La propia Kidman reconoce que el momento actual le obliga a mirar hacia delante sin tener demasiado claro qué encontrará. «Mi deseo es no dejarme llevar por la razón. Pero al mismo tiempo pienso: ‘Vale, no me esperaba esto. Tenía una visión diferente de cómo iba a ser mi vida, pero así son las cosas ahora’», ha confesado a ‘British Vogue’.«Haces todos estos planes y tienes todas estas ideas de cómo va a ser todo y luego… no es así. Tienes que adaptarte. El futuro, ahora mismo, es completamente desconocido para mí», ha añadido.Una nueva etapa sin bajar el ritmo profesionalA sus 59 años, Nicole Kidman afronta esta nueva etapa sin intención de reducir su actividad. La actriz volverá a ponerse en la piel de Gillian Owens en ‘Practical Magic 2’, retomando junto a Sandra Bullock uno de sus personajes más recordados casi tres décadas después del estreno de la primera película.Su trabajo también continúa detrás de las cámaras a través de Blossom Films, la productora desde la que impulsa nuevos proyectos y apuesta especialmente por historias protagonizadas por mujeres y por el trabajo de directoras.La moda ocupa igualmente un lugar destacado en su presente. Su elección como protagonista del número de septiembre de ‘British Vogue’ coincide con su continuidad como embajadora de Chanel, una relación que mantiene desde hace años y que vuelve a situarla entre los grandes nombres asociados a la industria de la moda.Pero quizá uno de los cambios más llamativos esté en su manera de afrontar la fama. Después de haber pasado prácticamente toda su vida adulta bajo observación, Kidman ha encontrado una manera muy sencilla de recuperar durante unas horas la libertad de cualquier desconocida: una peluca, unas gafas y una pista de baile. Nicole Kidman lleva casi 40 años viviendo bajo los focos, una exposición que forma parte inseparable de su carrera pero que también condiciona los momentos en los que simplemente quiere divertirse como una más. La actriz australiana ha encontrado una curiosa solución para disfrutar de algunas noches de Ibiza sin convertirse en el centro de todas las miradas: cambiar de aspecto y confiar en que nadie la reconozca.La propia intérprete ha contado su particular estrategia en una extensa entrevista concedida a ‘British Vogue’, que la ha elegido para protagonizar su portada de septiembre. Cuando quiere salir de fiesta, Kidman recurre a unas gafas y, en ocasiones, a una peluca oscura que le permite confundirse entre el resto de asistentes y bailar con mayor libertad.«Soy sigilosa. Soy buena entrando y saliendo de todas partes sin que me vean», ha explicado la actriz al citado medio. Una confesión que muestra una faceta mucho más espontánea de la estrella australiana, que este verano ha recorrido distintos puntos de Europa mientras atraviesa una nueva etapa personal.Su particular método para pasar inadvertidaEl plan de Nicole Kidman para una noche de fiesta en Ibiza comienza bastante antes de llegar a la pista de baile. La actriz ha explicado a British Vogue que suele cenar alrededor de las diez y media de la noche y que, después de la sobremesa, se dirige al club cerca de la una de la madrugada.Una vez allí entra en juego su particular disfraz. «Me pongo gafas. A veces llevo una pequeña peluca oscura para esconderme y entonces puedo simplemente bailar», ha contado. Una fórmula sencilla que, al menos durante algunas noches, le permite recuperar algo que para ella se ha convertido en un auténtico lujo: el anonimato.La actriz reconoce que tampoco se lanza completamente sola a este tipo de planes. «Mientras esté rodeada de gente —como, llevo gente conmigo—, estoy bien. Lo necesito», ha explicado en la entrevista.Ibiza le ha permitido combinar precisamente ese deseo de diversión con otros planes mucho más tranquilos. Durante su estancia en la isla ha disfrutado de cenas íntimas y partidas de Scrabble, aunque también se ha animado con noches de música electrónica. Una variedad de planes que encaja con el momento vital en el que se encuentra.Un verano europeo después de un año de cambiosLa escapada ibicenca forma parte de un verano especialmente viajero para Kidman. La intérprete también ha pasado por Londres, París y Portofino, donde llegó incluso a participar espontáneamente en una actuación musical tocando la pandereta.Todo ello ocurre meses después del final de su matrimonio con Keith Urban, una relación que se prolongó durante 19 años y de la que nacieron sus dos hijas, Sunday Rose y Faith Margaret. El divorcio quedó resuelto en enero de este año, después de que la actriz lo solicitara en septiembre de 2025.La propia Kidman reconoce que el momento actual le obliga a mirar hacia delante sin tener demasiado claro qué encontrará. «Mi deseo es no dejarme llevar por la razón. Pero al mismo tiempo pienso: ‘Vale, no me esperaba esto. Tenía una visión diferente de cómo iba a ser mi vida, pero así son las cosas ahora’», ha confesado a ‘British Vogue’.«Haces todos estos planes y tienes todas estas ideas de cómo va a ser todo y luego… no es así. Tienes que adaptarte. El futuro, ahora mismo, es completamente desconocido para mí», ha añadido.Una nueva etapa sin bajar el ritmo profesionalA sus 59 años, Nicole Kidman afronta esta nueva etapa sin intención de reducir su actividad. La actriz volverá a ponerse en la piel de Gillian Owens en ‘Practical Magic 2’, retomando junto a Sandra Bullock uno de sus personajes más recordados casi tres décadas después del estreno de la primera película.Su trabajo también continúa detrás de las cámaras a través de Blossom Films, la productora desde la que impulsa nuevos proyectos y apuesta especialmente por historias protagonizadas por mujeres y por el trabajo de directoras.La moda ocupa igualmente un lugar destacado en su presente. Su elección como protagonista del número de septiembre de ‘British Vogue’ coincide con su continuidad como embajadora de Chanel, una relación que mantiene desde hace años y que vuelve a situarla entre los grandes nombres asociados a la industria de la moda.Pero quizá uno de los cambios más llamativos esté en su manera de afrontar la fama. Después de haber pasado prácticamente toda su vida adulta bajo observación, Kidman ha encontrado una manera muy sencilla de recuperar durante unas horas la libertad de cualquier desconocida: una peluca, unas gafas y una pista de baile.
Nicole Kidman lleva casi 40 años viviendo bajo los focos, una exposición que forma parte inseparable de su carrera pero que también condiciona los momentos en los que simplemente quiere divertirse como una más. La actriz australiana ha encontrado una curiosa solución para disfrutar … de algunas noches de Ibiza sin convertirse en el centro de todas las miradas: cambiar de aspecto y confiar en que nadie la reconozca.
La propia intérprete ha contado su particular estrategia en una extensa entrevista concedida a ‘British Vogue’, que la ha elegido para protagonizar su portada de septiembre. Cuando quiere salir de fiesta, Kidman recurre a unas gafas y, en ocasiones, a una peluca oscura que le permite confundirse entre el resto de asistentes y bailar con mayor libertad.
«Soy sigilosa. Soy buena entrando y saliendo de todas partes sin que me vean», ha explicado la actriz al citado medio. Una confesión que muestra una faceta mucho más espontánea de la estrella australiana, que este verano ha recorrido distintos puntos de Europa mientras atraviesa una nueva etapa personal.
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Su particular método para pasar inadvertida
El plan de Nicole Kidman para una noche de fiesta en Ibiza comienza bastante antes de llegar a la pista de baile. La actriz ha explicado a British Vogue que suele cenar alrededor de las diez y media de la noche y que, después de la sobremesa, se dirige al club cerca de la una de la madrugada.
Una vez allí entra en juego su particular disfraz. «Me pongo gafas. A veces llevo una pequeña peluca oscura para esconderme y entonces puedo simplemente bailar», ha contado. Una fórmula sencilla que, al menos durante algunas noches, le permite recuperar algo que para ella se ha convertido en un auténtico lujo: el anonimato.
La actriz reconoce que tampoco se lanza completamente sola a este tipo de planes. «Mientras esté rodeada de gente —como, llevo gente conmigo—, estoy bien. Lo necesito», ha explicado en la entrevista.
Ibiza le ha permitido combinar precisamente ese deseo de diversión con otros planes mucho más tranquilos. Durante su estancia en la isla ha disfrutado de cenas íntimas y partidas de Scrabble, aunque también se ha animado con noches de música electrónica. Una variedad de planes que encaja con el momento vital en el que se encuentra.
Un verano europeo después de un año de cambios
La escapada ibicenca forma parte de un verano especialmente viajero para Kidman. La intérprete también ha pasado por Londres, París y Portofino, donde llegó incluso a participar espontáneamente en una actuación musical tocando la pandereta.
Todo ello ocurre meses después del final de su matrimonio con Keith Urban, una relación que se prolongó durante 19 años y de la que nacieron sus dos hijas, Sunday Rose y Faith Margaret. El divorcio quedó resuelto en enero de este año, después de que la actriz lo solicitara en septiembre de 2025.
La propia Kidman reconoce que el momento actual le obliga a mirar hacia delante sin tener demasiado claro qué encontrará. «Mi deseo es no dejarme llevar por la razón. Pero al mismo tiempo pienso: ‘Vale, no me esperaba esto. Tenía una visión diferente de cómo iba a ser mi vida, pero así son las cosas ahora’», ha confesado a ‘British Vogue’.
«Haces todos estos planes y tienes todas estas ideas de cómo va a ser todo y luego… no es así. Tienes que adaptarte. El futuro, ahora mismo, es completamente desconocido para mí», ha añadido.
Una nueva etapa sin bajar el ritmo profesional
A sus 59 años, Nicole Kidman afronta esta nueva etapa sin intención de reducir su actividad. La actriz volverá a ponerse en la piel de Gillian Owens en ‘Practical Magic 2’, retomando junto a Sandra Bullock uno de sus personajes más recordados casi tres décadas después del estreno de la primera película.
Su trabajo también continúa detrás de las cámaras a través de Blossom Films, la productora desde la que impulsa nuevos proyectos y apuesta especialmente por historias protagonizadas por mujeres y por el trabajo de directoras.
La moda ocupa igualmente un lugar destacado en su presente. Su elección como protagonista del número de septiembre de ‘British Vogue’ coincide con su continuidad como embajadora de Chanel, una relación que mantiene desde hace años y que vuelve a situarla entre los grandes nombres asociados a la industria de la moda.
Pero quizá uno de los cambios más llamativos esté en su manera de afrontar la fama. Después de haber pasado prácticamente toda su vida adulta bajo observación, Kidman ha encontrado una manera muy sencilla de recuperar durante unas horas la libertad de cualquier desconocida: una peluca, unas gafas y una pista de baile.
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