La inmensidad celeste quiere seguir sorprendiéndonos. Hace solo unos días, España fue testigo de uno de los espectáculos más sobrecogedores del firmamento: un eclipse total de Sol, que deslumbró a propios y extraños. Dos semanas después, otro satélite tomará el relevo. El 28 de agosto, el país será testigo de uno parcial de Luna. La cita astronómica está pactada para la madrugada de ese viernes.
Sin gafas especiales, el fenómeno podrá verse en todo el país la madrugada del viernes 28; aunque, en algunos puntos, el satélite se ocultará antes de que finalice
La inmensidad celeste quiere seguir sorprendiéndonos. Hace solo unos días, España fue testigo de uno de los espectáculos más sobrecogedores del firmamento: un eclipse total de Sol, que deslumbró a propios y extraños. Dos semanas después, otro satélite tomará el relevo. El 28 de agosto, el país será testigo de uno parcial de Luna. La cita astronómica está pactada para la madrugada de ese viernes.
Será visible desde Europa, África, el oeste de Asia y América, aunque en distintas fases. La parcial, por ejemplo, podrá verse desde todo el territorio español, pero no de la misma forma. En el centro y este de la Península, Baleares y Melilla, la Luna se ocultará antes de que termine la fase parcial. Mientras que en el oeste peninsular, Canarias y Ceuta, el ocaso lunar llegará después de que haya finalizado. Así lo ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN).
Comenzará a las 3.23 (hora peninsular española), cuando la Luna empiece a atravesar la penumbra terrestre. La fase parcial iniciará alrededor de las 4.34 y alcanzará su máximo a las 6.12.
La proximidad entre los dos eclipses tiene mucho de matemática. El astrofísico Javier Armentia explica que se debe a la geometría de las órbitas. “El 12 de agosto, la Luna pasó justo por delante del Sol”, apunta el divulgador. En aquel momento, se presenciaba una luna nueva y, 15 días después, el día 28, será luna llena. “La órbita de la Luna alrededor de la Tierra, que da una vuelta cada 29 días y medio, y la órbita del Sol, que tarda 465 días y 1/4, están inclinadas cinco grados. Esto quiere decir que no en todas las lunas llenas la Luna se mete en la sombra de la Tierra porque a veces está por arriba o por abajo”, comenta Armentia, quien ha sido director del Planetario de Pamplona desde su inauguración, en 1993, hasta el 2024.
No todas las lunas llenas hacen que el satélite natural se adentre en la sombra de la Tierra. En agosto, sin embargo, la alineación se produce. “El pasado día 12 la Luna estaba en el nodo, en el punto donde se unen las dos órbitas”, señala el astrofísico. Ahora, al encontrarse de nuevo cerca del plano de la eclíptica durante la luna llena, la sombra terrestre alcanzará al satélite.

La magnitud del eclipse será de 0,93. Se trata de una medida que indica cuánto del radio lunar queda dentro de la sombra de la Tierra. En este caso, una magnitud así significa que aproximadamente el 96% del disco lunar quedará en sombra. Un porcentaje que se alcanzará durante el máximo del eclipse, previsto para las 6.12. “Cuando el 96% de la superficie lunar está oscurecido”, explica Armentia. A partir de ese momento, la sombra comenzará a retirarse hasta que amanezca.
El aspecto del astro será diferente al de sus fases habituales. “Parece que está siendo cortada por un círculo mayor, porque es la sombra de la Tierra”, describe Armentia. Durante esa madrugada, el único satélite natural de la Tierra quedará iluminado por nuestro planeta, con la luz solar que atraviesa la atmósfera. “Es luz que mandamos desde aquí, la que vemos en el cielo del atardecer llegará hasta la luna”, describe el astrofísico.
“Tendrá ese tono rojizo, de la misma forma que los atardeceres son rojizos. De hecho, solemos decir que el color del eclipse de Luna es el color de todos los atardeceres de la Tierra proyectado sobre ella”, sostiene el divulgador.
Lógicamente, será muy distinto al que se vivió el 12 de agosto. No habrá que buscar una corona solar en la franja de totalidad ni utilizar gafas especiales. Un eclipse lunar puede observarse directamente y sin riesgo para la vista, como mirar a la Luna una noche cualquiera. La Tierra se interpondrá entre el Sol y la Luna y parte de la superficie de nuestro satélite entrará en la sombra terrestre.
“Como la sombra de la Luna es muy pequeñita sobre la superficie de la Tierra, solo en esa franja que recorría desde Galicia hasta Baleares veíamos el eclipse total de Sol”, explica Armentia en comparación con el fenómeno del pasado 12 de agosto. En esta ocasión, añade, el eclipse lunar será más sencillo de observar y “es posible fotografiarlo sin equipamiento especial”.
Sin embargo, el momento del amanecer y la posición del astro harán que algunas zonas de España puedan disfrutar más fases que otras. “Más o menos de Asturias a Málaga, la Luna se ocultará por el horizonte antes de que acabe el eclipse”, detalla el divulgador. Los más afortunados estarán en el oeste peninsular: “En la parte más occidental, en las provincias de Huelva, Sevilla o Cádiz, en Extremadura, Salamanca, Zamora, Galicia y parte de León”.
Mientras que en lugares como Pamplona o Madrid no se verá el final. Para esa hora, la Luna ya se habrá puesto por el horizonte y, por el otro lado, habrá salido el Sol. “En estos lugares la Luna estará eclipsada, se hará más luminosa, pero le faltará un trozo”, explica Armentia.
“Los eclipses de Sol ciertamente son más llamativos. El de Luna sucede de noche, y no hay esos cambios tan llamativos para nosotros que estamos en la Tierra. Pero es un espectáculo bonito de ver”, afirma Armentia.
Será una nueva oportunidad para seguir asombrándonos. Si se disfrutó con la cita solar, dice el experto, el de Luna “es como completar la colección de los eclipses que tenemos este verano”. “Puede ser un goce un poco más intelectual que físico. Merece la pena verlo”, apunta.
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