Aunque el Prado atesora obras de los grandes pintores de la Historia del Arte, desgraciadamente no todos están presentes en sus colecciones. Es el caso de Jacopo Carucci, conocido como Pontormo , una de las figuras centrales del manierismo florentino. Dentro del programa ‘La obra invitada’, y gracias a la colaboración de la Fundación Amigos del Prado, llega a la pinacoteca ‘La Visitación’ , una joya que cuelga en la sala 49 del edificio Villanueva, junto a ‘La Visitación’, de Rafael. Lo hará hasta el 18 de junio. Este préstamo es excepcional por varios motivos. El primero, como hemos dicho, la ausencia de obras de este artista en las colecciones del Prado. Tampoco está muy bien representada la pintura italiana del Renacimiento. A la izquierda, ‘La Visitación’, de Pontormo. A la derecha, ‘La Visitación’, de Rafael. Ambas cuelgan juntas en el Prado. Museo del PradoAdemás, el cuadro ha salido en muy pocas ocasiones de su sede habitual, la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel en Carmignano (Prato), en la diócesis de Pistoia (Italia). Al hallarse en obras de rehabilitación, se ha facilitado su cesión. Ha viajado a Madrid en camión. El coste del traslado, 50.000 euros. Como contrapartida, el Prado prestará ‘La Visitación’, de Rafael, a L’Aquila , capital italiana de la cultura este año. Un terremoto devastó esta ciudad en 2009.Pintado hacia 1528, este óleo sobre tabla (de 204 por 158 centímetros) plasma el encuentro de la Virgen María con su prima Isabel, ambas embarazadas , narrado por san Lucas. Se miran y se tocan cada una con uno de sus brazos. Pero en el cuadro no aparecen solas; hay otras dos mujeres en segundo plano, que nos miran fijamente. Son un enigma. Hay quienes han visto en ellas a unos ángeles, y quienes creen que son las propias María e Isabel. Estas cuatro figuras monumentales, de cuerpo entero, que ocupan casi toda la composición, recuerdan un grabado de Durero , ‘Cuatro mujeres desnudas’. Apenas perceptibles por su diminuto tamaño, a la derecha de las mujeres (a la izquierda del espectador), dos hombres conversan. Se cree que son José y Zacarías, los maridos de la Virgen e Isabel, pero como una abstracción. También vemos, a duras penas, a un burro asomado tras una esquina y a una mujer en una ventana.Noticia relacionada reportaje No No Duelo de titanes de la escultura: Miguel Ángel y Rodin se miden en el Louvre Natividad PulidoLa obra destaca, asimismo, por su cromatismo . Las cuatro mujeres parecen danzar. Una sensación de ingravidez que contrasta con la sensación de peso de sus vestidos, repletos de pliegues escultóricos y de colores muy vivos: rosa, azul, verde, naranja… Advierte Ana González Mozo, jefa de la Colección de Pintura Italiana del Renacimiento del Prado, que no se sabe dónde ni para quién se pintó esta obra, pero explica que los colores de las telas podrían estar relacionados con los mecenas de Pontormo, la familia Pinadori, unos comerciantes florentinos de pigmentos. A la izquierda, ‘La Visitación’, de Pontormo. A la derecha, ‘The Greeting’, de Bill Viola. ABCVasari no mencionaba esta obra en sus ‘Vidas’ y pasó casi desapercibida hasta principios del siglo XX. El célebre videoartista Bill Viola se basó en ella para una de sus hipnóticas obras, ‘The Greeting’ (El saludo) , de 1995. Como curiosidad, el cuadro de Pantormo se exhibe sin marco, ya que habitualmente se halla en un nicho de la iglesia de Carmignano. Con 13 años, Pontormo fue alumno de Leonardo da Vinci (de él aprende el movimiento), pero su gran maestro fue Andrea del Sarto . Entre sus fuentes, Durero y Miguel Ángel (rescata sus figuras monumentales). Colaboró en algunos trabajos con Bronzino, su gran amigo. Pero, como dice González Mozo, Pontormo tiene «un lenguaje muy especial». En sus últimos años trabajó para los Medici. Miguel Falomir , que antes de director del Prado era responsable de la colección de Pintura Italiana del Renacimiento del museo, conoce muy bien a este artista. De ‘La Visitación’, dice que es «una obra maravillosa, de una calidad superlativa». Confiesa que le tiene mucho cariño a este pintor y que siente especial debilidad por otra de sus obras: ‘La Deposición’, de la Capilla Capponi de Santa Felicita de Florencia. Aunque el Prado atesora obras de los grandes pintores de la Historia del Arte, desgraciadamente no todos están presentes en sus colecciones. Es el caso de Jacopo Carucci, conocido como Pontormo , una de las figuras centrales del manierismo florentino. Dentro del programa ‘La obra invitada’, y gracias a la colaboración de la Fundación Amigos del Prado, llega a la pinacoteca ‘La Visitación’ , una joya que cuelga en la sala 49 del edificio Villanueva, junto a ‘La Visitación’, de Rafael. Lo hará hasta el 18 de junio. Este préstamo es excepcional por varios motivos. El primero, como hemos dicho, la ausencia de obras de este artista en las colecciones del Prado. Tampoco está muy bien representada la pintura italiana del Renacimiento. A la izquierda, ‘La Visitación’, de Pontormo. A la derecha, ‘La Visitación’, de Rafael. Ambas cuelgan juntas en el Prado. Museo del PradoAdemás, el cuadro ha salido en muy pocas ocasiones de su sede habitual, la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel en Carmignano (Prato), en la diócesis de Pistoia (Italia). Al hallarse en obras de rehabilitación, se ha facilitado su cesión. Ha viajado a Madrid en camión. El coste del traslado, 50.000 euros. Como contrapartida, el Prado prestará ‘La Visitación’, de Rafael, a L’Aquila , capital italiana de la cultura este año. Un terremoto devastó esta ciudad en 2009.Pintado hacia 1528, este óleo sobre tabla (de 204 por 158 centímetros) plasma el encuentro de la Virgen María con su prima Isabel, ambas embarazadas , narrado por san Lucas. Se miran y se tocan cada una con uno de sus brazos. Pero en el cuadro no aparecen solas; hay otras dos mujeres en segundo plano, que nos miran fijamente. Son un enigma. Hay quienes han visto en ellas a unos ángeles, y quienes creen que son las propias María e Isabel. Estas cuatro figuras monumentales, de cuerpo entero, que ocupan casi toda la composición, recuerdan un grabado de Durero , ‘Cuatro mujeres desnudas’. Apenas perceptibles por su diminuto tamaño, a la derecha de las mujeres (a la izquierda del espectador), dos hombres conversan. Se cree que son José y Zacarías, los maridos de la Virgen e Isabel, pero como una abstracción. También vemos, a duras penas, a un burro asomado tras una esquina y a una mujer en una ventana.Noticia relacionada reportaje No No Duelo de titanes de la escultura: Miguel Ángel y Rodin se miden en el Louvre Natividad PulidoLa obra destaca, asimismo, por su cromatismo . Las cuatro mujeres parecen danzar. Una sensación de ingravidez que contrasta con la sensación de peso de sus vestidos, repletos de pliegues escultóricos y de colores muy vivos: rosa, azul, verde, naranja… Advierte Ana González Mozo, jefa de la Colección de Pintura Italiana del Renacimiento del Prado, que no se sabe dónde ni para quién se pintó esta obra, pero explica que los colores de las telas podrían estar relacionados con los mecenas de Pontormo, la familia Pinadori, unos comerciantes florentinos de pigmentos. A la izquierda, ‘La Visitación’, de Pontormo. A la derecha, ‘The Greeting’, de Bill Viola. ABCVasari no mencionaba esta obra en sus ‘Vidas’ y pasó casi desapercibida hasta principios del siglo XX. El célebre videoartista Bill Viola se basó en ella para una de sus hipnóticas obras, ‘The Greeting’ (El saludo) , de 1995. Como curiosidad, el cuadro de Pantormo se exhibe sin marco, ya que habitualmente se halla en un nicho de la iglesia de Carmignano. Con 13 años, Pontormo fue alumno de Leonardo da Vinci (de él aprende el movimiento), pero su gran maestro fue Andrea del Sarto . Entre sus fuentes, Durero y Miguel Ángel (rescata sus figuras monumentales). Colaboró en algunos trabajos con Bronzino, su gran amigo. Pero, como dice González Mozo, Pontormo tiene «un lenguaje muy especial». En sus últimos años trabajó para los Medici. Miguel Falomir , que antes de director del Prado era responsable de la colección de Pintura Italiana del Renacimiento del museo, conoce muy bien a este artista. De ‘La Visitación’, dice que es «una obra maravillosa, de una calidad superlativa». Confiesa que le tiene mucho cariño a este pintor y que siente especial debilidad por otra de sus obras: ‘La Deposición’, de la Capilla Capponi de Santa Felicita de Florencia.
Aunque el Prado atesora obras de los grandes pintores de la Historia del Arte, desgraciadamente no todos están presentes en sus colecciones. Es el caso de Jacopo Carucci, conocido como Pontormo, una de las figuras centrales del manierismo florentino. Dentro del programa ‘La … obra invitada’, y gracias a la colaboración de la Fundación Amigos del Prado, llega a la pinacoteca ‘La Visitación’, una joya que cuelga en la sala 49 del edificio Villanueva, junto a ‘La Visitación’, de Rafael. Lo hará hasta el 18 de junio. Este préstamo es excepcional por varios motivos. El primero, como hemos dicho, la ausencia de obras de este artista en las colecciones del Prado. Tampoco está muy bien representada la pintura italiana del Renacimiento.

(Museo del Prado)
Además, el cuadro ha salido en muy pocas ocasiones de su sede habitual, la iglesia parroquial de San Miguel Arcángel en Carmignano (Prato), en la diócesis de Pistoia (Italia). Al hallarse en obras de rehabilitación, se ha facilitado su cesión. Ha viajado a Madrid en camión. El coste del traslado, 50.000 euros. Como contrapartida, el Prado prestará ‘La Visitación’, de Rafael, a L’Aquila, capital italiana de la cultura este año. Un terremoto devastó esta ciudad en 2009.
Pintado hacia 1528, este óleo sobre tabla (de 204 por 158 centímetros) plasma el encuentro de la Virgen María con su prima Isabel, ambas embarazadas, narrado por san Lucas. Se miran y se tocan cada una con uno de sus brazos. Pero en el cuadro no aparecen solas; hay otras dos mujeres en segundo plano, que nos miran fijamente. Son un enigma. Hay quienes han visto en ellas a unos ángeles, y quienes creen que son las propias María e Isabel. Estas cuatro figuras monumentales, de cuerpo entero, que ocupan casi toda la composición, recuerdan un grabado de Durero, ‘Cuatro mujeres desnudas’. Apenas perceptibles por su diminuto tamaño, a la derecha de las mujeres (a la izquierda del espectador), dos hombres conversan. Se cree que son José y Zacarías, los maridos de la Virgen e Isabel, pero como una abstracción. También vemos, a duras penas, a un burro asomado tras una esquina y a una mujer en una ventana.
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La obra destaca, asimismo, por su cromatismo. Las cuatro mujeres parecen danzar. Una sensación de ingravidez que contrasta con la sensación de peso de sus vestidos, repletos de pliegues escultóricos y de colores muy vivos: rosa, azul, verde, naranja… Advierte Ana González Mozo, jefa de la Colección de Pintura Italiana del Renacimiento del Prado, que no se sabe dónde ni para quién se pintó esta obra, pero explica que los colores de las telas podrían estar relacionados con los mecenas de Pontormo, la familia Pinadori, unos comerciantes florentinos de pigmentos.

(ABC)
Vasari no mencionaba esta obra en sus ‘Vidas’ y pasó casi desapercibida hasta principios del siglo XX. El célebre videoartista Bill Viola se basó en ella para una de sus hipnóticas obras, ‘The Greeting’ (El saludo), de 1995. Como curiosidad, el cuadro de Pantormo se exhibe sin marco, ya que habitualmente se halla en un nicho de la iglesia de Carmignano.
Con 13 años, Pontormo fue alumno de Leonardo da Vinci (de él aprende el movimiento), pero su gran maestro fue Andrea del Sarto. Entre sus fuentes, Durero y Miguel Ángel (rescata sus figuras monumentales). Colaboró en algunos trabajos con Bronzino, su gran amigo. Pero, como dice González Mozo, Pontormo tiene «un lenguaje muy especial». En sus últimos años trabajó para los Medici. Miguel Falomir, que antes de director del Prado era responsable de la colección de Pintura Italiana del Renacimiento del museo, conoce muy bien a este artista. De ‘La Visitación’, dice que es «una obra maravillosa, de una calidad superlativa». Confiesa que le tiene mucho cariño a este pintor y que siente especial debilidad por otra de sus obras: ‘La Deposición’, de la Capilla Capponi de Santa Felicita de Florencia.
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